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miércoles, 9 de abril de 2014

Las razones del equilibrio del sistema internacional


El pasado martes 1° de abril se presentó en Santiago de Chile la edición chilena del libro de mi autoría “La balanza de poder. Las razones del equilibrio del sistema internacional” en una bella impresión preparada por Ceibo Ediciones de Chile.

Con la presentación del texto por Marcos Roitman Rosenmann, Doctor en Ciencias Políticas y Sociología y profesor titular en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid y prólogo a la edición chilena de Patricio Rivas Herrera, Ph. D. en Filosofía de la Historia de Academia de Ciencias de la Federación Rusa y Decano de la Escuela de Estudios Estratégicos del Instituto de Altos Estudios Nacionales (IAEN) del Ecuador, el libro fue presentado al público en el Teatrocinema del Barrio Bellavista de la capital chilena y comentado en esta ocasión por el periodista y analista internacional Pablo Jofré, el sociólogo y profesor de la Universidad de Viña del Mar, Doctor Tito Tricot y el también sociólogo y profesor de la Universidad de Santiago de Chile, Doctor Alberto Mayol. 

En la introducción del libro expongo que “Los acontecimientos que aquí se describen son muy recientes, algunos están en plena efervescencia. No existen muchas obras que se hayan propuesto sistematizar los hechos para sacar conclusiones. La mayor parte de ellas se circunscriben a la descripción de los mismos o a análisis parciales que dan cuenta de las primeras repercusiones que van teniendo dichas acciones en el sistema. Ello ha obligado a indagar para requerir información a través del uso de recursos electrónicos. Así mismo, he “desempolvado” algunas opiniones propias, de comienzos de siglo –a veces escritas en artículos aislados, a veces no– que ahora han servido como punto de partida para un análisis más abarcador como el que se intenta.

Por otro lado, las vicisitudes del acontecer político internacional transcurren a tal velocidad que es imposible un seguimiento acertado y puntual. Cuando esta investigación dio apertura, apenas se había iniciado el levantamiento popular en los países árabes, no habían caído los gobiernos de Túnez ni de Egipto y no se habían producido las agresiones imperiales contra Libia y Siria. Estos acontecimientos pospusieron una y otra vez el cierre de este libro, sin embargo se ha considerado oportuno parar en esta etapa y estudiar a futuro su continuidad en condiciones diferentes.

Estas páginas no aspiran a sentar bases teóricas. Parafraseando a Waltz, se trata de un abordaje más empírico y especulativo, antes que teórico. Lo que aquí se expone tiene su origen en una observación de los acontecimientos internacionales intentando determinar variables que den pistas para indicar hacia dónde vamos. Surgen al tratar de visualizar cómo podrá subsistir América Latina y el Caribe en el convulso y atrayente mundo del mañana. Algunos de los elementos aquí expuestos han sido recogidos en los últimos años en decenas de artículos, ponencias, conferencias y charlas que dan cuenta de una inquietud persistente por encontrar respuestas.

En lo posible, se ha tratado de utilizar un lenguaje llano que sirva para la comprensión de aquellos que no son especialistas en relaciones internacionales, pero que como ciudadanos del mundo es muy probable que planteen las mismas interrogantes. Si al final algún punto de vista ha servido para fomentar el debate y solidificar las ideas, se habrá logrado conseguir el objetivo. Se trata de pensar en colectivo porque colectiva y diversa debe ser la propuesta a construir”.

Así mismo, en las conclusiones afirmo que “Es posible suponer que el tema central de este libro se inserta en un limitado debate teórico que incumbe solamente a expertos, académicos y/o especialistas en relaciones internacionales. Nada más lejos de la realidad. La definición del sistema internacional que imperará en el mundo que vivimos influye directamente en las definiciones y decisiones políticas que se tomen en cualquier país, sea éste central o de la periferia. Las cancillerías y los hacedores de política internacional obligatoriamente deberán desarrollar el proceso decisor a partir de considerar el sistema internacional en el que se desenvuelven las acciones que realizan. Es más, en las condiciones actuales de interrelación casi inmediata entre los hechos que ocurren en el planeta y las repercusiones que estos tienen en los más recónditos lugares del mismo, los ciudadanos se ven condicionados por la estructura y definición del sistema.

En ese sentido, no es lo mismo actuar en condiciones de un mundo unipolar, de uno multipolar o de cualquier otro de los que en estas páginas se exponen. La posibilidad de establecer un sistema de balanza de poder, hipótesis que intenta sostener este libro –exponiendo para ello algunas manifestaciones que se comienzan a revelar– cambiaría por completo las reglas de juego en el escenario global. De más está decir que ello es particularmente relevante para los países del sur que quedarían fuera del proceso de toma de decisiones en el mundo del mañana. Ello obliga a cambiar las prioridades, la metodología y los énfasis que las cancillerías y otros órganos ejecutores de política exterior deban decidir para operar con éxito las tareas encaminadas a hacer valer el interés nacional y en primer lugar la construcción de mecanismos de integración y concertación política que permitan construir un espacio que dé viabilidad y posibilidad de existencia en el convulso mundo que se prevé en el futuro del siglo XXI”

Finalizo el libro diciendo que “La vida irá demostrando que ni siquiera las élites oligarcas de la región escaparán a la voracidad de las potencias en un sistema excluyente de toma de decisiones. Los que celebran hoy una amistad transitoria con los factores de poder mundial tendrán tiempo de arrepentirse cuando queden marginados del juego global. Sus intereses también serán afectados. Cobra validez la opinión de Marco Aurelio García, asesor especial para asuntos internacionales de los dos últimos gobiernos de Brasil, quien ante la inquietud acerca de la prioridad que Brasil debe establecer en su relación con los BRICS respecto de Mercosur, señaló que su país, el más grande, más poblado y el que tiene la mayor economía de la región `…solamente tendrá peso en el BRICS en la medida en que mantenga sólidas alianzas en América del Sur, eso lo tenemos muy claro. Hay una decisión del gobierno brasileño desde la gestión de Lula y reafirmada por Dilma de asociar el desarrollo de Brasil al de la región. Todos los países de los BRICS tienen un círculo de alianzas regionales muy fuerte´

Ese pareciera ser el signo de los tiempos, el equilibrio de los grandes obligará a la amplitud de los otros, la razón de la balanza llevará a construir el bloque que haga sobrevivir a la región en el mañana”.

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