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sábado, 19 de diciembre de 2015

Colombia: La paz es ahora


Cuando transcurren los últimos días del año 2015, el gobierno de Colombia y las FARC firmaban en La Habana el cuarto punto de la agenda trazada para la búsqueda de concretar la paz definitiva en el país.

En el pasado ya se había suscrito el punto 1 “Política de desarrollo agrario integral” con cuatro pilares: acceso y uso de la tierra; establecimiento de programas especiales de desarrollo con enfoque territorial; elaboración de planes nacionales que deberán lograr una reducción radical de la pobreza y la eliminación de la pobreza extrema y creación de un sistema especial de seguridad alimentaria y nutricional. 

El punto 2 “Participación política” ya aprobado tiene tres pilares: nueva apertura democrática; mayor participación ciudadana, y la idea fundamental de que el fin del conflicto debe asegurar que se rompa para siempre el vínculo entre política y armas.

También concluyó el debate y aceptación del punto 4 “Solución al problema de las drogas ilícitas”, el cual establece cuatro aspectos: sustitución y erradicación de los cultivos ilícitos; reconocimiento de que el consumo es un problema de salud pública que requiere un tratamiento prioritario; desarrollo de una estrategia integral para reforzar y ampliar la lucha contra el crimen organizado, el compromiso mutuo de colaborar en la solución de este problema. 

El pasado martes 15 de diciembre se ha acordado en La Habana, el punto 5 de la agenda relativa a las víctimas del conflicto. Con la presencia de 10 ciudadanos seleccionados entre 60 que fueron afectados por el conflicto armado y que han participado en los diálogos, se rubricó este importante aspecto que es expresión del mayor reclamo de la sociedad colombiana. Está compuesto por cinco bases: Creación de una Comisión para el esclarecimiento de la verdad, la convivencia y la no repetición; designación de una Unidad Especial para búsqueda de desaparecidos en el marco del conflicto; establecimiento de una Jurisdicción especial para la paz; aceptación de medidas de reparación integral para la construcción de la paz, y establecimiento de garantías de no repetición.

Habiendo llegado a estos acuerdos, están creadas todas las condiciones para abocarse a la discusión del punto 3 de la agenda referida al fin del conflicto, en el que se deberá discernir acerca de la dejación de las armas por parte de las FARC y la restructuración de las fuerzas militares del Estado. Según los compromisos adquiridos previamente por las partes, este proceso debería ser concluido en el mes de marzo de 2016.

En esta perspectiva, pareciera que la paz en Colombia será un hecho de tiempos cercanos, sin embargo el proceso llevado adelante entre el gobierno y las FARC no ha sido replicado -en cuanto a su desarrollo, conocimiento público y estado actual- por el que se debe estar realizando en las conversaciones con la otra fuerza guerrillera actuante en el país: el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

El ELN ha puesto de manifiesto su voluntad negociadora en fecha tan lejana como 1991, durante el gobierno de César Gaviria. Tal opción surgía de la decisión tomada por su jefatura de optar por el diálogo y participar en las conversaciones que se desarrollaron ese año en Caracas y en Tlaxcala, México, que fueron continuadas en 1992 en esa ciudad mexicana. Siendo ésta, la organización guerrillera que desde sus primeros días asumiera el enfoque más vertical en torno al acogimiento de la lucha armada como vía para tomar el poder, tal sentencia significó un trascendente cambio en su manera de mirar la acción política.

Ya en su II Congreso Nacional que se realizó en las postrimerías del año 1989, el ELN había adelantado la alternativa de la negociación política. El planteamiento central de la organización asumía la necesidad de una combinación de formas de lucha armada y pacíficas en las que el protagonismo lo debían tener “las masas” a fin de solucionar los problemas económicos y sociales que enfrentaban los ciudadanos. En esa medida, el papel del ELN como organización político militar era poner el énfasis en la realización de un trabajo político que lo ligara más férreamente al pueblo a fin de coadyuvar a la acción autónoma de la comunidad. Sin embargo, en ese momento aún conservaba una visión tal, que concebía la negociación como “auxiliar” de la lucha armada. Las conclusiones del II Congreso establecían que “… La negociación, la diplomacia es parte de la guerra, es una continuación de la guerra (…) A la mesa de negociación acudimos para presentar el proyecto global y las reivindicaciones particulares que estamos peleando en los campos de batalla”.

Como apunta Jaime Zuluaga Nieto, los aspectos básicos que fijan la posición del ELN frente a la negociación son: ”a) debe orientarse a erradicar las causas generadoras del conflicto; b) es indispensable la participación de la sociedad por medio de sus organizaciones; c) es un medio para dar a conocer los objetivos de la lucha, por lo que se requiere adelantarla de ´cara al país `, y d) es un medio para llegar a muchos sectores, entre ellos a la comunidad internacional”. 

Desde ese momento el ELN ha participado en negociaciones o intentos de ellas con todos los gobiernos colombianos en las últimas dos décadas y media, incluyendo las 22 rondas de conversaciones que sostuvieran con los representantes del presidente Álvaro Uribe. Para ello ha recurrido a diferentes modalidades en la búsqueda de objetivos tácticos y estratégicos según cada momento y coyuntura. El V Congreso de la organización realizado en enero de 2015 concluyó en que si “…no son necesarias las armas, tendríamos la disposición de considerar si dejamos de usarlas”. Ello ha permitido realizar las “conversaciones exploratorias” que en número de 6 se han realizado con el gobierno de Juan Manuel Santos en Quito, capital de Ecuador, siguiendo en lo básico el modelo de La Habana en las conversaciones entre el gobierno y las FARC pero adaptadas a sus particularidades. 

Aunque es previsible que las negociaciones con el ELN sigan una agenda similar a la de La Habana, no se pueden obviar tales particularidades y especificidades del discurso político de esta organización. Tal vez sean ellas las que, -al menos públicamente- tengan detenido el proceso o lo hayan hecho infinitamente largo. Lo más difícil en un contencioso como éste, es establecer el objetivo a lograr que en este caso es el cese del conflicto y acordar la agenda para ello. Obtener la paz será un proceso mucho más prolongado que dependerá, del cumplimiento de la agenda aceptada por las partes. 

En ese sentido, el gobierno colombiano debería entender que no podrá replicar de manera exacta la agenda ni las formas que adquirió la negociación con las FARC en La Habana. Es probable que el ELN plantee como aspectos incisivos del debate, los de la participación y las transformaciones necesarias para la paz antes de llegar a discutir el fin del conflicto. Un riesgo que se podría correr sería el de la suposición de que los acuerdos de La Habana, en cuanto a los mecanismos, comisiones y estructuras que crea para verificar la paz, puedan ser aplicados al ELN.

Aunque, después de casi 60 años de guerra, la paz pareciera estar a la “vuelta de la esquina”, todavía deben resolverse estos aspectos, a fin de hacer que los acuerdos sean irreversibles y permanentes. Mientras ello no ocurra, es imposible sacar conclusiones definitivas. Por mucho que se haya avanzado, un proceso inconcluso es una tentación a favor de la continuidad del conflicto. En cualquier caso debería prevalecer el lema del Encuentro Nacional por la Paz, realizado en Bogotá los pasados 22 y 23 de julio de 2015: La paz es ahora.

sábado, 12 de diciembre de 2015

6 de diciembre


Hasta hace unos años, para mi familia el 6 de diciembre era una fecha de fiesta y celebración. Es el día del cumpleaños de mi hermana Valentina. Hace seis años, organizándonos para conmemorar el suceso, mientras culminaban los preparativos, mi padre se acostó a reposar y se quedó dormido para siempre. Ahora, esa efeméride es de sabor agridulce para nosotros, de festejo por un lado, y de evocación, recapitulación y recuerdo emocionado y agradecido, por otro. 

Algo parecido comenzará a sentir desde ahora, el pueblo chavista en Venezuela. Festejarán el 6 de diciembre de 1998 como el día del triunfo electoral inicial del Comandante Chávez, transformando la voluntad expresada en los comicios en sentimiento de esperanza e ilusión por un futuro mejor, obligatoriamente tendrán que evocar, recapitular y reflexionar sobre la derrota del mismo día, 17 años después. Así, la historia recogerá que este es el día de la primera victoria chavista y, si no se acepta que es el de la primera derrota, al asumir como tal el fracaso de 2007 durante el referéndum para reformar la constitución, tendrá que admitir como el momento fatídico en que el proceso chavista ha tenido su revés más contundente, poniendo en juego ese futuro de esperanza que se comenzó a soñar en fecha similar del penúltimo año del siglo pasado. 

Los resultados electorales han motivado una serie de opiniones, análisis e interpretaciones, respecto de lo que ha sucedido, sus causas y sobre todo sus posibles consecuencias. Si bien es necesario, que el gobierno y las autoridades políticas y gubernamentales estudien las segundas, si no se produce un análisis de las primeras, no se saldrá del marasmo que se ha producido. 

Por mi parte, aunque los números finales me causaron sorpresa, lo ocurrido no significó ninguna extrañeza ni asombro. El 14 de diciembre de 2011 escribí un artículo que en su párrafo inicial decía: “El declive del chavismo en términos políticos comenzó en el año 2007 cuando perdió el referendo para la reforma de la Constitución en diciembre de ese año”. Agregaba más adelante “En general, el chavismo siempre ha pecado por sobrestimar lo cuantitativo y desechar lo cualitativo. Eso lo ha llevado a sobrevalorar lo electoral y subestimar el papel del trabajo político como instrumento necesario para la transformación de la conciencia colectiva. Me atrevo a hablar de que ha habido derrotas políticas porque a pesar de la extraordinaria obra del proceso bolivariano en casi todos los ámbitos del quehacer gubernamental, esto no se ha traducido en conciencia que motive a los ciudadanos a mantener y/o incrementar su apoyo a los partidos que sostienen al gobierno del país. Es evidente que, -números más, números menos- desde 2006 se ha marcado un aumento de la votación de la derecha y una disminución de la del gobierno. Se puede querer ver o no, y buscar todas las explicaciones posibles, pero esa es una evidencia constatable”. Por esto, no me ha sorprendido el resultado, toda vez que es la concreción de una tendencia que se venía manifestado desde hace 8 años.

Sin haber hecho un estudio profundo de lo ocurrido, mis primeras reflexiones me llevan a afirmar lo siguiente: 

1. El sistema democrático en Venezuela demostró que sí funciona y las instituciones, en particular el Consejo Nacional Electoral confirmó su confiabilidad, poniendo en evidencia que todo lo que se dijo previamente era parte de un operativo de amedrentamiento y desprestigio que apuntaban a desatar nuevamente la violencia. Como es habitual, cuando no gana el candidato de Estados Unidos, los medios transnacionales de comunicación vociferan respecto de una práctica fraudulenta y cuando la victoria es de sus adláteres confirman que los comicios fueron “limpios”. Es la verdad imperial. Al respecto vale decir que oficialmente, Estados Unidos no ha reconocido a Nicolás Maduro como presidente de Venezuela a pesar que fue elegido en 2013. Obtenidos los resultados deseados por el imperio, sin importar los desmanes cometidos ni las víctimas provocadas, al igual que Tony Blair, piden disculpas y asunto resuelto. En ese caso, el más de un millón de ciudadanos iraquíes muertos no tiene mayor importancia.

2. Las elecciones fueron tranquilas y muy limpias. Los únicos que violaron la ley fueron la manada de ex presidentes que hicieron declaraciones aún cuando había votantes en las filas, lo cual está prohibido por ley para los venezolanos, mucho más para los extranjeros. Entre estos demócratas que vinieron a “observarnos” estaba un ex secretario general de la OEA que fue destituido por corrupción cuando llevaba 2 meses en el cargo, la presidenta que se confabuló para permitir el escape del terrorista Luis Posada Carriles a cambio de una importante cantidad de dinero que pagaron las bandas mafiosas de los cubanos de Miami, y otro que fue destituido por el pueblo en las calles por los graves escándalos de corrupción durante su gobierno otros con un prontuario “democrático” similar. 

3. La derrota del chavismo se sustenta en una amplia mezcla de factores. Uno de ellos, muy importante, pero no el único es lo que el gobierno llama "guerra económica", pero también influyó la soberbia, el sectarismo, la incapacidad administrativa y la ineficiencia del gobierno para tomar medidas contra la corrupción y para ampliar la base social de apoyo. Lo que ocurrió es el voto de castigo de una amplia gama de ciudadanos que con Chávez se transformaron en consumidores, y que hoy están molestos. Por eso, no hubo un importante trasvase de votos, sino casi 2 millones de chavistas que esta vez no se hicieron presentes. Como le dijo Fidel a Chávez hace algunos años " En Venezuela no hay cuatro millones de oligarcas"

4. Queda claro que la democracia representativa no funciona en condiciones de fuerte injerencia y agresión externa. La embestida no necesariamente tiene que ser militar, puede tener características económicas, políticas, diplomáticas y/o mediáticas o una mezcla de ellas. En Gran Bretaña se suspendieron las elecciones de 1940 y se volvieron a realizar en 1945 y en Estados Unidos se optó por re elegir tres veces a Roosevelt durante la guerra. En la Nicaragua de 1989, el pueblo sandinista votó contra el FSLN a fin de detener la guerra y la sangría del pueblo, como se demostró posteriormente, la sabiduría del pueblo le permitió comprender que esa era la única manera que había para que Estados Unidos cesara la agresión. La democracia representativa es intrínsecamente asistémica cuando se pone en juego el poder de los que siempre han mandado.

5. El PSUV nunca ha actuado como partido político, sino como maquinaria que se activa, de manera exclusiva- en tiempos electorales, el resto del tiempo es pasiva y se limita a la acción parlamentaria. Esto es posible para países donde no se está sufriendo una situación de “guerra económica” o de otro tipo, pero para aquellos, en los que en condiciones de inferioridad respecto del imperio, pretenden construir un modelo de desarrollo y sociedad diferente, es fundamental el trabajo político, toda vez que nunca se va a poder competir contra un enemigo de esas dimensiones en términos de las finanzas, la economía o las capacidades bélicas. Sólo se vence con una ética y una moral superior, una gestión diferente, y un pueblo participando, con alta conciencia a partir de procesos de formación y organización política superior. 

6. En el mundo de hoy, y en particular en América Latina, las funciones tradicionales de los partidos políticos han sido asumidas por los medios de comunicación. Ellos fijan la pauta, imponen la agenda y organizan el "show de la democracia". El combate sustancial tiene que ser contra ellos, sobre todo porque han hecho que la "verdad" ya no tenga valor alguno. Se puede hacer cualquier afirmación como argumenté en mi artículo anterior, mintiendo impunemente sin posibilidades de denuncia y sin que la sociedad tenga mecanismos para su control. Cualquier decisión en ese sentido es considerada “un ataque a la libertad de expresión". Hoy, los medios de comunicación y las llamadas redes sociales son los soldados imperiales más importantes y sobre los que se construye el ejército necesario de los poderosos para lograr sus objetivos cuando las condiciones de desarrollo del componente bélico de la guerra no están presentes.

Hasta ahí, algunas reflexiones iniciales. El debate está lanzado. Ojalá no llegue nuevamente a oídos sordos. Los resultados electorales en Argentina y Venezuela parecieran confirmar que ha comenzado el “fin de ciclo progresista”. En un artículo anterior expuse mi opinión al respecto. Me parece más acertado hablar de momentos de flujo y reflujo del movimiento popular. En algunos de los primeros, tal situación coincide con el surgimiento de liderazgos individuales o colectivos que los potencian. Así fue el iniciado en Perú en 1968 con el general Velasco Alvarado y continuado en 1969 en Panamá por el general Torrijos, en Chile 1970 con Salvador Allende, en Bolivia con la llegada al poder del general Juan José Torres en 1970, con la fundación del Frente Amplio en Uruguay en 1971 y la victoria de Héctor Cámpora y del general Perón en Argentina en 1973. Ese período duró alrededor de 7 años y fue aplastado a sangre y fuego, sobreviniendo feroces dictaduras militares que ilegalizaron los partidos políticos, los sindicatos, cerraron los parlamentos, persiguieron a la prensa libre y asesinaron, torturaron, desaparecieron y exiliaron a centenares de miles de ciudadanos. 

Pasaron seis años entes que la revolución sandinista en Nicaragua y la de la Nueva Joya en Granada detuviera el período de reflujo, y alrededor de 25 años para que comenzara esta nueva etapa de flujo popular a partir de la victoria electoral de Hugo Chávez en Venezuela en 1998. Si nos atuviéramos al enunciado de que en este 2015 se ha iniciado un nuevo momento de retroceso, tendremos que aceptar que esta vez, el avance de las fuerzas populares duró 17 años mucho más que en los 60 y 70 del siglo pasado y que las condiciones en que finaliza son totalmente distintas. Las muestras más claras: la despedida de la presidente Cristina Fernández en un multitudinario acto en Plaza de Mayo el pasado miércoles y la auto convocatoria de las organizaciones populares y sociales en Caracas que marcharon al palacio de gobierno ese mismo día. No eran pueblos derrotados los que se reunieron, por el contrario, se observaban caras altivas y en resistencia que miraban el futuro. Tengo la certeza de que no habrá que esperar 25 años, ni siquiera 6 para que los pueblos retomen la ofensiva que los conducirá a nuevas victorias.

sábado, 5 de diciembre de 2015

Reflexiones pre-electorales


Al escribir estas líneas, hoy viernes 4 de diciembre, Venezuela se prepara para que dentro de pocas horas se realicen las elecciones parlamentarias para renovar la Asamblea Nacional, sin embargo, como han sido todos los eventos electorales en el país (veinte en total, incluyendo presidenciales, parlamentarias, de gobiernos locales y referéndums ) durante los últimos 15 años, los mismos se transforman en verdaderas contiendas donde pareciera que se juega el todo por el todo, en una confrontación de vida o muerte. No hay otro país del mundo en que esto sea así. No hay otro evento de este tipo en el planeta que vuelque todas las miradas para buscar, previo a los comicios, los probables resultados y en ningún otro lugar del globo, se manifiesta una pugna política en la que actores de diferente índole y de las más diversas latitudes, se sientan con el derecho de intervenir y opinar como si de elecciones locales se tratara.

Algunos de los que leen estas reflexiones, ya sabrán el resultado del sufragio, no obstante, dados los compromisos de entrega con los medios que las publicarán, escribo sin saber los números finales y sus consecuencias. Mi única aspiración es que mientras examinen estas líneas, el país se mantenga en calma, los resultados sean reconocidos y prime la cordura y la racionalidad. El sistema electoral venezolano y su institución rectora, el Consejo Nacional Electoral han dado pruebas fehacientes de su efectividad, transparencia y neutralidad en el ejercicio de sus funciones. La tecnología introducida desde hace unos años imposibilita la alteración de los resultados como ha sido reconocido por algunas instituciones, personalidades y especialistas en el tema que han venido una y otra vez a Venezuela durante los últimos años. El ex presidente de Estados Unidos Jimmy Carter, muy lejano políticamente del chavismo afirmó en 2006 que "… de las 92 elecciones que hemos monitoreado, yo diría que el proceso electoral en Venezuela es el mejor del mundo", y de esa fecha hasta ahora, los avances tecnológicos y la profesionalidad del recurso humano han incrementado la eficiencia del sistema.

Dos días antes de los comicios, no es posible ofrecer resultados probables en lo que todo indica será una contienda muy cerrada en la que aún hoy, el número de indecisos es muy alto. Las empresas encuestadoras, mercenarias de los números, dicen lo que desean que digan quienes les pagan. En una verdadera actuación esquizofrénica, se equivocan una y otra vez y las siguen contratando como si fueran el “Oráculo de Delfos” de las elecciones. Es algo que no resiste la más mínima investigación seria. En Argentina se equivocaron en la primera vuelta cuando daban diez puntos a favor del candidato oficialista y en la segunda, lo volvieron a hacer cuando, esta vez daban los mismos diez puntos a favor del opositor., pero no tengo duda que en las próximas elecciones acudirán nuevamente para ellas para confundir y terminar sirviendo oscuros intereses que nunca son públicos.

Las verdaderas encuestas son las que no se publican, las que permiten elaborar políticas, no sólo en tiempos electorales, sino como verdadero instrumento científico para construir eficientemente una gestión u hacer oposición a ella. Las otras son un mero instrumento de manipulación, que además ahora tienen en las llamadas “redes sociales” un tambor de resonancia para engañar incautos. Vale recordar lo que al respecto de este tema dijo el destacado escritor y filósofo italiano Umberto Eco, quien por cierto, tampoco es chavista: “Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos rápidamente eran silenciados, pero ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los imbéciles”. 

Digo esto porque me parece sumamente peligroso el ambiente pre electoral creado por la oposición venezolana, al divulgar, -con los bombos y platillos que le ofrecen los medios transnacionales de la comunicación, la ultra derecha global y estas “redes sociales”- la idea de que va a obtener una aplastante victoria. Sin saber los números, creo que ese no es un escenario probable, que sin embargo, genera condiciones para desatar la violencia posterior como ya lo han anunciado Henrique Capriles y el director del pasquín caraqueño El Nacional, Miguel Henrique Otero. Todo ello, mientras un portavión de la armada de Estados Unidos estará surcando aguas del Mar Caribe el día de la elección y centenares de paramilitares colombianos se concentran en la frontera entre ambos países.

Pero hay un hecho, ocurrido recientemente que retrata en toda su magnitud, la catadura moral de esta gente y la de aquellos que los apoyan en el escenario internacional, lo cual incluye jefes de Estado y parlamentarios de varios países, pero en primer lugar de Colombia y Chile, que de estos temas no tiene un expediente muy limpio.

Al finalizar un acto político en la ciudad de Altagracia de Orituco, y en el momento en que se retiraba del lugar, en un ajuste de cuentas entre bandas delictivas, fue asesinado un conocido hampón que operaba en la zona y que era un connotado extorsionador, miembro de la banda los Plateados. El delincuente asesinado llamado Luis Manuel Díaz alias “La Crema”, había salido de prisión hace dos años por el asesinato de dos jóvenes. Este delincuente, además de realizar estas funciones no tan santas, fungía en la ciudad, desde hace dos meses como Secretario General de Acción Democrática, el partido de Carlos Andrés Pérez, uno de los principales de la oposición. Este hecho que se intentó politizar, fue resuelto policialmente con gran celeridad, los asesinos fueron capturados, declarando que en ningún momento el homicidio tuvo motivos políticos. De hecho, con la misma pistola que fue asesinado Díaz, unos meses antes había sido ultimado otro miembro de su banda. 

Hasta ahí, el homicidio no hubiera superado las crónicas rojas de cualquier periódico en cualquier lugar del mundo, sin embargo acompañando al delincuente en el acto estaba la esposa de Leopoldo López quien se apresuró a decir que se había manchado de sangre de “este líder de la oposición asesinado por el gobierno”. La imaginación de la señora Tintori no tiene recato, toda vez que es falsa tal aseveración, porque ella se encontraba en el escenario del acto alejada por varios metros del lugar del asesinato. Esta señora a la que han dado rienda suelta para mentir, unos días antes regresando de Buenos Aires, armó un gran show en el avión de Aerolíneas Argentinas que la trasladaba a Caracas, haciendo aspavientos y diciendo que “dos funcionarios de la policía política venezolana la estaban siguiendo”. Las aeromozas siguiendo instrucciones del capitán de la nave la tuvieron que llamar a la cordura y tranquilidad. La misma puesta en escena fue repetida al ingresar al aeropuerto de Maiquetía en Caracas. Ella actúa bajo órdenes superiores que la instan a hacer escándalos en toda ocasión posible para que los medios internacionales puedan construir las falsas verdades que los receptores de la información aceptan como auténticas.

Lo cierto es que al funeral del señor Díaz asistieron muy pocas personas, entre ellas ninguno de sus “compañeros de partido” ni de ninguno de los partidos de la oposición. Así mismo, ciudadanos de Altagracia de Orituco, tanto proclives al gobierno como a la oposición, mostraron tranquilidad y alivio por “haber salido de tamaña lacra”. Algunos de ellos, productores agrícolas y pecuarios de la zona que van a votar por la oposición y que fueron extorsionados por “La Crema” manifestaron que el fallecimiento de éste, traerá mayor tranquilidad a la región y a la ciudad.

Enterado de la noticia del homicidio de Díaz, el presidente de Colombia Juan Manuel Santos manifestó que “El mundo entero debe condenar este asesinato”, y a continuación, asumiendo a priori el engaño montado por la Tintori respecto del supuesto carácter político del hecho resaltó que “Esto que sucedió en Venezuela no tiene justificación. Hacemos votos para que Venezuela no tenga unas elecciones con violencia”

Resulta curioso que en un país en el que la violencia desde hace más de 65 años es cosa de todos los días, en el que se han asesinado varios candidatos presidenciales y un sinnúmero de parlamentarios y dirigentes locales, en el que sólo en el último año han sido victimizados 69 dirigentes sociales y de derechos humanos, el presidente muestre preocupación por la muerte de un delincuente. Si esta fuera una actitud permanente del señor Santos, prácticamente no podría gobernar, porque todos los días tendría que estar dando pésames, y lamentándose de la alta criminalidad de su país. 

Pobre Colombia, mientras su pueblo y su sociedad luchan por la paz, su máxima autoridad está preocupada por la muerte de un delincuente, asesino y extorsionador quien en sus ratos libres hacía de dirigente de la oposición, ¿será que ambas funciones son compatibles?

sábado, 28 de noviembre de 2015

¡Quiénes son los terroristas!

El terrorismo es la acción política violenta que puede ser usada por el gobierno o por la oposición a éste. Paradójicamente el concepto surgió para caracterizar la política de terror durante la Revolución Francesa, es decir que su nacimiento está asociado al poder y a la aplicación del mismo por la burguesía contra sus oponentes. Rápidamente el mismo se asoció con cualquier sistema de opresión violenta basada en el miedo.

El terrorismo de Estado consiste en la aplicación sistemática de la violencia por parte del aparato estatal a fin de amedrentar a los opositores, afectando en algunas ocasiones a la mayoría de la población como ocurrió en la América Latina de los años 70 y 80 del siglo pasado. Pero el terrorismo de Estado puede tener una proyección externa cuando las acciones violentas se ejercen en otros países, vulnerando el soporte jurídico que ofrece el Derecho Internacional para las relaciones pacíficas entre naciones.

Desde el punto de vista ético, la práctica del terrorismo plantea el dilema entre los fines y los medios, expuesto por Albert Camus en su obra “Los Justos” cuestionando a aquellos que colocan su causa por encima de los preceptos morales. Eso es lo que hoy ha permitido a Estados Unidos, -en el caso de Siria- afirmar que hay “terroristas buenos y malos”, toda vez que los primeros sirven a sus propósitos de derrocar al gobierno legítimo de ese país. Es la misma concepción que llevaba a la potencia imperial a caracterizar a la Contra nicaragüense como luchadores por la libertad, así como proteger en su territorio a Luis Posada Carriles, Orlando Bosch, Félix Rodríguez y otros terroristas confesos de cometer crímenes de lesa humanidad.

Esto es mucho más que un mero debate académico, si se considera que las sociedades exigen respuestas frente a estas tenebrosas actuaciones sobre las que la Organización de Naciones Unidas ni siquiera posee una definición aceptada por todos. Tal vaguedad conceptual es la que permite cometer atrocidades en nombre de “la libertad y la democracia”, estas si delimitadas axiomáticamente por las potencias globales a fin de actuar impunemente en cualquier rincón del planeta. De esa manera, se caracteriza como terrorista la respuesta del pueblo palestino a la brutal represión del Estado de Israel, de la misma manera que hicieron con los luchadores anti apartheid de Sudáfrica. Cabe recordar que el propio Nelson Mandela fue considerado como terrorista por Estados Unidos hasta el año 2008, 18 años después de salir de prisión y 14 de ser elegido presidente de su país. En un sin sentido propio de las imposiciones imperiales, Mandela ejerció todo su período presidencial siendo considerado como terrorista por la mayor potencia mundial. Si nos atenemos a esto, Mandela sólo vivió los últimos cinco años de su vida, sin ser calificado como tal. Algún despistado diría que antecedió a Barack Obama como el primer terrorista que ganó el Premio Nobel de la Paz. 

Si aceptamos que el terrorismo es conceptualmente el sacrificio deliberado de víctimas inocentes, así como la transgresión de derechos superiores a los que se dicen defender y la vulneración de valores o su imposición por la fuerza, no nos queda más que afirmar que los mayores terroristas del planeta son los gobiernos de Estados Unidos y los países de la OTAN. Ello, no sólo por su actuación directa, sino también por su participación inmediata en la construcción de organizaciones terroristas a lo largo del mundo, las que lo están sembrando de violencia, miedo, persecución hasta llegar a niveles de deshumanización tales que deja disminuido hasta al régimen nazi, caracterizado como el peor horror del planeta durante el siglo XX. 

En reciente vista a Kenia, el papa Francisco apuntó que “La experiencia demuestra que la violencia, los conflictos y el terrorismo que se alimenta del miedo, la desconfianza y la desesperación nacen de la pobreza y la frustración. En última instancia, la lucha contra estos enemigos de la paz y la prosperidad debe ser llevada a cabo por hombres y mujeres que creen en ella sin temor, y dan testimonio creíble de los grandes valores espirituales y políticos que inspiraron el nacimiento de la nación”. En estas palabras, el máximo representante de la iglesia católica pone el énfasis en la búsqueda de las causas del terrorismo y las ubica en “la pobreza y la frustración”. Si acogemos esta prédica, lamentablemente tendremos que aceptar que va a ser difícil eliminar este flagelo si no se suprimen los móviles que le dan origen. En esa medida, la pobreza, un engendro mucho peor que el terrorismo porque ocasiona más muertos y pesares a la humanidad, no va a tener solución en los marcos del capitalismo que intrínsecamente es depredador, marginador y excluyente.

Digo esto porque la única respuesta (necesaria a estas alturas) que se ha escuchado de parte de los mandatarios que dirigen las operaciones anti terroristas es la acción bélica, las cuales, incluso cuando son efectivas, -como lo demuestran las llevadas a cabo en conjunto por el ejército sirio y la aviación rusa- y llegaran a obtener un éxito contundente, así como la supresión de los grupos terroristas que hoy operan en Siria e Irak, no darán solución definitiva al problema.



La ola de terror en el Medio Oriente, que también ha afectado a Estados Unidos, Rusia, China y Europa, fue iniciada a partir de la creación, financiamiento, dotación de armas y adiestramiento de los talibanes y con ellos de Al Qaeda por parte de la CIA en Afganistán en los años 80 del siglo pasado. Sin embargo, cobró fuerza a partir de los atentados del 11 de septiembre de 2001 –conocidos de antemano por el gobierno de Estados Unidos si nos atenemos a las declaraciones de diez jefes de inteligencia que comparecieron a una comisión especial del Senado que investigó los hechos-. Ello condujo a la utilización, -por parte del Presidente Bush- de la lucha contra el terrorismo como elemento ordenador de las relaciones internacionales y el establecimiento por la fuerza de un mundo unipolar como modelo organizacional en el planeta.

Los intentos de imposición de valores, de una cultura distinta y de un modelo de democracia que siendo mejor que el dictatorial, no ha funcionado en ningún lugar del mundo, sobre todo en aquellos países del Medio Oriente, gobernados por monarquías putrefactas en las que no existe el menor atisbo de democracia y se violan cotidianamente los derechos humanos, bajo la mirada cómplice de Occidente, ha sido el caldo de cultivo para que miles de jóvenes musulmanes excluidos, marginados y violentados en su humanidad y sus creencias, terminen aceptando ideologías extremistas (ajenas y usurpadoras del islam) que han comenzado a actuar en territorios cada vez más extensos y con una saña superlativa.

En el contexto actual, caracterizado de una parte, por el inaudito incremento de las migraciones de ciudadanos que escapan de la guerra y que huyen a Europa como tabla de salvación para lo que Occidente ha transformado en una existencia miserable. Y de la otra, por la continuidad de atentados contra ciudadanos inocentes e inermes en un avión comercial civil ruso en Egipto, en un barrio de Beirut, en centros de recreación en París y en un hotel de Bamako, capital de Mali, ese mismo Occidente sólo ha reaccionado cuando el terror ha golpeado la capital francesa, pareciera que las otras víctimas no tienen importancia. De tal dimensión es la deshumanización capitalista que le da valor distinto a la vida humana, dependiendo del lugar donde se haya nacido sometiendo al desprecio y al olvido a aquellos que habiendo sido también inmolados por la barbarie terrorista, no han tenido la fortuna de nacer en alguna de las ciudades de un “territorio privilegiado” al que consideran la médula del planeta.

Ante esta barbarie, ha reaccionado Rusia, para establecer una alianza con Irak, Siria e Irán a fin de enfrentar de manera real al terrorismo, sin ambigüedades; sin campañas que se hacen en los medios, pero de las que no hay constancia en el terreno de los combates; sin decir que se ataca al comercio petrolero ilegal de los terroristas mientras se les da protección aérea a los mismos; sin fomentar un supuesto “terrorismo bueno” que eufemísticamente llaman “oposición armada”, como si ello fuera posible de manera legal en algún lugar del planeta, en carencia de apoyo y financiamiento de una o varias potencias globales; sin entregar armas a ese sector calificado de oposición, que a su vez las cede a los que ellos mismos califican de terroristas.

Todo eso, lo que ha hecho es poner en evidencia que lejos de combatir el terrorismo, Estados Unidos y sus satélites de la OTAN lo que hacen es sostenerlo y luchar junto a él, como lo demuestra claramente el derribo de un avión ruso en Siria, de manera artera, alevosa y traidora de parte de la aviación de Turquía, un país que debería estar en el podio mundial entre aquellos gobiernos que fomentan y desarrollan el terrorismo. 

No existe un terrorismo bueno como pretenden hacernos creer los medios transnacionales de comunicación, sus principales aliados y propagandistas. El terrorismo es uno solo y su origen está en las entrañas de la sociedad de clases que margina, excluye y humilla y que pretende universalizar valores, por vía de la fuerza, llevando a la impotencia y desesperación de miles de jóvenes que se incuban en sus propias sociedades, desde las que emanan la fuente de la rabia que utilizan mentes criminales para encauzar un enfrentamiento contra toda la humanidad. No hay que olvidar que, como dijo el Papa Francisco, “el terrorismo nace de la pobreza”.

sábado, 21 de noviembre de 2015

Bienvenidos a Venezuela, parlamentarios chilenos


Todos unidos contra Venezuela!!!!!! La elite política de Chile en santa alianza: los partidos políticos, los parlamentarios, la Corte Suprema, algunos indignos herederos del presidente Allende. Todos están juntos.

Los que han aupado la represión contra los estudiantes que reclaman justas y elementales demandas.

Los que siguen masacrando al pueblo mapuche que continúa luchando después de siglos de usurpación de sus tierras, de las que fueron expulsados no por el colonialismo español, sino por el Ejército chileno.

Los que en defensa de la libertad de expresión, asfixiaron hasta cerrar revistas, periódicos y medios que jugaron el papel más valiente en contra de la dictadura, los que clausuraron El Clarín, Análisis y otras.

Los que nunca han protestado por los asesinatos de decenas de activistas de derechos humanos en Colombia, por la desaparición de estudiantes en México, por las condiciones carcelarias y juicios arbitrarios de independentistas puertorriqueños en Estados Unidos, o por las brutales represiones contra trabajadores y comuneros en Perú.

Los que tampoco han abierto la boca por la libertad de los dirigentes mapuche detenidos en virtud de una ley anti terrorista creada por la dictadura e invocada por los que se dicen demócratas.

Los que hablan de elecciones limpias, pero se quedaron callados cuando Al Gore fue despojado ilegalmente y mediante fraude de la presidencia de Estados Unidos como lo demuestra una investigación de la Universidad Internacional de Florida.

Los que apoyaron el golpe de Estado contra el Presidente Chávez señalando que él mismo había creado las condiciones para su derrocamiento y reconocieron de manera inmediata a los usurpadores. Es lo mismo que dijeron e hicieron cuando fue derrocado el presidente Allende y corrieron a lamerle las botas a los militares.

Los que vivieron su dorado exilio viajando de país en país financiados por aquellos que los adoctrinaron, mientras miles de chilenos eran desangrados, masacrados, asesinados, desaparecidos y reprimidos

Los que entraron a los gobiernos de los últimos 25 años como humildes funcionarios y salieron de él millonarios y desbordantes de felicidad por sus hazañas “ en favor de la democracia”.

Los que fueron cómplices de la desaparición, la tortura y la muerte de miles de chilenos.

Los que pretenden dar cátedra sobre los sistemas electorales de otros países, pero han vivido usufructuando un sistema electoral binominal antidemocrático creado por la dictadura que les ha permitido sostenerse en el poder

Los que hablan de pobreza pero son los parlamentarios con los salarios y las prebendas más altas del mundo

Los que se oponen a la reelección fuera de su país, pero llevan 15, 20 y hasta 24 años siendo diputados y senadores.

Los que están preocupados por proteger criminales de otros países, de la misma manera que protegieron a Pinochet cuando fue detenido en Londres y lo salvaron de ser juzgado por delitos de lesa humanidad. En esa ocasión reclamaron extraterritorialidad para impedir que el dictador fuera acusado, mientras aceptan la misma, para emitir opiniones sobre otros sistemas jurídicos.

A propósito de cárceles y presos, ¿Qué opinan sobre la prisión de Guantánamo, que Estados Unidos mantiene ilegalmente violentando el derecho internacional? ¿Cuántas declaraciones han hecho? ¿Cuántas notas de protesta han enviado al gobierno de ese país?

¿Quién les paga este viaje a Venezuela? Tal vez Ponce Lerou, el yerno del dictador quien financió a algunos de ustedes para hacer política y aprobar leyes en su provecho.
¿Por qué engañan al pueblo chileno, robándole sus recursos al decir desde el Senado que vienen en "misión oficial" cuando no han sido invitados por ningún

Poder del Estado venezolano? Sería interesante que los parlamentarios venezolanos fueran, sin invitación, a “observar” las elecciones chilenas.

¿De dónde sacan el dinero para venir a apoyar a la oposición venezolana? De los fraudes tributarios y financiamientos ilegales por los que a algunos de Ustedes están investigados por la Justicia. Tal vez sea, de Soquimich, o del grupo PENTA. A lo mejor fue el Grupo Saieh, a través de Corpbanca.

¿Quién les paga el hotel y sus gastos? ¿Quién les da sus jugosos viáticos para “luchar por la democracia”? A lo mejor, fue el Grupo Angelini a través de Corpesca, el que como en otras ocasiones les entregó gentilmente unos chequecitos a algunos de ustedes para que aprobaran una ley de pesca para privatizar el mar, a fin de favorecer a siete familias empresariales en detrimento de miles de pequeños y medianos pescadores.

Díganme, ¿sacaron su “tajada” de la estafa de la Polar o de la millonaria deuda en impuestos que le correspondía pagar a la empresa Johnson condonada en el gobierno de Piñera? Ellos no son buenos pagadores al fisco nacional, pero saben que algunos de ustedes tienen precio y gustosamente están dispuestos a financiar “su abnegada lucha por la democracia y la libertad”.

A lo mejor fue el señor Paulmann a través de Cencosud quien hizo su importante contribución al “Estado de Derecho” que Ustedes defienden con determinación y firmeza. Por cierto, el mismo “Estado de Derecho” que heredaron de Pinochet y que no han hecho mucho por cambiar

¿Será que ustedes no sabían nada de los casos de información privilegiada que fue utilizada por CGE, Hábitat, Cruz Blanca, Bilbao y Hurtado entre otras para saquear a los chilenos?

¿O el dinerito para este tour por el “Caribe salvaje“ que necesita que lo civilicen proviene de la empresa minera Los Pelambres del Señor Luksic o de la Papelera de Eliodoro Matte a quienes algunos de ustedes se han apresurado a justificar y en algunos casos hasta proteger, incluso cuando este último hasta se burló de la Presidenta de la República, compañera de algunos de Ustedes en la “Nueva Mayoría”?.
¿Qué han hecho ante las acusaciones de colusión de las farmacias, los buses, las aerolíneas, los productores de pollo y de papel, los que han creado gigantescos monopolios para expoliar al pueblo que los eligió?

Bastante trabajo tienen y poco hacen, -a la luz de las informaciones- como para que anden tratando de arreglar otros países. Dicen en Chile, que más del 50% de los parlamentarios han sido acusados por hechos de corrupción que se están investigando. La democracia en Venezuela tiene bastantes problemas, pero deben ser los venezolanos los que los arreglen. Para ello, existen mecanismos constitucionales (que Chile con una Constitución hecha por Pinochet no posee). Y no nos interesa intercambiar experiencias con estas “prácticas democráticas” que se han hecho tan comunes en su país.

A pesar de sus dudosos antecedentes, a pesar que sabemos quiénes son, les decimos ¡¡¡¡Bienvenidos a Venezuela!!!!!. Su curriculum los avala, por su “denodado esfuerzo a favor de la democracia”. Claro, se entiende que hacen esforzados sacrificios, por lo que necesitan algunos “milloncitos” que con sumo placer les hacen llegar los grandes empresarios a través de las cada vez más “normales” prácticas corruptas e ilegales que dan cuenta de la democracia que nos quieren traer. Algunos de ustedes, cómplices de la represión, promotores de golpes de Estado, traidores de Allende son verdaderos ejemplos de lo que nos vienen a transmitir.

¿No viene Jovino Novoa? Él es un asiduo de todas nuestras elecciones, pero no echaremos de menos al Sub Secretario del Interior del gobierno de Pinochet, dicho en otras palabras, al segundo jefe del aparato represivo de la dictadura. Nos dan miedo las experiencias que pueda “aportar”. Nos recuerda la época en que su colega Posada Carriles y otros “paladines de la democracia” asesoraban a las fuerzas policiales de los gobiernos de los años 60 y 70 del siglo pasado en Venezuela. Sin hablar, -porque no me consta- de otras prácticas de Novoa que se han mencionado con exuberancia en los medios de comunicación chilenos, además, porque esta columna puede ser leída por niños y jóvenes menores de 18 años.


Deben ser respetados porque fueron elegidos por su pueblo, como nosotros sabremos elegir a nuestros representantes. Tal vez en Chile no los conozcan bien, los medios de comunicación se encargan de ocultar algunas de sus “fallitas”, pero en Venezuela sí sabemos quiénes son. Sólo les voy a decir que si vienen a apoyar a la oposición, su práctica política, su dudosa ética y moral, y su amor por el dinero permitirán que su presencia termine siendo de gran apoyo para el chavismo. Sus candidatos se lo sabrán agradecer. Bienvenidos, hijos de Pinochet. Aquí los esperamos.

domingo, 15 de noviembre de 2015

¿Fin del ciclo neoliberal en los países capitalistas desarrollados? II

La semana pasada hablamos de lo que se ha dado en llamar el “fin del ciclo progresista” con el objetivo de dar a conocer mi punto de vista sobre el debate que se ha generado en los medios sobre ese tema. Al respecto quisiera recomendar un extraordinario artículo, -que comparto en su totalidad- escrito por el analista político y periodista panameño Nils Castro, publicado el 14 de octubre pasado en el periódico Página 12 de Argentina, bajo el título “El fenómeno cíclico no se agotó”. Es un tema abierto que no se extinguirá con las elecciones presidenciales argentinas del 22 de noviembre ni las parlamentarias venezolanas del 6 de diciembre. Tampoco se agotará nunca el acoso imperial a todo aquel que inicie un camino soberano, independientemente que no toque las estructuras del sistema ni con el “pétalo de una rosa”, porque no es eso de lo que estamos hablando, como lo señala Atilio Borón en un reciente artículo, al referirse a las particularidades de los comicios en Argentina.

Pero, oculta tras esa discusión subyace la otra, la que podría llamarse “el fin del ciclo neoliberal en los países capitalistas desarrollados”. Hasta la década de los 70 del siglo pasado, América Latina marchaba a la zaga de los acontecimientos políticos mundiales. Los movimientos políticos de finales del siglo XVII, del XIX y la mayor parte del XX en la región, respondieron muchas veces a eventos que se desarrollaban fuera de nuestras fronteras. Así, tuvimos el influjo de la independencia de Estados Unidos, la Revolución Francesa, la derrota de Napoleón Bonaparte en 1815, la revolución de Rafael Riego en España en 1820, todas estas, acciones que influyeron de manera sustancial en el curso de las guerras de Independencia. Posterior a ello, la atadura a Gran Bretaña y a continuación a Estados Unidos, hicieron que nuestro acontecer político estuviera permanentemente signado por los avatares que procuraban las decisiones de política exterior e incluso de la política interna de estas potencias, en particular en los ámbitos económico y militar. 

Durante el siglo XX, esta situación tuvo relevante particularidad antes, durante y después de las dos guerras mundiales. Al finalizar la segunda de ellas, en 1945, el mundo bipolar y la guerra fría “amarró” indisolublemente a los gobiernos de la región (salvo contadas excepciones) a los designios de Estados Unidos y el capital transnacional. La confrontación con el sistema socialista desató la más feroz persecución a los luchadores democráticos y revolucionarios, la represión fue institucionalizada mientras los ejércitos latinoamericanos hacían el trabajo sucio, después de su consabido adoctrinamiento en la Escuela de las Américas y otros centros de “estudio”, en los que entre otras cosas, aprendían a perfeccionar los métodos de tortura.

En la década de los 70 del siglo pasado, ya se había puesto fin hacía rato a la política del “Buen Vecino” que Estados Unidos implementó para ganarse el apoyo latinoamericano en su participación en la guerra mundial. La guerra fría estaba en pleno apogeo, y salvo la revolución boliviana de 1952, el intento inacabado de Jacobo Arbenz en Guatemala en 1954 y los gobiernos de Getulio Vargas en Brasil y Juan Domingo Perón en Argentina, que fueron expresión de un sentimiento nacionalista y democrático que irrumpió en la región, la polarización global, que tuvo poco después su mayor expresión cuando la Revolución Cubana declaró su carácter socialista eran expresión de la fisonomía de una época, que además vio como caían las dictaduras de Perú, Colombia y Venezuela. 

Parecía que había un ascenso democrático en la región y una crisis en el control estadounidense de la misma. La respuesta fue brutal, esa década de los años 70 fue testigo del enseñoramiento de las dictaduras más sanguinarias de la historia que pudieron entronizarse bajo el paraguas protector de Estados Unidos. Sin la existencia legal de partidos políticos, ni sindicatos, con la prensa libre acallada, y los parlamentos cerrados, fue fácil imponer modelos neoliberales que permitieron incrementar los niveles de exclusión social, generando ganancias extraordinarias para las empresas transnacionales y las oligarquías locales. Sin embargo, Europa marchaba a contrapelo. En esos mismos años 70, caían una a una las dictaduras fascistas de España, Portugal y Grecia. La democracia florecía en el Viejo Continente. Mientras tanto, una cantidad no menor de líderes políticos latinoamericanos, social demócratas fundamentalmente, vivieron su exilio en Europa, donde fueron aleccionados y comprados por estos demócratas de nuevo cuño que se preparaban para instaurar modelos neoliberales en sus países, a la usanza de lo que las dictaduras hacían en América Latina. Para los social cristianos no fue necesario vivir ese proceso, porque la gran mayoría de ellos fueron cómplices y partícipes de las dictaduras y absorbieron de manera directa, bajo financiamiento de sus gobiernos militares las enseñanzas malignas de la Escuela de Chicago. 

Ahora, Europa era la que comenzaba a marchar detrás de América Latina. Después de los desastrosos años 80, llamada “década perdida” por los economistas, el modelo neoliberal comenzó a entrar en crisis y con ello las dictaduras que los sostenían. Paradójicamente, bajo la influencia ­­­­de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, Europa asumía el neoliberalismo, comenzando la destrucción de los “Estado de bienestar” que había construido al finalizar la guerra.

Pero, el nuevo siglo comenzó a producir cambios más profundos en nuestra región desde la llegada al gobierno del Comandante Hugo Chávez, una nueva camada de líderes comenzaron a desmontar la estructura todavía vigente que sostenía los modelos neoliberales. Sin que ello, significara una transformación profunda de la economía y la sociedad, la respuesta imperial no se hizo esperar. Ahora, por primera vez en la historia, era América Latina la que sentaba las pautas de la política a nivel global. Mientras ello ocurría, Europa se solazaba con sus modelos neoliberales que restringían cada vez más las libertades democráticas y los derechos de los trabajadores.

Quince años después, cuando se habla del “fin del ciclo progresista”, en algunas potencias capitalistas, sus pueblos comienzan a “alebrestarse” y producir ciertos hechos que cuando menos llaman la atención. En septiembre de este año, en Australia, el primer ministro Tony Abbott fue destituido al perder la confianza en el seno de su partido tras “las numerosas encuestas que mostraban, en los últimos meses, una notable pérdida de confianza entre la opinión pública australiana”. Aunque, su sucesor en el cargo, Malcolm Turnbull, es un correligionario de su Partido Liberal, el mismo ha manifestado ideas mucho más avanzadas respecto de participación y derechos de mujeres y homosexuales, cambio climático, protección de la niñez e incluso ha sido partidario de establecer el sistema republicano en su país, que es miembro del Commonwealth británico y por tanto súbdito de su monarquía. Australia ha sido un leal aliado de Estados Unidos en la mayor parte de sus aventuras militares. El nuevo primer ministro ha designado por primera vez en la historia a una mujer como ministra de defensa.

En Canadá, el partido Conservador del ex primer ministro Stephen Harper sufrió una aplastante derrota a favor del partido Liberal y su líder Justin Trudeau en las elecciones del 19 de octubre en lo que el analista Thomas Walkom, del diario Toronto Star consideró “un repudio a Harper y a su estilo de gobierno”. Según Walkom, “al elegir a los liberales de Trudeau, los votantes estaban diciendo basta a tanta mezquindad en la política”.


La derrota de Harper, uno de los más importantes socios de Estados Unidos en sus acciones militares en diferentes regiones del planeta es considerada por el periodista argentino-canadiense Alberto Rabilotta como el “repudio a una década de políticas neoliberales que terminaron por arrasar lo que quedaba del Estado de bienestar, un importante referente de la sociedad y la identidad de los canadienses, así como el rechazo a una política exterior derechista, adosada a la OTAN y contraria,(…) a la tradición de más de medio siglo de la política exterior canadiense basada en la búsqueda de soluciones políticas y diplomáticas a los conflictos armados”.

En ese ámbito, el 24 de septiembre el nuevo líder del Partido Laborista británico Jeremy Corbyn, obtuvo una sonora victoria que lo encumbró a la máxima dirección de su partido, sustentada en una plataforma considerada “de izquierda sin compromisos”. El triunfo de Corbyn con un 59,5% y una inusual participación de 76% es, en primer lugar una profunda derrota para Tony Blair y sus huestes que hizo que el partido Laborista se pareciera tanto al Conservador que sus diferencias tan disimiles eran difíciles de detectar por los electores. En estas condiciones, la opinión pública británica comienza a conjeturar una eventual derrota de los conservadores en las próximas elecciones.

Corbyn se define como pacifista y republicano. Ha participado en diferentes campañas contra la guerra y de solidaridad con Palestina. Tuvo un activo papel en el intento de juzgar al dictador chileno Augusto Pinochet cuando fue detenido en Londres. La sola victoria de Corbyn en las elecciones internas del partido laborista significo que miles de ciudadanos solicitaran su ingreso a ese partido, esperanzados en un cambio de orientación a su política neoliberal.

Otro tanto, ha ocurrido con la sorpresiva campaña electoral del senador Bernie Sanders en las internas del Partido Demócrata que lo ha colocado en segundo lugar detrás de la candidata del presidente Obama, Hillary Clinton. Sanders, se considera un político social demócrata, lo cual es mucho decir en Estados Unidos. En la lógica de ese país, sus propuestas reflejan ideas avanzadas respecto de temas como la protección del medio ambiente y el cambio climático, el derecho a la educación y la salud, la desigualdad de los ingresos, el financiamiento y los gastos de las campañas electorales, su negativa a la disminución de los impuestos para los ricos propuesto por el presidente Bush, las libertades civiles y la crítica a la ley Patriota y el derecho a la privacidad de los ciudadanos.


Algunos analistas han afirmado, que independientemente de lo que pudiera ocurrir con Corbyn y Sanders, su discurso ha obligado a sus opositores a moderarse en algunas propuestas que han vertido con sentido retrógrado, dado el inusitado apoyo que han obtenido en importantes sectores de la ciudadanía.


Finalmente, en Portugal, una alianza de los partidos Socialista, Comunista y el Bloque de Izquierda llevaron a la caída del gobierno de derecha en ese país ibérico. La nueva coalición sustentó su acuerdo en el logro de consensos respecto del fin de los recortes impuestos por la troika conformada por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional y la vuelta al escenario económico de 2011, cuando el gobierno de la derecha aprobó importantes recortes en las pensiones y los salarios. Algunos de los puntos acordados para formar gobierno son el aumento de las pensiones, el complemento de las rentas mínimas para jubilados, el fin de los recortes a los salarios de los funcionarios públicos y la reposición de un 25% por cada trimestre de 2016, la elevación del salario mínimo, al reposición de cuatro feriados (dos laicos y dos religiosos) que habían sido suprimidos, el establecimiento de una jornada laboral de 35 horas semanales, reformas a la legislación laboral para beneficiar a los trabajadores, progresividad de los impuestos y deducción por hijos, reducción de la sobre tasa al impuesto a la renta, bajada del IVA y un impuesto a las herencias superiores al millón de euros, supresión de tasas de seguridad social a los que ganan menos, reforma de las tasas por servicios de salud, rebaja de la tarifa eléctrica aplicando una tarifa social a 500 mil familias de bajos recursos y anulación de las privatizaciones que estaban en marcha y fin de ellas a futuro. Todas medidas, de claro corte anti neoliberal.

Entonces, si estamos hablando de fin de ciclo, ¿a cual nos referimos? ¿no será más bien que no hemos sistematizado aquello que el presidente Correa llama el cambio de época y nos quedamos sin categorías para estudiar lo que está ocurriendo? Pero, más allá del debate académico, que no tuviera mayor importancia, si no estuviera en juego la vida de millones de ciudadanos, lo relevante es que no existen ciclos. La sociedad y la economía se rigen por leyes científicas que sin embargo, suelen ser manipuladas por oscuros intereses mediáticos de minorías. Mientras un “fin de ciclo” se presenta como terminal y catastrófico, el “otro” se oculta, se minimiza y se hace desaparecer. Así, se construyen falsos referentes en el cerebro de los ciudadanos, que los inducen a actuaciones políticas y sobre todo electorales acorde a la información que han recibido. Además, dicen que eso se llama democracia y “libertad de prensa”.

lunes, 9 de noviembre de 2015

EEUU provoca a Venezuela en busca de excusas para iniciar una operación de mayor envergadura


La reciente incursión aérea de un avión militar estadounidense en espacio soberano de Venezuela se inscribe en la ya larga lista de acciones agresivas de ese país contra el gobierno bolivariano. La misma no se puede ver aislada de las peligrosas declaraciones injerencistas del General John Kelly, Jefe del Comando Sur de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, contra Venezuela y la declaración del presidente Obama de marzo de este año en la que define a Venezuela como un “peligro para la seguridad nacional de Estados Unidos.

En un contexto más amplio, esta irrupción violatoria de la soberanía venezolana forma parte de una restructuración estratégica de las fuerzas armadas de Estados Unidos en el Hemisferio Occidental para impedir el normal desenvolvimiento de las funciones gubernamentales en aquellos países que han decidido un camino independiente de desarrollo. Ello incluye la reactivación de la 4ta. Flota, inactiva desde 1950 y la instalación de una serie de bases militares de todo tipo en las cercanías de Venezuela, de ellas siete en Colombia y otras en las islas holandesas del mar Caribe, muy próximas al territorio terrestre venezolano.

Esta nueva agresión es una provocación a fin de buscar una respuesta militar de Venezuela que le de excusas a la potencia imperial para iniciar una operación de mayor envergadura. Lo peligroso, es que la historia de Estados Unidos no ha estado exenta de auto agresiones para justificar sus intervenciones militares. Vale mencionar la explosión del Acorazado Maine en Cuba en 1898 y el incidente del Golfo de Tonkin en Vietnam en 1964, ambos hechos devinieron en guerras de gran amplitud por la dimensión, el tiempo de las operaciones y los objetivos a lograr. 

Tampoco es ajena a Estados Unidos la falsedad de las declaraciones de sus autoridades apoyadas en la tergiversación de los hechos que hacen los medios transnacionales de comunicación a su servicio, que seguramente ocultarán la noticia, obviarán las declaraciones documentadas del Ministro de Defensa de Venezuela, General Vladimir Padrino López y argumentarán en torno a una supuesta paranoia del gobierno de Venezuela.

En este contexto, y en la perspectiva de las próximas elecciones parlamentarias, la violación del espacio aéreo venezolano es una acción temeraria y peligrosa del gobierno de Estados Unidos que debe ser alertada y denunciada como violatoria de la soberanía y del derecho internacional.

sábado, 7 de noviembre de 2015

¿Fin de ciclo? I


Durante los últimos meses hemos sido testigos de un denodado esfuerzo de un grupo importante de estudiosos, investigadores, académicos y analistas para aportar a favor o en contra de la idea de lo que se ha dado en llamar “el fin de ciclo de los gobiernos progresistas” o la “restauración conservadora” como la ha denominado el presidente Rafael Correa. Interesantes debates se han producido al respecto. Me da la impresión que la mayoría de las opiniones responden a una reacción defensiva mientras se obvia otro debate necesario y paralelo referido a lo que podríamos llamar “el fin del ciclo neoliberal al exterior de América Latina”. Esta semana hablaremos del primer proceso y dejaremos el segundo para la próxima. 

Para comenzar, quisiera exponer algunas reflexiones sobre la imagen que trasunta detrás del concepto de “gobiernos progresistas”. Para mí no es clara. La idea de progreso proviene del avance ideológico que supuso la superación del feudalismo y el adelanto que en el mismo ámbito condujo al Renacimiento y a la aceptación de la racionalidad moderna como superación del paradigma que aceptaba que el conocimiento provenía de la idea teológica del espíritu. Todo ello sirvió de base para que el paradigma del progreso fuera usado como soporte del capitalismo en sus fases de desarrollo más acelerado, en particular durante las revoluciones industriales que se asociaron a esa idea. En esa medida, el concepto “progreso” se vinculó a los “éxitos” que el capitalismo generaba y que se visualizaban como una evolución dialéctica en relación al sistema feudal.

La irrupción de la revolución rusa al entrar el siglo XX, conjeturó un nuevo debate acerca de la imagen del progreso. La posibilidad real de que el capitalismo fuera negado por el socialismo no fue aceptada como progreso sino como regresión. Las ideas socialistas eran presentadas a través de las mass media como sinónimo de conservadurismo. En esa medida, la “verdadera” revolución no se produjo en 1917 sino en 1989, teniendo como símbolo la caída del Muro de Berlín y la posterior desaparición de la Unión Soviética y con ello el fin de la guerra fría y el mundo bipolar. Por ejemplo, a fines del siglo XX, se llegó a decir que la Revolución Cubana era expresión de “ideas retrógradas, anquilosadas y conservadoras” que no tienen sustento en el mundo que se vivía. Con ello se anticipaba la caída de Cuba y su apropiación por el imperio estadounidense.

El triunfo electoral de Hugo Chávez en 1998 y su asunción de la presidencia de Venezuela a comienzos del año siguiente inauguró una época que con el devenir de los años y las victorias en las urnas de otros líderes de la región condujeron a lo que, -a mi juicio erróneamente- se han dado en llamar “gobiernos progresistas”. En mi opinión, éste es un término tan ambiguo que “sirve para todo y no sirve para nada”.

Veamos algunos ejemplos. El lema de uno de los gobiernos más profundamente neoliberales que ha tenido América Latina, el del chileno Ricardo Lagos, quien apoyó el golpe de Estado contra el Comandante Chávez en abril de 2002 era “Progreso con igualdad”. Estos gobiernos de la Concertación, incluyendo el de la Presidenta Bachelet, sostenedores de un modelo neoliberal, con democracia restringida a las veleidades de la Constitución pinochetista, también han sido considerados como progresistas. 

En el mismo contexto, el 10 de marzo de 2012 el ex presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso visitó Venezuela para dar una conferencia por invitación el Banco Banesco. En dicho evento, afirmó “un país puede cambiar y entrar en una senda del progreso, no importa lo difícil con que se presenten las circunstancias presentes”.

En estos dos casos, pareciera, que la sola oposición a la derecha fascista bastara para ser catalogado como progresista, sin importar su soporte del modelo neoliberal y su subordinación a Estados Unidos.

Hoy, son dirigentes de Partidos Progresistas en América Latina, el neoliberal encubierto Mauricio Macri de Argentina, su amigo, el ambiguo Marco Enriquez-Ominami de Chile que juega a arañar votos de la izquierda y la derecha, con discursos acordes en cada caso, a fin de llegar al gobierno, el renegado Henry Falcón en Venezuela con un discurso conciliador que ambiciona integrar a los indeterminados, engañando por igual a unos y otros, y el todavía alcalde de Bogotá Gustavo Petro contra quien se volcaron todos los poderes visibles y fácticos pata impedir una gestión sana en la capital colombiana. ¿Es posible colocar en este marco tan turbio de “progresismo” a los gobiernos de América Latina y el Caribe cuya distinción es haber intentado una redistribución más justa del ingreso y ostentar una condición anti neoliberal, anti hegemónica y de defensa de la soberanía?, Lo han logrado en mayor o menor medida, han avanzado en dimensión superlativa, aquellos que han establecido mecanismos más profundos de participación y de construcción de poder popular.

En otro ámbito, se les exige a estos gobiernos, logros que son imposibles de obtener en los marcos en los que se ha desarrollado su gestión. Me da la impresión que en algunos sectores existe alguna confusión terminológica y al suponer que estas administraciones encarnan gobiernos revolucionarios en el marco de la guerra fría. A veces, estamos aprisionados por términos propios del mundo bipolar que no tienen cabida en el desarrollo de la política actual. En ese sentido, no es dable que un gobierno “revolucionario” se juegue su estabilidad y continuidad en elecciones en el marco estrecho de la democracia representativa y de un sistema económico mundial que sigue siendo capitalista. Los conceptos de izquierda y derecha no bastan para construir una correlación de fuerzas que se oponga a la hegemonía imperial, a la imposición de gobiernos neoliberales, a la incorporación de millones de excluidos que han estado invisibilizados hasta hoy y a la imperiosa necesidad de salvar el mundo de la voracidad del capital que lo devasta y que destruye el medio ambiente. En esta lógica, nadie puede afirmar si Putin es de derecha o de izquierda, si lo es el gobierno de Irán o el de Siria, todos en primera línea de enfrentamiento a la expansión imperial. En otro ámbito, nadie podrá poner en duda que Raúl Castro sigue siendo un militante de izquierda y un inveterado líder revolucionario, después que Cuba, tras una larga y heroica lucha, logró establecer relaciones con Estados Unidos y pugnar por la normalización de sus vínculos con la potencia imperial. Es evidente que los cánones de análisis del pasado, no nos sirven ahora para enarbolar las mismas banderas justas de independencia, soberanía y libertad que ondearon en momentos pretéritos.

Dialécticamente, las revoluciones son un paso adelante que niega un pasado de ignominia. Si ellas, se llegaran a desarrollar por ciclos no podrían caracterizarse en tal concepto. La idea estratégica del cambio revolucionario, la lucha por la independencia y la libertad no se juegan en elecciones por muy democráticas que estas sean, porque en el trasfondo, las elecciones son expresión de un sistema restringido que mide la política sólo en términos cuantitativos, Además, en la realidad de la América Latina de hoy, este propio sistema de democracia representativa ha sido mutilado cuando el papel de los partidos políticos lo han asumidos los medios de comunicación que representan intereses oscuros de poderes fácticos que no son elegidos por la sociedad.

¿Invalida esto, lo que se ha avanzado en el presente siglo? No, al contrario. La obtención del poder político por estos gobiernos ha creado condiciones para avanzar en el proceso de organización popular, de formación política y de toma de conciencia. Es indudable que los pueblos están hoy en mejor condición que al comenzar este siglo, para luchar por sus derechos. No es el progreso, lo que puede medir la característica fundamental de estos gobiernos, ni vivimos fin de ciclo alguno. Lo que hay son elecciones en las que cada cierto tiempo hay que medir las fuerzas. Hay retrocesos y avances, pero no se puede confundir sujeto político con sujeto electoral y el sujeto de la transformación de la sociedad es el político. 

La correlación de fuerzas (que es un concepto mucho más amplio y completo) que el de medición cuantitativa en elecciones, ha avanzado positivamente, a favor de los pueblos, incluso si se llegaran a perder algunas elecciones en determinados países. Así, el proceso iniciado por el comandante Hugo Chávez en 1998, no tendrá retroceso. Las elecciones y la obtención de la victoria de las fuerzas populares en ellas, permiten colocar a grandes sectores de la sociedad en mejores condiciones para emprender la lucha por su liberación, pero no es la liberación en sí misma. La lucha política y la lucha electoral deben ir de la mano, pero sin dejar de entender que lo electoral es coyuntural, mientras que lo político es permanente.

Saber distinguir al enemigo principal, construir una correlación de fuerzas que lo aísle y debilite, establecer las más amplias alianzas bajo la hegemonía de los trabajadores y el pueblo son el ABC de la política que hay que poner en práctica en todo momento, incluyendo cuando se miden las fuerzas en los eventos electorales. Somos parte de una generación que tiene como responsabilidad salvar el planeta y avanzar en la construcción de una sociedad más justa y una vida mejor para las mayorías. Eso no depende de ciclos ni se puede hacer bajo la falsa bandera del progreso, que solo sirve para encubrir ideas ambiguas y engañosas.

viernes, 30 de octubre de 2015

¿Una Humillación? No, es el nuevo orden mundial emergente.




No quiero ser insistente con el tema, pero la “porfiada realidad” como fue llamada por alguien, no deja de confirmar que la construcción de un sistema internacional de balanza de poder sigue avanzando. Hace un año y medio (en abril de 2014) se publicó mi libro en el que argumentaba en ese sentido, y en este lapso, nuevas acciones de los actores hegemónicos corroboran el enunciado. 

Durante las últimas semanas, dos hechos vienen a alimentar la hipótesis. En primer lugar el viaje del presidente de China, Xi Jinping a Gran Bretaña en el que se firmaron importantes acuerdos, -impensables hace sólo 10 años- y la reunión en Viena para evaluar una salida a la crisis en Siria, con la participación de Rusia, Irán, Estados Unidos, Turquía y Arabia Saudita, -impensable hace solo un año-.

Más allá de la parafernalia del espectáculo mediático que rodea cualquier visita a un país en el que la monarquía juega un papel protagónico, muy superior al de los líderes políticos, el presidente Xi tuvo una extraordinaria acogida en Gran Bretaña, a pesar de su subordinación extrema a Estados Unidos en temas de la esfera internacional. Las máximas autoridades del Estado chino y del gobierno británico establecieron una “asociación estratégica a nivel global para el siglo XXI” en áreas que van desde la internacionalización de la moneda china, el renminbi (RMB) o yuan y el libre comercio, hasta la ciber seguridad, la protección de la propiedad intelectual y el cambio climático. La visita se desarrolló en un clima de amistad y calidez muy distante del frío recibimiento que tuvo Xi en Estados Unidos durante el mes de septiembre. Así mismo el Reino Unido reafirmó su respaldo a la inclusión del RMB en la cesta de derechos del Fondo Monetario Internacional y anunció su intención de incrementar su empleo en las transacciones bilaterales. De igual manera, Beijing y Londres ajustaron procedimientos sobre un estudio de viabilidad a fin de establecer vínculos entre las Bolsas de Shanghái y Londres.

En otro ámbito, los dos países firmaron acuerdos comerciales por un monto superior a los 60 mil millones de dólares en las esferas energética y de transporte, entre otras. En esa materia, lo más destacado es el financiamiento por parte de China de una tercera parte de la primera central nuclear que construye el Reino Unido desde 1995. La potencia asiática participará en este proyecto en conjunto con el gigante energético francés EDF. En el transcurso de la visita, el presidente Xi y el primer ministro Cameron también llegaron a acuerdos para una inversión china en los sectores gas y petróleo en asociación con las empresas británicas Rolls Royce y British Petroleum (BP). De igual manera China estará presente en la renovación y puesta en funcionamiento nuevamente de la central de Hinkley, paralizada desde hace algunos meses y el diseño y construcción de la de Essex con una participación del 66,5%.

Estos acuerdos, -que siembran perspectivas de un equilibrio mundial de otro tipo entre potencias globales, en este caso dos miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU-, resultan inverosímiles si nos atenemos a la dinámica de la confrontación retórica que ambos países tienen en otros escenarios del enfrentamiento estratégico como el Medio Oriente. Steve Hilton, ex asesor político de David Cameron, en una entrevista con la BBC llegó a caracterizar los acuerdos como “una de las mayores humillaciones internacionales a las que hemos asistido”, sobre todo por las acusaciones occidentales a China como país que practica el espionaje electrónico.

Así mismo, sin tener tanto impacto, pero con acuerdos de similar trascendencia se han producido en días recientes las visitas a China de los Jefes de Estado de dos de los principales aliados de Estados Unidos en Europa: el presidente de Francia, François Hollande y la Canciller Federal de Alemania Angela Merkel. 

Por separado, en otro escenario, también se ha producido un acontecimiento que es expresión del nuevo orden mundial que nace. Durante los pasados jueves 29 y viernes 30 de octubre, se desarrolló en Viena, el intercambio más amplio jamás habido entre países directa o indirectamente implicados en el conflicto sirio. La novedad es la aceptación por Estados Unidos y sus adláteres Turquía y Arabia Saudita de la ineludible presencia de Irán. En el evento también participaron representantes de Francia, Alemania, la Unión Europea, China, Irak, Catar, Líbano, Egipto, los Emiratos Árabes Unidos y Omán, así como el emisario especial de la ONU para Siria, Steffan de Mistura.

Es evidente que el cambio de posición de Estados Unidos tuvo que ver con el auge de las acciones del ejército sirio en el terreno de los combates y el éxito de las operaciones aéreas de Rusia en la lucha contra el terrorismo. En este trazado, hoy también resulta imposible obviar el papel trascendente de Irán y del movimiento libanés Hezbollah en el apoyo político militar y económico al gobierno de Bashar El Assad. De ahí, la presencia de la nación persa en las conversaciones de Viena. 

El giro de Estados Unidos, que en el pasado había negado toda injerencia de Irán en la búsqueda de una salida negociada al conflicto sirio, supone un cambio significativo en la geopolítica del Medio Oriente y, en general en el ámbito global. Ello ha conducido a un malestar entre los aliados de Estados Unidos en la región: paradójicamente los otrora adversarios Israel y Arabia Saudita. Sin embargo, es importante decir que esta decisión no ha sido una concesión gratuita a Irán. Los persas lo han ganado con su firme resistencia ante la agresión a la que ha sido sometido durante los últimos años y su irrestricto apoyo a Siria, Irak, Palestina, Yemen y Líbano, creando una nueva correlación de fuerzas en la región que ha hecho impensable tomar decisiones sin contar con su opinión.

Estados Unidos parece haber escuchado a Henry Kissinger quien en su libro más reciente “World Order” (Orden Mundial), publicado en septiembre de 2014 opina que las diferencias culturales entre distintos países y regiones deben ser sorteadas, a fin de buscar consensos que sean aceptados por todas las partes. Este consenso debe ser tomado a partir de la aceptación de que las diferentes culturas entiendan el orden como base de las relaciones internacionales. 

Respecto del Medio Oriente, Kissinger señala que esta es la región más complicada para lograr el anterior desafío y que para establecerlo, se debe organizar un orden regional sustentado en el islam y hacerlo compatible con la paz y la estabilidad en todo el mundo, considerando que el planeta aún no se pone de acuerdo respecto del orden internacional del futuro. Con relación a Irán, el ex Secretario de Estado durante el gobierno de Richard Nixon, expone que éste es un Estado moderno, que ha aceptado jugar con las reglas internacionales vigentes.

Sugiere sin embargo, que Occidente no debería intentar establecer de manera ideal una “cruzada por la democracia” a partir de su propia visión de ella. En ese sentido, recomienda tomar en cuenta que otras regiones del mundo tienen sus propias definiciones respecto de los conceptos de legitimidad y poder. Todo esto, debería conducir a elaborar estrategias que lleven a objetivos realizables en pos de dirigir la política internacional hacia el equilibrio. El gobierno de Obama tradujo estas propuestas como “smart power” o “poder inteligente”, entendido como la combinación entre el poder blando (soft power) y el duro (hard power).

Lo que Kissinger está planteando es que, resulta imposible suponer que los valores culturales y políticos de Occidente puedan ser impuestos a los pueblos árabes y musulmanes únicamente por vía de la fuerza, y que solo una adecuada amalgama de instrumentos políticos, económicos, diplomáticos y militares les puede permitir lograr los objetivos. Por cierto, el fin último para Kissinger es conservar el poder de Estados Unidos como potencia hegemónica mundial.

Es decir, la estrategia no varía, pero debe modificarse la táctica y, en ese sentido, es que puede explicarse el acuerdo sobre el programa nuclear iraní y la invitación a éste para que participara en las conversaciones de Viena. Vale un paréntesis, para decir que esto es también lo que explica el cambio de política de Estados Unidos respecto a Cuba.

Este marco, nos da la pauta de que para Kissinger, la balanza de poder es una obligación de Estados Unidos si quiere sostenerse como máxima potencia mundial y apela a la flexibilidad de todos los actores, incluyendo del propio Estados Unidos, toda vez que le atribuye a éste el rol de principal responsable del mantenimiento de la balanza.

En su visión hegemónica, Kissinger apunta a la creación de una cultura y una justicia global que debe ser aceptada por todos y en la que deben coexistir todos. Sorpresivamente, apunta hacia el objetivo de “alcanzar el equilibrio, restringiendo mientras tanto a los perros de la guerra”.

Que una voz tan autorizada en el establishment estadounidense y global recurra a estas definiciones, sólo puede ser entendido como la aceptación de que un nuevo orden mundial está emergiendo, que las imposiciones unilaterales a través de la fuerza no tienen cabida en el futuro, y que las resistencias que ello pueda generar conducen a un debilitamiento estratégico del poder “único” de Estados Unidos. Es la admisión del concepto del “equilibrio por obligación” como se denomina el capítulo 14 de mi libro. Pero, otra cosa piensa Rusia, otra cosa piensa China y otra cosa debemos pensar los latinoamericanos si queremos sobrevivir en el mundo del futuro.