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domingo, 17 de septiembre de 2017

El Vía Crucis del Papa Francisco.


En lo que la prensa ha dado en llamar una reprimenda del Papa Francisco a los líderes de la iglesia colombiana, el máximo jerarca de la iglesia católica mundial, expresó a los 130 obispos reunidos en Bogotá que la misma necesita de una mirada propia, para orientarla hacia la paz y la reconciliación. Enfocando el origen del conflicto de ese país, Francisco clamó por avanzar “…hacia la abdicación de la violencia como método, la superación de las desigualdades que son la raíz de tantos sufrimientos, la renuncia del camino fácil, pero sin salida de la corrupción, la paciente y perseverante consolidación de la ´res pública`, que requiere la superación de la miseria y la desigualdad”. Con profunda certidumbre, les aclaró a los obispos que ellos “no son técnicos ni políticos, son pastores”.

Evidentemente, estaba informado de que mientras invocaba la paz en Colombia, apoyaba el diálogo y las negociaciones del gobierno con las Farc en La Habana, la iglesia colombiana desde la base torpedeaba sus intenciones para oponerse junto al ex presidente Uribe a favor a ese camino de paz y reconciliación que tanto anhela para los colombianos. ¿O es que acaso es un secreto que en los días previos al referéndum que habría de ratificar el acuerdo logrado en La Habana, los sacerdotes desde los púlpitos llamaban a votar en contra?, como efectivamente ocurrió, tras la amenaza de que de no hacerlo se desplegarían los mil demonios contra el país. Esto, no me lo dijo nadie, lo conozco de manera directa.

Ahora, tras su visita y su desesperado llamado a reconstruir espiritualmente a un país quebrado, la vida demostrará que su grito caerá lamentablemente en “saco roto”, la oligarquía colombiana de la que forman parte la mayoría de los obispos, sencillamente no acatará las demandas del Papa y seguirá pugnando por un país en defensa de los ricos, de los opresores, porque contrario a lo que se pueda suponer, el Papa ya no manda en el Vaticano, mucho menos a su grey desparramada por el mundo.

Lo que Francisco no quiere entender o no puede entender es que, la relación de un católico con su Dios no es igual para todos, no es igual la de un humilde trabajador que la de un capitalista explotador, no es la misma, la de aquel que hace de la política un espacio para enriquecerse de manera corrupta e ilegal, que la de un obrero o un campesino que con el sudor de su frente le lleva el pan a sus hijos. 

En Venezuela, ha sido público y notorio que tras la construcción de múltiples viviendas, algunas de las cuales erigidas en el este de Caracas, territorio de la clase media, para ser entregadas a personas humildes de la población, los nuevos feligreses no se logran “mezclar” con los habitantes tradicionales de esas urbanizaciones, que asisten a las misas en las iglesias de esos sectores, por el contrario, han sido segregados y marginados durante los ritos dominicales. Incluso, durante aquellos meses de enfermedad y convalecencia del Comandante Hugo Chávez, algunos de esos feligreses que pedían por su salud en la misa, mientras era imposible no observar la cara de disgusto y repudio de aquellos que se creían y se creen los verdaderos y únicos dueños de la iglesia. 

Tampoco la iglesia es la misma, recuerdo al cura Hasbún que desde un programa cotidiano en el canal de televisión de la Universidad Católica de Chile, propiedad de la iglesia, llamaba a desatar la violencia contra el gobierno de Salvador Allende y tras su derrocamiento, hacía apología de Pinochet mientras miles de chilenos estaban siendo asesinados, torturados y desaparecidos. ¿Puede este engendro fascista, tener una cercanía a su Dios como la que tenían centenares de sacerdotes que permanecieron fieles a su pueblo, algunos de los cuales incluso fueron asesinados por la dictadura como Joan Alsina, Miguel Woodward, André Jarlan y Gerardo Poblete o desaparecido como Antonio Llidó?. ¿Eran acaso ellos miembros de la misma iglesia de Hasbún?

En su viaje a Colombia, Francisco se reunió con una delegación de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), entre los participantes en el encuentro estaba el cardenal Baltazar Porras, quien accedió a esa majestad, por recomendación de su amigo Pietro Parolin, ex nuncio en Venezuela y ahora Secretario de Estado del Vaticano, desde donde dirige la oposición a Francisco, quien se vio obligado a nombrar a Porras, en virtud de los necesarios equilibrios que el Papa debe mantener entre los grupos de poder que pululan en la Santa Sede. Tan solo un mes antes, Porras conocido por la promoción de la violencia contra el gobierno y su apoyo al terrorismo, le impidió al sacerdote Numa Molina presidir una misa en su diócesis de Mérida en honor de las víctimas de la violencia terrorista. Vaya manera de practicar la democracia de este seudo católico, que dice implorar por ella.

Esa reunión, no revistió mayor importancia, toda vez que en un hecho inédito, la CEV se auto inhibió como mediadora, al apoyar y actuar como miembro de una de las partes y oponerse al diálogo que ha promovido el Papa en el conflicto interno del país. Al igual que en Colombia, actuando contra la voluntad del Sumo Pontífice, la iglesia venezolana ha sido promotora de la violencia y el terrorismo.

No es mera especulación hablar, sobre la pérdida de poder de Francisco y el sabotaje a su gestión desde el interior de los muros del Vaticano. En el año 2015, se publicó el libro “Via Crucis” del periodista e investigador italiano Gianluigi Nuzzi, en el que con más de un millar de escritos originales se documentan los graves hechos de corrupción que agobian la estructura máxima de la iglesia católica, en la que altos prelados que gobiernan la curia, despliegan verdaderas actuaciones mafiosas que incluyen robo, malversación, estafa, despilfarro del dinero de los creyentes, malas prácticas en los procesos de beatificación y santificación (manejados como verdaderos negocios), desvío del dinero que llega desde todas partes del mundo, que debería destinarse a obras benéficas para aliviar a personas necesitadas y, es utilizado para la vida lujosa y el dispendio de cardenales y altos jerarcas de la curia.

El objetivo es minar la credibilidad en Francisco y generar un malestar de los feligreses hacia su gestión, desde el momento en que tras su llegada al papado intentó hacer transformaciones profundas y poner correctivos a una iglesia que se debate entre su alejamiento de los pobres y el crecimiento de otras iglesias cristianas.

En su alegato, Nuzzi quien como él mismo dice, no pretende hacer una “defensa del Papa, sino un análisis periodístico de los graves problemas que afectan a la Iglesia”, pone en manos de los lectores abundante información para entender las actuaciones políticas del Vaticano. 

En lo que a nosotros respecta, se podrá comprender la razón de las contradicciones entre las declaraciones del Papa y los “comunicados del Vaticano”, claramente diferenciados porque postulan antagónicos objetivos para la resolución del conflicto interno de Venezuela. En oposición a Francisco que ha pedido por la paz en Venezuela, como se dijo antes, se encuentra el cardenal Pietro Parolin quien desde su encumbrada posición, emitió a comienzos de agosto un documento de rechazo a la Asamblea Constituyente, en abierta injerencia en los asuntos internos de Venezuela y en clara conjunción con la CEV, la Secretaría General de la OEA y el gobierno de Estados Unidos.

No se puede esperar algo distinto de quien se negó varias veces a entregar información a una comisión creada por el Papa y que por orden de él, intentaba tener un cuadro real de la situación financiera del Vaticano, la cual increíblemente, es “desconocida” por cualquier autoridad y jamás entregada al Papa. Cuando el Sumo Pontífice, exigió conocer acerca del uso del dinero proveniente de las tradicionales colectas recibidas en las fiestas de San Pedro y San Pablo y ejerció presión a través de su Secretario, el Prelado Alfred Xuareb, Parolin se vio obligado a entregar un informe, aunque ocultó datos relevantes, alegando que dichas cuentas se habían “mantenido hasta ahora en absoluta reserva por respeto a las indicaciones de los Superiores…”. Se ignora quienes puedan ser esos “Superiores” que tienen mayor autoridad en la Iglesia que Francisco. Este es solo un ejemplo entre muchos otros que aparecen en el libro, respecto de las oscuras actuaciones del aparato permanente de poder del Vaticano, tras el cual se encuentra, sobre todo, la iglesia italiana y la estadounidense.

Y uno se pregunta, si de la manera más descarada se desconoce la autoridad del Papa en materia interna y financiera, qué se puede esperar en el ámbito internacional. El Vaticano vive una crisis profunda, los males de la sociedad capitalista lo han permeado: corrupción, enriquecimiento ilícito, pederastia, despilfarro y apego a los intereses de los poderosos en detrimento de los pueblos que de manera sana y envueltos en una gran fe profesan su religión. He ahí el Vía Crucis de Francisco y su opción preferencial por los pobres como camino que ha elegido, para conducir una iglesia, que parece ir en sentido contrario.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Una propuesta novedosa: Venezuela debería adoptar la constitución saudita


Hace algunos días Julian Assange, hizo una propuesta que ayudaría a resolver buena parte de los problemas de Venezuela y nos garantizaría la amistad de Estados Unidos, la OTAN y la derecha internacional. El periodista australiano planteó que para ello, Venezuela debería adoptar la Constitución de Arabia Saudita. A partir de esta idea, se me ocurrió que valdría la pena revisar que hace ese país, bajo el alero y protección de Estados Unidos y Europa, para tener tales posibilidades, las cuales, incluso en estimación de sus méritos le valieron el ingreso a la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

En primer lugar si tuviéramos la Constitución de Arabia Saudita, tal vez no ocurriría que en menos de dos días, un canal de televisión español y otro colombiano con absoluta premeditación, ajenos a cualquier ética periodística y apelando a la “libertad de prensa” que dicen defender, emitieran noticias falsas sobre Venezuela. Por una parte, la cadena de televisión española Antena 3 utilizó una imagen que mostraba el desabastecimiento en un supermercado de Austin (Texas, Estados Unidos) para “informar” sobre la dificultad para encontrar alimentos y otros productos en Venezuela, mientras que una periodista del canal 1 de Colombia le pagó a un supuesto ex agente de la inteligencia venezolana para que acusara de corrupción y narcotráfico a altos dirigentes del gobierno y las fuerzas armadas bolivarianas. Ante la flagrancia del hecho, la inmoralidad del canal colombiano, respondió diciendo que la denuncia hecha por el canal Telesur, ponía en peligro la integridad de la seudo periodista. Deberían recordar a José Gervasio Artigas: “Con la verdad no ofendo ni temo.” 

Pero, volviendo a Arabia Saudita, tal vez, adoptar su Constitución permite mantener asediada durante meses por las fuerzas militares del régimen, a una ciudad, solo porque la mayoría de su población tiene una creencia religiosa distinta de la oficial. En efecto, la ciudad de Al Awamiyah, estuvo en esa condición, mientras el ejército la bombardeaba y la sometía a disparos de francotiradores que causaron decenas de muertos, cuyos cuerpos permanecían en las calles, tres meses después del inicio del asedio, mientras los órganos de seguridad secuestraban y torturaban a mujeres y niños. 


Por la misma razón, el año pasado la monarquía saudita, detuvo al reconocido clérigo chii Nimr al Nimr, quien junto a cuatro civiles chiíes y 43 suníes fue ejecutado por presuntos cargos de terrorismo no demostrados. 

Arabia Saudita también ha sido autorizada por la comunidad internacional (léase Estados Unidos y Europa), para el financiamiento, soporte y entrenamiento de terroristas en todo el mundo, utilizando para ello “organizaciones de caridad” que funcionan tras el manto de la ayuda a los necesitados. Según el periodista y analista internacional Rasoul Goudarzi “entre los años 1975 y 1985, Arabia Saudí “ayudó”, con unos 48.000 millones de dólares, a estas estructuras para hacer llegar dinero a los grupos extremistas”, todo lo cual es conocido por Estados Unidos, incluyendo el papel jugado por ese país en los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001. Desde la misma óptica, el centro analítico británico Henry Jackson Society, sitúa en no menos 86.000 millones de dólares el financiamiento saudita al extremismo wahabí. Según Goudarzi, estos recursos sirvieron en 2004 para crear “centros de caridad” en alrededor de 50 países de América, Asia, Europa y África con más de 5.000 empleados a fin de ser utilizados para financiar los centros de entrenamiento de terroristas. Esta información ha sido corroborada por informes de los servicios de inteligencia de Alemania y Gran Bretaña. Ante esto, algunos países europeos como Austria y la misma Alemania se han visto obligadas a tomar medidas para evitar el financiamiento del extremismo wahabí, lo cual no obsta para que casi todos los países del viejo continente mantengan excelentes relaciones con la monarquía.

Así mismo, en los últimos años, los recursos sauditas han sido utilizados por el “Estado Islámico” y Al Qaeda como se desprende de un informe elaborado por el Grupo de Acción Financiera contra el Blanqueo de Capitales (GAFI), publicado en febrero de 2015.

El interés de Estados Unidos y Occidente por permitir el financiamiento del terrorismo y la proliferación de madrasas, escuelas donde se enseña una visión extremista y radical del Corán viene dada por el uso de estos “estudiantes” como tropa de choque y carne de cañón en las guerras que las potencias libran en todo el mundo a fin de incentivar el conflicto, incrementando las ventas de armas, verdadero pilar de la economía capitalista, así también evitan la participación de tropas estadounidenses y de los países de la OTAN, disminuyendo bajas que impactan negativamente en su opinión pública desde la guerra de Vietnam. Esta modalidad se ha hecho práctica recientemente en Irak, Libia y Siria.

De la misma manera, el sistema medieval monárquico de Arabia Saudita ha creado una policía religiosa que se denomina mutawa y que se encarga de “preservar la virtud y prever el vicio”, en realidad se trata de un órgano muy similar a la Santa Inquisición que entre los siglos XII y mediados del XX le permitió a la iglesia católica perseguir a quienes consideraban herejes o brujas. La mutawa es la encargada de ahorcar y decapitar públicamente a quienes se alejen de la fe wahabí…en pleno siglo XXI.


En otro ámbito, vale decir que Arabia Saudita pasó de ser en 2011 el décimo primer comprador de armas del mundo, al primer lugar en 2014, cuando gastó 6.4 mil millones de dólares, con lo que tuvo un aumento del 280% en solo una década, según un informe de los expertos del IHS Janes, con sede en Londres. Tal vez el secreto de la buena relación con Estados Unidos está en que este país se benefició con el 57% de esas compras. 

Con este armamento, la monarquía saudita inició una guerra de agresión contra el país más pobre del mundo árabe: Yemen. Con el apoyo de Israel y otras monarquías árabes de su misma especie, los ataques del “heroico” ejército de la familia Saud ha causado más de 12 mil bajas en la población civil, casi 4 millones de refugiados, y la destrucción de la mayor parte de la infraestructura del país del sur de la península arábiga, así mismo ha dejado como resultado que el 82% de los 26.5 millones de yemeníes necesite ayuda humanitaria, que 14.4 millones no alcancen a cubrir sus necesidades alimenticias básicas y cerca de 20 millones no tengan agua potable, mientras que 14.1 millones no disponen de asistencia sanitaria, toda vez que cerca de 600 centros de salud han sido clausurados por los daños causados por la aviación y la artillería saudita, así mismo hay una falta total de insumos y personal médico. Sin embargo, en el terreno militar, las tropas del rey Salman y su hijo Mohamed están siendo derrotados por los patriotas yemeníes, al mismo tiempo que Al Qaeda y el Estado Islámico toman mayor control del territorio del país amparados en la brutal agresión saudita. 

Como consecuencia del superlativo gasto militar para librar la guerra en Yemen y el apoyo al terrorismo, las finanzas de la monarquía han comenzado a hacer mella. Un informe elaborado por el profesor israelí Eido Cohen llega a decir que “el sistema saudí corre el riesgo de un hundimiento en medio de un empeoramiento progresivo de las condiciones económicas”, todo lo cual ha llevado a la la reducción de salarios de empleados civiles y militares en 900 riyales (300 dólares), así como a la eliminación de los incrementos salariales y las bonificaciones. También se ha producido un aumento de los gravámenes que afectan a los cigarrillos, las bebidas energizantes y otros productos alcanzando al 100% de su costo de producción. De la misma manera, se aprobó un nuevo impuesto por el uso de las calles en la capital y otro a los pasajeros que viajan de y hacia los países vecinos.

Esto no ha sido óbice para que durante la última gira internacional del rey, en marzo de este año, se haya hecho acompañar con un séquito de 1000 personas y 500 toneladas de equipaje, lo cual no ayuda mucho a alivianar la carga de la crisis económica y financiera que como siempre recaerá en el pueblo. En ese ámbito los indicadores de la economía saudí, expresan el crecimiento de las tasas de pobreza, inflación y desempleo, llegando a que 60% de la población se ubique por debajo de la línea de pobreza, desmintiendo los más de 20 mil dólares de PIB per cápita que muestran las cifras oficiales, los cuales no expresan la distribución que se hace de los ingentes ingresos petroleros, los cuales son apropiados en su casi totalidad por la monarquía corrupta reinante.

Imagino que todas estas prácticas bendecidas y aprobadas por Estados Unidos y Europa, los cuales se permiten mantener una excelente relación con la familia Saud, deben ser la razón por la que Assange, víctima él mismo de la hipocresía occidental, haya hecho tan novedosa propuesta para Venezuela.

viernes, 1 de septiembre de 2017

“No me vendo ni me rindo. Yo quiero Patria Libre o Morir”



En el marco de la guerra civil en Nicaragua, en enero de 1927, las tropas estadounidenses desembarcan en el país y en una rápida campaña militar ocuparon Managua en el mes de abril. El día 17 de ese mes arribó a la capital nicaragüense Henry Stimson, -enviado especial del presidente estadounidense Calvin Coolidge- quien el 4 de mayo, firmó con el general liberal José María Moncada, el pacto del Espino Negro, a través del cual se consagró la rendición del ejército liberal y la aceptación del mandato del presidente conservador Adolfo Díaz. El 25 de agosto, en clara intromisión en los asuntos internos del país centroamericano, Estados Unidos entregó al gobierno de Díaz un documento mediante el cual le informaba que el Embajador Charles C. Eberhard y otro enviado especial del presidente Coolidge, el General Frank Ross McCoy, elaborarían las clausulas que habrían de establecer las pautas para la celebración de los comicios presidenciales de noviembre de 1928. 

De manera inmediata, al día siguiente 26 de agosto, el general Augusto C. Sandino, que se ubicaba en el campo liberal, a través de una carta de su autoría rechazó la componenda diseñada por la Casa Blanca, señalando que permanecería en armas mientras hubiera un gobierno conservador en el país y sólo las entregaría a uno de corte liberal, aún sin estar de acuerdo con él. Así mismo, informó a sus soldados que de en adelante estarían solos en esa lucha y que el tirano presidente Adolfo Díaz ya no era el enemigo principal, sino que ahora deberían enfrentarse a “los marinos del imperio más poderoso que la historia ha conocido”. Sandino entendió perfectamente que el conflicto dejaba de tener un carácter interno, para transformarse en una guerra en defensa de la soberanía y la integridad territorial de su país. 

Como recuerda el historiador Gregorio Selser, con Sandino había veintinueve combatientes, que conformaron el germen que dio nacimiento el 2 de septiembre de 1927 al Ejército Defensor de la Soberanía Nacional (EDSN). El General de Hombres Libres no ocultó a sus soldados la magnitud de la contienda que se avecinaba: “Seremos asesinados villanamente por las bombas que desde el aire nos envíen truculentos aviones; acuchillados con bayonetas extranjeras; tiroteados por ametralladoras modernísimas”, pero no hubo dudas respecto de la misión que debía emprenderse por amor a “nuestra afligida madre Nicaragua”. Ante la traición que significó el Pacto del Espino Negro, Sandino afirmó contundente “No me vendo, ni me rindo. Yo quiero Patria Libre o Morir”

Ese día, en el cuartel general de El Chipote, ubicado en las cercanías de Quilalí en el Departamento de Nueva Segovia, al norte del país, todos los combatientes firmaron el documento de 14 puntos que marcaba el modelo de organización que seguiría el EDSN. Entre ellos se establecía que podían unirse a él quienes estaban dispuestos a “defender con su sangre la libertad de Nicaragua” y que se reconocía como Jefe Supremo “al patriota general Augusto César Sandino, leal y sincero, quien ha sabido defender con toda abnegación el decoro nacional como legítimo nicaragüense”. Así mismo, se desconocía todo acto del gobierno traidor de Nicaragua y de los invasores extranjeros, pues se entiende “que la política de nuestro país no debe emanar de una nación extraña, sino que debe estar basada en el más alto espíritu nacional”. El documento fijaba certeramente la prohibición de cualquier jefe del EDSN de celebrar pactos secretos con el enemigo ni convenios de ninguna clase so pena de ser juzgado marcialmente en Consejo de Guerra. 

El combate sin cuartel del EDSN contra los invasores llegó a su fin en 1933 cuando el ejército estadounidense derrotado, se vio obligado a abandonar Nicaragua. La paz con el gobierno se firmó en febrero de 1933 y un año después, Anastasio Somoza quien había sido designado por Estados Unidos como Jefe de la Guardia Nacional creada cuando era inminente su salida del país, asesinó a Sandino, cuando éste abandonaba el palacio presidencial tras reunirse con el nuevo presidente liberal Juan Bautista Sacasa.

Largos años de lucha sobrevinieron a la muerte de Sandino y en 1961, un grupo de patriotas liderados por Carlos Fonseca Amador y Tomás Borge fundaron el Frente Sandinista de Liberación nacional (FSLN) que se propuso dar continuidad a la lucha de Sandino y del EDSN.

En 1978, el FSLN había avanzado de forma considerable en la conjunción de las acciones de sus fuerzas políticas, militares y diplomáticas de manera que logró colocar a la dictadura, -que se había entronizado en el poder por 44 años- en una situación de verdadera debacle. En esas condiciones, la idea de reconfigurar las fuerzas guerrilleras, de forma tal, que una vez derrotado el tirano, pudiera fundarse un nuevo ejército que tomando el ideario sandinista, se transformara en defensor de la soberanía y salvaguarda de la paz y la estabilidad del país, volvió a estar en el tapete de las decisiones a tomar por los dirigentes del movimiento libertario nicaragüense. El 23 de octubre de 1978, la Dirección Nacional del FSLN anunció el renacimiento de dicho ejército.

El desarrollo de la insurrección tuvo un primer momento en agosto y septiembre de ese año, pero, fue después de algunos ajustes, -sobre todo una vez que se logró la unidad interna del FSLN- que se retomó la lucha insurreccional con fuerza superior en abril de 1979 tanto en las montañas como en las ciudades, y ya no se detuvo hasta la derrota final de la dictadura el 19 de julio de 1979.


Un día después, el 20 de julio la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional (JGRN) disolvió la Guardia Nacional somocista y dio formal vida al nuevo Ejército Nacional. El 22 de agosto de ese año a través del Decreto N° 53 de la JGRN se creó el Ejército Popular Sandinista (EPS) que como reconocimiento y homenaje al General Sandino adoptó el 2 de septiembre como Día del Ejército. De esta manera, este año y en esta fecha estamos conmemorando el 90° aniversario de tan gloriosa institución, heredera de las mejores tradiciones de lucha del pueblo nicaragüense.

De inmediato, el ejército guerrillero comenzó su proceso de profesionalización y transformación en la poderosa fuerza armada de Nicaragua que es hoy, no tanto por la cantidad de su armamento como por el alto espíritu de combate, el pundonor de sus generales, oficiales y tropa y la gran experiencia adquirida en la guerra de diez años en contra de la agresión extranjera que armó, financió y entrenó a fuerzas contrarrevolucionarias que pretendieron, bajo asesoría directa de la CIA y el Pentágono, retrotraer el curso de la historia. 


Ya a finales de 1979, menos de seis meses después del triunfo revolucionario, se produjeron desde Honduras las primeras manifestaciones de acciones armadas contra el naciente gobierno sandinista, El EPS se fue formando y estructurando en el propio combate, resistiendo la invasión mercenaria a un costo muy alto en vidas de soldados y del propio pueblo que lo alimentaba con sus mejores hijos. Una a una las operaciones diseñadas por el Pentágono y la CIA fueron derrotadas: “Navidad Roja” en diciembre de 1981, “Plan C” a finales de 1982 e inicios de 1983, “Pino Grande 1” en territorio hondureño para facilitar a las fuerzas contrarrevolucionarias su inserción operativa en el país en febrero de 1983, “Plan Sierra” a finales de 1983, “Ofensiva Generalizada” en 1984, “Operación Rebelión 85” durante ese año, “Operación Limpieza Fronteriza” en 1986, “Plan Ofensiva de Primavera”, “Operativo Salvador Pérez”, “Operación David” y “Operación Olivero” en 1987, hasta que en 1988 con las operaciones ofensivas “Unidad Indestructible”, “Soberanía”, “Unidad Interarmas” y “Danto 88”, el Ejército Popular Sandinista mostró una calidad superior para golpear al enemigo y producir la neutralización de sus unidades operativas más importantes, creando condiciones para la derrota política y militar definitiva de la contrarrevolución, propiciando además una solución definitiva del conflicto a través del diálogo y la negociación.


Como dijo el Comandante Daniel Ortega, presidente de Nicaragua en 2009, hoy, “…la guerra quedó atrás y enterrada para siempre…”. En su 90° aniversario, el Ejército de Nicaragua cumple con eficiencia la misión de garantizar la paz en su país, salvaguardándola de las complicaciones que afectan a los vecinos, en el combate contra la delincuencia organizada, el narcotráfico y los intentos de desestabilización interna del Estado, elevando al pedestal más alto los ideales y el legado del General de Hombres Libres, Augusto C. Sandino, jefe del primer ejército que en América Latina derrotara militarmente al imperialismo estadounidense, señalando con su ejemplo y con su gesta el camino a emprender por los militares patriotas y los pueblos dignos, que no aceptan amenazas imperiales y se yerguen por sobre la superioridad económica y tecnológica para luchar y vencer, con las armas del decoro y el amor a la patria. 

lunes, 21 de agosto de 2017

Trump lo dice abiertamente, los hipócritas de América tiemblan



Que un presidente de Estados Unidos amenace a otros con una intervención militar si no cumple lo que su administración ordena, es una redundancia desde finales del siglo XIX, cuando las iniciales 13 colonias que le dieron vida a ese país, comenzaron su expansión hacia el oeste avasallando a los pueblos originarios de esas regiones, destruyendo sus civilizaciones y culturas. Ya en el gobierno de John Adams (segundo presidente de Estados Unidos) que comenzó en 1797, se aprobaron las “Leyes de Extranjería y Sedición” que significaron, de alguna forma, la legalización de la amenaza contra los ciudadanos de un país considerado hostil.

De manera tal que no es extraño, que Donald Trump, siguiendo el ritual de sus antecesores haya amenazado a Venezuela con una intervención militar, solo ha cambiado el formato: El 9 de marzo de 2015, el presidente Barack Obama emitió un decreto que declaró a Venezuela como una amenaza para la seguridad de Estados Unidos. Por su parte, en agosto de 2006, el presidente George W. Bush, había afirmado que “…Chávez no era una amenaza militar”, pero aseveró que si era “una amenaza para el debilitamiento de la democracia” (sic).

En fin, palabras más, palabras menos, la condición de pueblo elegido que ha sido auto asumido como destino divino de Estados Unidos, le proporciona la justificación a sus presidentes para amenazar, sancionar, invadir, atacar, asesinar y derribar gobiernos por la fuerza en cualquier lugar del mundo. Trump no ha querido ser la excepción, haciendo grandes méritos para obtener el Premio Nobel de la Paz que en años recientes se le da a presidentes que invaden otros países, el magnate estadounidense ya ha amenazado con guerras, intervenciones militares y sanciones a Rusia, Irán, China, República Democrática Popular de Corea, Siria, México, Cuba entre otros y ahora a Venezuela, diciendo en este caso, que Estados Unidos tiene muchas opciones “incluida la militar”.


Por si nadie se ha dado cuenta, lo que ha hecho es exteriorizar un deseo para el cual se vienen preparando desde hace muchos años, en ello se inscriben la instalación de siete bases militares en Colombia; la reactivación de la Cuarta Flota de la Armada de Estados Unidos; la instalación de bases militares avanzadas estadounidenses en Aruba y Curazao, la realización del ejercicio militar Tradewinds 2017 en Barbados y en Trinidad y Tobago, a escasos kilómetros de las costas venezolanas, con la participación de 14 países del Caribe, además de México, Estados Unidos, Canadá Francia, Holanda y Gran Bretaña, durante el pasado mes de junio y la realización por primera vez en la historia, de las maniobras militares Amazon Long en la amazonía brasileña, durante el próximo mes de noviembre, con la participación de tropas de Brasil, Colombia y Perú que se subordinarán a Estados Unidos, bajo una idea operativa elaborada por su Comando Sur, son expresión fehaciente de los planes para esta opción militar mencionada por Trump. Para los que crean que estoy paranoico, miren el mapa, coloquen todas las acciones bélicas o pre bélicas antes señaladas y se darán cuenta que en el centro geográfico de todos estos aprestos operativos está Venezuela.

La pregunta que surge entonces, ¿por qué es distinto lo que ha dicho Trump de lo que ha sido una rutina en el lenguaje agresivo de los gobernantes estadounidenses durante los últimos 200 años? Lo que marca la diferencia, es que estamos ante el que, tal vez sea el primer presidente estadounidense que abiertamente ha mostrado en días recientes una idea menguada de lo que significa el legado nazi fascista que acosa a Estados Unidos a través de supremacistas blancos no repudiados por él, al contrario, su actitud fue de absoluta contemplación ante el hecho (vale hacer un paréntesis para decir que el gobierno de Israel ha guardado desvergonzado silencio frente a estos brutales acontecimientos). También nos enfrentamos al primer presidente estadounidense que explícitamente demuestra su práctica xenófoba, racista, misógina y homofóbica, con lo cual, de la misma manera que Hitler, manifiesta su público desprecio hacia mucho más de la mitad de la población del planeta. Así mismo, es el presidente que sin arrepentimiento alguno expresa el espíritu de la elite estadounidense que desaíra al resto de los países si no se arrodillan ante su poder, incluso haciendo patente, públicas exhibiciones de humillación y ofensa hacia sus pares de otras naciones, incluyendo algunos que son sus aliados más conspicuos como Alemania, Australia y México.

Paradójicamente, la amenaza militar de Trump contra Venezuela, no es peligrosa por la racionalidad que haya podido llevar a tal conclusión. No sabemos si, para que Trump haya desenfundado su twitter o su golfística verborrea, previamente hubo una junta con sus asesores, con el Departamento de Estado, con el alto mando militar, con sus servicios de inteligencia o con todos ellos reunidos, algunos de los cuales también desearían intervenir militarmente en este país. Probablemente no…y eso es lo peligroso: da opiniones y toma decisiones a partir de una irracionalidad y una individualidad que tiene validez cuando actúa al mando de sus empresas privadas y puede poner en juego su interés personal, pero que es de suma alarma cuando se trata del jefe del país que tiene las fuerzas armadas más poderosas del planeta y la mayor cantidad de armas de exterminio masivo, sean estas atómicas, químicas o biológicas. 

De ahí, el riesgo que emana de tales declaraciones no solo para Venezuela, sino para toda la región. De ahí también, que los gobiernos derechistas de Colombia, Perú, México y Chile, entre otros, cuyas cancillerías, cual marionetas que se mueven bajo los hilos del Departamento de Estado, hacen el trabajo sucio que la OEA no pudo realizar, se hayan, -sin embargo- apresurado a rechazar las declaraciones imperiales e intervencionistas de Trump.

No lo hicieron por amor o preocupación por Venezuela y su pueblo (chavista o no), sino porque inmersos en un desprestigio generalizado, la mayoría con índices de popularidad que no rebasan el 20 % (el usurpador Temer tiene solo 5%), saben que un asalto armado a Venezuela, y la eventual respuesta del pueblo y sus fuerzas armadas, extenderán el conflicto fuera de nuestras fronteras con consecuencias internas inmediatas: muy probablemente las FARC y el ELN se verían obligados a retornar a la guerra cuando las fuerzas armadas de Estados Unidos irrumpan en Colombia, o ¿es que acaso en el Medio Oriente, se ha circunscrito estrictamente a los países que ha agredido?, la lucha armada tomaría cuerpo nuevamente en algunos países de América Latina, en otros, la izquierda cobraría nuevas fuerzas en momentos de una feroz arremetida neoliberal y ultra conservadora, las débiles alianzas entre sectores social demócratas y de derecha que gobiernan en Chile, Uruguay, México, Ecuador y República Dominicana por ejemplo, quedarían superadas, decenas de miles o tal vez centenares de miles de refugiados (como en el Medio Oriente) irrumpirían en los países cercanos generando desestabilización y creando caos laboral, económico y social. Basta mirar lo que está ocurriendo al respecto en la “civilizada “ Europa.

Así, la irracionalidad de Trump ha tenido que ser repelida hipócritamente por estos mandatarios que hoy se ubican incluso, a la derecha de la derecha venezolana, cuando una buena parte de estos han decidido participar en las elecciones locales que por decisión de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), se han adelantado para octubre, en la búsqueda de la paz necesaria y el diálogo ineludible.

En su desesperado apoyo al terrorismo, Peña Nieto, Bachelet, Santos, Kuczynski, Macri y compañía siguen negando validez a las elecciones del 30 de julio, aún cuando la participación de la oposición en ellas signifique el reconocimiento –sino explícito-, al menos tácito de la ANC del Consejo Nacional Electoral y de toda la institucionalidad del país. Son tan hipócritas que rechazan la agresión militar de Trump, pero apoyan las acciones terroristas y los desmanes violentos que fueron derrotados por el pueblo venezolano y las fuerzas armadas y de seguridad.

domingo, 13 de agosto de 2017

La absoluta independencia y la paz


En un reciente viaje a China en mi condición de investigador invitado de la Universidad de Shanghái, los colegas de esa casa de estudios me instaron a acompañarlos a visitar el Museo se la ciudad que acogía la muestra “Una historia del mundo en 100 objetos”. La exposición se propone presentar de manera cronológica, dos millones de años de historia de la humanidad en solo 100 piezas. En ella se pueden ver desde antiguas herramientas de madera y hierro hasta tarjetas de crédito e instrumentos que funcionan con energía solar. 

En una nota de prensa el director del Museo Británico, Hartwig Fischer exponía que la muestra: “Te lleva alrededor del mundo. No sólo alrededor del mundo, no solo por la superficie de la Tierra, también te lleva a las profundidades de la historia. Pueden hacer eso porque los objetos cuentan una historia. Nosotros como guardianes de esos objetos, tenemos la responsabilidad maravillosa de contar esas historias, que son siempre historias sobre seres humanos”.

Hasta ahí, todo pareciera una excelente oportunidad de conocer acerca de nuestro origen y además recibir un “baño de cultura” que amplíe el conocimiento y el acervo, pero al finalizar el recorrido, en realidad lo que experimenté fue una sensación de impotencia y repudio ante la forma tan grotesca, impúdica y descarada como Gran Bretaña expone en realidad una historia del colonialismo, el avasallamiento y la expoliación de los pueblos, además enorgulleciéndose de tal obra. La verdad es que esta exposición no es más que una amplia muestra de objetos robados en las múltiples incursiones que ese país monárquico ha hecho por el mundo. 

Fischer, le auto atribuye a Gran Bretaña la condición de “guardianes de esos objetos”, una responsabilidad que nadie les dio y que asumieron a través de invasiones, matanzas masivas, y exterminio de los pueblos originarios , únicos y verdaderos propietarios de estos tesoros culturales de la humanidad. Fisher también debería saber que nadie les ha dado “la responsabilidad maravillosa de contar esas historias”. La historia de los pueblos la deben contar los propios pueblos, no sus asesinos colonialistas, usurpadores de la historia.

De la misma manera, el recorrido a través de esta exposición deja a las claras, que contrario a lo que nos han hecho suponer, Europa es un territorio primitivamente poblado por tribus bárbaras que dieron origen a sus actuales nacionalidades y cuyo aporte a la cultura tiene fecha reciente en la larga historia de la humanidad. La muestra no expone vestigios de desarrollo cultural avanzado en Europa como si lo hay en Asia (China, Persia, India y Mesopotamia), África (Egipto) y América Latina y el Caribe (Aztecas, Mayas e Incas), todos estos, espacios geográficos donde se posó la actitud hamponil de Gran Bretaña.

Sería interesante descubrir cómo y por qué, estas culturas atrasadas y estas civilizaciones salvajes que dieron origen a los países europeos, y posteriormente a los del norte de América llegaron a dominar el mundo en siglos recientes, evidentemente no por el poder de su cultura, sino por su capacidad de aprovechar los adelantos científicos y técnicos para desarrollar a través de las armas, una sapiencia puesta al servicio del terror y la muerte consumada en el siglo XX con la creación del arma atómica como soporte del poder global del presente.


Toda esta reflexión viene a mi recuerdo cuando leo con estupor las declaraciones abiertamente injerencistas de la Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini quien suponiendo que Venezuela es Grecia, emitió una amenazante opinión, supuestamente en nombre de todos los países que conforman esa comunidad. Actuando como apéndice de Estados Unidos, y aceptando su política exterior, Mogherini en cambio, ha mantenido absoluto y vergonzoso silencio frente a las sanciones que el país norteamericano ha impuesto a Rusia, las que, cual leyes Helms-Burton y Torricelli contra Cuba, exponen acciones extra territoriales que afectan empresas europeas.

La señora Mogherini debería escuchar a los líderes de los países que pagan su sueldo: la canciller federal alemana ha expresado reservas respecto a dichas sanciones. Lo mismo ha expuesto el presidente francés Emmanuel Macron, no solo respecto de Rusia, sobre Venezuela, se manifestó en contra de aplicar sanciones e incluso dijo estar disponible “para facilitar las negociaciones por la vía del diálogo”. Como dije hace unos días, Europa se debería desprender de la desastrosa tutoría española en relación a las políticas hacia América Latina. Un gobierno infinitamente corrupto y desprestigiado que solo puede mantenerse en el poder por la desvergüenza del PSOE, no tiene soporte ético ni moral, mucho menos político, para dictar pautas de comportamiento a nadie. Rajoy y Mogherini se deberían preocupar más del referéndum de Cataluña que de Venezuela. Aquel, que se pretende impedir con tanques y represión, cercenando la voluntad democrática de un pueblo si debería inquietar a la responsable de las políticas de seguridad de la Unión Europea. La representante de países que ni siquiera tienen la dignidad de repúblicas, y que viven en el Medioevo manteniendo monarquías corruptas y parásitas no pueden dictaminar política para Venezuela, quien se liberó de tal tutela hace más de 200 años.

Mogherini debería saber que otro español, un digno héroe de las guerras anti napoleónicas de su país, el General Pablo Morillo, máximo jefe de las fuerzas militares españolas en Venezuela entre 1815 y 1820, quien llegó al país con el mayor ejército jamás constituido para a combatir las luchas independentistas de esta parte del mundo, tenía una opinión distinta a la suya. Seis meses antes de regresar a su país, derrotado por Bolívar y los patriotas venezolanos, Morillo escribió, el 26 de julio de 1820 un oficio dirigido al Secretario de Estado y Despacho de la Gobernación de Ultramar de España, –no desde una sórdida oficina de Bruselas donde se reciben órdenes de los bancos y se diseñan conspiraciones en el siglo XXI- sino desde los polvorientos campos de batalla de Venezuela, en el siglo XIX: “ Ellos no quieren ser españoles, así lo han dicho altivamente desde que proclamaron la Independencia, así lo han sostenido sin desmentir jamás su opinión en ninguna circunstancia ni vicisitud de la Península, esto lo repiten ahora sin dejar las armas de la mano, lo repetirán siempre y sea cual fuese nuestra conducta o nuestro gobierno, la absoluta independencia o la guerra es el arbitrio que nos dejan escoger”.

Las circunstancias han cambiado, pero la altivez de los venezolanos se mantiene incólume, Venezuela no quiere volver a ser colonia de nadie como lo señaló el general Morillo, eso no se ha modificado, pero ahora, sin “dejar las armas de la mano”, seguimos queriendo “absoluta independencia”, pero a diferencia de 1820, ahora no ofrecemos la guerra a cambio a Europa. Nuestra propuesta es la paz, el respeto a las decisiones políticas internas, la no injerencia y la autodeterminación conquistadas tras siglos de lucha.

Es su decisión, mantener putrefactas monarquías y es su decisión reprimir referéndums independentistas. Nosotros apelamos a la paz y a la voluntad del pueblo que en Asamblea Constituyente va a decidir el futuro del país, sin importar cual sea vuestra conducta y vuestro gobierno como sentenciara el general Morillo hace casi dos siglos.

domingo, 6 de agosto de 2017

¿Dónde está el piloto? Notas para entender la política de EE.UU hacia Venezuela.



El escenario internacional que cubrió la elección para definir los constituyentes en Venezuela el pasado 30 de julio, estuvo marcado por la amenaza del presidente Trump de adoptar sanciones contra el país, si finalmente (tal como ocurrió) los comicios se llevaban a efecto. En un primer momento, el pasado 26 de julio, Estados Unidos decidió sancionar a 13 funcionarios del gobierno venezolano a quienes se les congelaron sus cuentas bancarias en Estados Unidos y, además tal medida les impide realizar negocios dentro del país norteamericano, en fecha posterior la administración estadounidense aprobó el lunes 31, medidas similares contra el Presidente Nicolás Maduro con lo que además de congelar los activos que tuviera en ese país, se prohíbe a cualquier estadounidense establecer vínculos personales con el presidente venezolano.

En el momento de redactar esta nota, no se conocía de nuevas sanciones, sobre todo aquellas de carácter masivo que pudieran afectar aún más la economía venezolana. Como se observa, las medidas adoptadas menoscaban individualmente las actividades económicas personales de esos 13 funcionarios, además del presidente Maduro, pero no ha habido acciones contra el comercio bilateral.

Una primera lectura sobre estas decisiones arroja que a pesar que el presidente Trump anunciara personalmente en su cuenta de twitter que se tomarían “decisiones económicas urgentes” contra Venezuela, la medida tomada contra el presidente Maduro parece más una acción de carácter simbólica determinada a calmar a la opinión pública norteamericana, en particular a la de extrema derecha vinculada al senador Marcos Rubio, que una decisión encaminada a deteriorar aún más la economía de Venezuela. Sin embargo, apenas han transcurrido cinco días de los comicios y es muy temprano para suponer que estas medidas serán las definitivas.

Vale decir, que existen varias condicionantes que coadyuvan a entender esta situación, sin que se pueda dejar de suponer que el objetivo final de la administración estadounidense sigue siendo la deposición del gobierno de Venezuela por cualquier vía:


1. Los fabricantes estadunidenses de combustibles y petroquímica (AFPM por sus siglas en inglés) que representan al 95% del sector de refinación de Estados Unidos enviaron el 27 de julio una carta al Presidente Trump como continuación de otra misiva del 6 de julio, expresando preocupación por las posibles sanciones que se tomarían contra el sector energético venezolano.

Le recuerdan al Presidente, que Venezuela exporta a ese país cerca de 750 mil barriles diarios (entre 9 y 10% de las importaciones de Estados Unidos) de crudo pesado, -siendo el tercer mayor abastecedor de crudo de Estados Unidos detrás de Canadá y Arabia Saudita- que va dirigido a más de 20 refinerías ubicadas casi todas en las costas del Golfo de México las cuales han hecho sustanciales inversiones para refinar este tipo de petróleo que no puede ser sustituido por otro más liviano. Así mismo, afirman que las sanciones desestabilizarían el mercado de crudo porque no se podría asegurar un suministro de productos de igual calidad y en cortos plazos. 

2. La continua caída de las reservas de petróleo en Estados Unidos, aunque las mismas se mantienen en niveles históricamente altos, la tendencia a la baja ha sido continua en los últimos meses. Sin embargo, la producción de combustibles ha aumentado, lo que ha provocado la caída de los inventarios y el alza de los precios internacionales del crudo. Además de eso, la producción de enquisto en Estados Unidos está mostrando fuertes signos de desaceleración. Todo esto recomienda cautela al gobierno de Estados Unidos antes de aprobar sanciones contra la industria petrolera de Venezuela, sin descartar por ello que las puedan tomar. 

3. El propio Washington Post alertó en un artículo publicado el 31 de julio acerca del acelerado aumento que podría experimentar el precio de la gasolina en Estados Unidos en caso de que el gobierno de ese país sancione a la industria petrolera venezolana.

Así mismo, Estados Unidos ha recibido opiniones, incluso de algunos gobiernos latinoamericanos y del propio gobierno de España por boca de su ministro de relaciones exteriores, en el sentido que las futuras sanciones deben asegurar que afecten solo al gobierno, no a la población, ya que en tal caso siempre han sido contra producentes. Este aspecto sería el que el gobierno de Estados Unidos está estudiando antes de decidirse por otras medidas de carácter punitivo. Europa está siendo muy cautelosa respecto de la aprobación de sanciones contra Venezuela, en el mismo momento que las medidas de ese tipo contra Rusia afectan empresas europeas, específicamente del sector energético, aunque sus gobernantes siguen reverenciando vergonzosamente a Estados Unidos. La Unión Europea (UE), suele seguir a España, -que es el país más incisivo contra Venezuela en su seno- en las decisiones respecto de Iberoamérica, incluso en aquellas políticas erradas del gobierno de Madrid que arrastraron a toda Europa como es el caso de Cuba, por lo que evaluará detenidamente antes de aprobar sanciones contra Venezuela, cuando ya se observan fuertes resistencias en este sentido, encabezadas por Francia que ha manifestado no querer sanciones contra Venezuela. Fuentes europeas citadas por la agencia Europa Press, refiriéndose a los países de la UE han dicho que “la mayoría de estados miembro no están muy a favor” de avanzar en sanciones por ahora contra el país suramericano al cuestionar su “eficacia”.

Aunque es importante decir que hay otro tipo de sanciones económicas que si están afectando a todos los venezolanos, cuando casi todas las líneas aéreas de América Latina dejaron de volar a Venezuela, lo cual intenta aislar al país de la región.

Por otra parte, las profundas contradicciones internas que está enfrentando Estados Unidos hacen muy difícil esbozar un análisis racional respecto de cuáles pueden ser los pasos futuros que adopte el gobierno de ese país sobre Venezuela. La política exterior está en una fase crítica en la que no se sabe quien toma las decisiones, tampoco si éstas responden a la voluntad presidencial o no. Por ejemplo: 

1. El 25 de julio el Director de la CIA Mike Pompeo afirmó que “China es la mayor amenaza para Estados Unidos debido a su poderío en el ámbito económico, así como por sus programas de espionaje”. Dos días después, el 27 de julio, el general Mark A. Miley Jefe de Estado Mayor del Ejército dijo que “Rusia es el único país que representa una amenaza para nuestra existencia”.

2. El 1° de agosto el Senador Lindsey Graham afirmó respecto de Corea que “Si va a haber una guerra para detenerlos, que sea allá. Si miles mueren, van a morir allá, no van a morir aquí y [el presidente Donald Trump] me lo dijo en la cara...estoy diciendo que [las opciones militares son] inevitables si Corea del Norte continúa”. El mismo día y sobre el mismo tema el Secretario de Estado Rex Tillerson afirmó que “No buscamos un cambio de régimen; No buscamos el colapso del régimen; No buscamos una reunificación acelerada de la península; No buscamos una excusa para enviar nuestros militares más allá del paralelo 38. Y estamos tratando de transmitir a los norcoreanos que no somos su enemigo, ni somos su amenaza, pero ustedes nos están presentando una amenaza inaceptable y tenemos que responder".

3. Sobre el tema de Venezuela, en la mañana del martes 2 de agosto se conoció que durante la noche del día anterior, Michael Fitzpatrick subsecretario de Estado Adjunto para Suramérica afirmó que “Queremos dialogar con el gobierno del presidente Maduro”, y agregó “No reconocemos necesariamente gobiernos paralelos o aparte. Respetamos el gobierno oficial de Venezuela y del presidente Maduro en este momento”. Al mismo tiempo, el jefe de Fitzpatrick el Secretario de Estado, Tillerson aseguró que “Estamos evaluando todas nuestras opciones políticas para ver qué podemos hacer para crear un cambio de condiciones [en Venezuela] donde o bien Maduro decida que no tiene futuro y quiera marcharse por voluntad propia, o nosotros podemos hacer que el gobierno vuelva a la Constitución”. 

¿A quién creerle? Es evidente que Estados Unidos no cesará sus acciones contra Venezuela y que éstas serán de todo tipo: militares, políticas, diplomáticas, económicas como han sido contra Cuba durante 55 años.

En resumen, la oposición ha sido derrotada en toda la línea, si hace algunas semanas afirmé que el problema era, en su mayoría internacional y mediático, ahora digo con absoluta certeza que en este momento ha pasado a ser totalmente internacional y mediático. Los resultados electorales con una masiva participación popular, así como la firmeza y unidad de las fuerzas armadas dan cuenta de que la situación solo podría cambiar si hay una contundente intervención extranjera, pero incluso, en ese frente, la propuesta violenta de la oposición se ha debilitado. Las permanentes declaraciones de apoyo a la paz, el diálogo y la negociación por parte de Rusia, incluso del propio presidente Putin, y más recientemente la de China, así como la del presidente francés Emmanuel Macron (3 de los 5 miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU) han sido muy importantes, y en la región el frente anti Venezuela se ha reducido a Estados Unidos y 12 países más de los 34 que existen en el continente americano, los que difícilmente lograrán aprobar alguna resolución en la OEA, sobre todo después de las elecciones del domingo que también fueron una derrota para Luis Almagro. 

El ámbito internacional será el próximo gran frente de batalla, sobre todo por la fuerte presión de Estados Unidos, donde no se sabe quien prevalecerá, por lo que la humanidad deberá estar pendiente del twitter de Trump, el cual puede señalar un día que Rusia “is very bad” y al día siguiente, todo lo contrario.

martes, 1 de agosto de 2017

Venezuela, país de la primera vez.



Después de lo ocurrido en Brasil el año pasado cuando la presidenta Dilma Rousseff fue destituida ilegalmente utilizado todo tipo de argucias para apartarla del poder, uno suponía que había visto todo respecto de cuánto están dispuestas a hacer y hasta donde son capaces de llegar los sectores conservadores y retrógrados de la sociedad, para recuperar un espacio de poder perdido ante gobiernos que sin cambiar profundamente el sistema, lo único que pretendieron hacer fue, una redistribución un poco más equitativa del ingreso que permitiera dignificar a grandes sectores populares que se encontraban excluidos y no existían cuando de desarrollo y modernidad se hablaba.

Pero, los acontecimientos de los últimos meses en Venezuela echan al traste cualquier cálculo que se pudiera haber hecho respecto del talante democrático de los sectores oligárquicos que durante siglos aparecían como los grandes defensores de ese sistema, ahora dejando claro que ello era válido, sólo mientras le sirvió para acumular riquezas, expoliar recursos y avasallar indiscriminadamente a los que se oponían.

Una simple mirada a los hechos recientes permite concluir que la basura propagandística y la falsedad mediática, hacen que Goebbels parezca un “niño de teta” ante las monstruosas aseveraciones pre fabricadas para engañar a la opinión pública. Increíblemente, eso se ha transformado en algo “normal”, presidentes, ministros, parlamentarios y por supuesto, las transnacionales de la comunicación mienten impunemente, solo sustentados en declaraciones no fundamentadas, a partir de opiniones emanadas sin responsabilidad en las redes sociales o elementales trucajes que como acaba de ocurrir en Venezuela con una foto publicado en el pasquín “El País” de España de no ser desmentidas de inmediato pasan al imaginario de los ciudadanos como verdades indesmentibles. Otro hecho similar acaeció con el periódico La Tercera propiedad del principal grupo de comunicaciones golpista de Chile, que publicó una supuesta entrevista, que nunca se hizo, al ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero, mediador internacional en el conflicto venezolano. El método se va haciendo rutina: lanzan la noticia, sabiendo que es falsa o por lo menos sin comprobar su veracidad, después se disculpan, pero en el subconsciente, el mal ya está hecho. Está estudiado para que así sea. 

Pero, en Venezuela no sólo eso se ha visto. Se sabía de la participación directa de sacerdotes y jerarcas católicos en la realización de torturas por parte de las dictaduras de seguridad nacional que inundaron Nuestra América en las últimas décadas del siglo pasado, incluso de la bendición y sacramento concedidos a asesinos y torturadores, pero se mantenía el prurito del silencio y la acción subterránea para evitar “escándalos”, sin que jamás el establishment vaticano o el propio Papa hicieran algo para condenar tales ejecutorias. Hoy, cuando es públicamente conocido el carácter ajeno a cualquier supuesta ética religiosa, de las acciones de sacerdotes, obispos y hasta cardenales en todo el mundo, que han sido acusados por delitos de pederastia en algunos casos, o del ámbito económico en otros, la iglesia católica venezolana agrega, a esas prácticas, por primera vez las de santificación y comunión de delitos terroristas que incluyen el asesinato, la quema viva de personas (rememorando la inquisición, que tal vez deseen que vuelva) o el ataque a centros de salud infantiles, entre otros. Esta vez, vale decirlo, sin el consentimiento del Papa Francisco, pero con el apoyo del aparato del Vaticano, que utiliza a Venezuela como otra arma interna para ponerle obstáculos. Tal vez sea la primera oportunidad en la historia en que los obispos y la Conferencia episcopal de un país hacen oposición abierta a un Papa. 

En otro ámbito, se conocieron las declaraciones del director de la CIA estadounidense Mike Pompeo, en las que aseveró que había sostenido encuentros con representantes de los gobiernos de Colombia y México para cooperar, a fin de provocar la salida abrupta del presidente Maduro. Aunque en América Latina conocemos desde hace décadas los desmanes de la CIA, es la primera ocasión que un funcionario de tan alto rango de esa agencia de inteligencia, acepta abiertamente que se propone derrocar a un gobierno elegido democráticamente y que para ello va a usar a otros países. Los gobiernos de los presidentes Santos Y Peña Nieto se apresuraron a desmentir que estuvieran participando de un complot contra Venezuela, pero no refutaron a Pompeo, lo cual además poco importa por su conocida subordinación y lealtad a la potencia imperial.

También en Venezuela, es primera vez que se produce el absurdo de intentar paralizar acciones e impedir el funcionamiento del comercio y los servicios, amenazando y atacando de manera prioritaria a quienes conforman la base social de la oposición, los que aterrorizados por la violencia fascista que los perturba, prefieren el silencio ante el miedo que pueda significar el rechazo a medidas que afectan la propiedad privada de parte de quienes dicen defenderla. 

De la misma manera, pero en el plano internacional, es la primera ocasión que un secretario general de la OEA, desesperado porque como Canciller de Uruguay no pudo impedir que Venezuela entrara a Mercosur y que en su actual cargo no tuvo capacidad para convencer a la región de aplicar la Cláusula Democrática a Venezuela, asista al Comité de Asuntos Exteriores del Senado de Estados Unidos a solicitar se apliquen mayores sanciones económicas al país. En el mismo tono, el ex presidente español Felipe González, despechado y molesto porque el Presidente Chávez rechazó vender por su intermedio la estatal de comunicaciones CANTV a Carlos Slim, patrón del español, privándole con ello de una gigantesca comisión, desató su furia contra Venezuela aseverando que “A mí lo único que se me ocurre como solución [para Venezuela] es que hubiera una intervención militar”.

Así mismo, no había habido una ocasión anterior, en la que un dirigente político de la oposición de Venezuela, como lo es el diputado Freddy Guevara, llamara a repetir como necesario para el país, un golpe de Estado similar al de Pinochet en Chile, que causó decenas de miles de muertos, torturados, desaparecidos y exiliados. Supongo, -aunque no estoy seguro- que ello puede haber causado estupor en ese país, sabiendo que su clase política, (con contadas y honrosas excepciones), encabezada por su presidenta, han apoyado incondicionalmente al terrorismo en Venezuela, incluso olvidando que algunos de ellos y sus familias fueron víctimas directas o indirectas del dictador.

Pero, Venezuela también fue el primer país de la región que organizó y financió un ejército que, bajo el mando del Libertador Simón Bolívar, atravesó las fronteras del país, no para conquistar territorios, ni esquilmar riquezas, sino para llevar la independencia y la libertad a pueblos hermanos, entregando esfuerzo, sacrifico, sudor y sangre en las batallas. Las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas hoy, son herederas de esas tradiciones. Por ello cada oficial, lleva con orgullo en su uniforme el estandarte que le designa como “forjador de libertades”. 

La patria de Bolívar, fue también el primer país en el que un golpe de Estado forjado por el sector empresarial y la derecha más cavernaria, con el apoyo de una facción de militares al servicio de la oligarquía, fuera derrotado en 2002, por la movilización masiva del pueblo en alianza con las Fuerzas Armadas, para reponer en el poder al presidente constitucional del país, el Comandante Hugo Chávez.

Es bueno reflexionar y recordarlo, Venezuela está signada por la historia para ser un país de primeras veces y seguirá forjando su futuro y trazando un derrotero en la historia cuando la primigenia de sus acciones señale la paz y la luz, al mismo tiempo que las borrará rápidamente cuando se orienten a la guerra y la oscuridad. Es la condición natural de este pueblo alegre que no aceptará jamás la violencia y la confrontación como forma de hacer política, aunque a los poderes globales, a los gobiernos neoliberales de la región y en especial al de Estados Unidos no le guste.