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jueves, 27 de abril de 2023

Vietnam, a 48 años de la derrota del imperialismo estadounidense


El 6 de junio de 1969, el Frente Nacional de Liberación de Vietnam del Sur (FNL) junto a otras organizaciones políticas y sociales convocaron a un Congreso de representantes del sur que dio origen a la creación del Gobierno Revolucionario Provisional de la República de Vietnam del Sur (GRP) el cual comenzaría a jugar un papel decisivo en la conformación del poder revolucionario en esa zona del país.

Hay que decir que desde 1970, la lucha en Laos y Camboya también ocupados por Estados Unidos cobró nuevas fuerzas, así mismo, los patriotas de esos países comenzaron a coordinar esfuerzos con el FNL para el desarrollo de la guerra revolucionaria.

En 1972, el Partido Comunista de Vietnam (PCV) ordenó la preparación de una ofensiva contundente que permitiera obtener victorias militares de envergadura, desbaratara la estrategia imperialista de “vietnamización de la guerra” y obligara a Estados Unidos a recurrir a la negociación.

Sin embargo, ante los éxitos militares de Vietnam, Washington, ya bajo el gobierno de Richard Nixon, ordenó aumentar sus efectivos movilizando una gran fuerza aeronaval a fin de reforzar la agresión contra el sur y desatar lo que se denominó la segunda guerra de agresión contra el norte. Al mismo tiempo el presidente de Estados Unidos se vio forzado a dar un sorpresivo giro ante la cercanía de las elecciones de noviembre de 1972 por relegirse y el creciente rechazo de la guerra de Vietnam en la opinión pública de Estados Unidos. Evidentemente, intentaba obtener éxitos militares que le permitieran negociar desde posiciones de fuerza en París.

viernes, 21 de abril de 2023

Una mirada actual al conflicto en Ucrania



Durante la primera semana de la operación militar especial (OME) de Rusia en Ucrania, en febrero del año pasado, las tropas rusas llegaron a las cercanías de Kiev y Járkov, las dos principales ciudades de Ucrania. Durante un mes permanecieron ahí. El mundo esperaba impaciente el momento en que el Kremlin ordenara la ofensiva para tomar la capital. Sin embargo, el 1° de abril las fuerzas militares rusas se retiraron sin sufrir bajas. De inmediato, la prensa occidental comenzó a vociferar con abrumador estruendo que Rusia había sufrido una gran derrota y que se había visto obligada a retirarse en medio de grandes pérdidas humanas y materiales. No pudieron mostrar ninguna prueba de tales pérdidas. Había comenzado el show de la mentira y las fake news en el conflicto de Ucrania.

Un poco más de un año después del inicio de la OME, vale la pena preguntarse: ¿Era un objetivo de Rusia tomar Kiev y producir una fulminante derrota de Ucrania? A la luz de los acontecimientos no parece haber sido ese el objetivo. Las misiones enunciadas por el propio presidente Putin fueron expresadas con claridad desde el principio: impedir el genocidio que se preparaba para las repúblicas de Donetsk y Lugansk, desmilitarizar y desnazificar Ucrania. En este razonamiento no se puede entonces, evaluar el desarrollo de las acciones a partir de objetivos que han emergido de think tanks occidentales o de los medios trasnacionales de desinformación, no de quienes decidieron y planificaron la operación.

Para todos aquellos que hablan de plazos no cumplidos, de lentitud en el desarrollo de las acciones combativas, de colapsos inminentes de la economía rusa, de certeza en los cercanos y perentorios vencimientos de los arsenales de misiles y municiones rusas, hay que decirles que eso no es más que desesperada propaganda occidental encaminada a engañar a ingenuos, ignorantes, e incautos.

El único plazo que se ha escuchado en el último año no vino de dirigente ruso alguno, sino del presidente de China, Xi Jinping cuando al despedirse de su homólogo ruso tras su reunión en el Kremlin le dijo: “Se están produciendo cambios que no hemos visto en cien años y somos nosotros quienes los estamos liderando juntos”. No había inmediatez, cortoplacismo, ni visión coyuntural del conflicto, sino una profunda reflexión de largo plazo, estratégica y de análisis del carácter estructural de las transformaciones que están ocurriendo. He ahí la verdadera dimensión de lo que se está viviendo.

miércoles, 12 de abril de 2023

Elecciones en Paraguay: solo un cambio ”gatopardiano” montado por Washington.


La injerencia de Estados Unidos en los asuntos internos de Paraguay forma parte de su cotidianidad, e incluso, se ve como algo normal. En la situación actual, cuando se ha entrado en la etapa final de la carrera electoral, los dos candidatos con opción de ganar las elecciones Santiago Peña de la Asociación Nacional Republicana (Partido Colorado) y Efraín Alegre del partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) se reunieron por separado con el embajador de Estados Unidos Marc Ostfield y publicaron ostensiblemente las fotos del encuentro. Ambos son candidatos del sistema y fuertes aliados de Estados Unidos, de manera tal que esta acción no se entiende como injerencia.

Aunque solo hace unas semanas, todo indicaba que el candidato colorado Peña sería el ganador en las elecciones salvo que se produjera algún hecho impredecible y sorpresivo. Tal evento tuvo lugar el 26 de enero pasado cuando Estados Unidos impuso sanciones económicas al vicepresidente de Paraguay Hugo Velázquez y al expresidente Horacio Cartes por "corrupción", tras haberles vetado la entrada al país hace meses.

Tal como ocurrió en Honduras con el expresidente Juan Orlando Hernández, Washington sostuvo sus candidaturas, las apoyó soslayando las acusaciones de organizaciones internacionales independientes y de parte importante de la opinión pública de sus propios países, para después arremeter contra ellos cuando ya no les sirven para su arremetida conservadora y contraria a los intereses de los pueblos.

Vale decir que existiendo condiciones objetivas y subjetivas para producir un cambio similar al que ha venido ocurriendo en buena parte de América Latina, la división de la izquierda no le permite a ésta, ser un actor electoral importante.

En medio de la dinámica electoral, el candidato del PLRA ha hecho algunas concesiones para atraerse a un sector de la izquierda que forma parte del Frente Guasú. Entre las declaraciones electoreras hechas por Alegre, resalta el anuncio de que en caso de ganar las elecciones, establecería relaciones con China, lo cual no pasa de ser una maniobra electorera según la opinión de la mayoría de los analistas paraguayos.