Páginas vistas en total

sábado, 17 de febrero de 2018

Estados Unidos siempre necesita ir a la guerra.


Cuando era niño, todo era muy simple: se circunscribía a los buenos y los malos, sin importar si la referencia estaba relacionada con la segunda guerra mundial, el lejano oeste, el correcaminos o las telenovelas. Tal vez, ello estaba vinculado a los tiempos de guerra fría y al mundo bipolar, lo cual tenía un evidente influjo en el cine y la televisión. De hecho, el análisis en esta época era menos complejo que en la actualidad, se ajustaba a la simpleza de que lo que era bueno para uno, era malo para el otro y viceversa. Sin embargo, el mundo unipolar que emergió tras el 11 de septiembre de 2001 y los intentos de Estados Unidos por perpetuarlos por un lado, y las resistencias que eso ha generado, por el otro, han complicado la determinación de las variables positivas y negativas en el estudio de la dinámica internacional.

No obstante lo anterior, si hay un elemento que no se ha modificado un ápice, es el papel agresivo de Estados Unidos y su persistencia en la utilización del conflicto y la guerra como principal instrumento de su política exterior. Los días recientes además, han sido testigos ya no sólo de su perseverante búsqueda de cauces violentos para dirimir los trances de la política, sino que ahora han agregado una obsesiva intencionalidad de impedir a toda costa cualquier atisbo de negociación, diálogo y demanda de paz, a través de formas civilizadas, democráticas y ajustadas al derecho internacional.

El 29 de enero se realizó en Sochi, Rusia, el Congreso del Diálogo Nacional Sirio, con la participación de 1.393 delegados de la muy variada sociedad siria, incluyendo dirigentes de oposición que asistieron a título individual, así como miembros de las minorías kurdas, yazidíes, drusas y turcomanas, para reunirse a fin de hacer un esfuerzo en pos de una solución pacífica a la crisis del país, además de impulsar los trabajos para la redacción de una nueva Constitución. Junto a Turquía, Irán y Rusia (países del grupo de Astaná) garantes del alto al fuego en Siria, estuvieron presentes como observadores, representantes de Egipto, Jordania, Irak, Kazajistán, Líbano y Arabia Saudita, la que sin embargo dio órdenes de no asistir, a las fuerzas bajo su control agrupadas en la Comisión Suprema para las Negociaciones (CSN), que a su vez forma parte de la Coalición Nacional Siria (CNS), alianza en la que confluyen fuerzas políticas y organizaciones terroristas armadas y financiadas por Estados Unidos. Empero, estuvo presente el enviado especial de Naciones Unidas para Siria, Staffan de Mistura, llevando la palabra del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, quien manifestó que el evento sería “una contribución importante a un proceso de conversaciones revivido dentro de Siria bajo los auspicios de las Naciones Unidas en Ginebra, basado en la plena aplicación del Comunicado de Ginebra (2012) y de la resolución 2254 del Consejo de Seguridad (2015)". Sin embargo, Estados Unidos además de no asistir, opinó que era una reunión innecesaria porque sus acuerdos serían “por una única vez”. Solo unos días después las organizaciones terroristas Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) Y Estado Islámico (EI), lanzaron un ataque en el este del país en la provincia de Deir Ezzor, con la participación de fuerzas terrestres y apoyo aéreo estadounidenses, causando la muerte de unas 100 personas miembros de fuerzas locales que combaten al terrorismo. Esto podía dar la pista de porque Estados Unidos rechaza el dialogo y asume que los acuerdos logrados no tendrán efectos.

Otro escenario con una situación similar es Corea. Los juegos olímpicos de invierno que se desarrollan en la localidad de Pyeongchang en Corea del Sur, han servido para producir un impensado acercamiento entre las dos partes de la península. La República Popular Democrática de Corea (RPDC) envió al evento, además de una delegación deportiva, otra cultural y una de alto nivel estatal encabezada por el presidente de la Asamblea Suprema del Pueblo de la RPDC Kim Yong-nam y por Kim Yo-hong, hermana del líder Kim Jong-un. El acontecimiento posibilitó varios intercambios amistosos que derivaron en la invitación al presidente surcoreano, Moon Jae-in, para visitar Pyongyang "lo antes posible". Moon aceptó la invitación, afirmando que acudirá a la capital del país vecino una vez se realicen los preparativos necesarios. Ante esta posibilidad, el líder norcoreano afirmó que "Es importante seguir obteniendo buenos resultados, alentando aún más el clima cálido de reconciliación y diálogo creado por las fuertes ganas y la voluntad común del Norte y el Sur, que aprovecharon los Juegos Olímpicos de Invierno como un impulso". Tales declaraciones produjeron indudable jolgorio en la mayor parte del mundo y una sensación de distensión que augura la posibilidad de iniciar un camino de paz. No obstante, en Washington la impresión fue diferente: la Subsecretaria de Estado para Asuntos de Asia Oriental y el Pacífico, Susan Thornton hablando sobre el tema, expuso que el objetivo de Estados Unidos era lograr la desnuclearización de la península, en ningún momento mencionó la retirada del gigantesco contingente militar de su país de corea del Sur, verdadera causa de la tensión en la región. Pero, Thornton fue incluso más allá: en tono amenazante aseguró que alcanzarían ese objetivo “de una forma u otra”, contrariando así el proyecto de paz de China y Rusia que apunta a ambas acciones, es decir lo que se ha dado en llamar un “plan de doble congelación”. Reafirmando la opinión de la subsecretaria, el vicepresidente de la belicista nación, Mike Pence afirmó que Estados Unidos se propone seguir presionando a Pyongyang a través de “elevadas y crecientes sanciones” hasta que de "pasos claros" hacia la desnuclearización, insistiendo en que: "La idea es que no quitaremos la presión hasta que realmente estén haciendo algo significativo hacia la desnuclearización", a partir de lo cual "… la campaña de presión máxima continuará y se intensificará. Pero si quieren hablar, hablaremos".

Vistas así las cosas, no hay porque sorprenderse ante la llamada de teléfono que le hicieran Tillerson y Santos desde Bogotá, al representante de la oposición venezolana Julio Borges, obligándolo a no firmar el acuerdo al que habían llegado con el gobierno, teniendo como testigos al presidente de República Dominicana Danilo Medina y al ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero. Al igual que en los dos casos anteriores, la actuación del canciller imperial sigue una norma de conducta de su gobierno, para lo cual utiliza a Santos, un militarista confeso, que ya dirigió un ataque armado contra otro país, hecho del cual se vanagloria públicamente mientras le disputa a Uribe su autoría intelectual.

Cuando observo estos hechos, siempre recuerdo al periodista británico George Monbiot, columnista del periódico londinense The Guardian, quien en los días previos a la invasión de la OTAN a Irak afirmó que: “Si Estados Unidos no se estuviera preparando para atacar Irak, se estaría preparando para atacar otra nación. Estados Unidos irá a la guerra porque necesita un país con el cual ir a la guerra”. 

domingo, 11 de febrero de 2018

La orden de combate fue dada: La guerra de Santos contra Venezuela


Los medios de comunicación internacional divulgaron con mucha estridencia que el viaje del Secretario de Estado Rex Tillerson a América Latina y el Caribe, fue diseñado para poner de acuerdo a la región en contra de Venezuela y poner presión a Caracas a través del incremento de las sanciones económicas, aunque también Tillerson se proponía pulsar el sentir de los gobernantes de la región para logar un apoyo a Estados Unidos y Colombia en su afán de producir una agresión militar contra Venezuela. Por eso, visitó a algunos de sus más cercanos aliados, sobre todo aquellos que han sido particularmente agresivos contra Venezuela. La estadía en Jamaica, un cercano cófrade de Estados Unidos en el Caribe, perseguía el objetivo de atraer a los pequeños países de la Cuenca, que hasta ahora han resistido con firmeza y decisión, amenazas de todo tipo provenientes de Estados Unidos para que cesen su apoyo a Venezuela. Si en lo político, Jamaica era el país menos importante en la gira de Tillerson, en términos diplomáticos, fue el propósito más preciado del viaje del Secretario de Estado.

Sin embargo, en los hechos (así lo hizo saber el propio Tillerson antes de comenzar su periplo), el objetivo de su largo desplazamiento a la región era contrarrestar la creciente presencia de Rusia y China en América Latina y el Caribe, que se ha manifestado a través de una nutrida y progresiva agenda de cooperación. No es casual que la gira de Tillerson se produzca casi inmediatamente después de la realización del II Foro ministerial China-CELAC en Santiago de Chile con la presencia del canciller Wang Yi. 

En este marco, el objetivo táctico de la visita fue Venezuela. En esa lógica, y como manifestación de su desprecio por los países caribeños, México significaba la posibilidad de saber cuánto petróleo podía aportar para “comprar” a los gobernantes de esas naciones insulares, a fin de “liberarlos de la obligación” de seguir recibiendo petróleo venezolano y poder seguir intentando la vía diplomática de cara a la VII Cumbre de las Américas a realizarse en Lima, en abril próximo. El mismo designio perseguía su pasada por Perú, país en el que su presidente en alianza con el partido del ex dictador Fujimori, servirán de anfitriones a dicha reunión, en que una vez más se buscará expulsar a Venezuela del sistema panamericano. Argentina, fue objeto de inspección por Tillerson, a fin de asegurar que asumiera la responsabilidad de conducción política de la agresión, ante la inminente (esta si es inminente) salida de Bachelet y Heraldo, quienes jugaban ese rol hasta ahora, ante la convicción estadounidense de que Piñera, su canciller Ampuero y el gabinete pinochetista que tomará las riendas de Chile, no tienen capacidad para liderar la arremetida contra Venezuela.

Así como Jamaica era la escala más importante en términos diplomáticos de la gira de Tillerson, en términos operativos, Colombia fue la parada más transcendental a fin de ultimar detalles para la agresión. A las pruebas me remito.

Si aceptamos la conocida máxima de Von Clausewitz de que “la guerra es la continuación de la política por otros medios” a la que Lenin le agregara “…por medios violentos”, tendríamos que afirmar que como se dice en términos militares: “la orden de combate fue dada”. Desde Colombia, (no se sabe si Santos o el mismo Tillerson), ordenaron a la oposición venezolana que no firmara el acuerdo al que había llegado con el gobierno en Santo Domingo, teniendo como testigos al presidente dominicano Danilo Medina y al ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero. Vistas así las cosas, tendríamos que aceptar que cuando Santos, Macri y otros adláteres vociferan que no reconocerán los resultados de las elecciones venezolanas, le están diciendo a la oposición que aunque ellos ganaran, no serán reconocidos, porque el único camino que aceptarán es el de la guerra. De ahí, la orden de no firmar el acuerdo.

La preparación de la guerra ya comenzó. En el Catatumbo, región del Departamento del Norte de Santander, fronterizo con Venezuela, específicamente en las poblaciones de Tibú y el Tarra, los grupos armados ilegales han tomado el control de la seguridad, sin que el ejército, la policía o las instituciones del Estado hagan nada por evitarlo, como lo han denunciado las propias víctimas de estas bandas armadas. Estos grupos terroristas han aprovechado la desaparición del Frente 33 de las FARC que operaba en esa zona, para realizar sus acciones con total impunidad. Por su parte, en Villa del Rosario, en el mismo departamento, el grupo armado “Los Pelusos” y las autodenominadas Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) combaten en la búsqueda de tomar el control de seis barrios (Galán, La Palmita, Pueblito Español, Montevideo, Primero de Mayo y San José) de esta ciudad de 90 mil habitantes, en donde se han desplegado para preparar la invasión a Venezuela a ojos vista del ejército y las autoridades del Estado colombiano.

En la propia Cúcuta, en ocho de las diez comunas que conforman el casco urbano de la ciudad existe presencia de bandas armadas. Así mismo, los paramilitares tienen áreas bajo control en Los Patios, Villa del Rosario, San Cayetano, La Parada, Juan Frío, la Uchema, Palo Gordo y Ragonvalia y Puerto Santander, bajo el mando de “Cochas” alias de Luis Jesús Escamilla Melo, jefe del Ejército Paramilitar del Norte de Santander (EPN). También en la ciudad fronteriza operan Los Rastrojos. En Venezuela ya tiene representación en Llano Jorge y San Antonio del Táchira. A pesar de los ingentes llamados de la ciudadanía al gobierno nacional, a los gobiernos regionales y municipales, las autoridades sospechosamente se hacen “de la vista gorda” ante tan evidente afectación a la ciudadanía y amenaza contra Venezuela.

Junto a ello, se han observado movilizaciones en las bases militares estadounidenses en Colombia y la llegada de un contingente de 415 miembros de la fuerza aérea de Estados Unidos a Panamá, que arribaron de manera ilegal al país, aún antes de que ese gobierno autorizara su presencia en el país como denunciara el analista político panameño Marco A. Gandásegui h.; así mismo, se debe considerar como parte de estos preparativos, que fueron realizadas las maniobras navales Tradewinds 2017 en junio del año pasado en Barbados a menos de 1.100 km. del litoral venezolano y los ejercicios militares AmazonLog17 en la Amazonía brasileña con participación de tropas de ese país, además de Colombia y Perú, en noviembre del año pasado, a tan solo 700 km. de la frontera con Venezuela.

La más elemental teoría muestra que independientemente de las características de una agresión militar extranjera, el éxito depende de la existencia de un frente interno. Así fue en Afganistán, Irak y Libia. En Yemen no lo tenían y debieron contratar mercenarios que hicieran la guerra, casualmente el mayor reclutamiento se produjo en Chile (de ex miembros de las fuerzas represivas de Pinochet) y de Colombia (de integrantes de la multitud de grupos paramilitares que pululan en ese país). El problema es que en Venezuela, Estados Unidos no ha podido construir ese frente interno necesario. Nadie se imagina a Henry Ramos Allup, Julio Borges o Henrique Capriles comandando tropas desde la clandestinidad o desde alguna montaña del territorio nacional. Por eso, auparon a Óscar Pérez quien debió jugar ese papel, que la incapacidad de los líderes de la oposición no pudo asumir. Quienes no fueron capaces de dirigir la movilización contra el gobierno, ni conducir un parlamento democrático, tampoco llevar la insurrección en las calles a la victoria, mucho menos atraer a un sector de la fuerza armada para sus oscuros designios, difícilmente podrá regir los destinos de un contingente bélico.

Esa es la responsabilidad que el canciller imperial le ha dado a Santos, a la oligarquía colombiana y a su gobierno. Antes, en tiempos de Obama, le ordenaron hacer la paz con las FARC para desmovilizar a la única fuerza militar junto al ELN que podían haber contrarrestado las acciones armadas del ejército paramilitar protegido por Uribe y Santos. 

Sin embargo, el show había comenzado antes de la llegada de Tillerson a Bogotá: ya en noviembre del año pasado Lorenzo Mendoza estuvo en esa ciudad, un mes después la ex fiscal Luisa Ortega, su marido, un tal Ferrer, la “dirigente sindical” Marcela Máspero y los “magistrados” embarcados por Ramos Allup y Borges, que hormiguean por el mundo buscando qué hacer y cómo sobrevivir, se reunieron también en Bogotá antes de fin de año para intentar dar soporte jurídico a la invasión. Un mes más tarde conocidos personajes de la oposición venezolana viajaron a Bogotá y en la localidad de Usaquén se reunieron con grupos de venezolanos radicales que se concentran en ese lugar, con apoyo de las autoridades colombianas. Así mismo, el ministro de Hacienda de Colombia Mauricio Cárdenas dijo en Davos, Suiza, –una vez más- que la caída de Maduro era inminente y habló de la necesidad de un plan económico para enfrentar la situación. Este es el mismo ministro, del mismo gobierno que no ha hecho nada para solucionar el problema de los 8 millones de desplazados y re desplazados de su país, tampoco ha dado respuesta a la reconstrucción de la ciudad de Mocoa, capital del departamento del Putumayo, casi un año después de la tragedia que la devastó.

En el mismo orden, Monseñor Héctor Fabio Henao, secretario nacional de la Pastoral Social de Colombia y miembro del mismo partido político que conforma la Conferencia Episcopal Venezolana, quienes bajo dirección del cardenal Parolin hacen oposición al Papa Francisco en el Vaticano, monta su trama de “ayuda humanitaria” a Venezuela, sin mencionar a los miles de niños wayúu que mueren cotidianamente por desnutrición, a los cientos de activistas sociales y de derechos humanos asesinados en las últimas semanas en Colombia, el último de los cuales Temístocles Machado conmovió al país por su liderazgo y lealtad con su comunidad. Tampoco habla Henao y su mentor Santos de los maltratos a los colombianos que quieren regresar desde Venezuela a su país y que son segregados y lastimados por haber aceptado tener también la ciudadanía venezolana.

Mientras Colombia se cae a pedazos, con un desempleo que está a punto de llegar al 10%; un virtual paro de la educación en los próximos días; el desplome del puente de Chirajara que se cayó, aún siendo el proyecto ganador del premio nacional de ingeniería, pero ante lo cual nadie dirá nada, a pesar que 9 inocentes ciudadanos colombianos fallecieron, porque fue construido por Coviandes, una empresa propiedad de Carlos Sarmiento Angulo el mayor millonario del país; y cuando un alto, muy alto personaje del país, (tan alto que se dice que si llega a caer, se estremecerá el país entero) se protege cobarde e impunemente en su investidura, tras la denuncia de violación hecha en su contra por una conocida periodista, Santos está preocupado de Venezuela. Lo cierto es que su partido desapareció, no tiene candidato y no sabe que va a hacer para garantizar impunidad ante el desastre que se avecina…mejor dicho si sabe: piensa limpiar sus culpas, dirigiendo el ataque contra Venezuela para buscar indulgencias en el norte. Le queda tiempo hasta el 10 de agosto. Hay que impedirlo, ¡el pueblo venezolano lo impedirá! 

sábado, 3 de febrero de 2018

China, ¿Otro Estados Unidos para América Latina?


Con mucha sorpresa he leído unos documentos que me hicieron llegar desde Chile algunos amigos que tuvieron acceso directo a ellos, los mismos están referidos a la propuesta que la República Popular China hizo a los países de la región durante el recién finalizada II Foro ministerial China-Celac realizado en Santiago de Chile en enero pasado. El asombro viene dado porque dicho ofrecimiento no ha sido dado a conocer a la luz pública y no aparece en la “Declaración de Santiago” firmada por los participantes al finalizar dicho evento. De este documento vale resaltar el enciso 2.5 que en una de sus partes dice “Reconocemos que los Estados tiene derecho a su propio sistema político, social y cultural, como base indispensable para fomentar la paz y la armonía mundial, respetados los compromisos asumidos en los instrumentos regionales pertinentes”. Parece contraproducente, que menos de 24 horas después de firmada esta declaración, el Grupo de Lima autodenominado “perritos simpáticos en la alfombra de la Casa Blanca” se reuniera para decidir todo lo contrario, es decir acordar una declaración para no reconocer el derecho de los venezolanos a tomar sus propias decisiones políticas.

Pero, volviendo a la propuesta de China, en ella se incluía:

1. Construir la gran interconectividad tanto terrestre como marítima. China participará de manera activa en la construcción de los campos de transporte, infraestructuras, energías, apoyará proyectos como el tren bioceánico y túneles bioceánicos, así como la apertura de más líneas marítimas y aerolíneas directas entre China y América Latina. Así mismo, China manifestó su disposición a firmar más convenios en el marco de la Franja y la Ruta de la Seda en la región, para obtener resultados prácticos cuanto antes.

2. Cultivar un gran mercado de beneficio mutuo. China se dedicará a la facilitación comercial y de inversión con la región cultivando un Gran Mercado de 2.000 millones de habitantes entre China y América Latina. China le da la bienvenida a todos los países latinoamericanos a participar en su Primera Exposición de Importación, que se celebrará en noviembre de este año, para que América Latina y el Caribe (AL y C.) exporten más artículos de alta calidad a China.

3. Crear una gran industria independiente y avanzada. China tiene la capacidad de ofrecer equipos, tecnologías, fondos y capacitaciones relacionadas con los países latinoamericanos. Ambas partes pudieran acelerar la cooperación en cuanto a la capacidad productiva, construir los tres canales de logística, electricidad e información, poniendo en pleno juego los papeles de empresas, la sociedad y los gobiernos y ampliando los canales de financiamiento a través de fondos, créditos y seguros. Se propuso discutir la posibilidad de crear una mancomunidad de órganos financieros de explotación, construir más parques industriales y zonas económicas especiales. 

4. Aprovechar la gran oportunidad de innovación. La parte china está dispuesta a realizar el acoplamiento del Plan de Innovación Científica “la Franja y La Ruta” con América Latina para fundar una Ruta de la Seda de internet y la Ruta de la Seda digital entre ambas partes. Se puede fortalecer la cooperación en terreno aeroespacial, energías renovables, inteligencia artificial, grandes datos, internet y medicina biológica.

5. Desarrollar un gran intercambio de igualdad y confianza mutua. China está dispuesta a fortalecer los intercambios de experiencias de gobernabilidad entre Estados, ampliar los intercambios entre partidos políticos, autoridades locales, medios de comunicación, think tanks, personas y juventud con AL y C. Ambas partes pueden establecer mutuamente más centros de cultura y más Institutos Confucio. China invitará a más de 600 líderes de partidos políticos de AL y C. a visitar el país en los próximos tres años, además de ofrecer 6.000 becas gubernamentales.

Lamentablemente, la declaración final y la declaración especial sobre la Franja y la Ruta de la Seda, no recogen estas precisiones que exponen la real magnitud de la cooperación china, más allá de rimbombantes declaraciones generales que los pueblos no entienden. Llama la atención que no hay ninguna manifestación de injerencia en los asuntos internos de ningún país, ni mención alguna a instalación de bases militares chinas en la región, tampoco insinuaciones acerca de la necesidad de crear bloques militares agresivos, no se observan condicionantes políticas o de otro tipo, así como imposiciones, a cambio de firmar esta declaración.

Tras el Foro y la presencia del Canciller Wang Yi, en la región, la respuesta estadounidense no se hizo esperar. Ante la preocupación manifiesta porque a pesar del trabajo de sus adláteres, cada vez más sumisos, Estados Unidos esté perdiendo posiciones en la región, de inmediato la contraparte de Wang, el ex director de Exxon Mobil y ahora, transitoriamente Secretario de Estado, Rex Tillerson, emprendió un viaje por la región. El objetivo de esta gira fue expuesta con claridad por el propio Tillerson en una conferencia impartida en la Universidad de Texas, en Austin el día antes de viajar a México, primera escala de su gira. Usando la típica retórica de su país en el siglo XIX, pero adaptada a los nuevos tiempos, el ministro imperial de relaciones exteriores comenzó por dar precisas instrucciones a las cancillerías latinoamericanas para contrarrestar la propuesta de Wang: “América Latina no necesita de nuevos poderes imperiales que solo miran por su interés. Estados Unidos es distinto: no buscamos acuerdos a corto plazo con ganancias asimétricas, nosotros buscamos socios".


Asimilando el golpe recibido en Santiago, donde el dueto Bachelet-Heraldo, dos de sus más cercanos vasallos, estaban más preocupados de su TPP11 y de asociar a América Latina y el Caribe contra Venezuela para pavimentar el camino al conflicto y la guerra, que de impedir el éxito de China en voz de su canciller y del propio presidente Xi Jinping quien saludo el evento, Tillerson respondió diciendo que por América, “se extiende la amenazante sombra de China y Rusia, dos países que han expandido su influencia económica en la región pero que son ajenos a sus aspiraciones democráticas”. Diría mi padre que está predicando moral con los genitales, aunque no precisamente usando esas mismas palabras. Tillerson quiso ser más preciso al referirse a China y Rusia, a fin de que no quedaran dudas de la llamada de atención, se refirió a las otras potencias afirmando que son fracasadas: “… la primera por exportar un modelo de explotación basado en los bajos salarios y el desprecio a los derechos humanos; y la segunda por vender armas a regímenes no democráticos”. Debe ser que Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Turquía, los tres mayores compradores de armas de Estados Unidos, deslumbran por sus avanzados modelos de democracia.

Sin embargo, hay que reconocerle a Tillerson que con mucho dolor se vio obligado a decir algunas verdades: “No nos gusta reconocerlo, pero nosotros somos el principal mercado de drogas”, sobre el mismo tema, refiriéndose a Colombia, aseveró que: “Es un fiel aliado, pero quedan retos por superar. Sigue siendo el mayor productor mundial de cocaína y el principal proveedor de Estados Unidos”. No se sabe si su visita a ese país será para intentar detener ese flujo o para mejorar la imagen de su “fiel aliado” habida las gigantescas ganancias que le produce tal negocio al sistema financiero de Estados Unidos, sin que el gobierno haya movido un dedo para suponer que realmente se desea contener ese comercio ilegal, fácilmente detectable si se quisiera, revisar las cuentas de los bancos, la proveniencia de las transacciones y los receptores de las mismas. Cuando lo desean hacer, lo ejecutan y con mucha eficiencia. Al parecer, los “fieles aliados” y los “perritos simpáticos”, que parecieran ser lo mismo, se entienden muy bien con su amo.

Finalmente, el tema siempre presente de la guerra contra Venezuela será prioritario durante toda la gira y en cada punto de la agenda. Además del interés político de su país por derrocar al gobierno constitucional, en Tillerson concurre su motivación personal como directivo de la industria petrolera por hacerse de las formidables reservas energéticas del país. Como si del siglo pasado se tratara, y suponiendo revivir a Pinochet, Videla y otros personajes similares, presentes hoy en los gobiernos de Macri y en el próximo de Piñera, Tillerson apeló a las fuerzas armadas venezolanas para que den un golpe de Estado contra el gobierno. La respuesta vino del propio Ministro de Defensa, general Vladimir Padrino López quien expresó sin objeciones que “…a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) no le viene a dar instrucciones un señor imperialista”.

lunes, 29 de enero de 2018

Genuflexión, servilismo y sumisión en la política exterior latinoamericana.


En un acto que no se caracteriza precisamente por el apego a las prácticas diplomáticas, mucho menos a la ética que debe caracterizar el comportamiento internacional de los Estados, el canciller chileno ante el autismo ya habitual de la presidenta Michelle Bachelet, -pensando más en su futuro como funcionaria internacional que en los intereses de su pueblo- aprovecho la convocatoria del Foro China-Celac en Santiago para reunir a los países del autodenominado grupo de “perritos simpáticos acostados en la alfombra de la Casa Blanca” a fin de dar un paso más en su escalada de agresión contra Venezuela. A su vez, Heraldo Muñoz también está tratando desesperadamente que sus amos del norte se fijen en él y recompensen sus servicios con un cargo que mejore sus expectativas, que hasta ahora solo se limitan al intento de impedir que su organización política, el Partido por la Democracia (PPD) tenga un honroso funeral después de la debacle electoral de los últimos comicios.

En una afrenta al gobierno chino, Heraldo espero sólo unas horas tras la partida de Santiago del canciller Wang Yi, para que, después de estar conversando durante dos días de una supuesta voluntad integracionista de los gobiernos de derecha de la región, mostrara su verdadera cara, al proponer un nuevo libelo intervencionista -que fue aprobado por dicho grupo- con el que se proponen coadyuvar a crear condiciones para derrocar al gobierno de Venezuela.

No contento con eso, y después de exultantes y desvergonzadas loas a Wang que solo persiguen atraer inversiones y mejorar un intercambio comercial con China con el único propósito de fortalecer y ayudar a incrementar ganancias a los grandes empresarios chilenos, Heraldo anunció solo unas horas después, (mientras Wang todavía volaba de regreso a Beijing) que en marzo se aprobaría el denominado TPP11, es decir el Acuerdo Transpacífico sin Estados Unidos, una alianza comercial claramente instituida por Obama para competir contra China, la cual fue dejada sin efecto por Trump. Para ello, Heraldo organizó un evento en Viña del Mar en marzo del año pasado en el cual se “vendió” como el salvador del TPP y líder de la Alianza del Pacífico para ese empeño. China, invitado a ese foro, envió una delegación de tercer nivel que se permitió decirle al heraldo chileno, en su propio país: “libre comercio si, TPP no”.

Sin embargo, para Heraldo fue más fuerte su voluntad de servir a sus jefes del Partido Demócrata de Estados Unidos que esperando tiempos mejores, han puesto a funcionar a todos sus adláteres latinoamericanos, (como Heraldo, el canciller mexicano Videgaray y otros) para que hagan su trabajo, después de haber sido desplazados de la presidencia de ese país. Para que no quedara ninguna duda de su papel protagónico, Heraldo afirmó que “…ha sido una negociación intensa que terminó a última hora en Tokio”. Yo estuve hasta última hora (del lunes, hora chilena) en contacto con el ministro de comercio de Canadá quien pidió apoyo a una fórmula que Chile estaba apoyando (sic)…”. O sea, estuvo simultáneamente chupando medias al canciller chino en Santiago y al mismo tiempo, haciendo lo propio con los japoneses y canadienses en Tokio. Continuó Heraldo con su auto adulación: “…la idea de seguir adelante con el TPP sin Estados Unidos y con algunas modificaciones surgió en Viña del Mar en marzo del año pasado, cuando reunimos a todos los cancilleres y ministros de comercio que firmaron originalmente el TPP”. Le faltaba algo a Heraldo: dejar claro que esta era su obra y que ningún Piñera le iba a escamotear su victoria, así lo manifestó claramente: “Esto es algo que firmará la administración de la presidenta Michelle Bachelet, que es la que negoció la parte final del TPP original y que negoció enteramente el TPP11. Estamos muy satisfechos”. Mucho más lo están los grandes empresarios y los chilenos en general, quienes votaron por Piñera, porque a pesar de todas sus genuflexiones y de dejarlos hacer el trabajo sucio por un lapso, la oligarquía sabe perfectamente la diferencia entre quien le sirve subordinadamente y quien es miembro de su cofradía por antigüedad y apellido. Por eso dejó gobernar dos veces a Bachelet, quien aceptó gustosamente su papel servil y sumiso para entregar -dos veces también- el gobierno a la ultra derecha y al pinochetismo, en una de las actuaciones políticas más repudiables de la historia republicana de Chile.


Pero ya se va, (indudablemente lo que viene es peor) eso es lo que quiso la minoría que vota en Chile, con ella se va Heraldo, no se sabe a que nueva rastrera misión, propia de su personalidad y comportamiento, lo importante es que se va. Y así, la historia irá olvidando a todos los “perritos simpáticos”, Kuczynski pactó con el hijo del ex dictador la libertad de éste a cambio de mantenerse en el gobierno. Esa actitud tan ruin, egoísta y cobarde le hizo caer a menos de un 20% de popularidad. Ya se va Cartés en Paraguay, está tratando desesperadamente de dejar a un pupilo que no investigue sus múltiples actividades que según la prensa de su país están al borde de la ilegalidad. Juan Orlando Hernández debió dar un golpe de Estado en Honduras y su gobierno sólo ha sido reconocido por Estados Unidos, Israel, Colombia y Guatemala. 




Santos se marchará también este año, será recordado como traidor por la derecha uribista, y como genuflexo por sus aliados, seguramente utilizará su Premio Nobel para dar conferencias sobre la paz que no se logró en Colombia porque todo fue un engaño de su gobierno, en un proceso fracasado en el que la oligarquía colombiana logró en la negociación, la victoria que no pudo obtener en los campos de combate. Santos ha dicho que no reconocerá al gobierno que surja de las próximas elecciones en Venezuela. ¿Habrá alguien en el país que le importe el reconocimiento de Colombia? ¿Acaso Bolívar le preguntó a la oligarquía bogotana si estaban de acuerdo con su independencia? No lo hizo, desarrollo la campaña de Nueva Granada concluida en la Batalla de Boyacá y les dio patria y libertad sin pedir nada a cambio. Venezuela tuvo que esperar 34 años, guerra mediante, para que España reconociera su independencia y nadie se echó a morir por eso. Santos se debería preocupar por las decenas de líderes sociales y activistas de derechos humanos asesinados diariamente en Colombia, por los miles de niños muertos por desnutrición en la Guajira, por el incremento de las acciones de las organizaciones paramilitares y sobre todo porque algún pupilo suyo gane las elecciones para que no investigue sus vínculos con Odebrecht y otras actividades no muy “santas” precisamente. 

Así mismo, Peña Nieto se dispone al mayor fraude de la historia de México (lo cual es mucho decir) para impedir el triunfo de Andrés Manuel López Obrador, no hay otra manera de frenar esa realidad que anuncian todas las encuestas creíbles. Peña se va mucho más rico de lo que llegó al gobierno, con un país mucho más peligroso para la vida de los ciudadanos, un récord en materia de violación de derechos humanos que es una vergüenza para el país que en algún momento tuvo la Constitución más avanzada de América Latina, la mayor cantidad de periodistas asesinados y el más alto número de feminicidios del mundo y lo que es peor, sometido a la humillación de Estados Unidos, algo despreciable para el noble pueblo mexicano que sufre con resignación la carencia de líderes que se acerquen mínimamente a la dignidad de los próceres que le dieron nación y patria.

Temer gobierna con el 5% de popularidad, apoyado en la compra de la mayoría de los parlamentarios los cuales evidentemente tiene su precio, a cambio, tocada día restringe más los logros sociales obtenidos por el pueblo brasileño tras largos años de lucha, al mismo tiempo le entrega el país a las transnacionales, vendiendo impunemente la soberanía y las riquezas de su país. Macri pasó de un 60% de popularidad en octubre a un 51% en diciembre y 37% ahora cayendo por una pendiente abrupta que no logra detener después que los argentinos de clase media se han comenzado a dar cuenta que no solo los pobres serán afectados por las políticas anti populares y represivas del gobierno. Ahora van por ellos, lo empezarán a sentir en sus bolsillos y en la supuesta estabilidad lograda tras “salir de Cristina”.

¿Estos personajes son los que juzgan a Venezuela? ¿Habrá alguien que los tome en serio? Se sabe que hoy la democracia electoral da para cualquier cosa: ladrones, mentirosos, tramposos y violadores de derechos humanos pueden acceder a la presidencia de un país con la única condición de ser vasallos de Estados Unidos. Las muestras más fehacientes: Temer, Juan Orlando Hernández y Piñera. Se sabe también que la democracia venezolana está apenas en construcción y que serán los venezolanos quienes tendrán que mejorarla, pero será mediante el diálogo y la negociación. Los dirigentes de la oposición, -ninguno de los cuales ha ido nunca a una guerra y no sabe lo que ella significa y hasta dónde pueden llegar los comportamientos humanos en esa situación- tendrán que asumir la responsabilidad histórica de buscar caminos pacíficos de solución o hacerle caso a Trump, Bachelet, Rajoy y Santos que los presionan para que sigan el despeñadero de la violencia y la guerra. Finalmente, las cosas se solucionarán internamente, no serán estos oscuros personajes de la historia que no tienen mucho que mostrar en sus países, los que vengan a dar lecciones de democracia, probidad y honradez. Ninguno terminará su gobierno con más del 20% de aprobación.

sábado, 20 de enero de 2018

Foro China-CELAC: una oportunidad para América Latina y el Caribe.


Las convenciones han permitido organizar el tiempo a partir de los períodos de duración de los fenómenos naturales: el día y la noche, las estaciones y el tiempo de traslación de la tierra alrededor del sol, así como también de conformidades religiosas, así tenemos días, semanas, meses y años. Esto conduce a la equivoca idea de que estas convenciones pueden establecer parámetros de comportamientos sociales o políticos: se dice “este año ocurrirá esto o lo otro”, sin embargo, la realidad es que estos acuerdos modulan ciertas conductas y procedimientos, pero no los determinan ni los deciden. Esta reflexión, viene a cuenta de que siempre que comienza un nuevo año se elucubra respecto de que podría ocurrir durante el mismo, lo cual siendo valedero, no necesariamente señala con certeza lo que habrá de suceder, toda vez que los procesos políticos y sociales son continuos, dialécticos y dependen de las condiciones objetivas y subjetivas en que transcurren, no de plazos creados artificialmente. 

Es así que el mapa político mundial no necesariamente se modifica en ciclos anuales, en esa medida genera muchas mayores certezas estudiar cuáles son las tendencias en la situación internacional, en ese sentido veo difícil que se produzcan cambios trascendentes en 2018 en comparación con 2017, si se considera que las directrices del poder global no sufrirán grandes variaciones durante el año que comienza.

La dicotomía principal seguirá siendo aquella que existe entre la guerra y la paz. Las acciones de política exterior de Estados Unidos que se orientan a favor del conflicto y la guerra, se han acentuado desde la llegada al poder de Donald Trump: incremento de su actividad agresiva en la península coreana, reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel, amenazas de revertir el acuerdo nuclear con Irán, apoyo irrestricto y ciego a Arabia Saudita en el desarrollo de su guerra genocida en Yemen, incremento del gasto militar, fortalecimiento de la OTAN, intimidaciones a Cuba y Venezuela, escalamiento de la tensión con Rusia y aumento de la presencia militar en el mar Meridional de China, al mismo tiempo que incentiva los conflictos en esa región. El mapa político de 2018 se dibujará dependiendo en gran medida de la capacidad que tengan las fuerzas favorables a la paz, de impedir los designios bélicos, terroristas e intervencionistas de Estados Unidos.

Por su parte, la situación de América Latina y el Caribe está marcada desde hace algunos años, por una transformación de la correlación de fuerzas a favor de una regresión conservadora que está revirtiendo todos los avances que se habían logrado en materia social durante los primeros quince años del siglo, poniendo en entredicho la democracia electoral como modelo de gobierno, sobre todo cuando se pudo destituir ilegalmente a la presidenta Dilma Rousseff en Brasil y al presidente Fernando Lugo en Paraguay, organizar un golpe de Estado de Honduras en 2009 y que ahora ha visto como se impone un monstruoso fraude electoral o, la posibilidad que personas que han delinquido, -paradójicamente protegidos por la justicia- como Michael Temer, Mauricio Macri, Juan Manuel Santos, Enrique Peña Nieto y Sebastián Piñera accedan a la presidencia de sus países, todo ello influido y condicionado por esta situación de enaltecimiento del conflicto que permea al globo. De manera tal que la situación mundial está afectando negativamente a América Latina en un año 2018 en que definitivamente los eventos electorales pondrán a prueba la credibilidad en los sistemas democráticos electorales.

Es muy difícil responder en términos plurales a la pregunta de ¿qué se debe hacer para lograr una mayor presencia de América Latina y el Caribe en el escenario global?, porque su única posibilidad de participar con cierto protagonismo en el escenario global es a través de su concurrencia integrada. Ningún país de la región, ni siquiera Brasil por si solo, tiene capacidad de conseguir un espacio importante en el mundo. Lula compendió eso y llevó a Brasil a los BRICS y a utilizar la potencia de su economía para fomentar la integración regional y subregional. Eso fue favorecido por el impulso que le dio el comandante Hugo Chávez a este proceso, así como los gobiernos progresistas que estuvieron en el poder durante los primeros tres lustros de este siglo.

Las tendencias retrógradas que se han ido imponiendo en la región se han dedicado a torpedear este proceso, las oligarquías en el poder tienen un punto de vista más nacionalista -que les conduce a optar por la maximización de ganancias en una relación subordinada a Estados Unidos- que una tendencia integracionista apuntando a construir un polo de poder mundial. La potencia norteamericana ha conseguido aliados latinoamericanos para torpedear la integración de la región, que ha sido un objetivo de política exterior permanente de Estados Unidos desde hace casi 200 años.

En esa medida, América Latina y el Caribe como región no tiene ninguna posibilidad de tener “un puesto más importante en la administración global y el mapa político mundial”. Individualmente, los únicos países que podrían hacerlo: Brasil y México, no están en condiciones, uno por la profunda crisis económica que atraviesa y la carencia de credibilidad política de un gobierno que sólo tiene el apoyo de 5% de la población y que se puede sostener sólo por las triquiñuelas propias de la democracia electoral y el otro, México, entrampado en una relación de subordinación casi absoluta a Estados Unidos, que lo desprecia y humilla constantemente, sin capacidad para responder, también por la abrumadora falta de credibilidad en un sistema político corrupto y desprestigiado. La región tendrá todavía que transitar algunos años en los que debiera mostrar capacidad de revertir estas tendencias dañinas para sus sociedades antes de pensar en tener alguna participación protagónica en el ámbito global.

Para la región, la agenda política de integración de este año, comienza en Santiago de Chile con la realización entre el 19 y el 21 de enero de la II Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores del Foro CELAC-China con el tema “CELAC-China: Trabajando por más desarrollo, innovación y cooperación para nuestros pueblos”. América Latina como región no tiene una mirada similar respecto de su relación con China y en esa medida, no configura una opinión única sobre el tema, sin embargo esta instancia es una excelente oportunidad de incrementar los vínculos con una potencia que en sus lazos con la región no manifiesta actitudes hegemónicas, ni prácticas intervencionistas. 

Para algunos países de América Latina y el Caribe, China es un país amigo, otros, interesadamente dicen que lo es, mientras de forma velada la desprecian, sobre todo cuando necesitan exponer su lacayuna actitud de subordinación a Estados Unidos; para la mayoría, no es más que el socio comercial más importante, en algunos casos el único salvavidas para sus maltrechas economías. La contrariedad es que la mirada desde China es distinta, basada en su filosofía, su historia y sus preceptos de política exterior, todos los países con los que tienen relaciones son considerados “amigos”, independientemente de la opinión de la contraparte, su régimen político, orientación ideológica y tamaño de su economía.

Ninguna persona con mínimos conocimientos políticos podría concebir que Mauricio Macri haya felicitado a Xi Jinping por su reelección como secretario general del Partido Comunista de China durante el XIX Congreso de esa organización celebrado en octubre pasado, a través de una curiosa misiva escrita en primera persona, en la que trata al presidente chino como “amigo” y lo felicita en su nombre y el de su esposa (súper sic como diría Alfredo Jalife-Rahme). Pocas veces se había visto una expresión de oportunismo y cálculo político tan escandaloso en las relaciones internacionales. Esta carta es un “monumento” a la hipocresía y la doble cara de un sujeto que desprecia a los comunistas y a la democracia, pero no puede abstenerse de aceptar el papel y la importancia creciente de la República Popular China en el escenario global y su potencial económico en ascenso. Los gobiernos de derecha que repudian el curso político de China se han visto obligados a aceptar esa realidad a regañadientes, por la sencilla razón de que no tienen otra opción, dada la profundidad de la crisis económica mundial.

Por el contrario, los países amigos de China, valoran altamente el papel constructivo que está jugando en el sostenimiento de la paz mundial, la cooperación mutuamente ventajosa, basada en la ecuación ganar-ganar y su posición irrestricta de defensa de la justicia y el derecho internacional. Se aprecia la gran valía que tiene que China establezca relaciones amistosas de cooperación económica sin imposiciones de carácter político, económico o militar y tienen la esperanza de que juegue un papel más activo y protagónico en la gobernanza mundial y en la administración global, utilizando todo su potencial político y económico para evitar imposiciones de otras potencias a los países pequeños, ejerciendo sus fortalezas no solo en favor de su pueblo, también en favor de los pueblos del mundo.

martes, 19 de diciembre de 2017

Canción de navidad




El fin de año huele a compras, 
enhorabuenas y postales 
con votos de renovación; 
y yo que sé del otro mundo 
que pide vida en los portales, 
me doy a hacer una canción. 
La gente luce estar de acuerdo, 
maravillosamente todo 
parece afín al celebrar. 
Unos festejan sus millones, 
otros la camisita limpia 
y hay quien no sabe qué es brindar.
Silvio Rodríguez. Canción de navidad


Un día de diciembre de 1987 me encontré casualmente con Silvio Rodríguez en el aeropuerto de La Habana, venía de hacer varios conciertos en Argentina, yo estaba esperando a un amigo que arribó en el mismo vuelo. La persona que iría a buscar a Silvio al aeropuerto se atrasó y aprovechamos de conversar en el estacionamiento de la terminal aérea. Le había ido muy bien en su estadía en tierra gauchas y estaba contento, pero de lo que más me habló fue de la terrible impresión que le había causado la cercanía de la navidad y las diferencias que evidentemente iba a ocasionar en los hogares argentinos la abrumadora brecha que él percibió y palpó de forma directa en el poder adquisitivo de las familias, y que, sin duda alguna, acarrearían contrastes en la celebración de las fiestas decembrinas. Un tiempo después, el cantor y poeta compuso esta canción de la cual extraigo un verso para iniciar este artículo.

Lamentablemente, treinta años después, la situación no es distinta, en la navidad de 2017, tal como dice Silvio, habrá muchas familias que no sabrán lo que es brindar.


En 2016, el 11% de la población mundial, es decir 615 millones de personas sufrían de hambre según cifras entregadas por la Organización Mundial de la salud (OMS), incrementándose el guarismo en 38 millones respecto del año anterior. Un dato espeluznante del mismo informe es que cada año mueren 5,6 millones de niños por hambre o carencia de agua potable. Lo desalentador de estos antecedentes, es que por primera vez en los últimos 15 años estas cifran volvieron a aumentar. Así mismo, creció el número de personas subalimentadas y las que padecen hambre crónica, lo que produce un retraso en el crecimiento de los niños, afectándose por esta causa 155 millones de infantes, mientras que 50 millones tienen un peso demasiado bajo para su estatura.

Según el informe “Estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2017” elaborado por la mencionada organización internacional, las causas principales que han provocado esta situación son la proliferación de los conflictos en el planeta y las perturbaciones originadas por el clima. Aunque entre los años 1990 y 2015 el porcentaje de población mundial que sufría de malnutrición disminuyó a la mitad, la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha alertado en el sentido de que en caso de mantenerse la conflictividad global será imposible exterminar la pobreza y cumplir con la que posiblemente sea la más importante de todas las metas que se haya propuesto la humanidad, cual es acabar con la malnutrición y la pobreza para el año 2030 cumpliendo con la Agenda para el Desarrollo Sostenible, aprobada por la ONU en 2015.

En América Latina y el Caribe la situación no es diferente, aunque en los primeros años del siglo XXI, un fuerte incremento en la inversión social permitió disminuir la gigantesca brecha en la desigualdad de los ingresos, causa principal de la pobreza en una región que sigue siendo la más desigual del mundo, en 2015, 7 millones de latinoamericanos se volvieron pobres, alcanzando la exorbitante cifra de 175 millones de personas. De ellas, 75 millones viven en la indigencia, 5 millones más que en 2014. En 2016, según la FAO, se alcanzó la terrible cantidad de 42.5 millones de niños y niñas menores de 5 años con malnutrición crónica, un 8% más que en 2013.

El crecimiento de la clase media como producto de la aplicación de medidas de mejoramiento de las condiciones de vida de los ciudadanos por parte de una buena cantidad de gobiernos de la región, sobre todo en materia de empleo, mejoramiento de los ingresos mínimos de varios países, políticas de redistribución de ingresos y protección social durante los primeros quince años de este siglo, no impide constatar la fragilidad de este sector que hoy alcanza al 35% de la población de la región, toda vez que las cifras que soportan esa condición son extraordinariamente disimiles: aunque un 38% consigue más de US$ 10 diarios, el 39% recibe entre US$ 4 y 10 y un 23% obtiene menos de US$ 4 al día, pero si continúa la tendencia regresiva, la situación de este sector se torna riesgosa en extremo y la probabilidad de que se siga engrosando la población pobre es muy alta. El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), calcula que otros 30 millones de personas podrían caer en condición de pobreza. 

Según un informe preparado por el investigador argentino Javier Tolcachier del Centro Mundial de Estudios Humanistas, al comenzar el siglo había en la región 225 millones de pobres (44%) con casi 100 millones de indigentes (19,3%). Esta cifra cayó a 29 y 12%, respectivamente, lo que implica que al menos 50 millones de personas salieron de la pobreza y 25 millones de la indigencia. Sin embargo, desde 2012 se observa el estancamiento de esta mejoría, incluso comenzando a subir tanto el número de pobres como el de indigentes hacia finales de este período.

En este ámbito, China se ubica en el otro polo. Según el presidente Xi Jinping la lucha para erradicar la pobreza, mejorar el nivel de vida del pueblo y alcanzar la prosperidad es considerada un objetivo esencial del socialismo. A pesar de todos los avances en ese sentido, la cantidad de ciudadanos pobres en el país es elevada, sobre todo en las zonas rurales, por lo que resulta imposible hablar de cumplimento del objetivo de lograr una sociedad modestamente acomodada en 2020, es decir un país sin pobreza, sin superar ese rezago, por lo que se seguirán haciendo los mayores esfuerzos en este ámbito.

A este respecto, la ONU ha reconocido que la estrategia china para combatir la pobreza, no solo ha permitido extraer a millones de personas de esa situación, también ha proporcionado esperanzas de que este camino es posible para otros países del mundo. El propio Secretario General del organismo Antonio Guterres afirmó que: "No debemos olvidar que China ha sido la que más ha contribuido durante la última década en la lucha contra la pobreza", y agregó que “a la luz del frágil ambiente internacional, trabajar por el desarrollo es un importante canal para prevenir los conflictos”. Así mismo, se ha reconocido que China resolvió el problema de la falta de alimentos y ropa a más de 1.300 millones de personas y sacó de la pobreza a más de 700 millones, lo que significa una reducción de más del 70% de la población mundial, transformándose en el primer país en cumplir el Objetivo de Desarrollo del Milenio de reducir la pobreza a la mitad. Además, el país ofreció empleo a 770 millones de personas, logró la cobertura total de educación obligatoria para los niños de hasta 9 años, ha proporcionado seguridad a 230 millones de ancianos y 85 millones de personas con discapacidad y ha aumentado la esperanza de vida al nacer de 35 años en 1949 a 76 en la actualidad por lo que la ONU considera que China es el país con crecimiento más rápido en los últimos 30 años. Según Tom Zwart director del Instituto de Derechos Humanos de Holanda es el logro más importante de la historia en materia de derechos humanos.

En general, como se dijo antes, en los últimos 30 años, además de recatar a 700 millones de personas de la pobreza, la pobreza de la población rural cayó a 55,75 millones de personas en 2015 y la incidencia de pobreza se redujo hasta 5,7 % ese mismo año, mientras que en el país ese indicador se redujo a 4,2%. Solo en el período 2013-2016, un total de 55,64 millones de personas del área rural salieron de la pobreza (12,4 millones en 2016), para ello, los ingresos en estas áreas crecieron a una tasa más elevada que la media nacional. Al finalizar 2016, quedaban 43,35 millones de ciudadanos en condición de pobreza, lo cual augura que, de seguir el trabajo que se propone sacar a 10 millones de ciudadanos de esa condición por año, la meta pautada para el 2020 será cumplida casi totalmente.

He ahí las diferencias que produce encarar una tarea tan trascendente desde la óptica del capitalismo o del socialismo. Las cifras no mienten y los resultados están a la vista. 

Por lo pronto, este año cuando celebre la navidad y esa noche sus hijos reciban los regalos o durante la cena de año nuevo en familia, recuerde y recuérdele a sus seres queridos que usted y ellos son unos privilegiados. No se olvide que allá afuera hay “… otro mundo”, y que existe gente “que pide vida en los portales” como evoca el extraordinario compositor cubano.
 

domingo, 10 de diciembre de 2017

Trump se prepara para “incendiar el Reichstag”


“Las cosas podrían desmoronarse rápidamente” si el mundo no sigue los principios democráticos. “Eso es lo que sucedió en la década de 1930 en Alemania, donde a pesar de la democracia de la República de Weimar y siglos de logros culturales y científicos de alto nivel, llegó a dominar Adolfo Hitler”. “El peligro es crecer de forma complaciente. Tenemos que atender a este jardín de la democracia o las cosas podrían desmoronarse rápidamente” “Entonces, ustedes deben prestar atención. Y votar”. Las frases anteriores no provienen de un “trasnochado” militante de la extrema izquierda antifascista, tampoco de un activista social antiglobalización, no se trata de un tenaz luchador por los derechos humanos en algún país del tercer mundo, vale aclarar que estas palabras no hacían referencia a Venezuela, Rusia o Irán: tal vez se sorprendan, pero fueron pronunciadas por Barack Obama en un discurso en el Club Económico de Chicago el pasado martes 5 de diciembre y se refería a la situación actual de Estados Unidos y al gobierno de Donald Trump, aunque nunca lo mencionó.

La semana pasada, mi articula titulado “Una enfermiza ansiedad por controlar el poder” despertó algunas inquietudes y hubo lectores que me escribieron para decirme que consideraban que el texto era un tanto pesimista y que reflejaba una visión extrema de la situación. Aunque ahí decía que “En Estados Unidos, el presidente Donald Trump y la ultraderecha nazi y fundamentalista que con cada vez mayor cercanía lo arropa, han desatado como nunca antes una espiral guerrerista que comienza a asustar a la propia ciudadanía estadounidense que está empezando a resentir la aplicación interna de su propia medicina. La exacerbación de sentimientos nacionalistas, xenófobos, racistas, misóginos y homofóbicos que se manifiestan en el plano interno, pero también en el internacional preocupa a millones de ciudadanos decentes de Estados Unidos y el mundo”. No me consta que Obama sea un ciudadano decente, pero me sorprende que tengamos las mismas preocupaciones. Tampoco sé si su llamado a votar, es expresión de su preocupación por el agotamiento del sistema de democracia electoral, que va generalizando lel nombramiento de presidentes solo apoyados por entre 20 y 25% de los electores…y a eso se le llama democracia. Ya verán lo que va a pasar en Chile la próxima semana.

Antes, el 5 de noviembre en otro artículo denominado “Nikki Haley y los neoconservadores se preparan para asaltar el poder”, al conocer las particularidades ideológicas de los sostenedores de esa tendencia que han trepado a las más altas instancias de poder en Estados Unidos dije que “Tras conocer estas características, se puede concluir que el pensamiento neoconservador es lo más cercano al fascismo, el nazismo y el ADEAfalangismo que inundaron Europa a mediados del siglo pasado, causando la mayor devastación que la humanidad haya conocido jamás”

Los hechos políticos actuales son tan inverosímiles que algunas opiniones aparecen como expresiones extremistas y visiones radicales, pero lamentablemente manifiestan la terrible realidad. Ahí está Barack Obama para confirmarlo. No hay exageración en lo que se relata, hoy está ocurriendo una regresión al pasado que ni siquiera se vivió durante los tenebrosos tiempos del binomio Reagan-Thatcher.

Justo cuando escribo este artículo, aparece otro del brillante escritor uruguayo, radicado en Estados Unidos, Jorge Majfud titulado “La gran crisis del siglo XXI” en el que manifiesta que “Hoy en 2017, estamos sentados sobre una bomba de tiempo. Mejor dicho, sobre dos, interconectadas”. Se refiere, por un lado a la exorbitante acumulación de dinero, por tanto de poder político y militar en manos de una minoría y a la superlativa amenaza ecológica, por el otro. También Majfud, hace alusión al “creciente fascismo”. Dice el escritor uruguayo “Cualquiera de estas dos bombas de tiempo que estalle primero hará estallar a la otra. Entonces, veremos una catástrofe mundial sin precedentes”.

En solo una semana, en Estados Unidos se aprobó una nueva reforma tributaria que reduce los impuestos para lo más ricos, aunque también el gobierno se propone rebajar el monto del presupuesto, eso se hará a costa de la disminución del gasto social, es decir, la reducción del presupuesto, procederá, aumentando las cargas a los más pobres. De la misma manera Trump decidió rebajar la cantidad de áreas protegidas en dos parques nacionales del estado de Utah en lo que se considera la mayor reducción de tierras públicas protegidas en toda la historia de Estados Unidos, así, recortó en un 85%, el territorio bajo protección de Bears Ears, una extensa área que había sido declarada en esa condición por el gobierno anterior, y redujo casi el 46% de la superficie de Grand Staircase-Escalante, un parque protegido en 1996.

Pero, lo que rebasó todo atisbo de racionalidad política por parte del gobierno de Estados Unidos, fue la decisión del Presidente Trump de reconocer a Jerusalén como capital de la entidad sionista y trasladar la embajada de su país a esa ciudad, considerada lugar santo para las tres religiones monoteístas: islamismo, cristianismo y judaísmo. Esta disposición estadounidense viola la Resolución 478 del año 1980 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que condenó el intento de anexión de Jerusalén este por parte de Israel, condenando de la manera más enérgica una ley israelí que pretendió declarar a la ciudad como capital “eterna e indivisible” de la entidad sionista, declarando así mismo que tal decisión era una violación del derecho internacional. Paradójicamente, Estados Unidos no vetó dicha resolución, por lo que pudo ser aprobada. Esa misma resolución instó a los países el mundo a retirar sus embajadas de la ciudad y trasladarlas a Tel Aviv.

La decisión de Trump solo puede entenderse como una provocación que permita atizar el conflicto en el Medio Oriente, desatar la violencia en la región y, de esa manera, crear una situación de inestabilidad que permita aumentar las ventas de armas y justificar el incremento de la presencia militar estadounidense en los ya devastados países de esa zona del planeta. La medida tomada por Trump permitió en pocas horas generar el más amplio arco iris de opiniones en contra de la misma: desde los gobiernos europeos habitualmente sumisos a Estados Unidos como Francia y Alemania, el Papa Francisco, el secretario general de la ONU, el presidente de Turquía, el Movimiento de Países No Alineados que la rechazó por unanimidad de sus 120 miembros, y hasta…Rex Tillerson y James Mattis, secretarios de Estado y de Defensa de Estados Unidos. Solo Trump ha sido capaz de lograr eso.

Con esta decisión, Trump abrió una nueva etapa del conflicto en la región cuando la derrota del Estado Islámico en Irak y Siria permitía pensar que la se podría avanzar hacia una situación más promisoria. Está visto que el papel de Estados Unidos en el mundo, es echar gasolina al fuego, para mantener al mundo en tensión. No, no hay exageración, el nuevo Hitler estadounidense pretende como su par nazi, en febrero de 1933, “incendiar el Reichstag”, buscar culpables donde no están y justificar de esa manera, la fundación del Tercer Reich para llevar a Alemania hacia el nazi-fascismo. Tal vez eso estaba pensando Obama cuando se atrevió a hacer tan tenebrosa comparación. Todo el mundo debería recordarlo, especialmente los judíos.