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sábado, 8 de diciembre de 2018

El mundo en conflicto: presiones, prisiones y amenazas


"Esperábamos que después de la Guerra Fría, un orden mundial más cooperativo fuera posible y se construyera de verdad. Hoy tengo que admitir que el nuevo orden mundial no se ha hecho realidad nunca y lo peor es que existe la amenaza de que la ley de la jungla reemplace a la supremacía del derecho”. Esta frase pronunciada el pasado lunes 3 de diciembre por la alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini, en un discurso en el Centro Belfer de Ciencia y Asuntos Internacionales de la Escuela Kennedy de la Universidad Harvard (Estados Unidos), es la incuestionable aceptación del fracaso del capitalismo, del neoliberalismo y de la tesis de que la historia había terminado tras la desaparición de la Unión Soviética. 

La admisión de que el planeta está amenazado por la “ley de la jungla” no hace más que confirmar lo que ha estado ocurriendo durante los últimos años en un mundo cada vez más peligroso, más desigual y más violento. 

Sin embargo, no todo está dicho si se mira de manera distinta a la de Mogherini, todavía la humanidad tiene reservas y manifiesta resistencias contra aquellas fuerzas que intentan que se perpetúe la inequidad y se imponga el imperio de las armas, poniendo en segundo plano la necesidad de mantener el equilibrio ecológico cuyo quiebre podría traer el fin de la especie humana en la tierra. 

sábado, 1 de diciembre de 2018

Algunas reflexiones en torno a la Cumbre del G2+1+17 en Argentina


La semana pasada comentaba que nunca antes en la historia las elecciones de medio término en Estados Unidos, habían despertado tal grado de interés en la opinión pública no sólo de ese país, sino que en todo el planeta. Otro tanto pareciera estar ocurriendo en los prolegómenos de la Cumbre del G-20 que ha comenzado al mismo tiempo que escribo estas líneas. Resulta complicado escribir sobre un evento sin esperar las conclusiones del mismo, por eso solo me atreveré a mencionar algunos elementos de contexto. 



Esta reunión se realiza en un país estremecido por una crisis económica profunda solo sorteada por el monumental endeudamiento adquirido por el gobierno con el FMI, por la incapacidad de la oposición peronista sumida en una colosal división de la que no parece poder salir en el corto plazo y por el consenso de la clase política, de las poderosas dirigencias sindicales y de la propia sociedad en el sentido de rechazar la posibilidad de una salida violenta a la terrible coyuntura que atraviesa el país austral. La incapacidad de gobernar y el desprestigio del gobierno se ha manifestado recientemente por la incredulidad de la ciudadanía en la explicación que el gobierno ha dado sobre la situación del hundido submarino “ARA San Juan” y la incapacidad de la administración Macri para garantizar la seguridad pública en el partido de fútbol que concluiría con el campeón del la Copa Libertadores, el más importante torneo de clubes de la región, cuando la ministra de seguridad Patricia Bullrich había asegurado que tal misión no encaraba mayor complejidad. 

domingo, 25 de noviembre de 2018

¿Ha surgido una fuerza de izquierda en Estados Unidos?


Sergio Rodríguez Gelfenstein 

El reciente proceso comicial llamado de término medio en Estados Unidos por realizarse exactamente en la fecha intermedia entre una y otra elección presidencial, marcó un punto de interés jamás visto en el planeta, dado que sus resultados podrían haber impactado de forma trascendente en la dinámica del sistema internacional, sin embargo resulta dudoso suponer que la mitad de la población electoral del país que es la que generalmente participa - aunque en esta ocasión hubo una cantidad superior de votantes- decidiera su opción motivada en hechos acaecidos o que pudieran ocurrir fuera de las fronteras. Eso sí, esta vez – posiblemente más que nunca antes en la historia- el evento eleccionario fue considerado un referéndum a la gestión del presidente. 

Los resultados han respondido a lo que se avizoraba previamente: los demócratas recuperaron el control de la Cámara de Representantes y algunos gobiernos estadales, al mismo tiempo que los republicanos confirmaron su favoritismo para retener su mayoría en el Senado. 

A partir de estos resultados, se ha conjeturado mucho respecto del impacto que los mismos van a tener en el futuro inmediato del país, sobre todo en la capacidad que ha adquirido el partido demócrata para, desde el nuevo espacio conquistado, “torpedear” la administración de Donald Trump a fin de crearle contratiempos que impidan su reelección en 2020. 

sábado, 17 de noviembre de 2018

“Judas enarbolando dientes de calavera”. La traición como política.



Sergio Rodríguez Gelfenstein 

En 1990 o 1991, no recuerdo ahora la fecha con precisión, se estaba discutiendo en el novedoso parlamento chileno que emergía de la dictadura, la posibilidad de restablecer las relaciones con Cuba. Contra todo pronóstico las resistencias más acérrimas a la normalización de los vínculos diplomáticos entre los dos países, que habían sido rotos por el dictador Augusto Pinochet, provinieron del partido socialista y otros grupos afines, muchos de los cuales vivieron en Cuba, usufructuaron de la revolución y se vanagloriaron de ser amigos del proceso político que se desarrollaba en la isla caribeña bajo liderazgo del Comandante Fidel Castro. 

Precisamente, en preparación de ese probable acontecimiento el programa “Informe Especial” de Televisión Nacional de Chile (TVN), el servicio de televisión público de ese país fue a La Habana a realizar un programa que le diera a conocer Cuba a los televidentes después de 17 años de oscurantismo fascista. En ese marco, el reportero que si no tengo mala memoria era Santiago Pavlovic realizó una entrevista al presidente cubano. Entre el cúmulo de preguntas que le hiciera, recuerdo nítidamente una, por la impresión que me causó la respuesta, tanto que hasta hoy es un referente que utilizo para evaluar el comportamiento político de los dirigentes. 

viernes, 9 de noviembre de 2018

Trump avivó el debate socialismo vs capitalismo.


Aunque usted no lo crea, en pleno siglo XXI, más de 25 años después de la desaparición de la Unión Soviética y cuando en todas partes se ha anunciado que la entronización de Trump en Estados Unidos y de Bolsonaro en Brasil, significaban algo parecido al “fin de la historia” al concretarse la hipótesis formulada por Francis Fukuyama en la penúltima década del siglo pasado, el debate entre socialismo y capitalismo se ha vuelto a poner de relieve y lo ha hecho en escenarios inusitados: con epicentros en el Gran Palacio del Pueblo, en Beijing, capital de China, el 18 de octubre de 2017 y respuesta en la Casa Blanca de Washington a comienzos de este mes de noviembre de 2018. 

Por supuesto el contexto viene dado por la necesidad que tiene hoy Estados Unidos de darle marco ideológico a la guerra comercial que ha emprendido contra China y que algunos catalogan como un retorno a la guerra fría. En el fondo, lo que trasluce es la decadencia de Estados Unidos como primera potencia económica mundial y la emergencia de China que pronto se ubicará en ese pináculo. Así mismo, se pondrá en el tapete de la discusión la posibilidad de ejercer un liderazgo mundial distinto del que se ha aplicado a través de la historia, es decir uno que no esté basado en la hegemonía militar, ni en la imposición, tampoco en la amenaza, el chantaje o el fantasma de la invasión. 

domingo, 21 de octubre de 2018

¡Si el presente es de lucha, el futuro es nuestro!


Una somera revisión de la prensa internacional transmite espeluznantes acontecimientos que precisamente están orientados a eso: generar un miedo, una ansiedad y una desesperanza que induzcan a pensar que todo está perdido, que no hay posibilidades de reversión de la espiral retrógrada y que, finalmente la tesis de Fukuyama de que la historia había llegado a su fin se está concretando 25 años después. 

El problema es que la epidemia no solo afecta a aquellos que hacen loas al capitalismo, hoy la humanidad está en verdadero peligro. Como señaló el presidente de Cuba Miguel Díaz Canel en su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas, el capitalismo ha hecho posible que “…el 0,7% más rico de la población pueda apropiarse del 46% de toda la riqueza, mientras el 70% más pobre solo accede al 2,7% de la misma; 3.460 millones de seres humanos sobreviven en la pobreza; 821 millones padecen hambre; 758 millones son analfabetos y 844 millones carecen de servicios básicos de agua potable”. Todo esto ocurre en un mundo en el que existen recursos suficientes para que no suceda. El gasto militar del año 2017 fue de 1.73 billones de dólares según el Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI, por sus siglas en inglés), mientras que el Foro Económico Mundial (FEM) calculó que las necesidades para acabar con la pobreza en el planeta ascienden a 1.5 billones de dólares, o lo que es lo mismo, el 1% del PIB global. Es difícil esgrimir estas cifras para propagandizar el éxito de un modelo. Claro, esto es, si suponemos que la riqueza debe servir para garantizar una vida digna para todos los seres humanos, lo cual es evidente que el capitalismo no se propone. La ganancia desigual, la acumulación de riqueza y el lucro, son los objetivos y la explotación, la expoliación y la guerra los instrumentos para lograrlo en este mundo de “éxitos”.