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martes, 15 de enero de 2019

Deseos e indignidad: el camino de la oposición en Venezuela


El pasado 20 de octubre, una entrevista realizada a Miguel Henrique Otero por el periódico digital español Diario de Avisos aliado de El Español, otro periódico digital muy cercano al ex presidente José María Aznar, rotuló bajo el titular (que ponía entre comillas una frase de Otero en dicha entrevista) que en su periódico El Nacional: `”Antes de diciembre publicaremos el titular ‘Venezuela vuelve a la democracia”. 

Vale decir que la inmoralidad de Otero llega a tal punto que al referirse a su padre solo dice que fue “…una persona muy de izquierdas y tenía un semanario humorístico que se había convertido en un fenómeno en Venezuela”, obviando que fue uno de los mejores escritores e intelectuales venezolanos del siglo XX y olvidando -seguramente por vergüenza- que Miguel Otero Silva fue militante comunista y uno de los 17 participantes en la Primera Conferencia del Partido Comunista de Venezuela realizada en agosto de 1937. 

Otero, quien es popularmente conocido en Venezuela con el apodo de “bobolongo” precisamente por haber dilapidado la herencia material y moral y no haber llegado ni remotamente al talante intelectual y a la actitud rebelde su padre y de su madre María Teresa Castillo, incurrió una vez más en la intención de transformar un deseo en postverdad al afirmar, -ante una pregunta del periodista referida a la situación de Venezuela que: “Es un escenario en el que todo indica que está a punto de que ocurra algo. No sé cómo será el modelo de salida, pero veo que antes de diciembre publicaré el titular Venezuela regresa a la democracia”. 

domingo, 6 de enero de 2019

La mentira, principal arma de guerra del Grupo de Lima




La incertidumbre es una variable siempre presente en el análisis de los temas referidos al funcionamiento del sistema internacional, sobre todo porque es imposible obviar el impacto que el factor subjetivo tiene sobre la realidad que se va a estudiar. Sin embargo, los últimos años (en particular desde la llegada de Donald Trump a la más alta instancia de administración del poder de Estados Unidos) han estado impregnados de una alta dosis de indecisión, perplejidad y duda respecto de las decisiones que se toman, y que tienen transcendente influencia en la vida de los pueblos, de los países y del mundo. 

En ese marco (cuando la subjetividad y la incertidumbre se manifiestan en tan elevados niveles) las decisiones no dan certezas respecto de su veracidad y posibilidades reales de ejecución. 

miércoles, 2 de enero de 2019

Cuba, una mirada propia a 60 años de la victoria


Sergio Rodríguez Gelfenstein

La revolución cubana arriba a su 60 aniversario, ¿cómo expresar en pocas palabras todo el significado que la efeméride tiene para América Latina y el Caribe y para el mundo?, ¿cómo hacer patente algo diferente a lo que personas de todas las latitudes y longitudes de la región y del planeta han dicho y dirán durante estos días para enunciar el profundo significado que esta fecha encarna en la vida de varias generaciones de revolucionarios, luchadores por la democracia, la independencia y la paz? 

Tal vez, lo mejor sea no caer en generalidades y obviar en esta ocasión lo que ya todos conocemos: la trascendencia del Moncada y la “Historia me Absolverá”; la entereza en la prisión; el exilio en México; la epopeya del Granma; la lucha desigual en la Sierra Maestra; la victoria de enero de 1959; la derrota del imperialismo en Playa Girón, el heroísmo inclaudicable del pueblo para resistir casi 60 años de bloqueo; la voluntad de estar de pie ante el chantaje nuclear; la construcción de las nuevas instituciones del Estado revolucionario; la formación de millones de profesionales dotados de una ética distinta que pone al ser humana en el centro; la defensa permanente ante los atentados terroristas, la agresión y la contrarrevolución asesina, incluyendo la guerra química y bacteriológica; la solidaridad internacionalista; la victoria de Cuito Cuanavale y la derrota definitiva del apartheid; la superación del período especial cuando todos auguraban el fin; el liderazgo indiscutido del Comandante en Jefe Fidel Castro; el prestigio de los dirigentes y del partido comunista; la continuidad en la conducción tras la salida de Fidel y Raúl de la máxima jerarquía del Estado y el gobierno y; sobre todo, la inquebrantable voluntad del pueblo cubano de resistir y defender a cualquier precio su soberanía, su independencia y el sistema de gobierno que se dieron.



En fin, nada que no se haya dicho… y hay mucho más, tanto que los límites estrechos de un artículo no permiten exponer la magnitud del hecho más importante de la historia de la América Latina del siglo XX.

Por ello, tal vez lo único diferente que pueda decir es contar la experiencia propia de mi relación con Cuba como exposición vivida de su magnificencia y como receptor de su afecto y solidaridad. El inicio de mi acercamiento a Cuba vino desde la niñez, en las noches, mi padre escuchaba en sumo silencio la radio por onda corta y se hizo natural que yo repitiera con suprema inocencia (y con el temor de mi padre que lo hiciera fuera de casa) aquel lema que exponía toda una declaración de principios: “Aquí Radio Habana Cuba, transmitiendo desde La Habana, Cuba, primer territorio libre de América”. El hecho que tan simple acción entrañara peligro y, por tanto la inquisitoria recomendación de papá de no comentarlo en la escuela ni ante extraños, fue forjando un halo de misterio en torno a aquella palabra que era el nombre de un país donde “estaban ocurriendo cosas importantes para que los niños pudieran ser felices” según la sabia explicación de mi padre.

sábado, 8 de diciembre de 2018

El mundo en conflicto: presiones, prisiones y amenazas


"Esperábamos que después de la Guerra Fría, un orden mundial más cooperativo fuera posible y se construyera de verdad. Hoy tengo que admitir que el nuevo orden mundial no se ha hecho realidad nunca y lo peor es que existe la amenaza de que la ley de la jungla reemplace a la supremacía del derecho”. Esta frase pronunciada el pasado lunes 3 de diciembre por la alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini, en un discurso en el Centro Belfer de Ciencia y Asuntos Internacionales de la Escuela Kennedy de la Universidad Harvard (Estados Unidos), es la incuestionable aceptación del fracaso del capitalismo, del neoliberalismo y de la tesis de que la historia había terminado tras la desaparición de la Unión Soviética. 

La admisión de que el planeta está amenazado por la “ley de la jungla” no hace más que confirmar lo que ha estado ocurriendo durante los últimos años en un mundo cada vez más peligroso, más desigual y más violento. 

Sin embargo, no todo está dicho si se mira de manera distinta a la de Mogherini, todavía la humanidad tiene reservas y manifiesta resistencias contra aquellas fuerzas que intentan que se perpetúe la inequidad y se imponga el imperio de las armas, poniendo en segundo plano la necesidad de mantener el equilibrio ecológico cuyo quiebre podría traer el fin de la especie humana en la tierra. 

sábado, 1 de diciembre de 2018

Algunas reflexiones en torno a la Cumbre del G2+1+17 en Argentina


La semana pasada comentaba que nunca antes en la historia las elecciones de medio término en Estados Unidos, habían despertado tal grado de interés en la opinión pública no sólo de ese país, sino que en todo el planeta. Otro tanto pareciera estar ocurriendo en los prolegómenos de la Cumbre del G-20 que ha comenzado al mismo tiempo que escribo estas líneas. Resulta complicado escribir sobre un evento sin esperar las conclusiones del mismo, por eso solo me atreveré a mencionar algunos elementos de contexto. 



Esta reunión se realiza en un país estremecido por una crisis económica profunda solo sorteada por el monumental endeudamiento adquirido por el gobierno con el FMI, por la incapacidad de la oposición peronista sumida en una colosal división de la que no parece poder salir en el corto plazo y por el consenso de la clase política, de las poderosas dirigencias sindicales y de la propia sociedad en el sentido de rechazar la posibilidad de una salida violenta a la terrible coyuntura que atraviesa el país austral. La incapacidad de gobernar y el desprestigio del gobierno se ha manifestado recientemente por la incredulidad de la ciudadanía en la explicación que el gobierno ha dado sobre la situación del hundido submarino “ARA San Juan” y la incapacidad de la administración Macri para garantizar la seguridad pública en el partido de fútbol que concluiría con el campeón del la Copa Libertadores, el más importante torneo de clubes de la región, cuando la ministra de seguridad Patricia Bullrich había asegurado que tal misión no encaraba mayor complejidad. 

domingo, 25 de noviembre de 2018

¿Ha surgido una fuerza de izquierda en Estados Unidos?


Sergio Rodríguez Gelfenstein 

El reciente proceso comicial llamado de término medio en Estados Unidos por realizarse exactamente en la fecha intermedia entre una y otra elección presidencial, marcó un punto de interés jamás visto en el planeta, dado que sus resultados podrían haber impactado de forma trascendente en la dinámica del sistema internacional, sin embargo resulta dudoso suponer que la mitad de la población electoral del país que es la que generalmente participa - aunque en esta ocasión hubo una cantidad superior de votantes- decidiera su opción motivada en hechos acaecidos o que pudieran ocurrir fuera de las fronteras. Eso sí, esta vez – posiblemente más que nunca antes en la historia- el evento eleccionario fue considerado un referéndum a la gestión del presidente. 

Los resultados han respondido a lo que se avizoraba previamente: los demócratas recuperaron el control de la Cámara de Representantes y algunos gobiernos estadales, al mismo tiempo que los republicanos confirmaron su favoritismo para retener su mayoría en el Senado. 

A partir de estos resultados, se ha conjeturado mucho respecto del impacto que los mismos van a tener en el futuro inmediato del país, sobre todo en la capacidad que ha adquirido el partido demócrata para, desde el nuevo espacio conquistado, “torpedear” la administración de Donald Trump a fin de crearle contratiempos que impidan su reelección en 2020. 

sábado, 17 de noviembre de 2018

“Judas enarbolando dientes de calavera”. La traición como política.



Sergio Rodríguez Gelfenstein 

En 1990 o 1991, no recuerdo ahora la fecha con precisión, se estaba discutiendo en el novedoso parlamento chileno que emergía de la dictadura, la posibilidad de restablecer las relaciones con Cuba. Contra todo pronóstico las resistencias más acérrimas a la normalización de los vínculos diplomáticos entre los dos países, que habían sido rotos por el dictador Augusto Pinochet, provinieron del partido socialista y otros grupos afines, muchos de los cuales vivieron en Cuba, usufructuaron de la revolución y se vanagloriaron de ser amigos del proceso político que se desarrollaba en la isla caribeña bajo liderazgo del Comandante Fidel Castro. 

Precisamente, en preparación de ese probable acontecimiento el programa “Informe Especial” de Televisión Nacional de Chile (TVN), el servicio de televisión público de ese país fue a La Habana a realizar un programa que le diera a conocer Cuba a los televidentes después de 17 años de oscurantismo fascista. En ese marco, el reportero que si no tengo mala memoria era Santiago Pavlovic realizó una entrevista al presidente cubano. Entre el cúmulo de preguntas que le hiciera, recuerdo nítidamente una, por la impresión que me causó la respuesta, tanto que hasta hoy es un referente que utilizo para evaluar el comportamiento político de los dirigentes.