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viernes, 30 de octubre de 2015

¿Una Humillación? No, es el nuevo orden mundial emergente.




No quiero ser insistente con el tema, pero la “porfiada realidad” como fue llamada por alguien, no deja de confirmar que la construcción de un sistema internacional de balanza de poder sigue avanzando. Hace un año y medio (en abril de 2014) se publicó mi libro en el que argumentaba en ese sentido, y en este lapso, nuevas acciones de los actores hegemónicos corroboran el enunciado. 

Durante las últimas semanas, dos hechos vienen a alimentar la hipótesis. En primer lugar el viaje del presidente de China, Xi Jinping a Gran Bretaña en el que se firmaron importantes acuerdos, -impensables hace sólo 10 años- y la reunión en Viena para evaluar una salida a la crisis en Siria, con la participación de Rusia, Irán, Estados Unidos, Turquía y Arabia Saudita, -impensable hace solo un año-.

Más allá de la parafernalia del espectáculo mediático que rodea cualquier visita a un país en el que la monarquía juega un papel protagónico, muy superior al de los líderes políticos, el presidente Xi tuvo una extraordinaria acogida en Gran Bretaña, a pesar de su subordinación extrema a Estados Unidos en temas de la esfera internacional. Las máximas autoridades del Estado chino y del gobierno británico establecieron una “asociación estratégica a nivel global para el siglo XXI” en áreas que van desde la internacionalización de la moneda china, el renminbi (RMB) o yuan y el libre comercio, hasta la ciber seguridad, la protección de la propiedad intelectual y el cambio climático. La visita se desarrolló en un clima de amistad y calidez muy distante del frío recibimiento que tuvo Xi en Estados Unidos durante el mes de septiembre. Así mismo el Reino Unido reafirmó su respaldo a la inclusión del RMB en la cesta de derechos del Fondo Monetario Internacional y anunció su intención de incrementar su empleo en las transacciones bilaterales. De igual manera, Beijing y Londres ajustaron procedimientos sobre un estudio de viabilidad a fin de establecer vínculos entre las Bolsas de Shanghái y Londres.

En otro ámbito, los dos países firmaron acuerdos comerciales por un monto superior a los 60 mil millones de dólares en las esferas energética y de transporte, entre otras. En esa materia, lo más destacado es el financiamiento por parte de China de una tercera parte de la primera central nuclear que construye el Reino Unido desde 1995. La potencia asiática participará en este proyecto en conjunto con el gigante energético francés EDF. En el transcurso de la visita, el presidente Xi y el primer ministro Cameron también llegaron a acuerdos para una inversión china en los sectores gas y petróleo en asociación con las empresas británicas Rolls Royce y British Petroleum (BP). De igual manera China estará presente en la renovación y puesta en funcionamiento nuevamente de la central de Hinkley, paralizada desde hace algunos meses y el diseño y construcción de la de Essex con una participación del 66,5%.

Estos acuerdos, -que siembran perspectivas de un equilibrio mundial de otro tipo entre potencias globales, en este caso dos miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU-, resultan inverosímiles si nos atenemos a la dinámica de la confrontación retórica que ambos países tienen en otros escenarios del enfrentamiento estratégico como el Medio Oriente. Steve Hilton, ex asesor político de David Cameron, en una entrevista con la BBC llegó a caracterizar los acuerdos como “una de las mayores humillaciones internacionales a las que hemos asistido”, sobre todo por las acusaciones occidentales a China como país que practica el espionaje electrónico.

Así mismo, sin tener tanto impacto, pero con acuerdos de similar trascendencia se han producido en días recientes las visitas a China de los Jefes de Estado de dos de los principales aliados de Estados Unidos en Europa: el presidente de Francia, François Hollande y la Canciller Federal de Alemania Angela Merkel. 

Por separado, en otro escenario, también se ha producido un acontecimiento que es expresión del nuevo orden mundial que nace. Durante los pasados jueves 29 y viernes 30 de octubre, se desarrolló en Viena, el intercambio más amplio jamás habido entre países directa o indirectamente implicados en el conflicto sirio. La novedad es la aceptación por Estados Unidos y sus adláteres Turquía y Arabia Saudita de la ineludible presencia de Irán. En el evento también participaron representantes de Francia, Alemania, la Unión Europea, China, Irak, Catar, Líbano, Egipto, los Emiratos Árabes Unidos y Omán, así como el emisario especial de la ONU para Siria, Steffan de Mistura.

Es evidente que el cambio de posición de Estados Unidos tuvo que ver con el auge de las acciones del ejército sirio en el terreno de los combates y el éxito de las operaciones aéreas de Rusia en la lucha contra el terrorismo. En este trazado, hoy también resulta imposible obviar el papel trascendente de Irán y del movimiento libanés Hezbollah en el apoyo político militar y económico al gobierno de Bashar El Assad. De ahí, la presencia de la nación persa en las conversaciones de Viena. 

El giro de Estados Unidos, que en el pasado había negado toda injerencia de Irán en la búsqueda de una salida negociada al conflicto sirio, supone un cambio significativo en la geopolítica del Medio Oriente y, en general en el ámbito global. Ello ha conducido a un malestar entre los aliados de Estados Unidos en la región: paradójicamente los otrora adversarios Israel y Arabia Saudita. Sin embargo, es importante decir que esta decisión no ha sido una concesión gratuita a Irán. Los persas lo han ganado con su firme resistencia ante la agresión a la que ha sido sometido durante los últimos años y su irrestricto apoyo a Siria, Irak, Palestina, Yemen y Líbano, creando una nueva correlación de fuerzas en la región que ha hecho impensable tomar decisiones sin contar con su opinión.

Estados Unidos parece haber escuchado a Henry Kissinger quien en su libro más reciente “World Order” (Orden Mundial), publicado en septiembre de 2014 opina que las diferencias culturales entre distintos países y regiones deben ser sorteadas, a fin de buscar consensos que sean aceptados por todas las partes. Este consenso debe ser tomado a partir de la aceptación de que las diferentes culturas entiendan el orden como base de las relaciones internacionales. 

Respecto del Medio Oriente, Kissinger señala que esta es la región más complicada para lograr el anterior desafío y que para establecerlo, se debe organizar un orden regional sustentado en el islam y hacerlo compatible con la paz y la estabilidad en todo el mundo, considerando que el planeta aún no se pone de acuerdo respecto del orden internacional del futuro. Con relación a Irán, el ex Secretario de Estado durante el gobierno de Richard Nixon, expone que éste es un Estado moderno, que ha aceptado jugar con las reglas internacionales vigentes.

Sugiere sin embargo, que Occidente no debería intentar establecer de manera ideal una “cruzada por la democracia” a partir de su propia visión de ella. En ese sentido, recomienda tomar en cuenta que otras regiones del mundo tienen sus propias definiciones respecto de los conceptos de legitimidad y poder. Todo esto, debería conducir a elaborar estrategias que lleven a objetivos realizables en pos de dirigir la política internacional hacia el equilibrio. El gobierno de Obama tradujo estas propuestas como “smart power” o “poder inteligente”, entendido como la combinación entre el poder blando (soft power) y el duro (hard power).

Lo que Kissinger está planteando es que, resulta imposible suponer que los valores culturales y políticos de Occidente puedan ser impuestos a los pueblos árabes y musulmanes únicamente por vía de la fuerza, y que solo una adecuada amalgama de instrumentos políticos, económicos, diplomáticos y militares les puede permitir lograr los objetivos. Por cierto, el fin último para Kissinger es conservar el poder de Estados Unidos como potencia hegemónica mundial.

Es decir, la estrategia no varía, pero debe modificarse la táctica y, en ese sentido, es que puede explicarse el acuerdo sobre el programa nuclear iraní y la invitación a éste para que participara en las conversaciones de Viena. Vale un paréntesis, para decir que esto es también lo que explica el cambio de política de Estados Unidos respecto a Cuba.

Este marco, nos da la pauta de que para Kissinger, la balanza de poder es una obligación de Estados Unidos si quiere sostenerse como máxima potencia mundial y apela a la flexibilidad de todos los actores, incluyendo del propio Estados Unidos, toda vez que le atribuye a éste el rol de principal responsable del mantenimiento de la balanza.

En su visión hegemónica, Kissinger apunta a la creación de una cultura y una justicia global que debe ser aceptada por todos y en la que deben coexistir todos. Sorpresivamente, apunta hacia el objetivo de “alcanzar el equilibrio, restringiendo mientras tanto a los perros de la guerra”.

Que una voz tan autorizada en el establishment estadounidense y global recurra a estas definiciones, sólo puede ser entendido como la aceptación de que un nuevo orden mundial está emergiendo, que las imposiciones unilaterales a través de la fuerza no tienen cabida en el futuro, y que las resistencias que ello pueda generar conducen a un debilitamiento estratégico del poder “único” de Estados Unidos. Es la admisión del concepto del “equilibrio por obligación” como se denomina el capítulo 14 de mi libro. Pero, otra cosa piensa Rusia, otra cosa piensa China y otra cosa debemos pensar los latinoamericanos si queremos sobrevivir en el mundo del futuro.

sábado, 24 de octubre de 2015

Relación China-América Latina y el Caribe: buenas perspectivas


La semana pasada visité la República Popular China, por invitación del Centro de Estudios Globales de la Universidad de Shanghái y la Asociación de Cultura Internacional de esa ciudad para dictar tres conferencias en el marco del “Simposio de Relaciones Sino-Venezolanas” organizado por esas dos instituciones de la urbe más grande del país asiático. Los temas de mis conferencias fueron: la situación política en Venezuela de cara a las elecciones parlamentarias de diciembre, las relaciones sino-venezolanas y las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela. Así mismo, participé como comentarista de la ponencia presentada por el Doctor Xu Schicheng, profesor-investigador titular y tutor del doctorado del Instituto de América Latina (IAL), anexo a la Academia de Ciencias Sociales de China, quien cuenta con más de 50 años de experiencia en los estudios sobre América Latina. El Profesor Xu disertó sobre el “Desarrollo de las relaciones entre China y América Latina y el Caribe en el siglo XXI”.

Por la importancia que tiene conocer el estado de las relaciones entre China y América Latina a partir de su visión propia, me parece importante rescatar algunos aspectos fundamentales de la presentación del profesor Xu, quien comenzó recordando que los vínculos entre su país y América Latina datan desde hace varias décadas, pero la llegada del siglo XXI los ha potenciado hasta llevarlos en una tendencia positiva de desarrollo que llamó “omnidireccional, de amplio alcance y de múltiples niveles”, a partir de la intensificación de los contactos y la consolidación de un alto grado de “confianza política mutua”.

En 2008, el gobierno chino publicó un documento sobre la Política de China hacia América Latina y el Caribe (ALC) denominado Libro Blanco, en el que se señala que al enfocar las relaciones con la región desde una mirada estratégica, “el Gobierno chino se esforzará por establecer y desarrollar con los países latinoamericanos y caribeños una asociación de cooperación integral caracterizada por la igualdad, el beneficio recíproco y el desarrollo compartido”.

Ello hace necesario profundizar la cooperación estratégica, intensificar los intercambios de alto nivel, crear mecanismos de consulta intergubernamentales, ampliar los contactos entre los parlamentos, los partidos políticos y los gobiernos locales y reforzar el intercambio de experiencias en materia de gestión de gobierno y manejo de asuntos administrativos. Con esos objetivos se han realizado en lo que va de siglo las visitas de los presidentes Hu Jintao en 2004, 2008 y 2010, Xi Jinping en 2013 y 2014 y de los primeros ministros Wen Jiabao en 2012 y Li Keqian en 2015.

En el plano económico, China ha fomentado la complementación recíproca con ventajas mutuas. El comercio bilateral pasó de 12.596 millones de dólares en 2000 a 263.600 millones de dólares en 2014, siendo China el segundo socio comercial de la región

Así mismo, se ha fortalecido el intercambio cultural. Hasta ahora se han creado 32 institutos Confucio para el estudio del mandarín y 10 Cátedras en 14 países de ALC, y se estableció el primer Centro de Cultura de China en México. De igual manera, se ha intensificado el envío de estudiantes y profesores entre ambas partes y los vínculos académicos. 

El Doctor Xu expuso que “China ha reforzado la comunicación y la coordinación de posiciones con ALC sobre temas comunes como cambio climático, seguridad alimentaria, energética y financiera, el sistema comercial multilateral, los objetivos de desarrollo del Milenio de la ONU y otros de carácter global con el objeto de preservar los intereses comunes. Frente a la compleja situación financiera y económica internacional, China está fortaleciendo el intercambio de experiencias con ALC sobre la prevención de riesgos para proteger la estabilidad financiera y económica nacional y regional y la participación conjunta para influir activamente en la elaboración de las reglas económicas, financieras y comerciales internacionales promoviendo el avance de un orden económico internacional más justo y razonable”.

En julio del año pasado, el presidente Xi Jinping visitó la región. Durante su estadía en Brasil, Xi se reunió con líderes de ALC acordando establecer relaciones de asociación integral basadas en la igualdad, el beneficio mutuo y el desarrollo común, y decidieron crear una comunidad de destino compartido entre China y ALC. Así mismo, se estableció el Foro China-CELAC, con lo que se crea una nueva plataforma para llevar adelante el diálogo multilateral sobre aspectos políticos, comerciales, sociales y diplomáticos a fin de innovar, creando una forma de colaboración y promoción del desarrollo común, avanzando en la cooperación integral bilateral.

La Primera Reunión Ministerial del Foro de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y China, se realizó en Beijing los días 8 y 9 de enero de este año. El presidente Xi Jinping fijó el objetivo del comercio bilateral entre China y ALC en 500.000 millones de dólares en los próximos diez años. El mandatario chino señaló que la inversión directa de China en América Latina alcanzará los 250.000 millones de dólares en la próxima década. Propuso un marco de cooperación y varios préstamos, fondos y proyectos en materia de infraestructura, agricultura, recursos energéticos, manufactura, alta y nueva tecnología, intercambios entre ciudadanos, entre otros. En la reunión se aprobó la Declaración de Beijing, el Plan de Cooperación CELAC-China 2015-2019, y las Reglas Institucionales del Foro CELAC-China. De esta forma, quedaron formalizados los acuerdos tomados en Brasil seis meses antes.

Al hacer mis comentarios sobre la presentación del Profesor Xu, señalé que para ALC, los vínculos con China marcan un nuevo tipo de relación de la región con una potencia mundial. Por primera vez, estas no son de subordinación y de imposición militar por parte de una parte hegemónica. No se puede ocultar, que -más allá de cualquier crítica o desacuerdo-, ello marca un punto de inflexión de las relaciones de la región con cualquier poder mundial en toda su historia. Para América Latina y el Caribe es positivo que China busque asociaciones estratégicas y de coordinación en asuntos internacionales y de integración con la región promoviendo consensos en temas internacionales. Eso ayuda a potenciar nuestro propio proceso de integración.

En 2012, durante la visita del primer ministro Wen Jiabao, en un discurso pronunciado en la sede de CEPAL en Santiago de Chile expresó que ambas partes nos debemos atener al “…respeto mutuo y al trato en pie de igualdad y atender de conjunto los intereses esenciales y las preocupaciones trascendentales…” Para nuestra región, con un historial de invasiones, ocupaciones, intervenciones militares y económicas y apoyo a golpes de Estado por parte de las potencias hegemónicas, ese tipo de trato, es ya ganancia. 

Las dificultades más notorias tienen que ver con las diferencias históricas entre nuestros países y las orientaciones tan diversas de los líderes y los gobiernos, lo cual obliga a una búsqueda de consensos a partir de los intereses compartidos. En esa medida, hasta ahora, el ritmo de las relaciones ha sido trazado en gran medida por Beijing, ante la pasividad de la región por generar propuestas de conjunto en beneficio de varios países simultáneamente a partir de los intereses propios. Por ejemplo en el área de infraestructura la prioridad de China es desarrollar proyectos que integren las costas del Atlántico y el Pacífico, pero a la región también le debería preocupar llevar adelante propuestas que potencien nuestra propia integración y, en esa medida, realizar planes que nos permitan vincularnos más de norte a sur y viceversa. 

En la región hay particularidades que conllevan distintos ritmos en su relación con China, lo cual hace que ésta privilegie a aquellas naciones con los que convergen mejor sus intereses. Por ello, es muy difícil hacer una evaluación global del impacto de los vínculos entre ambas partes. Hay países que tienen economías complementarias con China y hay otros (siendo México, el caso más emblemático) que compiten, sobre todo por el mercado estadounidense.

Por otro lado, es positivo para América Latina y el Caribe que China tenga necesidades de materias primas que se producen en nuestros países, pero esto podría conducir a la potenciación de una reprimarización de la economía, si se perpetúa la condición de exportadores de productos básicos y se reducen las posibilidades de industrialización en perjuicio de la empresa local. Todo ello conllevaría una interdependencia asimétrica que podría conducir de manera peligrosa a reproducir esquemas clásicos de la relación centro-periferia si no se establecen oportuna y puntualmente los correctivos. Pero ello depende más de la parte latinoamericana, de sus líderes y gobiernos que de China que ha mostrado voluntad de cooperar en el desarrollo industrial y tecnológico y el intercambio de conocimientos.

Hoy, cuando la economía china pasa por un momento de reducción de su demanda interna y un vuelco hacia un desarrollo endógeno que apunta a una elevación de la calidad en el crecimiento por encima de la cantidad que la había caracterizado en los últimos años, tal proceso ha tenido un fuerte impacto en la región, el que debe ser estudiado y enfrentado para sacar conclusiones necesarias que minimicen las consecuencias.

Se trata de vincular la agenda regional con laos necesidades de la agenda china, optando por el desarrollo productivo para evitar la reprimarización de la economía, creando políticas de esa índole en múltiples áreas en las que China puede ayudar estableciendo una relación integral no sólo en materia económica, también en lo referido a la cultura, la política y la seguridad, por ejemplo.

Es responsabilidad de América latina y el Caribe, avanzar hacia su propia integración, aprovechando mejor las oportunidades que China ofrece, trascendiendo el corto plazo y estableciendo programas y planes con visión estratégica.

viernes, 16 de octubre de 2015

El bloqueo estadounidense a Cuba: huella putrefacta de la guerra fría


Desde que se comenzó a aplicar el bloqueo a Cuba, su transitar ha sido contradictorio y obtuso. Estados Unidos ni siquiera, desde el punto de vista del concepto, ha querido aceptar su formulación y ejecución, utilizando para ello el eufemismo de “embargo”, confirmando de esta manera incluso, que terminológicamente, debe recurrir a la falsedad a fin de sostener una política injusta, que además ha fracasado de manera estrepitosa. 

El embargo es un término jurídico que dice relación con una acción judicial mediante la cual ciertos bienes quedan afectados hasta extinguir una obligación pecuniaria, a fin de que no puedan ser utilizados por el afectado ni en su propio provecho ni en el de terceros. Resulta evidente que en el caso que nos convoca, no hay obligación de Cuba para con Estados Unidos, toda vez que el origen de esta acción tiene claras motivaciones políticas, cuyos fundamentos se basan en la decisión soberana emprendida por el pueblo cubano de iniciar en 1959, un camino de desarrollo independiente y grande, liberándose de la tutela que había ejercido por 60 años la potencia imperial. Además, ningún tribunal ha juzgado a Cuba, ni se ha probado delito alguno que pudiera justificar tal medida. 

Hablar de bloqueo, establece con precisión el ejercicio emprendido a partir de una actitud imperial, si se considera que éste se define como un acto de guerra, de hostilidad contra un enemigo al que se le pretende doblegar a través de acciones que buscan impedir que obtenga suministros, mantenga sus comunicaciones y evite que pueda desarrollar sus actividades con normalidad. El problema, en este caso, es que Cuba jamás le ha declarado la guerra a Estados Unidos y, éste formalmente tampoco lo ha hecho. Por eso es que se ha visto obligado a eludir el término que conceptualmente define esta criminal política contra Cuba.

54 años después, período en el que 10 presidentes han pasado por la Casa Blanca, el bloqueo contra Cuba ha mostrado su ineficacia para cumplir los objetivos que se había propuesto, como lo ha reconocido el propio inquilino actual de la sede del gobierno estadounidense. El entramado jurídico que sustenta el bloqueo está montado sobre la Ley de Asistencia Exterior de 1961, la de Administración de las Exportaciones de 1979, la Torricelli de 1992 y la Helms-Burton de 1996. Todas fueron aprobadas por el Congreso de Estados Unidos y es esa instancia la que debe revocarlas, sin embargo, como dio a conocer la Directora General de Estados Unidos en el Ministerio cubano de Relaciones Exteriores, Josefina Vidal, “el Presidente tiene posibilidades, yo diría que ilimitadas, para vaciar al bloqueo de su contenido fundamental”.

Durante el último año (para que sirva de referencia), la política emprendida por el gobierno estadounidense significó que la economía y la sociedad cubana fue perjudicada en un monto calculado en 3.850.916.000 dólares, en su mayor parte (70%) por dificultades e impedimentos para realizar exportaciones de bienes y servicios. Las prohibiciones por el cierre del mercado estadunidense aumentaron 196% en este período. Así mismo, las medidas punitivas afectan los inventarios que deben mantenerse inmovilizados en el territorio cubano mientras puedan trasladarse a destinos más lejanos y la reducción de la inversión extranjera por temor a represalias y sanciones a las empresas que comercien con Cuba.

Hoy esta medida es repudiada por todo el mundo. En 1991, por primera vez Cuba presentó un Proyecto de Resolución contra el bloqueo durante el 46to. Período de Sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas, pero tuvo que ser retirado con posterioridad debido a las fuertes presiones ejercidas por Estados Unidos sobre muchos países. A pesar de ello, a partir de 1992 cuando 59 países la apoyaron y solo 3 la rechazaron, durante 23 años seguidos, la aplastante mayoría de naciones (incluyendo todas los de América Latina y el Caribe) que llegaron a 188 el año pasado, rechazaron el intento estadounidense de incomunicar a la isla antillana. Por el contrario, como expresión de otro gran revés de su política exterior, Estados Unidos se ha quedado solo apoyado por Israel en la votación anual. 

En la reciente Asamblea General de este año, Jefes de Estado y gobierno de países de todos los continentes, alzaron una vez más su voz para repudiar tal política. A través de sus máximos representantes, pueblos tan distantes y de gobiernos de diversas ideologías, como los de Ghana, Panamá, Serbia, Benin, Guinea Ecuatorial, Comores, Laos, Vanuatu, Namibia, México y Mozambique por citar algunos, clamaron por el cese del bloqueo a Cuba.

En este marco, pareciera un contrasentido la visita de Penny Pritzker, Secretaria de Comercio del gobierno de Estados Unidos a Cuba. Tal vez podría entenderse este viaje como un intento del presidente Obama de presionar al Congreso para que acelere la derogación de las leyes que mantienen el bloqueo, sin embargo como señala el destacado analista cubano Esteban Morales, la funcionaria estadounidense al comentar algunas medidas tomadas por su gobierno el pasado 18 de septiembre puntualizó que “las últimas regulaciones estaban diseñadas para apoyar al sector privado emergente en Cuba y colocarnos más cerca de alcanzar los históricos objetivos de política del presidente Obama”. El mismo Morales reflexiona al respecto “Su histórico mesianismo y la prepotencia los lleva a pensar que los demás somos tontos. Están tan acostumbrados a manipular a los otros y que les salga bien, que llegan a veces a desplegar una diplomacia tonta. Por eso su mayor reto será continuar negociando con Cuba de manera equilibrada y en igualdad de condiciones. Con respeto de su soberanía e independencia…”

En tal contexto, durante su reciente visita a Estados Unidos para participar en la Asamblea General de la ONU, el presidente de Cuba, Raúl Castro, fue enfático al referirse al tema del bloqueo durante su intervención en la magna cita. Así mismo, en la reunión bilateral que sostuvo con el presidente estadounidense, en un ambiente “respetuoso y constructivo”, según informó el canciller cubano Bruno Rodríguez, el mandatario cubano le reiteró a Obama su opinión respecto de que va a haber relaciones normales entre Cuba y Estados Unidos cuando el bloqueo, que causa daños y privaciones al pueblo cubano y afecta los intereses de los ciudadanos estadounidenses, sea levantado.

De igual manera, el máximo responsable cubano de la política exterior expuso que el ritmo del proceso hacia la normalización de las relaciones entre los gobiernos de Esta­dos Unidos y Cuba dependerá del levantamiento del bloqueo, que persiste en su totalidad y está en completa aplicación. Por ello, y considerando que el proceso de restablecimiento y normalización de relaciones no ha significado cambios sustanciales respecto del bloqueo, Cuba presentará nuevamente un proyecto de resolución similar al de los 23 años anteriores. Este proyecto será debatido y votado por la Asamblea General el próximo martes 27 de octubre.

Vale decir, que también al interior de Estados Unidos, son cada vez más, los que alzan sus voces para exigir el fin del bloqueo. En una declaración emitida por Engage Cuba, un grupo lobbysta de Estados Unidos que favorece las relaciones bilaterales, al referirse a la visita de la Secretaria Pritzker expuso que la misma es “un avance positivo que fortalecerá el momento sin precedentes en las relaciones Cuba-Estados Unidos” para concluir reafirmando que “A la vez que aplaudimos este viaje, consideramos absurdo que la política de Estados Unidos prohíba a nuestra propia Secretaria de Comercio promover las exportaciones estadounidenses durante su viaje a Cuba. El Congreso debe hacer su trabajo y levantar el embargo para un mejor fortalecimiento de los negocios en ambos países”

Por su parte, en una carta fechada el pasado 8 de octubre y enviada a los líderes del Congreso de Estados Unidos, nueve gobernadores de ese país han solicitado el levantamiento del bloqueo, por ser un impedimento para la normalización de las relaciones entre ambos países. En la misiva exteriorizaron que “Como gobernadores de los estados de Estados Unidos, escribimos para compartir nuestro apoyo al fin de las sanciones comerciales actuales impuestas contra Cuba. Es hora de que el Congreso tome medidas y retire las restricciones de viaje, financieras y otras que impiden una relación normal y el comercio entre nuestro país y Cuba”.

Así mismo, conocidas encuestadoras de Estados Unidos han mostrado que en los últimos meses ha habido un sustancial crecimiento del rechazo de la población y sectores sociales de ese país al mantenimiento del bloqueo a Cuba. En particular, esa cifra es aplastante entre los ciudadanos estadounidenses de origen cubano. Entre ellas, están la encuestadora Bendixen, Public Policy Polling, Universidad Internacional de la Florida, Hearst Corporation, el Pew Research Center y la empresa Associated Gik quienes confirmaron lo señalado anteriormente. 

Ya hace un año, el 12 de octubre de 2014, el New York Times, el medio de comunicación más influyente del país, publicó un editorial en el cual señalaba el beneficio que significaba para los dos pueblos la eliminación del bloqueo y el aumento de los mecanismos de intercambios culturales.

En este contexto, será verdaderamente interesante constatar qué postura asumirá Estados Unidos el próximo 27 de octubre. Un voto en contra, sería reflejo de una actuación contradictoria con el discurso del presidente, y de alguna manera, expresión de la debilidad que se ha hecho manifiesta en sus últimas decisiones de política exterior. Otras opciones, son que se abstenga o se ausente de la sala durante la votación. Más que una decisión referida a un tema internacional, la misma se sustentará en consensos y equilibrios internos que el presidente considerará, sobre todo cuando la campaña para elegir su sucesor o sucesora está lanzada. Queda por ver también que hará Israel en esta situación. Lo único seguro, es que el 27 de octubre el mundo nuevamente rechazará el bloqueo a Cuba por ilegal e inmoral y por respeto y admiración a un pueblo que lo ha resistido con coraje y sacrificio durante más de cinco décadas.

sábado, 10 de octubre de 2015

¡Ahora si comenzó la guerra contra el terrorismo!



A pesar de lo que se ha querido construir a través de las grandiosas súper producciones hollywoodenses, lo verdaderamente cierto es que Estados Unidos ha fundado sus victorias en la mentira y en la apariencia de una efectividad militar que no pasa de ser una quimera. Ello lo atestiguan varias de sus actuaciones durante el transcurrir de la historia: la explosión del acorazado Maine en la Bahía de la Habana, Cuba en 1898, la intervención en Filipinas ese mismo año, Pearl Harbor en 1941, el Golfo de Tonkin, Vietnam en 1964, Granada en 1983, hasta las más recientes falacias referidas a la posesión de armas nucleares por Irak que devino en la invasión a ese país en 2003 y la supuesta represión del gobierno de Libia contra manifestantes que dio cabida a los bombardeos de la OTAN, el derrocamiento y asesinato de Muamar Gadafi, la transformación de ese país en un Estado fallido y la crisis de migrantes que hoy enfrenta Europa.


Sin embargo, en Siria, no han podido edificar una farsa cinematográfica de tal estilo. Las acciones emprendidas por Rusia en alianza con Irán, Irak, Siria, Hezbollah y las organizaciones que representan al pueblo kurdo, lo han impedido poniendo en evidencia la incapacidad militar de Estados Unidos, mostrando su verdadero talante, el cual obstruye el sostenido discurso de combate al terrorismo. Al contrario, en días recientes, la potencia norteamericana y sus adláteres en la región, armados y financiados por el Pentágono, el Departamento de Estado y la CIA se han visto obligados a dar explicaciones por fallidas acciones llevadas a cabo por sus fuerzas armadas, las que son expresión de un extravío estratégico, una mediocridad operativa y una táctica imperfecta. Los tres niveles están fallando, lo cual es manifestación de una debacle, sólo comprensible por su subordinación única a la tecnología, mientras se subestima el factor humano y su capacidad e inteligencia como elemento decisivo para la toma de decisiones.

Por un lado, Estados Unidos bombardeó un hospital de Médicos Sin Fronteras en Afganistán causando 22 víctimas fatales y decenas de heridos. Como ya va siendo habitual, el presidente estadounidense pidió perdón y asunto resuelto. A esperar el próximo “error” y los venideros “daños colaterales” que ya se cuentan por miles en los países invadidos por Estados Unidos en el Medio Oriente. Para no ser menos, la fuerza aérea de Arabia Saudita atacó una fiesta de matrimonio en Yemen asesinando 130 ciudadanos que participaban de la ceremonia. Nada de ello ha impedido que los rebeldes huties sigan avanzando en territorio saudita donde ya ocupan la mayor parte de las provincias de Jizán y Najrán, -con un territorio superior a los 100 mil kilómetros cuadrados- las cuales pertenecieron históricamente a Yemen, y fueron ocupadas por Arabia Saudita, aunque la mayoría de su población perpetúan su identidad chiitas y ­­­yemenita. Así mismo, las fuerzas armadas de la monarquía, continúan sufriendo cuantiosas pérdidas materiales y humanas, incluyendo altos jerarcas militares del régimen de Riad, que fueron aniquilados en un ataque con cohetes a una importante base militar, todo lo cual ha sido ocultado por la prensa occidental. En otro ámbito, en Egipto fueron asesinados 12 ciudadanos, 8 de ellos mexicanos, también por un “error” de las fuerzas armadas de ese país, asesoradas y entrenadas por Estados Unidos. Tres países, tres deslices producidos por una obsesión anti terrorista que no ha producido resultados positivos tangibles. Por el contrario, 14 años después del inicio de dicha cruzada por el presidente Bush, ni en Afganistán, ni en Irak, mucho menos en Libia o Siria la coalición occidental ha logrado éxitos que puedan justificar los multimillonarios presupuestos invertidos en ello. Todo ha sido una gran farsa cuyo principal protagonista es el sistema imperial de Estados Unidos y sus actores más relevantes, sus ineficientes fuerzas armadas que sólo en Hollywood, CNN y Fox pueden logran ser transformados en héroes.

Como dije antes, en Siria quisieron construir la misma trama y ¡Oh sorpresa!, la denuncia vino esta vez desde las propias entrañas de las fuerzas armadas imperiales. Según informa el investigador español Enrique Montánchez quien a su vez, cita al diario New York Times, medio centenar de analistas de inteligencia del Mando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, encabezados por Gregory Hooker el analista de más alto nivel sobre Irak en el Mando Central (CENTCOM, por sus siglas en inglés), “han acusado a militares de alta graduación por obligarles a manipular sus informes para presentar un escenario optimista de la guerra que la coalición internacional libra contra los terroristas del Estado Islámico en Siria e Irak”, que comenzaron en agosto de 2014.

Hooker afirmó que sus jefes les exigieron cambiar los datos sobre el estado real de preparación de las fuerzas armadas iraquíes y presentar una imagen favorable del resultado de las acciones aéreas de Estados Unidos en Irak y Siria. Se trata, dijo, de “politizar” los resultados para mostrar a las altas autoridades políticas y de inteligencia del país, éxitos que no se han obtenido. Ante esto, David Faulkner antiguo director de objetivos en CENTCOM quien trabajó con los analistas sobre Irak afirmó que no había objetivos estratégicos, “Esto no es más que la guerra por la guerra”, dijo, todo lo cual ha hecho estallar la ira entre los miembros del Congreso de Estados Unidos.


Esta situación contrasta con las acciones concretas que Rusia ha comenzado a ejecutar en la lucha contra el terrorismo. En su comparecencia en la Asamblea General de la ONU, el pasado 2 de octubre, el presidente Vladimir Putin expuso que su país consideraba un enorme error el rechazo a cooperar con las autoridades sirias y con su Ejército, tomando en cuenta que sólo estas fuerzas y la milicia kurda eran las únicas que estaban luchando realmente contra el EI y otras organizaciones terroristas.

Por otro lado, el mandatario ruso, afirmó que "Es hipócrita e irresponsable hablar sobre la amenaza terrorista internacional y al mismo tiempo, hacer la vista gorda ante los canales de financiación y el apoyo que se brinda a los terroristas o intentar manipular a los grupos extremistas para alcanzar objetivos políticos propios". En ese sentido, propuso crear una amplia coalición de fuerzas, en la que los países musulmanes deberían jugar el papel preponderante en el combate al terrorismo, para lo cual es clave apoyar al gobierno legítimo de Siria.

Antes, ya se había dado el primer paso. El 25 de septiembre se anunció la creación en Bagdad de un centro de coordinación de operaciones militares conformado por Irán, Rusia, Siria y el país sede. Así mismo participan en el Centro, representantes de Hezbollah de Líbano y de las milicias kurdas. Según el Canciller ruso, Serguei Lavrov dicho estamento servirá para coordinar las acciones contra el Estado Islámico.

A pesar de la falta de voluntad de Estados Unidos y la OTAN de involucrarse realmente en las acciones contra el grupo terrorista, Rusia y sus aliados pasaron de inmediato de las palabras y los aprestos orga­­­nizativos que evidentemente se venían disponiendo con mucha anterioridad, a los hechos concretos: las fuerzas armadas rusas comenzaron a realizar ataque­­s aéreos contra objetivos seleccionados del Estado Islámico. A continuación, decenas de misiles fueron lanzados contra blancos fijos y móviles, principalmente puestos de mando y control, centros de aseguramiento logístico y campos de entrenamiento, con el fin claro de debilitar la capacidad de dirección, capacitación y abastecimiento de la organización terrorista. Posteriormente, cuatro buques de la Armada rusa dispararon 26 misiles Kalibr contra 11 objetivos, logrando la destrucción de todos los blancos. Estas acciones fueron coordinadas con los aliados de los países musulmanes y planificadas con antelación. 

En otra faceta de los hechos, vale destacar la transparencia informativa que caracteriza las acciones bélicas. El propio ministro de defensa ruso Serguei Shoigú ha dado a conocer los resultados de las operaciones. Los daños causados han sido verificados a través de satélites y por observación directa de la aviación militar. El vocero del ministerio de defensa de ese país informa puntualmente de las acciones combativas. No hay, en este caso, falsos informes de analistas, a fin de “hacer felices” a los generales, a los senadores y al presidente.

En la primera semana de operaciones en Siria, fueron destruidos además 32 vehículos blindados y golpeados 112 objetivos. Los éxitos logrados han servido como preparación para una ofensiva terrestre que adelanta el Ejército Árabe Sirio, la cual ha producido la desbandada de los combatientes y mercenarios al servicio del EI, que en número de 3000 han cruzado la frontera hacia Jordania. Así mismo, las autoridades iraquíes están estudiando la posibilidad de que las operaciones también se realicen en su territorio, poniendo en duda, -en la práctica- la efectividad de las acciones de la coalición dirigida por Estados Unidos. Ello ha conducido a que sectores influyentes de las monarquías árabes intenten disuadir a Irak de tal decisión.

Entre tanto, Rusia ha insistido en la solicitud a Estados Unidos y los países occidentales de incorporarse a la coalición. La contradicción de fondo es que Estados Unidos ha planteado que las acciones deben estar encaminadas a derrocar el gobierno de Bashar el Assad, mientras que Rusia sostiene que la única forma de derrotar el terrorismo es contando con la participación activa y protagónica de Siria, su gobierno y sus fuerzas armadas. Por el contrario, Estados Unidos se ha negado a facilitar a Rusia los datos de inteligencia que posee sobre los grupos terroristas, convirtiéndose de esa forma en protector, cómplice y salvaguarda de dichas organizaciones a las que dice combatir.

En el trasfondo, las acciones de una y otra coalición han puesto en el tapete del debate internacional las intenciones reales de cada alianza en su lucha contra el terrorismo. El nerviosismo del gobierno de Estados Unidos surge de que las acciones realizadas por Rusia y sus aliados le conducen a perder la bandera de lucha contra el terrorismo que izaron a partir del 11 de septiembre de 2001 y que tanto al gobierno republicano como al demócrata les ha servido como eje estructurador de las relaciones internacionales a nivel global, bajo su hegemonía. Aquel discurso del presidente Bush del 20 de septiembre de ese año cuando dijo “O están con nosotros o están con el terrorismo” ha perdido total validez. La cercanía de Estados Unidos con los terroristas se ha hecho evidente, hoy los protegen evitando que otros les puedan dar golpes efectivos, a fin de causarle pérdidas reales a su máquina de muerte y destrucción. Al perder la bandera de adalid en la lucha contra el terrorismo, Estados Unidos está destruyendo el principal instrumento que había utilizado en su intención de configurar un nuevo mapa del Medio Oriente, creando territorios y naciones que sirvan a sus intereses imperiales. Esto, evidentemente tendrá trascendentales repercusiones en la región y en todo el mundo.

sábado, 26 de septiembre de 2015

Colombia: Política doméstica e internacional. Tres días decisivos.


El pasado lunes 21 de septiembre se realizó en Quito una reunión promovida por las máximas autoridades de Celac y Unasur, los mandatarios de Ecuador, Rafael Correa y de Uruguay, Tabaré Vásquez, respectivamente. La misma, en la que participaron los presidentes de Venezuela y Colombia, Nicolás Maduro y Juan Manuel Santos buscaba encontrar soluciones a la crisis que vive la relación entre ambos países.

El cónclave concluyó con un acuerdo de 7 puntos entre los que destacan el retorno inmediato de los embajadores que habían sido llamados a consulta por sus gobiernos, avanzar en la construcción de soluciones a los problemas de la frontera común, la realización de una investigación profunda de la situación de la frontera, la reunión de ministros de ambos países para tratar los temas más sensibles de la zona y la progresiva normalización del escenario limítrofe que comparten. 

Cuando dos o más países manifiestan diferencias respecto de un tema, o –en caso extremo- cuando tales discrepancias conducen a un conflicto, existen dos opciones: la guerra o la diplomacia. En lo que va del siglo XXI, casi todos los conflictos o las guerras han tenido su origen en la intervención descarada de las potencias o de asociaciones de ellas. En su mayoría, tales conflagraciones, se han desarrollado en el territorio de países del sur del planeta. Así mismo, esta centuria ha sido testigo de la creación de organizaciones y mecanismos regionales de solución de conflictos, sin la participación de las potencias, las que generalmente son parte del problema, no de su solución. En el caso de América Latina y el Caribe, tales estructuras han sido particularmente eficientes y eficaces, marcando un punto de inflexión respecto de las prácticas diplomáticas del pasado.

En el asunto que nos convoca, la acción oportuna y vigorosa de Celac y Unasur ha conducido a un acuerdo beneficioso para ambas partes, imposible de suponer si tal gestión hubiera sido hecha por la OEA, es decir siendo Estados Unidos un actor protagónico. Esta es una nueva victoria de nuestros mecanismos regionales de integración que todos deberíamos celebrar.

Sin embargo, desde el mismo momento de los anuncios, se desató en Bogotá una brutal avalancha de críticas al acuerdo por parte de los mismos sectores extremistas de ultra derecha que atacan y rechazan las conversaciones de paz que se celebran en La Habana. Al establecer un paralelo, entre los dos hechos, es muy fácil apreciar la manera cómo en el vecino país se ha ido gestando una mafia que ha hecho de la guerra y el conflicto un instrumento para hacer política.

La oligarquía colombiana enquistada en el poder, ha construido a través de los años un sentimiento anti venezolano bajo el paraguas de un pensamiento chovinista y nacionalista que ha secuestrado la patria y la nación para hacer uso interesado y particularizado de ella. Vale decir, que el mismo sentimiento anti colombiano fue incubado por la oligarquía venezolana que usufructuó del poder desde la Independencia. En esa medida, ambos pueblos, han sido transformados en rehenes de intereses que no son los suyos, los cuales han hecho del conflicto una forma de perenne y creciente ganancia transnacional. Ya en 1830, cuando se discutía el tratado de límites que confirmaría la separación de Nueva Granada y Venezuela y el fin de la república de Colombia creada por el Libertador, uno de los ignominiosos acuerdos que tomaran, sin que hubiera ningún atisbo de culpa, fue el de expulsar al Libertador del territorio de ambos países que surgían. De tal tamaño es la traición y la vergüenza de estas oligarquías. Difícilmente entonces puede haber sorpresa ante los exabruptos manifestados por el Acuerdo de Quito. 


En este contexto, no resulta paradójico que el artículo de portada en el número 1742 de la influyente revista “Semana” de Bogotá, publicada el 20 de septiembre, se denomine “Patria Boba”. En el subtítulo dice que “La paz se acerca, la economía está amenazada y las relaciones con Venezuela en crisis. Y la dirigencia nacional está concentrada en su afán de protagonismo, intereses mezquinos y debates sin importancia”.

En uno de sus párrafos el artículo en mención, manifiesta que “En medio de la avalancha de noticias, de la lógica polarizante de la política y de los intereses particulares de muchos líderes públicos, la pugnacidad se impone sobre el respeto y la exageración sobre la realidad. Las voces moderadas están ahogadas por quienes gritan más duro y se quieren hacer sentir más”. Y agrega a continuación “En todo esto hay un denominador común. Los que ostentan altas responsabilidades en el Estado han perdido el sentido de lo público. Quienes deberían dar el ejemplo con un manejo serio y responsable de las instituciones, actúan como si fueran feudos particulares”. Sobran los comentarios.

A pesar de ello, haciendo cumplir los acuerdos de Quito, en fecha tan temprana como el miércoles siguiente a las conversaciones, se dieron cita en Caracas los ministros de relaciones exteriores, defensa y energía de ambos países tomándose medidas concretas para comenzar a implementar el acuerdo presidencial.

Sin embargo, este importante encuentro, pasó a segundo plano toda vez que simultáneamente en La Habana se reunieron, el presidente Juan Manuel Santos y el Comandante Timoleón Jiménez, máximo jefe de las FARC-EP para atestiguar con su presencia la firma del acuerdo sobre Jurisdicción Especial para la Paz, aprovechando la ocasión para anunciar un posible fin del conflicto armado en seis meses. De esta manera, en menos de 72 horas los guerreristas y amantes del conflicto, recibieron una segunda dosis de la misma medicina.


Todos estos eventos acaecidos en un lapso vertiginoso de tres días, estuvieron acompañados por la visita del Papa Francisco a Cuba, donde aprovechó para referirse a las conversaciones de paz entre el gobierno colombiano y las FARC-EP. Fue tajante. Hablando en primera persona dijo “No podemos permitirnos otro fracaso más, en este camino de paz y reconciliación”.

Los hechos relatados y la dinámica desarrollada, dan constancia de una idea mayoritaria en Colombia y en América Latina proclive a solucionar los conflictos por vía de la negociación y el diálogo. Muestra también las profundas contradicciones al interior de la sociedad colombiana, aún permeada por un sector guerrerista de ultra derecha, liderado por el ex presidente Álvaro Uribe, que obliga a transformar las diferencias internas en política exterior. Por su parte, la actitud, a veces débil y diletante del Presidente Santos, quien evidentemente no tiene todos los instrumentos de control ni la autoridad para hacerlos funcionar, provoca innecesarias situaciones cuya prolongación en el tiempo pone en evidencia las graves carencias y la crisis social que atraviesa el país. En el caso del conflicto con Venezuela, esas carencias se pusieron en el tapete cuando la canciller colombiana María Ángela Holguín refiriera durante su visita al Arauca, que “Hay que tomar esas medidas que necesitamos de una vez por todas para que los colombianos vivamos en Colombia, integrados a Colombia y no sigamos dependiendo de Venezuela”.

Con todo, habrá que reconocerle a Santos, que en medio del “fuego amigo” de Uribe y sus adláteres, haya tenido la valentía, -por las razones que sea- de sentarse en menos de 72 horas con el presidente Nicolás Maduro y con el Comandante de las FARC-EP Timoleón Jiménez, quienes son señalados por los medios de comunicación tarifados de Colombia como los “principales enemigos del país”.

Un hecho no puede verse aislado del otro. Lo que está en juego es la paz y la posibilidad de que cada país pueda desarrollar su modelo político sin interferencias extranjeras y con la capacidad soberana de tomar las decisiones que considere convenientes para sus ciudadanos. Las condiciones políticas que se vayan generando irán creando la correlación de fuerzas que haga posible avanzar hacia soluciones estructurales que conduzcan a beneficios para la vida de las mayorías. No necesariamente los acuerdos actuales apuntan en esa vía, ciertas fuerzas políticas e intereses de clase conducen, -en algunas ocasiones- los diálogos y las negociaciones en direcciones que se orientan a soluciones sectoriales, no de toda la sociedad.

Pero, mientras esa correlación de fuerzas no exista, el imperativo de seguir luchando por ella, estará presente para todos los que sueñan con una sociedad mejor. En ese marco, en la situación actual, apostar por la paz y por la solución negociada de los conflictos, es un buen camino para el logro de los grandes objetivos estratégicos. No se puede obviar que uno y otro hecho, contaron con la hospitalidad, el impulso y la energía de los presidentes Rafael Correa y Raúl Castro de Ecuador y Cuba, dos países miembros del Alba, portadores de una nueva visión de América Latina y Caribe, integrada y en paz. 

viernes, 18 de septiembre de 2015

Crónica de amor por La Habana


Por invitación de la Asociación de Historiadores de Latinoamérica y el Caribe (Adhilac) y la Cátedra Simón Bolívar de la Universidad de La Habana asistí en la capital cubana al Coloquio Internacional “La integración en América Latina y el Caribe: alternativas históricas y proyección actual, a 200 años de la carta de Jamaica de Simón Bolívar”.

El evento contó con la participación de 130 destacados expositores de casi todos los países de América Latina, así como de Estados Unidos y Europa. El acto de inauguración del evento, realizado ante el monumento al Libertador en la Habana Vieja, y a un costado de la casa que lleva su nombre en esa ciudad, contó con palabras de bienvenida del Doctor Sergio Guerra Vilaboy, presidente de Adhilac, del historiador venezolano Lionel Muñoz y cerró con la ya tradicional magnificencia intelectual del Historiador de la Ciudad de la Habana Eusebio Leal Spengler, quien contextualizó respecto de las condiciones en las que Bolívar llegó a Jamaica y escribió la carta que pasaría a conocerse con tal nombre y que se inscribiría en los anales de la historia como el documento fundacional del pensamiento integrador latinoamericano.


Bajo el “paraguas” de la carta de Jamaica, los panelistas y participantes se “pasearon” por los debates acerca de la trascendencia histórica del documento, el pensamiento de los libertadores, la construcción del plan integracionista y la idea de América Latina, para proyectarlo en la actualidad a través de las propuestas recientes en relación al tema, pasando por los vínculos más novedosos referidos a las relaciones de Cuba con América Latina y con Estados Unidos, incluyendo hasta las de China con América Latina y el Caribe entre otros ámbitos, lo que da cuenta de una amplia y rica gama de discusiones que apuntan a generar propuestas en conexión con la realidad actual de la región y su futuro en materia del acercamiento posible que propicia el momento actual cuando se ha llegado a la segunda centuria del trascendente documento escrito por el Libertador.

Pero, más allá de los magníficos edificios reconstruidos en la Habana Vieja que gentilmente la Oficina del Historiador cedió para la realización del cónclave: las casas de Simón Bolívar, de Benito Juárez, de los Árabes y la de Guayasamín, la vida en la ciudad seguía transcurriendo bajo un calor sofocante que incluso llegó a los 38° centígrados.

Los cubanos debatían acerca de tres temas ligados pero que cada uno de ellos entraña realidades y retos que la pasión y la retórica efusiva de los ciudadanos de la isla, arropan bajo emotivas e interminables discusiones. Son ellos: el persistente bloqueo de Estados Unidos, el restablecimiento de las relaciones con ese país y la visita del Papa Francisco, quien estará en Cuba cuando estas líneas sean publicadas.

Como es habitual en una sociedad diversa como la de cualquier país de América Latina, que no excluye a Cuba, los ciudadanos opinan en un rango tan amplio que va desde los que creen que el restablecimiento de relaciones es la panacea que solucionará todos los problemas, hasta aquellos que son absolutamente escépticos y que juzgan que nada cambiará, por el contrario, suponen que el enemigo acecha desde más cerca.

Lo cierto es que, el pasado 11 de septiembre, fecha fatídica para América Latina y para Estados Unidos, el presidente Obama renovó por un año más la llamada Ley de Comercio con el Enemigo, el estatuto que desde 1917 sustenta el bloqueo económico impuesto a Cuba. Un alto funcionario del gobierno estadounidense que declinó identificarse explicó a la agencia española EFE que tal prórroga “implica que Obama sigue manteniendo su autoridad y ´flexibilidad`­­­ para relajar el bloqueo a Cuba mediante decretos ejecutivos”. Obama contaba con plazo hasta el 14 de septiembre para decidir si detenía o prolongaba el bloqueo a Cuba como han hecho durante 53 años los últimos 9 presidentes estadounidenses. A la luz de los acontecimientos actuales, tal medida ha sido infructuosa para doblar la voluntad del pueblo cubano, aunque esto pareciera comenzar a ser entendido por la administración de ese país.

Según el mismo funcionario antes mencionado, la “renovación” de la Ley de Comercio con el Enemigo “maximiza la flexibilidad del presidente para administrar el embargo a Cuba y autorizar determinadas transacciones”, agregando que esa flexibilidad “es fundamental” para “el compromiso” del Gobierno de Obama de ayudar al pueblo cubano “a determinar libremente su propio futuro”. En otras palabras, más de lo mismo, pero con otra cara. Algo típico de los gobiernos estadounidenses.

Pero, es evidente que “normalización de relaciones” no significa fin del bloqueo y eso lo ha entendido el gobierno cubano desarrollando una brillante diplomacia que le ha permitido “bloquear” internacionalmente a Estados Unidos, dejándolo ridículamente aislado, con el solitario acompañamiento de Israel en las votaciones anuales en la ONU. Otra evidencia del fracaso de su política exterior.

En este sentido, el pasado 16 de septiembre, el gobierno cubano dio inicio a la divulgación de un nuevo informe sobre el tema el cual se ha denominado “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”. En él se recuerda que “A pesar del nuevo escenario, (…) se ha mantenido el recrudecimiento del bloqueo en su dimensión financiera y extraterritorial…” 

El informe agrega más adelante que “Muchas de las limitaciones que impone el bloqueo contra Cuba pudieran desaparecer, si el Presidente de EE.UU. aplicara con determinación las amplias facultades ejecutivas que tiene para ello, aún cuando el desmantelamiento total de esta política requiere de una decisión congresional”.

En octubre, una nueva votación en la Asamblea General de la ONU evidenciará el repudio universal a tan inhumana medida imperial contra un pueblo pequeño y digno, que ha sabido resistir durante más de cinco décadas y salir airoso del trance más heroico que país alguno de América Latina le ha tocado vivir en la historia. 

En ese contexto, la visita del papa Francisco a Cuba, va a reforzar el apoyo de la Santa Sede al fin del bloqueo. El pasado jueves 17 de septiembre, el Secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, pidió que se levante el bloqueo que le impone Estados Unidos al pueblo de Cuba. En una entrevista con el canal televisivo del Vaticano, Parolin dijo que ese tipo de sanciones provoca sufrimiento en las poblaciones a las que se aplica y enfatizó en la necesidad de que se eliminen las medidas punitivas contra la mayor isla de las Antillas.

Todos estos acontecimientos van preparando las condiciones para la realización durante el próximo mes de abril de 2016 del VII Congreso del Partido Comunista de Cuba en el que se realizará una evaluación del cumplimiento de lo que en Cuba se llama “Lineamientos para la actualización del modelo económico, político y social” que es el plan que ha emprendido el país para reformar su economía y adaptarla a los nuevos tiempos. Este Congreso será trascendental pues supondrá el fin del ciclo de conducción del país por la generación histórica que lo ha dirigido desde el triunfo revolucionario de 1959.

Todos estos hechos suponen una intensa dinámica de la vida cotidiana de los cubanos de la que difícilmente pueda sustraerse un visitante extranjero interesado e involucrado de diferentes maneras con los avatares de la isla. Pero, como la vida sigue su curso y la cotidianidad del cubano no abandona jamás su alegría y su vínculo emocional con la música que lo identifica y lo hace palpitar en cada instante, aprovechamos la oportunidad que significaba un nuevo concierto de Silvio Rodríguez en los barrios para conocer la inédita experiencia del mayor y mejor trovador cubano dando a conocer su música y su poesía directamente en las calles de la capital.

El jueves 10 de septiembre, puntualmente a las 7 de la tarde, en la explanada situada detrás de los edificios de 12 pisos ubicados en un sector cercano a la Plaza de la Revolución, Silvio dio inicio al Concierto N° 68 desde que los mismos comenzaron justo 5 años atrás el 9 de septiembre de 2010.

Normalmente, cuando se quiere asistir a un evento cultural de cualquier tipo, hay que desplazarse al lugar donde se realiza el mismo. Lo novedoso del modelo musical creado por Silvio, es que él, los músicos que lo acompañan y los invitados -que en esta ocasión fueron el extraordinario intérprete cubano-estadounidense Pablo Menéndez y el Grupo Mezcla- acuden a la inmediatez que significa el entorno natural donde residen los ciudadanos quienes bajaban de los edificios y se acercaban desde calles adyacentes para escuchar la voz insurrecta de Silvio y el melodioso sonido de canciones que han marcado la vida de varias generaciones presentes, que coreaban una y otra tonada del repertorio. Acercar la música a la comunidad, al barrio, a la puerta de la casa, ha sido el objetivo cumplido de Silvio y cuando le preguntaron qué pasaría si se terminarán los barrios recorridos, contestó casi sin pensar “Comenzaríamos de nuevo”. Mujeres con niños en brazos, abuelos acompañados de sus nietos y familias enteras se agolpaban emocionadas en torno a los sagrados sones de una música que ha ayudado a conformar la identidad cultural y cotidiana de los cubanos y porque no decirlo de los latinoamericanos.

Escuchar nuevamente y de viva voz “El reparador de sueños” o las nunca perecederas “El necio” y “Ojalá” junto a otras decenas de canciones del pasado y del presente, revitaliza una comunión de amores con Cuba y su pueblo. Gonzal López, el colega y amigo catalán con quien asistí al Concierto, entrañablemente emocionado, mirando el entorno de multitudes que nos rodeaba y que entonaba junto a Silvio las canciones que brotaban de su voz y su guitarra, me preguntaba, ¿es posible esto en algún otro lugar del mundo? Y le respondí: “No, sólo en Cuba, en La Habana en esta Habana a la que cada día le renuevo mi amor”.

sábado, 5 de septiembre de 2015

La frontera caliente entre Colombia y Venezuela II



La Corporación Nuevo Arco Iris es un una institución independiente colombiana dedicada a realizar “estudios encaminados a la comprensión de las dinámicas del conflicto armado, las agendas de los actores, sus lógicas de actuación, las transformaciones que viven, construyendo en asocio con académicos y universidades un conocimiento al servicio de la acción ciudadana y política”. En su página web se auto define como “ un centro de pensamiento, investigación y acción social para la reconciliación nacional, que construye análisis, impulsa iniciativas y promueve acciones en relación con la superación del conflicto armado, en pro de la paz, el post-conflicto, la seguridad y la convivencia ciudadana”.

En abril de 2012, estando ya Juan Manuel Santos en el gobierno en Colombia, Nuevo Arco Iris presentó en la Feria Internacional del Libro de Bogotá un texto denominado “La frontera caliente entre Colombia y Venezuela”. El mismo fue editado por Ariel Fernando Ávila quien además coordinó la investigación realizada por un grupo de académicos del más alto nivel, pertenecientes a ese respetable organismo. En mayo de ese año, por la importancia de la obra, escribí un breve artículo, intentando darla a conocer­, esperando se estudiara el documento y se definieran políticas públicas al respecto. Por lo que pude saber, antes de ser expuesta a la opinión generalizada de los lectores, Nuevo Arco Iris hizo llegar a los gobiernos de Colombia y Venezuela (en el más alto nivel) el resultado de las investigaciones, incluyendo mucho material que no pudo ser incorporado al libro por las consabidas limitaciones editoriales. 

Todo esto viene a mi memoria, cuando ante los recientes hechos acaecidos en la zona limítrofe entre los dos países, pareciera que se están observando sucesos inéditos y desconocidos para las élites del poder. Sin embargo, las frases más recurrentes escuchadas en los días precedentes son “Eso ha acontecido desde hace muchos años” y “Todo el mundo lo sabe”. También la pregunta más recurrente ha sido “¿por qué se llegó a tal situación?”. Evidentemente las alertas expuestas en el libro no fueron escuchadas. La obra, con lujo de detalles, expone en capítulos pormenorizados y particularizados la situación en las fronteras en Arauca-Apure, Norte de Santander-Táchira y la Guajira y Cesar- Zulia, exhibiendo las características del delito transnacional, el impacto del conflicto armado en Colombia, en particular en la población civil y la economía ilegal que se generaba.

A fin de no hacer interpretaciones erróneas y sabiendo que no es original, me voy a permitir transcribir algunos párrafos del prólogo del libro, escrito por el destacado analista y politólogo colombiano León Valencia Agudelo quien fue cofundador de Arco Iris y su director en el momento en que se realizó la investigación.

Dicho prólogo titulado “Unas relaciones atravesadas por la violencia” comienza diciendo que el libro “presenta la investigación de dinámicas recientes del conflicto armado colombiano y el crimen organizado trasnacional en la frontera entre Colombia y Venezuela. Describe la transformación y reconfiguración de los nuevos mercados legales e ilegales y los altos grados de penetración institucional que alcanzan las estructuras criminales en la zona fronteriza, sin desconocer fenómenos tradicionales como el contrabando y el narcotráfico. Además analiza los grupos armados ilegales y bandas criminales que actúan en la zona de frontera”

Continúa Valencia Agudelo más adelante “En el desarrollo de la investigación se encontró algo verdaderamente escandaloso: algunos grupos paramilitares –“los Rastrojos”, ”las Águilas Negras” y el ejército privado del “Loco Barrera”- se formaron en Venezuela y de ahí se expandieron hacia las regiones próximas de Colombia. La consolidación violenta de estas estructuras criminales a lado y lado de la frontera estuvo acompañada de procesos de parapolítica, ascenso de élites políticas locales asociadas a la criminalidad, y reconfiguración de la disputa territorial con grupos guerrilleros”.

Sigue diciendo, que “Este hallazgo revela la inestabilidad y el cambio permanente de las fronteras, pero muestra también que el espacio fronterizo va forjando una identidad propia en el juego de violencias y en la interacción económica y social. La construcción de solidaridades e intereses comunes van perfilando “lo fronterizo”. La consecuencia lógica de esta definición es considerar las fronteras como espacios de actuación compartida, escenarios de una complejidad de relaciones económicas, políticas y culturales que solo pueden establecerse de manera aproximada y transitoria. Tal vez el mayor aporte analítico del libro sea, precisamente, que está escrito teniendo en cuenta las fuerzas que actúan a lado y lado de la fetichizada línea”. Sobre el tema fronterizo escribí en julio de 2013 un artículo titulado “Las regiones transfronterizas, futuro de la integración” intentando dar la visión positiva de la frontera cuando se trabaja mancomunadamente con los pueblos que la habitan, a partir de la realidad particular que se configura en ellas como un territorio que tiene especificidades propias nacionales e internacionales, que las diferencian de otras fronteras y de otras áreas del territorio de un país. 

Valencia Agudelo es determinante al afirmar que “las fronteras se presentan como zonas grises donde la débil institucionalidad estatal y los liderazgos políticos locales no solo son permisivos frente a la criminalidad, sino que en algunos casos actúan en coalición con ella. Dicho de una manera enfática, existe hoy en la frontera colombo-venezolana el creciente ascenso de un Estado virtualmente mafioso, donde no se pueden distinguir las acciones del crimen organizado de algunas instituciones estatales”. 

Para cerrar, una alarmante afirmación, “…en la región del Catatumbo, próxima al estado Táchira, en Venezuela, según declaraciones del ex jefe paramilitar Salvatore Mancuso, La Fuerza pública presionó a los paramilitares presentes en la zona para que utilizaran la estrategia de la desaparición forzada, que invisibilizaba la verdadera disputa territorial por este corredor estratégico para el contrabando entre Colombia y Venezuela, en especial el narcotráfico y el tráfico de armas. En palabras de Mancuso ´las víctimas que quedaban de los enfrentamientos o de las acciones en contra de la guerrilla aumentaban el número de cifras de víctimas mortales y afectaban las estadísticas de seguridad en las regiones. Esto dañaba las hojas de vida de los militares que actuaban en estas zonas. Fue por eso, que para no quedar mal con ellos, Carlos Castaño dio la orden de desaparecer a los cuerpos de las víctimas y se implementó en el país la ´política` de la desaparición`”.

Nadie puede decir entonces, que no se sabía lo que pasaba. La difícil situación de crisis económica en Venezuela y el incremento de la represión en Colombia donde un total de 69 defensores de derechos humanos y líderes políticos o comunales han sido asesinados durante 2015, casi duplicando la cifra registrada en el mismo período de 2014, según informó el coordinador residente de la ONU en Colombia, Fabrizio Hochschild han acrecentado una situación de por sí difícil. Sobre la misma, se montan las prácticas delictivas y los intereses oligárquicos transnacionales que hacen del conflicto un caldo de cultivo para incrementar ganancias.

El problema no se va a solucionar con falsos nacionalismos. Las posiciones comunes de la ultra derecha colombiana, la oposición venezolana y el vocero del Departamento de Estado de Estados Unidos John Kirby no aportan soluciones al problema, sino que pretenden “echarle más leña al fuego” y profundizar el conflicto. El fallido intento de la diplomacia colombiana, -manejada por el ex presidente Uribe- de escalar el conflicto y llevarlo a instancias internacionales fracasó rotundamente. No se debió recurrir a ello cuando ya se había producido una reunión de cancilleres que fue valorada positivamente por ambas ministras de relaciones exteriores, según las declaraciones que hicieron al finalizar el cónclave. 

Colombia erró el camino, al convocar primero a este encuentro de las máximas autoridades en materia de política exterior, después decidir el llamado a consultas de su Embajador para luego concurrir a la OEA y Unasur. Se alteró la ruta tradicional de la diplomacia y eso lo sabe María Ángela Holguín que es experta en esta materia. Evidentemente, se optó por darle un manejo de política interna a un tema que se debió conversar y resolver bilateralmente. Así lo entendieron la mayoría de países latinoamericanos y caribeños que no creyeron que un conflicto sobre el cual se intercambió amigablemente en el plano bilateral, debía ser tratado en el multilateral. Por ello, hubo tantas abstenciones. Ahora, todo está en manos de los presidentes quienes se deben reunir sin interferencias, y si hay verdadero interés por solucionar el problema, se encontrará el camino, tal como ha ocurrido siempre y tal como lo legara la diplomacia aplicada por el Comandante Chávez. Sería importante que los mandatarios llevaran este libro a esa reunión, o al menos, ellos y/o sus asesores lo lean primero.