Páginas vistas en total

Novedades


"Quedó claro que el gobierno de Maduro no va a caer por el uso de la fuerza"


04:05 01.08.2017

"Sobrepasó cualquier expectativa, nunca antes en la historia el chavismo había superado los ocho millones de votos", afirmó el analista internacional venezolano Sergio Rodríguez Gelfenstein, al hacer el primer balance de la jornada cívica del domingo, en la que más de ocho millones de personas votaron la Asamblea Nacional Constituyente.

Como un triunfo de la democracia y a favor de la paz definió el Gobierno de Nicolás Maduro los resultados de la jornada cívica de este domingo 30 de julio. En medio de una fuerte tensión política y a pesar del boicot de la oposición que no sólo decidió no participar, la concurrencia a las urnas fue la más grande desde el triunfo de Hugo Chávez en 1999.

En este contexto, el lunes 7 de agosto comienza la inscripción de los candidatos a gobernadores. "El primer reto que tiene la oposición es si va a participar o va a seguir saboteando y eligiendo el camino de la violencia", apuntó Rodríguez Gelfenstein, para quien junto con la oposición, este domingo también salió derrotado Estados Unidos y los 13 países de la región que anunciaron que desconocen la Constituyente bolivariana.

https://mundo.sputniknews.com/radio_telescopio/201708011071202523-constituyente-chavismo-triunfo/

ENTREVISTA: Amenazas contra Venezuela reflejan rasgo "emocional" de la política exterior de Trump, opina analista

Por Victoria Argüello

CARACAS, 23 jul (Xinhua) -- Las recientes amenazas del gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de sancionar a Venezuela si el país avanza hacia una Constituyente, podrían guardar un rasgo "emocional" más que "objetivo", aseguró el analista Sergio Rodríguez Gelfenstein.


El exdirector de Relaciones Internacionales de la presidencia de Venezuela consideró que las sanciones anunciadas por EEUU, pueden ir desde acciones individuales, como bloqueos de cuentas a ciudadanos venezolanos o a instituciones, hasta suspender compras de crudo a Venezuela.

En cualquier caso, estos "instrumentos de presión", que también pudieran estar relacionados a hacer más difíciles las transacciones comerciales o bancarias, "han sido históricamente inefectivos" incluso para la propia política exterior estadounidense, opinó el internacionalista.

Entrevista completa en: http://spanish.china.org.cn/txt/2017-07/24/content_41273642.htm

EEUU - Cuba: "Trump hace un gran show propagandístico"


... Además en GPS Internacional, conversamos con el escritor y analista venezolano Sergio Rodríguez Gelfenstein acerca de su último libro "Mundo de locos donde he nacido. Un sistema internacional en permanente transformación". "En este libro no hay una reflexión particular de situaciones internas de países, está más dedicado precisamente al análisis de carácter planetario que recoge lo que yo creo que es la dinámica de los últimos años que va configurando un sistema internacional distinto al que se vivió hasta el año 2008 cuando estalló la crisis financiera económica del capitalismo", destacó el autor.

"La verdad dejó de ser importante para los medios trasnacionales de comunicación. Por lo menos en América Latina, los medios de comunicación son lo mismo que fueron los marines en el siglo XX", añadió.


https://mundo.sputniknews.com/radio_gps_internacional/201706171070052097-declaraciones-trump-cuba/


Entrevista para Sputniknews: "La cumbre de OTAN fue un éxito para el complejo militar de EEUU"





Mayo 25 de 2017.

"No creo que haya habido otro presidente de EEUU que tan abiertamente haya tratado a líderes europeos como cosa menor, como hermanos menores: llegó a dar instrucciones", sostuvo el analista internacional Sergio Rodríguez Gelfenstein, acerca de la primera cumbre de la OTAN de la que participó Donald Trump, este 25 de mayo en Bruselas.

https://mundo.sputniknews.com/radio_telescopio/201705271069481877-otan-cumbre-analisis



Mundo de locos donde he nacido. Un Sistema 

Internacional en permanente transformación




Libro más reciente de Sergio Rodríguez Gelfenstein.

El lanzamiento se realizará el martes 16 de mayo de 2017 en Santiago de Chile


Entrevista para Nodal, portal de noticias sobre América Latina y el Caribe



Marzo 29 de 2017

Por Nadia Luna – Nodal

Entrevista a Sergio Rodríguez Gelfenstein, analista internacional venezolano: “Tendríamos que habernos salido de la OEA hace varios años”

Este martes, el Consejo Permanente de la OEA realizó una reunión extraordinaria para “analizar la situación de Venezuela”, que concluyó sin anuncios concretos. En entrevista con Nodal, el analista internacional Sergio Rodríguez Gelfenstein, exdirector de Relaciones Internacionales de la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela, habló sobre la postura de Luis Almagro, la reacción del pueblo y la posición del Gobierno ante este conflicto de larga data.

¿Hubo avances en algún sentido después de la reunión de ayer?

En términos jurídicos, es muy difícil que Venezuela sea expulsada de la OEA o que le apliquen la Carta Democrática porque se necesita el apoyo de dos tercios de los miembros y todavía se ve lejano que lo puedan conseguir. En este momento, hay como dos grupos de países. Uno, conformado por 18, que votó a favor de que se hiciera la sesión de este martes. Pero también hay un grupo de 14 países que firmaron una carta con 3 puntos: llamando a elecciones presidenciales en Venezuela, a la liberación de los presos políticos y a respetar la decisión de la Asamblea Nacional, lo cual es una clara injerencia. Las actuaciones del secretario general han desbordado completamente el propio marco institucional de la OEA. En los artículos 112 y 113 de la Carta de la OEA se establecen los deberes del secretario general y allí no hay ningún punto que ampare lo que está haciendo el secretario general. Ese es el alegato que Venezuela presentó en la sesión del lunes, en la cual la canciller Delcy Rodríguez dijo que se iba a estudiar la posibilidad de solicitar la revocación del cargo del secretario general, lo cual también es bastante difícil que ocurra.




Entrevista para la agencia de noticias Xinhua Español:"Venezuela no será prioridad para Donald Trump"




Por Victoria Argüello




CARACAS, 19 ene (Xinhua) -- A sólo un día de que el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, asuma su cargo, el gobierno de Venezuela ha ratificado que desea una "nueva era de relaciones" con Washington, marcada por el respeto a la institucionalidad de ambos países y el reconocimiento del camino político escogido por el país sudamericano.



Un obstáculo para esta nueva era de lazos bilaterales podría situarse en la reciente decisión del mandatario saliente, Barack Obama, quien renovó por segunda vez un decreto de "emergencia nacional" en el que califica a Venezuela de ser una "amenaza inusual y extraordinaria".



La citada Orden Ejecutiva se mantendrá por 1 año más, ya con Trump al frente del gobierno de Washington, a no ser que éste decida cumplir el llamado hecho por Caracas de derogar el decreto y así atenuar las tensiones entre ambos países.


Sergio Rodríguez Gelfenstein, analista internacional, consideró que Venezuela está lejos de constituir una prioridad para el presidente Trump, quien durante sus incipientes alocuciones públicas tras ser electo, ha dirigido su discurso en el ámbito de política exterior hacia China, Rusia y Medio Oriente.

"Trump se va a centrar en la política más global, más estratégica (...) y lo que le interesa es que su 'patio trasero', esté tranquilo", dijo el experto en entrevista con Xinhua.

En términos políticos, agregó el ex director de Relaciones Internacionales de la presidencia venezolana, es improbable que el nuevo presidente incremente su agresividad contra Venezuela o que muestre disposición en mejorar las relaciones.

No obstante, en el ámbito económico destacó la aparición como nuevo secretario de Estado de Estados Unidos, de Rex Tillerson, ex presidente de la petrolera norteamericana Exxon Mobil Corporation, empresa involucrada en las labores de exploración y explotación de crudo en la región del Esequibo, que Venezuela se disputa con Guyana.

A esta idea se adhiere el planteamiento del internacionalista y profesor universitario, Eloy Torres, quien sugirió que el gobierno venezolano debería "estar alerta" ante el nombramiento de Tillerson.

"Desde Venezuela se debe buscar un mecanismo para solucionar sus problemas tanto internos como globalmente, y buscar el beneficio ante el nombramiento del jefe de la Exxon Mobil como canciller de Estados Unidos", dijo Torres a un medio local.

Por otro lado, Rodríguez Gelfenstein apuntó que el designado secretario de Seguridad Nacional, John Kelly, "viene de ser jefe del Comando Sur, y en su antiguo cargo hizo declaraciones muy fuertes contra Venezuela, muy agresivas".

Durante el año 2016, Kelly se pronunció en reiteradas ocasiones sobre Venezuela y una eventual "crisis humanitaria"; aludió a que esta nación servía de puente para el tránsito de drogas procesadas en Ecuador y Colombia hacia Estados Unidos y Europa, hecho calificado de "gravísimo" por el gobierno de Caracas.

Asimismo, el ex jefe del Comando Sur, al tiempo que alababa las acciones de Colombia en materia de la lucha contra el narcotráfico, señalaba que no sucedía lo mismo con las políticas emanadas del gobierno del presidente Nicolás Maduro.

Pese al aparente nuevo panorama político que pueda surgir con la llegada de Trump a la presidencia, el internacionalista sostuvo que las políticas en Estados Unidos son políticas de Estado con pocas variaciones.


En el caso de su relación con América Latina, Washington ha demostrado un viraje de su política exterior, al atenuar sus tensiones con Cuba pero al mismo tiempo elevar su agresividad hacia Venezuela.



Entrevista para RT: "No hay imperio bueno": América Latina ante el enigma Trump



Fecha: 16 de noviembre de 2016

"Si hubiese ganado Hillary, yo tendría más certeza sobre las respuestas", confiesa el analista político Sergio Rodríguez Gelfenstein en entrevista a RT.

Aventurar las consecuencias que tendrá para Latinoamérica el reciente triunfo de Donald Trump en las presidenciales norteamericanas es prematuro. Resulta imposible, advierte el analista, incluso si sólo se toman en cuenta sus promesas de campaña: "porque hasta contradictorias fueron".

"Hay que ser cautos y esperar. Por ahora, es difícil determinar la magnitud de los cambios que prevé hacer Trump como para sacar previsiones de mediano o largo plazo", indica Rodríguez Gelfenstein, exdirector de Relaciones Internacionales de la Presidencia de Venezuela.

Entrevista completa en: https://actualidad.rt.com/actualidad/223696-imperio-bueno-trump-america-latina
Entrevista para la Agencia de Noticias Sputnik Mundo
"Oposición venezolana es incapaz de generar política en términos de la ley"













Fechas: 24 de octubre de 2016
Visitar link:


Entrevista para la agencia de noticias Xinhua de China
"Visita histórica de premier chino a Cuba ratifica voluntad bilateral de fortalecer relaciones"

Fecha: Septiembre 21 de 2016

Visitar el link:
http://spanish.xinhuanet.com/2016-09/22/c_135704914.htm






Entrevista para RT programa Detrás de la noticia con Eva Golinger 




"El futuro del acuerdo de la paz firmado entre el gobierno de Colombia y las FARC, ahora depende de la palabra del pueblo colombiano"




Entrevista al investigador venezolano Sergio Rodríguez Gelfenstein 
“Atacan a Venezuela para dividir a América Latina”


Fecha: Junio 1 de 2015.

Experto en relaciones internacionales, explica los objetivos últimos de Washington cuando demoniza a su país. El enfoque global de China, las razones de la presencia rusa y la debilidad de Obama en el frente interno.

http://www.pagina12.com.ar/commons/imgs/go-gris.gif Por Natalia Aruguete
Al término de su viaje a China, Sergio Rodríguez Gelfenstein pasó una semana por Buenos Aires y mantuvo reuniones con diversas instituciones. En el encuentro con Página/12, el investigador venezolano dio una clase magistral sobre política exterior y criticó la resolución de Estados Unidos contra Venezuela, que terminó favoreciendo al gobierno de Nicolás Maduro –cohesionó al chavismo y debilitó a la oposición– y provocó una fuerte reacción contra la decisión de Obama, en la Cumbre de las Américas celebrada en Panamá. “Quise escribir una columna titulada ‘Gracias, compañero Obama’, pero me pareció una provocación”, confesó con el micrófono apagado.
–¿Dónde ubica la causa del conflicto entre Estados Unidos y Venezuela?
–Creo que esta situación tiene su origen en un tema de política interna más que de política internacional de Estados Unidos. Es decir que hay variables de su política interna frente a lo cual se tomó una decisión de política internacional.
–¿A qué variables se refiere, concretamente?
–Estamos hablando de un presidente sumamente débil, que se encuentra en medio de una confrontación con el Partido Republicano. Un punto de inflexión fue la contundente derrota del Partido Demócrata en las últimas elecciones legislativas, que lleva al presidente Barack Obama a gobernar la segunda parte de su segundo mandato en condiciones de minoría en ambas cámaras. Y eso genera una situación particular. Por otro lado, en el terreno de la política exterior, el sector más extremo del Partido Republicano, ha tomado control de la Comisión de Política Exterior del Senado y la ha transformado en una trinchera de confrontación con el presidente Obama. Según la información que tengo, la decisión de Obama respecto de Cuba fue tomada en el más absoluto secreto con su equipo más cercano, la Agencia de Seguridad Nacional. La señora Roberta Jacobson, subsecretaria de Estado para Asuntos Latinoamericanos, se enteró por la prensa.
–¿Y qué análisis hace de este escenario, respecto de la posición de Obama?
–Cuando un presidente de los Estados Unidos tiene que actuar en esas condiciones, te das cuenta de la extrema debilidad en la que se mueve. Las elecciones de Estados Unidos son indirectas y hay cinco Estados que definen la elección: California, Texas, Florida, Nueva York y Ohio. Los primeros cuatro tienen importantes colonias hispanas. Vamos a tener un candidato por los republicanos, Jeb Bush, que es de Florida y está casado con una mexicana. Eso le da una relación especial con los hispanos. Es decir que el voto latino podría volcarse hacia los republicanos. Por otro lado, en la dinámica global de América latina, tenemos un año 2014 en el cual tanto el presidente de China, Xi Jinping, como el presidente ruso, Vladimir Putin, hicieron giras por América latina y establecieron acuerdos muy exitosos. Mientras, el presidente de Estados Unidos, que debería ser la relación primordial de las potencias con América latina, está en condiciones de conflictividad creciente con la región.
–¿Con qué países observa esa conflictividad?
–Ya no solamente con los países que adversan la política de Estados Unidos, sino incluso con los aliados: Colombia, México, Chile, Perú. Estos países aliados de Estados Unidos firman todo tipo de declaración pidiendo el fin del bloqueo a Cuba y tienen una política que rechaza las decisiones de Estados Unidos en materia migratoria. Asimismo, por unanimidad, rechazaron el decreto ejecutivo de Obama del 9 de marzo declarando a Venezuela como una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos.
–De hecho, la Cámara de Representantes de Estados Unidos bloqueó las acciones ejecutivas de Obama en materia de inmigración.
–En Estados Unidos, el Congreso de mayoría republicana rechazó la iniciativa migratoria y resiste la iniciativa hacia Cuba. ¿Qué es lo que hizo Obama el 3 de diciembre? Mandó la iniciativa migratoria al Congreso y el 17 de diciembre anunció una nueva relación con Cuba. Eso se puede entender en la intención del presidente Obama de haber llegado a la Cumbre de Panamá en condiciones mucho más favorables, y evitar las fuertes críticas por parte de América latina a las que fue sometido en Cumbres anteriores.
–Usted advirtió que existen diferencias respecto del tipo de acuerdos que China y Rusia establecen con los países de la región y el que logra Estados Unidos. ¿En qué consisten esas diferencias?
–El año 2015 empezó con un foro China-Celac, que se celebró el 9 de enero en Beijing. Es decir, China conversa con los latinoamericanos como bloque, les da reconocimiento como bloque. La idea de Estados Unidos era tenerlos separados para que fueran débiles. Esto se revierte y se les empieza a reconocer en calidad de bloque por otras potencias. Lo mismo comienza a pasar con Rusia. En cambio, Obama debe mostrarse firme respecto de América latina, en especial con su actitud hacia Venezuela, que es la moneda de cambio.
–¿Por qué Venezuela es la moneda de cambio?
–Porque este es un mensaje hacia América latina, pero también hacia los estadounidenses. Está diciendo: “Señores, yo no creo que la iniciativa migratoria y la iniciativa hacia Cuba sean signos de debilidad. Aquí seguimos siendo fuertes y, por eso, vamos a luchar contra un país que viola los derechos humanos, que no respeta la democracia”. Respecto de Cuba, hay una presión muy fuerte del lobby de los estados del sur de los Estados Unidos que son productores de alimentos. Para ellos, Cuba siempre fue un mercado natural que está a dos o tres horas de navegación. Un mercado que están perdiendo a manos de Brasil, de Argentina y de otros países que están comenzando a comerciar con Cuba. Fíjate que la acción contra Venezuela se da al día siguiente de la iniciativa hacia Cuba. El 17 de diciembre se da el discurso sobre la iniciativa hacia Cuba y el 18 de diciembre es la primera declaración en contra de Venezuela.
–¿Venezuela es el objetivo último?
–Yo creo que no. Obama aspiraba con esto a la polarización. Retomaba la idea de (George) Bush: “Están con nosotros o están con el terrorismo”. Ahora, el discurso sería: “Están con Estados Unidos o están con Venezuela”. Y eso pretendió generar una polarización, sobre todo en los países del Caribe, que son pequeños pero son una cantidad importante (14) dentro de los treinta y cinco que fueron a Panamá. Dirigió este discurso a los países del triángulo del norte de Centroamérica, con eso llegamos a diecisiete países. Es decir que hubo una presión diplomática muy fuerte de Estados Unidos sobre la mitad de los países que fueron a Panamá.
–¿Cuál fue el mensaje de Estados Unidos a los países de Caricom?
–El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, les dijo a los centroamericanos: “Sálganse de PetroCaribe, la relación con Venezuela no les conviene porque el gobierno de Venezuela está a punto de caer”. El objetivo macro de la decisión de Estados Unidos es avanzar hacia un proceso de polarización creando un monstruo donde no se respetan los derechos humanos, no se respeta la democracia, un monstruo del cual hay que alejarse. Fue ostensible la sorpresa de Estados Unidos cuando se produjo la declaración unánime de Celac; y antes, de la Unasur. Nunca pensaron que habría tal declaración unánime de la Unasur. Entonces, la intención de Estados Unidos de llegar a Panamá con una América latina dividida fracasó.
–¿Qué análisis hace de los resultados de la Cumbre en Panamá?
–A mi juicio, hay cuatro elementos destacables de la Cumbre. En primer lugar, la realización de la Cumbre de los Pueblos que, a diferencia de la de los presidentes, sí tuvo una declaración final concertada y consensuada. En segunda instancia, la presencia de Cuba por primera vez en más de 50 años, fruto del tesón, la valentía y la resistencia de su pueblo. En tercer término, la calidad y contundencia de los discursos de varios presidentes que arrinconaron a Obama y lo llevaron a una huida vergonzosa. Fue muy impactante observar a los jefes de gobierno de varios países pequeños defender sus puntos de vista y rechazar los de la potencia imperial que pretendió avasallarlos. Finalmente, el apoyo unánime de América latina y el Caribe a Venezuela y su rechazo a la declaración del presidente Obama del 9 de marzo.
–¿Qué busca Estados Unidos con una América latina dividida?
–Poder negociar con una América Latina y el Caribe dividida. No es lo mismo negociar con un bloque, que es lo que China demostró que puede hacer. Tal vez se pueda negociar de igual a igual con Brasil o con México, incluso con Argentina, pero con El Salvador, con Honduras...
–¿Qué cuestiones le interesa negociar a Estados Unidos con esos países?
–La apertura de mercado, la cuestión geopolítica, sobre todo el tema de las bases militares. Quiere limitar los procesos de integración que terminen en la creación de un bloque que pueda ser poderoso y se convierta en un actor en la negociación multilateral y en el escenario global. Acuérdate que el ALCA fracasó en Mar del Plata en 2005 y, a partir de allí, empezaron a lanzar tratados de libre comercio bilaterales. Pero esos TLC los pueden lograr si hay gobiernos débiles y entreguistas, los gobiernos fuertes se han resistido. Y la posibilidad de generar mecanismos como la Unasur, que apunten estratégicamente hacia un bloque regional, dificulta el plan de Estados Unidos. Por eso es que hay una ofensiva tan grande hacia Uruguay, tratan de encaminar a Uruguay hacia la Alianza del Pacífico y a tratados bilaterales con Estados Unidos, porque eso significaría romper el Mercosur. Con Paraguay intentan tácticas similares. Cuando Pepe Mujica era presidente de Uruguay, eso era imposible. Hoy ya no lo es.
–En la primera presidencia de Tabaré Vázquez, el entonces ministro de Economía, Danilo Astori, se mostró favorable a la relación con Estados Unidos. Más aún, en 2007 Estados Unidos y Uruguay firmaron un Acuerdo Marco sobre Comercio e Inversiones (TIFA, por su sigla en inglés).
–Y no sólo regresa Danilo Astori. El canciller Rodolfo Nin Novoa es un hombre cercano a Washington. Eso ya se empezó a ver, porque en la postura hacia Venezuela hay un cambio en el gobierno uruguayo o, por lo menos, posiciones diferentes entre Tabaré, su vicepresidente y sus ministros.
–¿Por qué Estados Unidos apunta a generar acuerdos con Uruguay y Paraguay? Hay que tener en cuenta que estos países manifestaron desacuerdos respecto de las relaciones comerciales dentro del Mercosur. ¿Cree que eso puede incidir?
–Creo que Uruguay resiente la idea de ser un socio menor en el Mercosur. La posibilidad de irse del Mercosur es un instrumento de negociación que Tabaré siempre ha usado. En el caso de Paraguay, ellos están permanentemente midiendo cuánto les puede aportar una relación con Estados Unidos o con otros mercados versus la relación que tienen con Argentina y Brasil, que es abrumadora. Pero cuando hablamos de esto, nos referimos a los intereses de las elites, en una perspectiva de corto plazo.
–¿Y cómo habría que pensarlo desde una perspectiva de largo plazo?
–En una perspectiva de mediano plazo, para cualquier país de América latina, la única oportunidad de tener presencia en el mundo global es estando integrados. Y eso no tiene que ver con cuál sea la orientación política del gobierno de turno que haya en uno u otro país. Ningún vínculo preferencial con Estados Unidos –pero tampoco con Europa o con China o Rusia– es suficiente. En una negociación futura, lo único que dará capacidad de negociación a cualquier país, incluso a Brasil, es negociar como bloque. Eso es lo que han entendido los chinos.
–¿Por qué el gobierno chino negocia con América latina como bloque? ¿Ese tipo de negociación le resulta más conveniente al gobierno chino?
–La respuesta a esa pregunta es compleja, porque deberíamos debatir sobre la política en general y, en especial, sobre la política exterior china y los supuestos filosóficos sobre los cuales se construye el gobierno de China. Son modelos que se sostienen en supuestos filosóficos distintos, que tienen objetivos de corto, mediano y largo plazo también distintos. Y mientras la visión del mundo de Estados Unidos se sustenta en el conflicto, la visión del mundo que tiene China es la del equilibrio. Y ese equilibrio supone evitar el conflicto, por precepto filosófico. Eso se relaciona también con que la conformación de las fuerzas armadas chinas no es ofensiva. China está pensando en su desarrollo, para eso necesita recursos respecto de los cuales es deficitario. Y entiende que los recursos los puede obtener sin necesidad de invadir, sin necesidad de guerras ni de amenazas ni de extorsiones.
–En términos económicos, ¿qué le significa a China negociar con bloques y no con países?
–China constata que en América latina se ha avanzado hacia un bloque, no estimuló la creación del bloque ni estimula su desaparición. Hay un bloque que pidió hablar con ellos y ellos aceptaron conversar. Cuando ellos hablan con un bloque, hablan con uno. Y es más fácil hablar con uno que con treinta y tres. El presidente Jinping dijo: “En los próximos diez años vamos a dar una ayuda para cooperación e inversión”. Pero no se trata de darle más a uno que a otros, eso no funciona en China. Ellos ponen para un proyecto y dependerá de nuestros gobiernos que se pongan de acuerdo para, por ejemplo, hacer un tren que vaya del Atlántico al Pacífico. Allí están los recursos, la decisión de utilizarlos correctamente es nuestra.
–¿Cómo ingresa Rusia en esta dinámica de negociación en bloque?
–Con Rusia es distinto, es un país occidental. Los preceptos filosóficos de Rusia son los mismos de Occidente.
–Pero también negocia con el bloque.
–También negocia en bloque pero no subestima la negociación con cada país y establece relaciones particularizadas con cada país. Rusia es un país con un pensamiento imperial, de gran potencia, y está protegiendo su zona de influencia. Esto lo lleva al conflicto y lo trata de sacar de su frontera inmediata y llevarlo a todo el mundo. América latina es un escenario de conflicto cercano a Estados Unidos y allí plantea la confrontación. Le dice a Estados Unidos: “Tú vienes a generarme un conflicto en Ucrania, al lado de mi frontera, yo haré lo mismo”. En ese caso, a diferencia de China, el soporte también es el conflicto, no el equilibrio.
–Volviendo al comienzo de nuestra entrevista, ¿cómo evalúa la decisión política de Venezuela frente a la iniciativa de Estados Unidos?
–Salvo algunos detalles, el gobierno ha tenido una respuesta bastante coherente y correcta. Creo que la resolución de Estados Unidos ayudó al gobierno venezolano, porque desconcertó y desarticuló a la oposición, la golpeó. Puso en evidencia que las decisiones en contra del gobierno venezolano no las toma la oposición venezolana, sino Estados Unidos. Hubo una encuesta, que no fue hecha por una encuestadora chavista, según la cual más del 80 por ciento de los venezolanos rechazó la resolución del presidente Obama. Por el contrario, cohesionó al chavismo, movilizó a un chavismo que estaba medio aletargado. A partir del 17 de marzo, la gente volvió a movilizarse en las calles. También cohesionó a las fuerzas armadas respecto del gobierno, eso debilitó mucho más a la oposición. Estados Unidos no logra entender nuestro sentimiento nacionalista y patriótico, que va más allá de las ideologías y que supera al chavismo. Este deberá evaluar por qué es capaz de conseguir once millones de firmas y sólo seis o siete millones de votos.
–Esta declaración, ¿lesiona la relación comercial entre ambos países?
–Corren por carriles totalmente distintos. La relación entre Estados Unidos y Venezuela pasa, básicamente, por el petróleo. Y durante todo este conflicto no se ha dejado de enviar un barril de petróleo menor a lo que está acordado, que es de alrededor de 700 mil barriles diarios. Estados Unidos sigue siendo el socio comercial más importante de Venezuela. Venezuela aporta aproximadamente el 8 por ciento de lo que Estados Unidos importa de petróleo; no de lo que necesita sino de lo que importa. En este momento, Estados Unidos no puede prescindir de Venezuela.
–¿Por qué cree que se tiene tan clara esa diferenciación?
–Es que los intereses comerciales priman.
–¿Qué repercusiones ha tenido para Venezuela la baja del precio del petróleo?
–No es un secreto que en Venezuela hay una crisis económica, que es anterior a la baja del precio del petróleo y tiene otras características y orígenes, múltiples orígenes. Algunos tienen que ver con decisiones políticas que no lograron articular medidas económicas de manera eficiente por parte del gobierno con una respuesta adecuada a la situación de crisis. Por otro lado, hay un aprovechamiento de los problemas económicos por parte de la derecha y una buena parte del sector empresarial para desatar acciones delictivas contra el país en materia económica. Con esto, buscan influir políticamente, generando una situación de desestabilización y conflicto. La baja del precio del petróleo por supuesto que influye pero no es tan determinante, porque en Venezuela el presupuesto se hizo sobre un barril de 60 dólares. En cambio, en Rusia se hizo sobre un barril de 100 dólares, ellos están más complicados. Además, en Venezuela hubo un aumento de la producción, de 2,6 millones a un poco más de 3 millones. Entonces, la baja en el precio en parte se subsana con el aumento de la producción. Es decir que en Venezuela la crisis no tiene que ver con una baja en los precios aunque influye, y en la medida en que la situación de crisis económica se mantenga, tendrá una influencia creciente.
http://www.pagina12.com.ar/diario/dialogos/21-273930-2015-06-01.html

Detrás de la razón - Cónclave EEUU-Aliados Árabes


Entrevista para la cadena de televisiòn HispanTV. 
Para ver el video, ingrese a: https://www.youtube.com/watch?v=RW4Eeoo-Ges



“La Primavera Árabe fue capitalizada por las fuerzas reaccionarias de Medio Oriente”

Por Leandro Albani. Entrevista con el ex director de Relaciones Internacionales del gobierno venezolano, Sergio Rodríguez Gelfenstein, quien desentraña las razones del apogeo y la caída de la llamada "Primavera Árabe".
Marzo 03 de 2.015.


Una ola de protestas se levantó en 2010 en pleno Medio Oriente y el norte de África. Las imágenes que llegaban se repetían de forma continua: movilizaciones masivas, autos incendiados y barricadas en las calles, policías y militares reprimiendo salvajemente. Las grandes cadenas de comunicación no dudaron en denominar ese movimiento como "Primavera Árabe.

Al mismo tiempo, ese movimiento era rápidamente encausado por Estados Unidos. Aunque Washington tuvo que desprenderse de peones importantes en la región (Hosni Mubarak en Egipto y Ben Ali en Túnez son el ejemplo), sus servicios de inteligencia y sus aliados en la región (Israel y las monarquías del Golfo Pérsico), apagaron el fuego de la protesta. A su vez, impulsaron movimientos desestabilizadores en otros países. Libia y Siria son los casos más recientes y concretos.

Rodríguez Gelfenstein, en esta entrevista con Marcha, afirmará que ese movimiento de protesta surgió como una necesidad espontánea de los pueblos, pero que comenzó su debacle no sólo por la injerencia de Estados Unidos, sino por la falta de "altos niveles de organización y conducción" que permitieran una liberación real. También abordará la estrecha relación entre los planes de desestabilización en Siria y los que en la actualidad se intentan en Venezuela.

-Luego del inicio de la llamada Primavera Árabe en 2010, ¿qué quedó de ese movimiento de protestas en Medio Oriente?

-Hay que recordar que todo surgió como un movimiento espontáneo de los pueblos ante el hartazgo por la aplicación de medidas neoliberales, particularmente en Túnez y Egipto, pero se extendió a otros países de la región. Lamentablemente, ese extraordinario espíritu de lucha y de sacrificio no estuvo acompañado de altos niveles de organización y conducción que permitiera avanzar hacia objetivos superiores de liberación. Estados Unidos, Europa y las monarquías medievales de Medio Oriente tuvieron capacidad de respuesta acorde a sus propios intereses en cada país. Mientras en Túnez y Egipto lograron cambios "gatopardianos", en Libia consiguieron recibir apoyo de Naciones Unidas para destituir y asesinar al líder Muamar Gaddafi, desintegrando al país y transformándolo en ingobernable hasta hoy, dada su estructura tribal. Otro tanto ocurrió en Bahréin, donde los blindados sauditas irrumpieron para ahogar con fuego y sangre a la mayoría chiita que buscaba derrocar a la monarquía sunita de ese país. El movimiento de protestas de los pueblos árabes llamado "primavera" fue capitalizado por las fuerzas reaccionarias de esos países, que acomodaron los intereses populares a los propios, utilizando en su favor la gran avalancha de cambios que se llegó a visualizar en algún momento.

-Iniciados los planes de injerencia y desestabilización en Medio Oriente, en un principio Israel se mantuvo en un segundo plano. ¿Esta postura de Tel Aviv se modificó?


-A diferencia del pasado, cuando se vivía el mundo bipolar, ahora Israel no es el único aliado importante de Estados Unidos en la región. Hoy las monarquías árabes y los gobiernos reaccionarios de Medio Oriente y el norte de África tienen tanto o más protagonismo que el propio Israel. Por eso suelo decir que es ya una falacia hablar de "conflicto árabe-israelí". El conflicto es entre Israel y aquellos países árabes y musulmanes que se han planteado una férrea confrontación con el sionismo como ideología fascista, represiva y retrógrada. Eso le ha permitido a Israel actuar en un segundo plano: sin dejar de tener un vínculo carnal con Estados Unidos, ambos articulan labores de inteligencia, operativas y logísticas con Arabia Saudita, Qatar, Marruecos y Turquía. Por otro lado, entre el presidente estadounidense, Barack Obama, y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, nunca ha habido una floreciente relación personal, por la descarada apuesta de este último por los republicanos y su afiebrada oposición a Obama en temas de política nacional. El tema de Israel es de ámbito interno en Estados Unidos, donde el lobby sionista juega un papel determinante en la toma de decisiones.




-¿Cuáles son las razones para que Siria todavía no haya caído teniendo en cuenta el nivel de financiamiento y el envío de armamentos a los grupos terroristas que operan en el país?





-A diferencia de Libia, Siria es un país cohesionado nacionalmente: hay un sentido de nación, una historia milenaria que liga al pueblo con su territorio y la mayoría se sigue sintiendo interpretado por el liderazgo de Bashar Al Assad. Las Fuerzas Armadas se han mantenido leales y sin grandes quiebres que pudieran suponer una fractura radical que disminuya las capacidades defensivas del país. La diplomacia internacional también ha variado su posición. China y, sobre todo, Rusia han asumido un apoyo irrestricto a la libre determinación de Siria y han abogado por una salida pacífica y negociada al conflicto. En ese sentido, los subsistemas que operan al interior de Estados Unidos no tienen una visión homogénea respecto de cómo manejar la situación. Me da la impresión de que sectores de ultra derecha vinculados al Pentágono, al igual que la CIA, han tomado decisiones por cuenta propia, sin que necesariamente hayan pasado por el presidente Obama. Esto es expresión de la crisis de liderazgo que vive Estados Unidos, donde algunas agencias han comenzado a actuar por sí solas, reflejando la pérdida de autoridad el Ejecutivo, muy propio de momentos de crisis.





-¿Existen similitudes entre los planes de injerencia de Estados Unidos en Siria y lo que sucede en Venezuela?





-La política intervencionista de Estados Unidos es parte de su ADN desde su nacimiento como nación. Su actual territorio se forjó a partir de la expansión, la expoliación, la conquista, la guerra y una diplomacia basada en la amenaza y el chantaje. Aún mucho antes de finales del siglo XIX, cuando entró en su etapa imperialista, la política exterior de Estados Unidos había hecho de la injerencia una parte trascendente de su identidad. Eso está presente en Siria, en Venezuela y en muchos lugares en el mundo. Lo que cambian son los instrumentos y las prioridades que prevalecen en cada momento. En algunas ocasiones han sido los instrumentos políticos y diplomáticos, en otros los militares o los económicos, la subversión interna, el sabotaje, los asesinatos de líderes y muchas otras opciones que utilizan con "creatividad maligna" para sacar del camino a todo aquel que se oponga a sus designios imperiales.




-¿La actual desestabilización en Medio Oriente tiene como objetivo a Rusia?

-En primera instancia el objetivo es Irán, porque es la oposición a sus objetivos en una región que es la principal productora y exportadora de energía del mundo. Pero el objetivo ulterior es China, único país que puede amenazar su hegemonía y desplazar a Estados Unidos como primera potencia mundial. La gran debilidad de China es su déficit energético, a pesar de los acuerdos con Rusia y con los países ribereños del Mar Caspio que lo surten y lo surtirán en el futuro, sobre todo de gas. La vía marítima de energía procedente del Oriente Medio es vital para China. De ahí el interés de Estados Unidos por intentar bloquear el abastecimiento energético a la potencia asiática derribando a aquellos gobiernos que puedan hacer acuerdos mutuamente favorables con China como los que ya existen. La principal área de conflicto estratégico en el futuro del siglo XXI será el Asia-Pacífico. Pero, en la lógica del mundo de balanza de poder mundial entre las potencias que comenzamos a vivir, Rusia se ha propuesto proteger y defender sus áreas de influencia, y eso es lo que lo hace tener una política tan incisiva en el Medio Oriente y en Ucrania.




Entrevista en el periódico Página 12 de Argentina
Por Natalia Aruguete. DOMINGO, 15 DE FEBRERO DE 2015


http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-8282-2015-02-15.html

Los conflictos entre las grandes potencias por ganar territorios ricos en recursos naturales ya no se dirimen aniquilando al contrincante. De esta forma, el venezolano Sergio Rodríguez Gelfenstein resumió la dinámica del mundo actual, integrado por economías interconectadas. “Si la economía de Estados Unidos entra en una situación de debacle, China también porque es el mayor tenedor de bonos en dólares”, explicó este especialista en política internacional. En su visita a Buenos Aires para presentar su libro La balanza de poder (Biblos), Gelfenstein dialogó con Cash sobre la nueva estructura del sistema internacional, las posibles alianzas entre viejos y nuevos actores y la agenda que se plantea en el mediano plazo con los recursos naturales como horizonte.



En su libro La balanza del poder, plantea que el atentado del 11 de septiembre a las Torres Gemelas es el inicio de una transformación en el sistema internacional. ¿Por qué?



–Cuando desaparece la Unión Soviética, se produce la gran regresión de los últimos años. La caída del Muro de Berlín es el símbolo de ese cambio al desaparecer el sistema bipolar en el cual vivió el mundo durante casi todo el siglo XX. A partir de entonces, el mundo empieza a buscar cómo estructurarse nuevamente y eso no se resuelve durante la última década del siglo pasado. Esa fue una década caótica, el sistema internacional no tenía rumbo. La mayor parte de los países intentó proponer un mundo multipolar y que no hubiera conflicto. Al haber desaparecido uno de los enemigos, los recursos podían utilizarse en la economía, en el desarrollo, en la eliminación de las enfermedades endémicas, en resolver el problema del agua.



Pero no fue lo que ocurrió.



–Claro que no. Estados Unidos proponía un mundo unipolar porque ellos fueron los triunfadores de la Guerra Fría. Sin embargo, no lo habían podido lograr. Cuando uno analiza los discursos posteriores al atentado del 11 de septiembre de 2001, en particular el discurso de George Bush del 20 de septiembre, ve la utilización de ese acontecimiento para imponer el mundo unipolar.



¿Por qué pone el foco en el discurso del 20 de septiembre de 2001?



–En ese discurso, Bush dice: “O están con ellos o están con nosotros”. “Ellos” eran el terrorismo. Nadie quería estar con el terrorismo, entonces debía estar con Estados Unidos. Nuevamente, un presidente norteamericano apela al factor divino, al proponer emprender una lucha a favor de la civilización, en la que contaría con el apoyo de Dios. Y sabemos que Dios no es neutral.



En su investigación, también observa una suerte de desplazamiento y un nuevo centro de poder hegemónico. ¿Cree que en la actualidad ese centro de poder hegemónico sigue estando en manos de Estados Unidos?



–En los primeros años de este siglo se produce lo de Yugoslavia, donde Estados Unidos actuó con total impunidad. Luego, Somalia. Estos hechos aparentaban que el mundo unipolar se iba a sostener en el tiempo. Sin embargo, ocurre la crisis del 2008 y Estados Unidos se quedó sin el sustento suficiente para afrontarla.



¿Cree que esa crisis económica trajo aparejada una crisis de legitimidad?



–Sí, pero no sólo eso. También emerge China. Hay un crecimiento económico sostenido de China que le permite tener una actuación internacional como potencia. Hace pocos meses se anunció que China es la primera potencia económica mundial. La conflictividad tiene que ver con un imperio que no quiere morir frente a otro que trata de imponerse.



¿Cómo analiza esa relación?



–La analizo en términos de la balanza de poder, se necesitan mutuamente. A diferencia del mundo bipolar, en el que el propósito era destruirse entre ellos, ahora se da una balanza de poder. Si la economía de Estados Unidos entra en una situación de debacle, China también entrará, porque es el mayor tenedor de bonos en dólares y porque el mayor importador de China es Estados Unidos. A quien le interesa sostener la economía de Estados Unidos es a China; no le interesa la crisis.



Si el deudor debe un dólar, el poder lo tiene el acreedor; pero si el deudor debe millones, el poder lo tiene el deudor.



–Claro. Rusia está buscando su reinserción en esa lógica. Rusia era un imperio antes de la Unión Soviética y tiene zonas de influencia. Entonces hace valer su poder en su zona de influencia en términos políticos. Creó la Unión Euroasiática, de la que ya forman parte Rusia, Bielorrusia y Kazajistán, ya se incorporó Armenia y pronto se incorporará Kirguistán; son cinco de las ex repúblicas soviéticas. Además, hizo una alianza estratégica con China, que va desde el Pacífico hasta casi la frontera con Europa. En términos territoriales, es lo más grande que hay en el mundo. Rusia está haciendo valer su poder para salvaguardar intereses de su frontera inmediata, pero entra en disputa con los otros poderes.



¿Con qué poderes?

–El conflicto es con Estados Unidos, China y Europa por su interés en otros territorios, como América latina, Africa y sectores de Asia, donde el objetivo último son los recursos naturales. Europa está en situación de declive, ninguno se plantea la desaparición del otro. Esa es la característica de ser economías interconectadas. Es la gran diferencia con el mundo bipolar, cuando se planteaba la desaparición del otro.

En el marco de la estrategia económica y territorial de Rusia, ¿cómo ve la conformación del Brics?

–El Brics es una alianza de potencias emergentes que aspiran a tener el protagonismo en el sistema internacional del futuro. Hablamos de dos potencias asiáticas, India y China; una europea, Rusia; una africana, Sudáfrica; y una latinoamericana, Brasil. Ocupan más del 40 por ciento de la economía mundial. Entonces, lo que hay que entender es que esta nueva hegemonía no se crea desde las posiciones de fuerzas en términos militares. ¿Dónde están las bases militares rusas y chinas en América latina? ¿En qué convenio firmado por China o Rusia está incluida una base militar o la instalación de un portaaviones o el establecimiento de soldados? Eso es lo novedoso. Uno podrá decir “son igual de rapaces que Estados Unidos en el siglo XX, que Inglaterra en el XIX o, incluso, que España y Portugal antes de las independencias americanas. Pero las características son diferentes”.

Usted menciona los perjuicios que pueden ocasionarse entre Estados Unidos, Europa y Rusia. ¿En qué consisten?

–Me refiero, particularmente, al caso Ucrania. Las cifras que surgen de las acciones contra Rusia y las contra sanciones rusas están afectando básicamente a Europa, no a Estados Unidos. Finalmente, la relación entre la importación y la exportación de productos agrícolas entre Rusia y Estados Unidos es muy baja. El monto de los productos agrícolas que están comprendidos en estas sanciones representa el 0,06 por ciento del PBI de esos países. Es decir que en términos económicos no son verdaderas sanciones, sí lo son en términos políticos.

¿Por qué?

–El sector agrícola en Europa, a diferencia de América, es de pequeños propietarios. Es muy numeroso, muy organizado y tiene mucha capacidad de lobby. La respuesta de los rusos ha generado un problema político al interior de Europa. Pero, además, estamos frente al siguiente escenario: la economía china estaría resistiendo, Estados Unidos y Rusia está saliendo de la crisis, pero la economía de Europa está en declive y eso tiene que haberlo sabido Estados Unidos. Hoy, si el objetivo es debilitar a uno de los que forman parte de esta balanza, se termina debilitando a otro. Entonces, si cae Europa se produce una debacle inmediata en los demás, porque forma parte de la balanza. ¿A quién le vende gas Rusia si su mayor comprador de gas es Europa?

¿Cómo afecta la crisis europea en los otros integrantes de esta balanza?

–Una crisis económica profunda en Europa significa una crisis en Rusia, que depende de la venta de gas. La prueba está en que, en medio del conflicto, Rusia y Ucrania se reunieron con la intermediación de la Unión Europea y llegaron a un acuerdo sobre el paso del gas ruso a Europa por Ucrania. En el medio del conflicto, con una guerra, muertos y actuaciones neonazis, conversan y se ponen de acuerdo. Esa es mi hipótesis.

Cuando se refiere al mapa del conflicto mundial, afirma que está constituido por tres patas. ¿Cuáles? ¿Cómo se da esa dinámica?

–Son tres patas que fluyen a través de una cuarta: el sistema financiero. La principal industria en el mundo es la de armamento, es la que más aporta en términos de Producto. Si tú les vendes agua a los camellos te va a ir mal, salvo que logres que los camellos tengan sed. Lo mismo pasa aquí.

¿Cómo se establece esa semejanza?

–Las armas precisan de la potencial necesidad de uso. El mercado de armas no es sólo el arma en sí, sino municiones, mantenimiento y recambio. No puedes un día decir “todos mis aviones van a ser de Estados Unidos” y al otro día, “ahora serán rusos”. El cambio tecnológico es muy grande y costoso. El complejo militar industrial necesita que exista el conflicto que obliga a comprar armas para evitar llegar a la guerra o la expresión bélica del conflicto, porque el conflicto se mantiene. La segunda pata es la energía. Hay que estudiar el Medio Oriente para entender el conflicto.

¿Por qué?

–En Medio Oriente se encuentran las mayores reservas de energía, de petróleo y de gas, con rutas de navegación para sacar el petróleo de allí. Estados Unidos tiene el 6 por ciento de la población mundial y consume el 25 por ciento de la energía; una energía que no tiene. Ahora ha aumentado su producción, pero eso va a generar un deterioro ambiental terrible. Entonces, Estados Unidos y Europa deben ir a buscar la energía que necesitan.


Lanzamiento de la más reciente obra de Sergio Rodríguez Gelfenstein en Buenos Aires, Argentina






La balanza de poder
Las razones del equilibrio del sistema internacional
Sergio Rodríguez Gelfenstein*


                            Colección Politeia
Fecha: Miércoles 12 de noviembre, a las 18.00 horas.
Lugar: SADOP - Tte. Gral. J.D. Perón 2625, CABA.
Se referirán a la obra Marcelo Gullo, Miguel Ángel Barrios y Rafael Follonier

Ante la acuciante pregunta sobre cuál será la nueva estructura del sistema internacional, sus actores, las posibles alianzas y, sobre todo, la agenda que prevalecerá en un futuro que se torna convulso y complejo, este libro aborda las posibilidades y las capacidades de los actores que optan por desempeñar un papel protagónico en el sistema internacional del futuro. Para entender el mapa actual y la emergencia de las nuevas potencias se precisa caracterizarlas y reconocerlas. 


*Sergio Rodríguez Gelfenstein es magíster en Estudios Internacionales (Universidad Central de Venezuela). Investigador asistente de la Cancillería ecuatoriana en la elaboración de la Agenda Estratégica de Política Exterior. Profesor de la Universidad Central de Venezuela, la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (México) y del Instituto de Altos Estudios Diplomáticos “Pedro Gual” de Venezuela. Investigador del Centro de Estudios Sociales y Políticos de América Latina de la Universidad de los Andes (Venezuela). Asesor y consultor en relaciones internacionales. Columnista en revistas especializadas. Sus últimos libros, publicados en 2012, son Se ha prendido la hierba en todo el continente. Relatos de Nuestra América yEl tiempo de los intentos: de la crisis mundial a la CELAC. 


Lanzamiento del libro "La balanza de poder, las razones del equilibrio del sistema internacional" de Sergio Rodrìguez Gelfenstein en Montevideo, Uruguay




Viernes 14 de noviembre, 19. 30 horas
La Fundación Vivian Trías 
se complace en presentar
el libro del académico venezolano Sergio Rodríguez Gelfenstein

La balanza del poder. 
Las razones del equilibrio del sistema internacional

Presentan:
Embajador de la República Bolivariana de Venezuela, Julio Chirino
Mag. Julián González 

se cerrará el acto con las palabras del autor
Mag. Sergio Rodríguez Gelfenstein

Lugar: Centro Cultural Simón Bolívar. Rincón 745 esq. Ciudadela
entrada libre. Montevideo, Uruguay
http://www.fundacionviviantrias.org/


Presentación del libro "Cosas que pasan" de Michel Bonnefoy




Lugar: Librería del Sur, Teatro Teresa Carreño, Caracas, D.C.

Fecha: junio 10 de 2014



"Cuando el compromiso político se combina con el amor; cuando además interviene el azar; cuando afloran bellos sentimientos, pero el enemigo es implacable; cuando se quiere lo más grande y lo mejor, entonces... pasan cosas..."



Conferencia "El conflicto en Ucrania en un contexto regional y global"



Lugar: Compañía Anónima de Teléfonos de Venezuela CANTV. Caracas, D.C.

Fecha: junio 10 de 2014









Conferencia "Perspectivas y realidades del sistema internacional del siglo XXI"



Instituto de Historia de Cuba, La Habana 21 de mayo de 2014













Visita al Dr. René González, Director del Instituto de Historia de Cuba










Visita a la Universidad Nacional del Noroeste de Buenos Aires (UNNOBA) sede Pergamino y Ponencia en la Cátedra Abierta UNNOBA. INTA




Tema: "América Latina en la nueva lógica geopolítica internacional"
Fecha: 9 de mayo de 2014






















Visita a la Fundación Casa del Pueblo Junín y Biblioteca Popular Juan B. Justo












Fecha: 8 de mayo de 2014
Sitio: Junín, Provincia de Buenos Aires - Argentina










Visita a la Universidad Nacional del Noroeste de Buenos Aires (UNNOBA) sede Junín y ponencia en la "Cátedra abierta UNNOBA".


Fecha: 8 de mayo de 2014
Tema: "América Latina en la nueva lógica geopolítica internacional"












Jornada ciudadana regional, Buenos Aires - Argentina

Ponencia: Dimensiones económicas, sociales, históricas y políticas de la Patria Grande y la ciudadanía regional.



Fecha: 7 de mayo de 2014
Sitio: Casa Patria Grande Nestor Kirchner, Buenos Aires – Argentina
Organizado por el Sindicato Argentino de Docentes 
Privados (SADOP) y Casa Patria Grande Nestor Kirchner.












Observador internacional en las elecciones presidenciales de Panamá




Fecha: 4 de mayo de 2014
Sitio:Ciudad de Panamá



Presentación del libro "La balanza de poder. Las razones del equilibrio del sistema internacional".

Ver video de presentación: https://vimeo.com/91168785






Presentación del libro "La balanza de poder
Las razones del equilibrio del sistema internacional"
Autor: Sergio Rodríguez Gelfenstein





Presentación del libro "Hugo Chávez. Pensamiento histórico y geopolítico"
Autor: Miguel Ángel Barrios. Editorial Biblos, Argentina

X Feria Internacional del Libro de Venezuela (FILVEN).
Caracas, 21 de marzo de 2014


Observador internacional en las elecciones presidenciales de El Salvador.

                                      
Primera vuelta: 2 de febrero de 2014
Segunda vuelta: 9 de marzo de 2014












Congreso Iberoamericano de Revisionismo Histórico

Lugar: Buenos Aires, Argentina
Fecha: del 7 al 9 de noviembre de 2013. 
Organizado por: el instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego.








Ponencia: "Una visión bolivariana de la integración". Leer artículo en http://www.sergioro07.blogspot.com/2013/11/una-vision-bolivariana-de-la-integracion.html 




I Conferencia de estudios estratégicos: "Repensando un mundo en crisis y transformación"

Realizado en el Centro de Investigaciones de Política Internacional CIPI de la Habana - Cuba, del 16 al 18 de octubre de 2013.



Ponencia: "La restructuración del sistema internacional en un mundo en crisis"





Seminario "Relaciones internacionales en un mundo en crisis"

Instituto Especializado de Educación Superior para la Formación Diplomática IEESFD, Ministerio de Relaciones Exteriores de El Salvador.


Evento realizado los días 9, 10 y 11 de octubre de 2013.
Temas tratados:
- La dinámica global
- El conflicto en el Medio Oriente
- América Latina en el orden global




Seminario con duración de 9 horas, dirigido a funcionarios de la Cancillería y otras Carteras del Estado. 


Entrevista para la cadena CCTV en Ingles


http://english.cntv.cn/program/americasnow/20130722/102193.shtml


Conferencia: Reestructuración del semi-orden internacional. 
IAEN Instituto de Altos Estudios Nacionales. La Universidad de postgrado del Estado. Quito - Ecuador.



Evento realizado el 24 de julio de 2013
http://www.iaen.edu.ec/wordpress/?p=18369

Foro "Independencia o subordinación. el contexto internacional de la lucha de los pueblos de América latina y el Caribe"


















El evento se realizó en Caracas el 10 de julio de 2013, en el Salón Ezequiel Zamora del Consejo Federal de Gobierno. 



Convocó: Vice-presidencia de la República 









Taller en la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho
Caracas, abril 23 y 24 de 2013



Taller para los aspirantes a becas de la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho, a través del convenio con la República Francesa.
























Visita al Diario del Pueblo de China
Beijing, diciembre de 2012

























III Taller para Embajadores ecuatorianos.
Diplomacia Social para el Desarrollo Humano
Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio e Integración de Ecuador


Por invitación del Sr. Ricardo Patiño Aroca, Ministro de Relaciones Exteriores, Comercio e Integración, se realizó en Quito - Ecuador, el 19 de noviembre pasado. Se presentó una ponencia con el tema "Crisis en Medio Oriente".


A continuación, el contenido de la ponencia.

Crisis en el Medio Oriente y el norte de África

La situación actual en el norte de África y el Medio Oriente nos obliga a desentrañar los elementos fundamentales de lo que ha estado ocurriendo y que a muchos ha sorprendido.

En los análisis sobre la situación internacional, es imprescindible salirse de la visión estrictamente coyuntural, de la constatación única de los elementos tácticos y del examen aislado de los factores de corto plazo. Para nosotros que vivimos en América Latina un proceso de lucha por la independencia y la soberanía, en un país y en un continente, que pasa por momentos de transformaciones en los que se intenta —acorde a las condiciones propias de cada cual— generar cambios estructurales, se tiene que analizar el impacto en estos procesos y en nuestras propias vidas de lo que ocurre en otras latitudes.

Por ese motivo es importante profundizar en el estudio de lo regional y no quedarse únicamente en el análisis de lo coyuntural y de lo local. En este caso, un territorio lejano en un continente lejano implica considerar la influencia que tiene en el contexto de las estructuras de las relaciones internacionales y sus repercusiones en el proyecto político y de vida que cada quien asume.

El mundo de hoy está a tal punto interrelacionado, que los acontecimientos que se desarrollan en territorios distantes tienen una influencia directa en nuestra realidad. Si bien es importante conocer la significación que han tenido los  hechos ocurridos en Túnez o en Egipto, en Libia o Siria para sus propios pueblos y para sus procesos políticos, nos corresponde hoy detectar también los elementos que proporcionan mecanismos de análisis que ayuden a entender las consecuencias y la influencia que estos hechos tienen en la realidad regional del Medio Oriente y el norte de África.

El espacio geográfico complejo donde se desarrollan los acontecimientos merece recordar que cuando se habla de este tema, el término “Medio Oriente” no es suficiente, ya que al mencionar a Túnez, Egipto o Libia, en términos estrictamente geográficos, estamos hablando del norte de África. En este escenario están involucrados dos continentes: África y Asia. Al referirse sólo al Medio Oriente, se excluyen los sucesos en el Magreb, que es el norte africano árabe.

Más adelante se puede ampliar acerca de las repercusiones que tienen estos acontecimientos en un ámbito más amplio que el regional, más allá del Medio Oriente y del norte de África, para los países árabes, para los países musulmanes. Es importante estudiar cuánto influyen en la reestructuración del poder mundial y en lo que he llamado el “reordenamiento del sistema internacional”.

Estamos transitando por un reordenamiento del orden internacional desde perspectivas distintas a las que se vivieron en la década del 90 del siglo pasado, cuando cayó el Muro de Berlín y desapareció la Unión Soviética; distintas también de las que se vivieron después del ataque a las Torres Gemelas, cuando Estados Unidos impuso un sistema internacional unipolar. Hoy, diez años después, asistimos a una situación similar, pero  bajo una lógica distinta, frente a la cual avanzó una hipótesis muy particular que no concuerda con aquellas que circulan actualmente. Me referiré a ella al final.

Desde el punto de vista local, lo que ocurrió en Túnez y en Egipto y está sucediendo en otros países del Medio Oriente y el norte de África es la respuesta de los pueblos a la aplicación de modelos neoliberales a ultranza, con excesos de autoritarismo y ausencia de prácticas democráticas en el funcionamiento político de esos países.

El descontento que se ha acumulado durante años llegó a un punto de inflexión, provocado por el aumento de los precios de los alimentos, cuyo efecto inmediato en la canasta básica afectó a miles de familias. Paralelamente a ese fenómeno, en la mayoría de esos países la juventud tiene cada vez menos perspectivas para realizarse en términos personales y de tener una participación activa en la sociedad, pese a los conocimientos adquiridos en sus estudios.

En Egipto y Túnez, los niveles de desempleo juvenil son muy altos, todo lo cual ha llevado a la toma de conciencia de estos jóvenes, básicamente de procedencia urbana y de sectores medios de la población, que en tiempos de Internet y de incremento al acceso a los medios de comunicación masivos, han adquirido un alto nivel de conocimiento de la dinámica que  viven otros países y han decidido asumir la vanguardia en estos procesos de transformación.

Los presupuestos sociales de educación, de salud y de seguridad social en general han disminuido. En el caso de Egipto, se suma otro elemento que no se puede obviar: ese país se transformó, después de los acuerdos de Camp David de 1978, en el principal aliado de Israel entre los países árabes y musulmanes. Se llegó a la situación aberrante de que le vende a Israel gas a un precio subsidiado, más bajo que el que vende a su propia población. El desprecio por estos gobiernos que pactaron con Israel, traicionando los ideales árabes, alcanzó su nivel tope en esa parte de la población.

Respecto a los factores de análisis que inciden sobre las repercusiones que podrían tener los hechos ocurridos en la lógica regional, diría que hay cuatro elementos fundamentales:

1.    La región como una de las mayores compradoras de armas del mundo.
2.    La región como principal productora y exportadora de energéticos.
3.  La región como ruta marítima más importante para el transporte de energía. No necesariamente los países que producen los energéticos son aquellos por lo que se realiza el transporte de los mismos. Lo que ocurre, por tanto, en esos países no  productores también influye de manera poderosa  a nivel global.
4.  El conflicto palestino-israelí, que a pesar de haber surgido –en su versión moderna– en la Guerra Fría, la superó y hoy es la confrontación más importante a escala planetaria que sobrevive a ese período de las relaciones internacionales.

El Medio Oriente es el mercado regional más grande para la venta de armas. Ahí están cinco de los principales compradores del mundo: Arabia Saudita, Israel, Egipto, Argelia y los Emiratos Árabes Unidos. Israel además es un importante proveedor de armas. Un cambio en la situación política de la región podría alterar este mercado y romper el infernal “equilibrio” que Estados Unidos ha logrado, vendiendo a ambos adversarios del conflicto regional. La ética del mercado no se contradice con la venta de armas en gran escala a Egipto, Arabia Saudita e Israel. Le venden armas por igual a quienes teóricamente son enemigos.

En el trasfondo del mantenimiento del conflicto árabe-israelí, subyace la necesidad de sobrevivencia de la industria de armamento, que es la principal industria de Estados Unidos, y el verdadero poder “detrás del trono”. Un presidente de ese país no puede alcanzar la más alta investidura sin la aprobación de los vendedores de armas, conocido como Complejo Militar Industrial, o lo que el analista Alejandro Perdomo Aguilera denomina Complejo de Seguridad Industrial pues “considera que en la actualidad es mucho más amplio y toma elementos que sobrepasan lo militar”.

El Complejo de Seguridad Industrial es el primer sostén de la economía de Estados Unidos. Un desequilibrio en la región pudiera significar una baja sensible en la venta de armas y esto –a su vez-  incidiría directamente en su economía, que vive un momento de crisis.
  
El segundo elemento de análisis se refiere a la región como productora de energía. Si bien es cierto que se divulgó que ya Venezuela posee las mayores reservas de petróleo del mundo, eso es, considerándolo como país, cuando se compara como región y se suman las reservas de Arabia Saudita, Irán, Iraq, los Emiratos Árabes Unidos, Argelia y Libia, se llega a la conclusión de que esta región posee, en conjunto, las mayores reservas energéticas del planeta, entendiendo energía como petróleo y gas.

Irán, Irak, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Libia, Kuwait y Argelia son miembros activos de la OPEP y tienen un papel imprescindible en la producción mundial. Ocho de los doce integrantes de la OPEP están en esta región del planeta. En ellos se produce el 60% de la energía del mundo. Un país como Japón depende en 100% de su consumo de energía de esta región. Ha estado tratando de incrementar sus compras en otros países, como Malasia o Vietnam, donde se han descubierto importantes yacimientos petrolíferos, pero ellos aún están en la etapa de exploración y prospección. Ecuador, como miembro de la OPEP debería concentrar gran interés en esta región y lo que en ella ocurra por las implicaciones directas en su economía

Por todo ello para Occidente (entendido como concepto político, no geográfico), para Europa y Estados Unidos, el funcionamiento de su modelo y su estabilidad, dependen de esta región.

El sistema del que se habla, se sustenta en un modelo que se caracteriza por un incremento constante del consumo de energía. Ese modelo que se pretende imponer a todo el mundo, necesita del recurso energético, lo que en la práctica se traduce en una expoliación del planeta y en un proceso de pauperización de sus recursos energéticos, imposible detener porque tiene que ver con la subsistencia del propio modelo, que no solamente se ha instalado en Estados Unidos, sino que se intenta imponer a través de la televisión y el cine en el resto del mundo y que a veces –aunque criticándolo- muchos de nuestros ciudadanos asumen.

La posibilidad de que se produzca un desbalance, un desajuste en estos países productores de energía, y que son –queriendo o no– el sustento del modelo depredador del planeta, conduce, según los estudios de los propios científicos estadounidenses, a la desaparición de la vida humana en el planeta antes que finalice el siglo XXI.

No se está entonces hablando de un conflicto en un “oscuro rincón del mundo”, como dijera el ex presidente Bush, sino que se refiere a la región donde se produce el 60% de la energía mundial, lo cual significa un importante sustento para los países del norte, que supone que la realización plena del ser humano se da únicamente a partir de lo material, soslayando los valores espirituales, culturales y de convivencia entre los seres humanos.

Por ende, este conflicto en el Medio Oriente y el norte de África podría profundizar la crisis actual del sistema. Incluso se podría hablar de un conflicto civilizatorio, que pone en cuestionamiento el modelo hegemónico de la civilización occidental que ha imperado en los últimos 2500 años. Oriente tiene un modelo de desarrollo distinto, -como también los países árabes y musulmanes-, que se sustenta religiones y valores distintos a los nuestros, donde el papel del individuo, la comunidad y la sociedad son diferentes.

Por esa razón, se dice que lo que está ocurriendo podría conducir a un conflicto civilizatorio, pero no en los términos racistas que planteaba Huntington, sino en uno que cuestionaría al propio sistema internacional, aquel que se ha erigido sobre un mundo cuyo centro está en Occidente, un modelo judeo-cristiano, de democracia representativa y de mercado que vacila sin el petróleo y la energía que estos países hoy en conflicto producen en abundancia. Esto conlleva necesariamente a que Occidente intervenga para dar curso a esos conflictos a fin de salvaguardar su naturaleza depredadora y la estabilidad de sus mercados y sociedades.

El tercer elemento es la eventual transformación de las rutas marítimas para el transporte de los energéticos en esa región. El petróleo sale del Golfo Pérsico, cruza el estrecho de Ormuz, el Golfo de Omán, el Océano Índico, el Golfo de Adén, el estrecho de Bab-el-Mandeb, el Mar Rojo, el Canal de Suez, entra al Mediterráneo, de donde sale por el estrecho de Gibraltar hacia el Atlántico.

Esta ruta tiene cuatro puntos estratégicos: los tres estrechos y el Canal de Suez, que separan el Océano Atlántico del Mar Mediterráneo, el Mar Rojo y el Océano Índico. Si se produjeran grandes transformaciones en Yemen influirían en el control del estrecho de Bab-el-Mandeb; el estrecho de Ormuz es una región de influencia iraní; una posible situación de conflicto en el este de Arabia Saudita, Bahréin o los Emiratos Árabes Unidos cambiaría la situación geopolítica del Golfo Pérsico; las transformaciones en Egipto producirán un cambio en el manejo del Canal de Suez, como lo atestigua el paso de naves de guerra iraníes por el Canal por primera vez en más de 30 años; el conflicto que pudiera producirse en Marruecos, bajo control de una monarquía corrupta y autoritaria que controla la parte sur del estrecho de Gibraltar, podría producir una transformación estructural en esa vía marítima. Se generarían cambios que obligarían a Estados Unidos y a las potencias occidentales a pensar en una lógica militar completamente diferente para el dominio de la región y del mundo. No hay que olvidar que para el control de esta ruta y de sus intereses en la región, Estados Unidos destina la Sexta Flota de su Armada en el Mar Mediterráneo y la Quinta Flota para el Golfo Pérsico, el Mar Rojo, el Mar Arábigo y la costa de África del este hasta Kenia.

Una transformación profunda en la situación regional ocasionaría un cambio en la correlación de fuerzas militares en la zona, en particular del poder naval que asegura el transporte marítimo de productos energéticos. En esa ruta, además de navíos de guerra de la OTAN, ya hay presencia de Irán, Rusia y China.

Por último, el cuarto elemento, tal vez el más importante a corto plazo, tiene que ver con las transformaciones que esta situación puede producir en el conflicto palestino-israelí.

Aunque como esta enunciado, este conflicto tiene su epicentro en la confrontación entre Israel y el pueblo palestino, no es el único. La situación estratégica de la región ha cambiado ostensiblemente en los últimos treinta años.

Un primer elemento a considerar es la revolución que derrocó al Sha de Irán el 12 de febrero de 1979 y estableció una República Islámica que se ha ido transformando con el tiempo en el principal factor de oposición a la presencia de Estados Unidos en la región. La revolución islámica ha desarrollado una política que ha ganado espacio y que hoy ha consolidado influencia más allá de sus fronteras.

El estudio de la región no puede partir de un análisis simple y abreviado de las contradicciones que existen entre los actores. Hay elementos que se deben considerar: el primero es que Irán es un país musulmán, pero no árabe. Irán tiene un origen y una composición étnica diferente, es un país persa. En la década de los 80 del siglo pasado, Irak, bajo el liderazgo de Saddam Hussein, desató una guerra contra Irán que duró ocho años. Saddam  utilizó  el argumento de que Irak era el escudo para detener la expansión persa a Occidente y así unificar a todas las fuerzas árabes contra Irán y recibir la ayuda de Estados Unidos y Europa, que lo apoyaron con tecnología y armamento.

Para estudiar la historia del mundo árabe y del musulmán un factor siempre presente es conocer y entender los avatares en la búsqueda del liderazgo regional. ¿Quién conduce a esta cantidad de países, que son propietarios del 60% de la energía mundial? ¿Qué utilización política se le da a esa energía? ¿Y en función de qué intereses? Esas interrogantes conforman parte importante del entramado que permite comprender a esta región del mundo. La confrontación para lograr el liderazgo y con ella la hegemonía de esos países que tienen una identidad cultural y religiosa común, está presente en la historia y ha ido cambiando con ella. En los años 50 y 60 del siglo XX, Gamal Abdel Nasser, quien dirigió una revolución que derrocó la monarquía egipcia, fue el gran líder del mundo árabe. Llegó incluso a crear la República Árabe Unida, configurada por Egipto y Siria.

El liderazgo de las luchas panárabes se instaló por lo tanto en Egipto, pero éste lo perdió con el fallecimiento repentino de Gamal Abdel Nasser. Arabia Saudita comenzó a asumirlo sustentado en su gran poder económico (por ser uno de los mayores productores de petróleo del mundo), pero después de la revolución islámica de 1979, Irán cuestionó esa hegemonía. Saddam Hussein, con la guerra iniciada en 1980 contra Irán, trató de deponer la guía de este país y de Arabia Saudita. Unos años después de finalizada la guerra, Saddam Hussein invadió Kuwait (una provincia desmembrada de Irak y creada como nación por los ingleses tras la primera guerra mundial y la desaparición del imperio otomano) con el objetivo de, una vez disponibles los recursos militares que Occidente le había concedido para su conflicto contra Irán, llevar adelante su expansión en el mundo árabe, aprovechando el conocimiento acumulado en una guerra de ocho años que le proporcionó gran experiencia a sus ejércitos y a sus estados mayores.

Saddam, anhelaba poseer los gigantescos recursos monetarios acumulados en los bancos kuwaitíes necesarios para financiar un proyecto de esa magnitud. Su argumento, históricamente válido, pero jurídicamente inaceptable, fue  recuperar una provincia que le había sido arrebatada por los colonialistas británicos. Hussein no midió que la alianza que había construido con Occidente, contra Irán, no se iba a mantener ante esa invasión a Kuwait, que amenazaba con el control del extremo septentrional del Golfo Pérsico, el estuario de Shatt al-Arab donde confluyen los ríos Tigris y Éufrates y el importante puerto petrolífero de Kuwait.

Esta nueva situación de liderazgo que se mantuvo a partir de los años 80, y la lucha permanente por la hegemonía dentro del mundo musulmán y el mundo árabe, comenzó a tener una transformación en la medida que Irán se consolidó, ya no sólo desde el punto de vista político, sino que también desde el económico. Hoy, Irán es una potencia mundial productora de naves de transporte aéreo y marítimo, de equipamiento agrícola e industrial, entre otros, y con una serie de instrumentos tecnológicos y científicos que incluso le han llevado a la posibilidad de producir energía nuclear para la electrificación del país.

En la disputa entre Irán y Arabia Saudita, hay un elemento que se debe considerar, y es que esa confrontación  enfrenta -aunque algunos estudiosos afirman que no hay tal contradicción- a las dos grandes corrientes del islam. En Irán hay un gobierno de orientación chiita y en Arabia Saudita una monarquía sunita. Estas dos vertientes no concuerdan necesariamente en su visión de mundo.

En la actualidad, además del gobierno chiita de Irán, hay una coalición en Irak, cuya dirección es de esa orientación, la que Estados Unidos, -a pesar de haber sido la potencia ocupante-, tuvo que aceptar ante su debilidad para controlar ese país y Afganistán, todo lo cual lo llevó incluso, a retirar tropas del primero para llevarlas al segundo.

Durante un período de ocho meses no hubo gobierno en Irak y la posibilidad de crearlo estuvo bloqueada, toda vez que Estados Unidos se oponía a que se instalara uno de mayoría chiita. En la actualidad, en el gobierno participan las minorías sunita y kurda y la mayoría chiita.

En Siria hay un gobierno alauita que comparte prácticas y creencias con los chiitas. En esa medida, el gobierno sirio, siendo árabe, estableció una relación estratégica con Irán, desde hace muchos años. Durante la guerra de los 80 entre ese país e Irak, Siria apoyó a los persas. Ahí debe haber primado esa cercanía religiosa. No se debe olvidar que Siria tiene en  las alturas del Golán una parte de su territorio ocupado por Israel.

Por su parte, Líbano es un pequeño país, solo comparable en superficie a Puerto Rico en América Latina, aunque estratégico en términos políticos, dado que en él “rebotan” todos los conflictos que se producen en el mundo árabe y en el musulmán. Todas las contradicciones de orden político e ideológico en el mundo árabe y musulmán se reflejan en la vida del Líbano. Recientemente, se estableció un nuevo gobierno a partir de una alianza patriótica  anti sionista, con mayoría chiita, pero con participación de los sunitas y los cristianos, quienes tienen una importante presencia en el Líbano, así como de los drusos, un pueblo que se considera árabe, musulmán en su mayoría y con una importante presencia en ese país mediterráneo.

Desde este punto de vista, los países situados al norte y este de Israel, configuran una coalición de fuerzas anti sionistas, constituida por organizaciones políticas y sociales de distintas y contradictorias concepciones ideológicas y políticas.

Así mismo, Palestina, dividida en dos territorios separados geográficamente, está bajo control de distintas fuerzas políticas. En Cisjordania (al este, región fronteriza con Jordania), donde se encuentra Ramallah, sede de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), ejerce el liderazgo Al Fatah, organización que es expresión del sector nacionalista palestino,  ha negociado con Israel y Estados Unidos e incluso ha manifestado profundas contradicciones con sectores palestinos radicales, algunos de cuyos líderes han sido capturados por la ANP y entregados a Israel.
 
Por ello, no podemos hablar de Palestina como un todo, sin contradicciones entre sus fuerzas políticas, que tienen ideologías diferentes y concepciones distintas de la lucha y de su relación con Israel.

El otro territorio, Gaza, es una pequeña franja de 360 km2, con 11 kilómetros de frontera con Egipto. Desde 2006 su gobierno es de mayoría sunita, liderado por el movimiento Hamás, adversario de Fatah. Hamás es aliado de Irán, de Hezbollah en el Líbano y de Siria. Al observar el mapa, constatamos que a Israel, solo le quedan como aliados en sus fronteras directas a Jordania y Egipto. Un cambio de gobierno profundo en Egipto o en Jordania significaría que el cerco político a Israel quedaría prácticamente consumado. Existe un sector en la frontera entre Egipto y Gaza, a través del cual el gobierno de Mubarak regulaba el flujo de ayuda humanitaria, alimentaria, médica e incluso militar, vital para su sobrevivencia y para la  defensa ante los ataques israelíes. Esto ha comenzado a cambiar con el nuevo gobierno de la Hermandad Musulmana.

La instalación de un gobierno panárabe e islámico en Egipto podría modificar sustancialmente la dimensión y las características de la ayuda que se podría producir desde ese país, a través de su territorio asiático de la península del Sinaí, hacía Palestina, concretamente hacia la Franja de Gaza. Esta misma se podría incrementar, incluso desde el punto de vista militar. Israel perdería el aliado que ha conservado en su frontera sur desde 1978, manteniendo sólo a Jordania en esa calidad, siendo este último un país débil que ha manifestado sus propios problemas internos y donde alrededor del 30% de su población es de origen palestino.

Podemos fácilmente imaginar la significación que tendría un cambio de orientación del gobierno egipcio en cuanto al conflicto palestino-israelí y la relevancia que tienen en ese sentido las transformaciones en los países que circundan a Israel. Esta nueva situación podría significar la revisión de los acuerdos de Camp David de 1978, sobre los cuales se basa el dominio de Estados Unidos en la región.

Además del derrocamiento y posterior  asesinato de Muamar Gadafi y del actual conflicto en Siria, en los últimos meses se han desatado violentos enfrentamientos  en Yemen y Bahréin, y de menos intensidad pero de igual importancia en Argelia, Jordania, Marruecos, Omán, Arabia Saudita. Y como consecuencia de la caída de Gadafi una situación potencialmente explosiva para todo el norte de áfrica en Mali lo que unido a lo ocurrido en Túnez y Egipto da cuenta de una conflictividad generalizada y en ascenso en la región.

Ante la pregunta de cuál es el alcance de lo que está ocurriendo en estos países, sería un error suponer que en los mismos va a haber transformaciones profundas y/o revolucionarias, por lo menos en el corto plazo en que Estados Unidos y Europa siguen teniendo capacidad de maniobra. Además, las fuerzas que han capitalizado estos movimientos no son de izquierda y los sectores más excluidos sólo han tenido un cierto protagonismo en Egipto. Sin embargo, avanzar hacia la democracia en la región daría un gran impulso a las luchas populares.

De manera que si se estudian los hechos concretos que sucedieron en Egipto, Túnez y Libia y lo que está ocurriendo en Siria desde una perspectiva más amplia, se puede llegar a la conclusión de que efectivamente podrían suceder trasformaciones importantes en la región y que es posible que tengan consecuencias relevantes en las estructuras de poder mundial y en el sistema de relaciones internacionales.

Por ese motivo, se debe tener en cuenta alguna de las consideraciones que en apretada síntesis se han hecho y entender que no es posible circunscribirse solamente al examen del conflicto local de Egipto, Túnez, Libia, Siria o de cualquier otro país de manera aislada. Después del estudio de lo local y lo regional, habría un último nivel de análisis, que conduce a indagar acerca de las probables repercusiones que pudiera tener lo que está ocurriendo en el Medio Oriente y el norte de África en el sistema internacional.

Esta región tiene evidencias de asuntos bastante curiosos. Uno de ellos es el de sus límites y fronteras, al observarlas en el mapa se constata que en su mayoría son líneas rectas que dividen los países de África y el Medio Oriente. Cabe preguntarse el origen de este fenómeno, y saber en qué condiciones se establecieron las líneas limítrofes de la región. Es difícil que las fronteras sean líneas rectas, a menos de que se hagan sobre un papel, lejos de la realidad geográfica y mucho más lejos de los límites naturales que los pueblos han establecido a través de la historia. Sin embargo, en este caso, que es una herencia colonial generalizada en el mundo, incluyendo a  América Latina, los espacios geográficos de los territorios coloniales que devinieron después de las independencias en estados nacionales se crearon en mapas extendidos sobre las mesas de las oficinas de los gobiernos de las metrópolis.

Pero no tienen el mismo origen en África que en el Medio Oriente. En 1884 y 1885, las potencias europeas se reunieron en el Congreso de Berlín y se distribuyeron África. Determinaron qué le correspondía a Francia, Inglaterra, Bélgica, Portugal, algo para Alemania, España, Holanda y hasta a Italia le correspondió una parte.

De esa manera, crearon el germen de conflictos que todavía no se solucionan. Lo que sucedió recientemente en Sudán es una prueba de ello: lo transformaron en un solo país, sin que tuviera una identidad única. Tenía un norte árabe, musulmán, y un sur negro católico. Los unieron por la fuerza cuando les convino y ahora que les interesó dividirlo, fomentaron y alimentaron una guerra fratricida que les permitió “legitimar” la partición, todo para nutrir sus ingentes intereses económicos, básicamente en el área energética, una vez más.

Esto condujo a que en algunos territorios habitados por pueblos desde tiempos inmemoriales, vieron de pronto sus espacios geográficos divididos por líneas fronterizas sobre las cuáles no les consultaron. Por ejemplo, los herero viven en Angola, Botswana y Namibia; los afar en Djibuti y Etiopía; los acholi en Uganda y Sudán. En todos estos países conviven diferentes pueblos originarios, tribus, con características propias, culturas, lenguas, tradiciones y religiones diferentes. Algunas de ellas quedaron divididas entre dos y a veces entre tres potencias coloniales y después en diferentes estados nacionales.

Estos pueblos que han vivido desde hace cientos de años en esos territorios, se dieron cuenta que les habían puesto fronteras sin ser consultados y que para  pasar de un lugar a otro dentro de lo que culturalmente siempre ha sido su espacio propio, ahora debían pedir visa e incluso -en algunos casos- se les impedía transitar.

Peor aún, las potencias coloniales incentivaron diferencias para que los pueblos chocaran entre ellos, al igual que ha  sucedido en América Latina, donde nos hemos enfrentado por espacios surgidos de fronteras coloniales que nos impusieron. Ha habido conflictos entre Chile y Argentina, Colombia y Venezuela, guerras entre Chile, Perú y Bolivia, Perú y Ecuador y, El Salvador y Honduras y aún hoy pasamos por trances similares en varias latitudes del continente. Hemos vivido doscientos años en guerra por las fronteras que diseñaron los países colonialistas de Europa. Eso mismo ha sucedido en África y en el Medio Oriente.

En 1918, cuando finalizó la I Guerra Mundial, la potencia dominante en esta región, Gran Bretaña, impulsó la creación de países a partir de sus propios intereses. Para ello concibió monarquías, dictaminó qué territorio le iba a corresponder a estos nuevos Estados y quién iba a ser el soberano en cada uno de ellos. Entre los pueblos nómadas que habitaban la península, eligieron a la familia Saud que eran los jerifes de La Meca. Así, surgió la monarquía saudita y Arabia Saudita. Crearon un país donde sabían que había grandes reservas de petróleo e impusieron una monarquía absolutamente leal a Gran Bretaña para ese momento y a Estados Unidos después. A uno de los hijos del Rey saudita le crearon un país, Jordania, y al otro lo designaron Rey de Irak. Inventaron el Reino Hachemita de Jordania para que este príncipe hachemí tuviera su país.

Asimismo, a Irak, la antigua Mesopotamia, un país extraordinario con una gran riqueza y una importante tradición histórica, con indicios de cultura de miles de años de antigüedad, que podría tener un desarrollo autónomo y que, como dijimos antes, tiene costas en el Golfo Pérsico, le usurparon una parte de su territorio para fabricar un nuevo país, Kuwait, en el lugar que históricamente fue una provincia iraquí.

No hay que olvidar que los ríos Tigris y Éufrates son la mayor reserva de agua de la región. La civilización mesopotámica se construyó alrededor de estos ríos y su grandeza en gran medida estuvo determinada por la importancia que tenían y tienen estas fuentes de agua para la producción y el desarrollo. He ahí otro valor estratégico de la región, mucho antes de que se descubriera el petróleo, que cobrará mayor cuantía cuando el agua comience a escasear por la explotación indiscriminada de la Tierra, el cambio climático y el efecto invernadero.

En toda la región y en particular en el Golfo Pérsico, Inglaterra y las potencias coloniales terminaron creando monarquías de diferentes calidades, la mayoría emiratos y un sultanato, en Omán. Así culminó la partición de lo que fue el imperio otomano.

No corresponde en este momento analizar en profundidad lo que sucedió en India, un tanto alejada del Medio Oriente, pero vale mencionar que cuando logró su independencia en 1950, Inglaterra produjo la partición del territorio, dejando en su espacio una provincia musulmana (Cachemira) que debía pertenecer a Pakistán. Así sembraron la semilla de una discordia, que hasta el día de hoy mantiene un conflicto muy grave si se considera que ambos países poseen el arma nuclear al margen de las decisiones de Naciones Unidas al respecto.

De esa manera, generaron un historial de problemas que se mantienen latentes en la actualidad y permiten a los imperios, a partir de la división y la guerra, mantener su hegemonía en el mundo. A través de los años han exacerbado contradicciones entre nuestros pueblos, bajo un concepto nacional que no existe, mientras se apropian de los recursos naturales.

En el Medio Oriente y en el norte de África, las potencias coloniales han creado una serie de conflictos, incluyendo el más importante y antiguo que es entre árabes y judíos. Según la Biblia, árabes y judíos son pueblos semitas. Sem, quien da origen a esa identificación, fue el hijo mayor de Noé. De ellos desciende Abraham, reconocido por ambos pueblos, es decir, tienen un origen común y han vivido en este territorio en armonía y en paz por siglos. Pero se les han incentivado las diferencias a partir de intereses imperiales. En 1947 se llegó a un acuerdo en Naciones Unidas para crear el Estado de Israel y también un Estado palestino. Pero hubo un arreglo secreto, que hoy se conoce: los británicos optaron por cumplir sólo una parte y darle un territorio a los judíos, que se llamó Israel, sin concedérselo a los palestinos, con la connivencia de algunos jerarcas árabes.

En el análisis de la región, de sus conflictos y de las perspectivas de lo que pueda ocurrir, no podemos limitarnos al “blanco y negro”, tenemos que considerar que hay persas y árabes, que existen chiítas y sunitas y que, finalmente, hay representantes de la alta jerarquía y de la aristocracia árabe, de las monarquías, como también de los pueblos que están luchando, que derrocaron a los gobiernos dictatoriales de Túnez y de Egipto y crearon las bases para la intervención militar de la OTAN en Libia, destruyendo este país a pesar que era el de más alto PIB y mejores indicadores sociales de África.

Esta lógica que se plantea sirve para estudiar Asia, América Latina y África, es decir, cualquier lugar donde existió el régimen colonial de las potencias occidentales. ¿Cuál es la diferencia del examen que aquí se hace, con cualquier otro lugar del planeta? La diferencia fundamental es que se está hablado de la región donde se produce una parte considerable de la energía del planeta sobre la que se sustenta el sistema actual.

¿Qué conclusiones se pueden sacar? La primera es que detrás de todos estos conflictos están los intereses de las potencias coloniales. Gran parte de la conflictividad actual del planeta tienen en común su origen colonial.

En segundo lugar, existe una historia de indignidad, interesadamente poco divulgada, en el manejo de los intereses coloniales e imperiales en América Latina y el Caribe y en el mundo. Hay conflictos que se potencian con base en los intereses de los grandes actores del poder mundial y para Ecuador que es un país productor de petróleo y de energía, debe considerar de manera primordial el examen de estas variables, que tienen que ver con los intereses de las potencias y con la problemática energética. El tema energético domina el análisis geoestratégico e influye directamente en Ecuador.

Un tercer elemento a considerar es que en la génesis de lo que está ocurriendo en el Medio Oriente y el norte de África, y en particular de lo que dio origen a las transformaciones en Túnez y en Egipto, está el tema alimentario. Se prevé que miles y millones de personas sigan muriendo de hambre, cuando hay territorio, sol, agua y la capacidad de producir alimento para el doble de la población del planeta. Pero el modelo prefiere “alimentar” a los vehículos, recurrir a la agricultura para producir biocombustibles, en vez de alimentar a los seres humanos. Los recursos que deberían ir a la tecnología y los insumos para producir alimentos para la vida se invierten en tecnología para la guerra y la muerte.

En resumen, es imprescindible considerar las repercusiones que tienen estos hechos en la crisis que vive el mundo de hoy. Cuando se habla de ella, a diferencia de la de 1929 a 1933 que  se manifestó sólo en los ámbitos económicos y financieros, ahora se habla de una crisis integrada, ya que conlleva componentes de carácter energético, alimentario, ecológico, económico, financiero y uno del que se habla muy poco, que es el de la debacle moral y ética de los fundamentos en los que se sustenta el modelo depredador y el sistema de democracia político que impera en el mundo y que se nos han impuesto como verdad universal para todos nuestros países.







No hay comentarios:

Publicar un comentario