Semana tras semana llega el momento de escribir estas líneas para tratar de contribuir al debate de ideas y a un proceso de formación que mejore las facultades de comprensión de los fenómenos políticos y sociales, a fin que redunde en la elevación de la capacidad de resistencia de nuestros pueblos.
Hace unos días fui invitado a Telesur para comentar acerca de la retirada de Estados Unidos de Afganistán, las causas y probables consecuencias regionales y globales de tal hecho. Indudablemente un tema de superlativa relevancia, manejado con infinito esmero, rigurosidad y profesionalismo por la conductora del programa a tal punto que me sentí tácitamente exigido a estar a la altura de la periodista, sobre todo porque además, había que hacer un esfuerzo de abstracción superior para “escapar” de la realidad circundante que genera el imperativo de dar respuesta a la coyuntura, dejando poco tiempo para el análisis estructural que exigía en ese momento el tema planteado.
En el fondo, daban vuelta en mi cabeza, los hechos recientes en Venezuela y en la región, especialmente en Haití y Cuba cuya alineación en el tiempo y el espacio, no podían ser casualidad. Además, pareciera que estas acciones van configurando un nuevo modelo de actuación imperial dentro de las tradiciones intervencionistas y agresivas que son tan antiguas como la propia existencia de Estados Unidos como nación.

