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lunes, 30 de marzo de 2020

Debe saber Estados Unidos…


Como una suerte de bestia hibrida bicéfala, en que una de sus cabezas es la de Dios y la otra de un sheriff del lejano oeste de las películas que protagonizaba John Wayne a mediados del siglo pasado, William Barr, fiscal general de Estados Unidos desenfundó su revólver para aplicar la justicia divina que todo dirigente imperial estadounidense cree tener para juzgar a cualquier persona sobre la tierra que no se arrodille ante la fuerza letal de su superior estupidez. 

El caso no pasaría de ser una anécdota más dentro de la continuada, insensata e ineficaz política de sanciones que estados Unidos aplica contra 37 países en el mundo si no fuera porque William Barr un frustrado agente de la CIA, cuya mayor ambición era llegar a ser Director general de esa agencia de inteligencia, tiene antecedentes en esto de dictaminar fantasiosas acusaciones sin pruebas, para después, moviendo su segunda cabeza ofrecer recompensa por la vida de cualquier jefe de Estado. 

Barr que en la CIA trabajó en la oficina de asuntos de China, siendo asesor legal de la Casa Blanca, en tiempos del presidente George H.W. Bush creó los instrumentos “legales” para justificar la invasión a Panamá, el asesinato de cientos de civiles y la captura del General Manuel Antonio Noriega, comandante en Jefe de las Fuerzas de Defensa de Panamá. En este caso ofreció un millón de dólares de premio por la captura del líder panameño. 

jueves, 26 de marzo de 2020

Reflexiones en tiempos de cuarentena


¿Se puede escribir de algo que no sea del coronavirus? ¿No se estará produciendo un hostigamiento mediático sobre el tema? En lo personal, teniendo claro lo que mi familia y yo debemos hacer para cumplir con las normas que ha dictado la Organización Mundial de la Salud para evitar el contagio y la expansión, he decidido no seguir leyendo miles y miles de recomendaciones de todo tipo que llegan, incluso algunas bastante contradictorias. 

El atosigamiento de los que escribimos para tratar de explicar el fenómeno en el marco de las ciencias sociales y políticas no deja de ser menor. Paradójicamente el encierro obligatorio ha hecho que las personas tengan más tiempo para leer, eso se ha notado. Tal vez esa sea una de las pocas cosas buenas que nos deja esta pandemia. 

Es loable el afán de informar acerca de la expansión de la enfermedad, los avances en términos científicos para enfrentarla y las probables repercusiones que este acontecimiento tendrá a futuro para toda la humanidad. 

He tratado de imaginarme el alcance de lo que esta situación pueda significar para la humanidad y me resulta imposible llegar hasta el final. Por supuesto, lo hago desde la perspectiva de lo que siempre he sido y lo que soy, de lo que siempre he pensado y que pienso. Ya lo escribí la semana pasada, pero lo quiero repetir: esta es una guerra del capitalismo contra la humanidad. Es expresión de su declive, de su incapacidad de ofrecer soluciones a los problemas de los ciudadanos y del afán de una minoría de incrementar la riqueza y el lucro a costa del aplastante conjunto de ciudadanos excluidos de los beneficios mínimos necesarios para vivir dignamente durante los 60, 70 u 80 años en que –casi milagrosamente- transitamos por la faz del planeta. 

miércoles, 18 de marzo de 2020

Coronavirus. El capitalismo contra el mundo



La tercera guerra mundial ha comenzado. Es la que el capitalismo le ha declarado al mundo. Este conflicto que se expresa como la lucha contra el coronavirus está poniendo en el tablero las reservas morales, éticas, económicas, políticas, culturales y científicas que la humanidad tendrá que utilizar para enfrentar y vencer a un enemigo implacable que usa armas como el lucro, la ganancia, la expoliación, la destrucción del planeta y la desaparición del Estado en su guerra a muerte contra la humanidad. 

Tal vez esta aseveración parezca tremendista, pero las evidencias están ahí para quien las quiera ver. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha informado que el gasto de salud per cápita en 2018 fue de 60 dólares en los países de ingreso medio y bajo y de 270 en los de ingreso alto. Al mismo tiempo el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI) dio a conocer que en el mismo año el gasto per cápita en armamento en el mundo fue de 240 dólares, lo cual además, como todos sabemos encierra la trampa del uso de promedios toda vez que en Estados Unidos fue de 1845, el de Francia 882, el de Reino Unido 715. . China gasta 169 y Rusia 414, muy por debajo de los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU que también lo son de la OTAN. En cualquier caso, todos muy por encima del promedio mundial. Visto de otra manera, los países encargados de garantizar la paz y la vida en el planeta, despilfarran miles de millones de dólares en organizar la muerte. 

jueves, 12 de marzo de 2020

Estados Unidos y la OTAN empantanados en el Asia occidental


Hace unos días fui invitado a impartir una conferencia en un diplomado sobre planificación y cooperación internacional. Me pidieron que expusiera sobre las dinámicas principales de las relaciones internacionales y las variables que se deben manejar para comprender tales escenarios. 

Comencé diciendo que respecto de la guerra fría cuando la bipolaridad hacía que el análisis fuera mucho más simple y acotado, en el mundo de hoy era sumamente complejo esbozar una opinión seria, comedida e informada. Aludía a la superposición y multiplicidad de variables que participan de los procesos, en los que a diferencia del pasado, la simplificación propia del mundo bipolar cuando se caracterizaba a los actores como “buenos o malos”, no ofrece perspectivas de estudio atinadas en el presente. 

Y afirmaba que el mejor ejemplo de esta aseveración es lo que ocurre en el Asia occidental, (llamada Medio Oriente desde la perspectiva eurocéntrica) el Asia central y el norte de África donde están ocurriendo tal cantidad de eventos simultáneos que registrar correctamente la dirección hacia donde apuntan ha devenido -desde mi perspectiva- en el problema más complejo desde fines de la guerra fría, hace alrededor de 30 años. 

jueves, 5 de marzo de 2020

En memoria de Rafael Cancel Miranda. Uno de los grandes de Nuestra América.


Estaba preparando mi artículo semanal. Pensaba escribir sobre las elecciones en Estados Unidos cuando me sorprendió la triste noticia del fallecimiento en Puerto Rico de Rafael Cancel Miranda, uno de los hombres más extraordinarios que he tenido la suerte de conocer. 

Llegué a su humilde casa en Cabo Rojo al occidente de Puerto Rico acompañado de mi amigo Antonio Gaztambide-Geigel cuando preparaba mi tesis de maestría en la que me propuse demostrar que el status colonial de la isla borinqueña era incongruente con el mundo de fines del siglo XX. Eso fue el 26 de julio de 1998. El día anterior se había cumplido el primer centenario (y espero que el último) del inicio de la ocupación de Puerto Rico por Estados Unidos. 

En Guánica (lugar del desembarco yanqui) hubo dos eventos, el de los independentistas, masivo y contundente rechazando la invasión, y el de los anexionistas -mucho más disminuido- conmemorando de forma exultante la llegada de los estadounidenses. No entendía porque ese fervor independentista no se manifestaba en las elecciones. En su discurso, el entonces gobernador Pedro Roselló expuso que llamaría a un plebiscito para que los puertorriqueños opinaran sobre el status del país.