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jueves, 10 de noviembre de 2022

¡Que se le dé una oportunidad a la diplomacia!

 

En una sorpresiva declaración hecha durante una rueda de prensa el pasado lunes 7, el vocero del Departamento de Estado de Estados Unidos Ned Price, afirmó que la crisis que se vive en Ucrania “tiene que terminar mediante el diálogo y la diplomacia” y agregó más adelante que: ”No va a haber una victoria decisiva en el campo de batalla”.

Sin querer sacar conclusiones a priori y mucho sin que aún se pueda “cantar victoria”, estas palabras podrían interpretarse como una señal de que, ante la clara evidencia de que Rusia no va a ser derrotada militarmente, se hace necesario abrirle un espacio a la diplomacia.

Parece haber quedado atrás el vaticinio de la secretaria de prensa de la Casa Blanca Jen Psaki, quien el 11 de abril asegurara que: “La economía rusa colapsará en tres días”. Tampoco se hizo real el concluyente veredicto de Josep Borrell quien el 28 de agosto afirmó que: “Rusia ya ha perdido la guerra”. Mucho menos se patentizó el dictamen hecho por el secretario general de la OTAN Jens Stoltenberg, cuando el 11 de octubre aseverara que “Rusia, en realidad está perdiendo [en] el campo de batalla”.

Varias “ofensivas, contra ataques y contraofensivas” de papel se han realizado en este período que han causado grandes pérdidas humanas y materiales con el único objetivo de seguir atrayendo recursos a una guerra que un militar con mínimos conocimientos operativos, sabe perdida. Ahora, se están proponiendo una nueva “ofensiva” en el sur, en la provincia de Jerson, pero ya no lo plantean como objetivo estratégico en el marco del desarrollo militar del conflicto sino como una forma de obtener una victoria para colocar sobre una eventual mesa de negociaciones. Rusia ha ordenado la retirada de sus tropas de la ciudad tras evacuar a 115 mil habitantes.

miércoles, 2 de noviembre de 2022

EE.UU y Gran Bretaña: “El fascismo debe ser exterminado”

 

Conferencia de Moscú - 1943

Este artículo tiene el único propósito de recordar. Ante la esforzada intención de las potencias occidentales por olvidar el pasado a fin de que los ciudadanos de hoy, en particular los jóvenes, dejen de lado la historia, su historia, la historia de lucha de sus padres y abuelos, es necesario recordar.

Entre los años 1941 y 1945 (ambos inclusive) se hicieron en Moscú cinco conferencias (una por año) en las que participaron altos representantes gubernamentales de Gran Bretaña, Estados Unidos y la Unión Soviética (URSS). La tercera de ellas se realizó entre octubre y noviembre de 1943 cuando ya las tropas nazis habían sido aplastadas en Stalingrado y las fuerzas armadas soviéticas desarrollaban en plenitud la contraofensiva hacia el oeste para liberar su territorio.

En el evento finalizado el 11 de noviembre de ese año participaron diplomáticos, altos mandos de las fuerzas armadas y otros funcionarios, así como los ministros de relaciones exteriores de los tres países quienes junto al embajador de la República de China en la URSS firmaron un documento conocido como Declaración de las Cuatro Naciones que incluyó cuatro partes: declaración sobre seguridad general , declaración sobre atrocidades, declaración sobre Italia , y declaración sobre Austria .

De igual manera, el cónclave fue propicio para discutir transcendentales temas de la problemática mundial al mismo tiempo que se tomaron medidas para acortar y finalizar la guerra. En esta conferencia por primera vez se habló de fundar una organización mundial que garantizara la paz en el planeta. Fue el germen de la creación de la Organización de Naciones Unidas (ONU) que se concretaría dos años después, tras la finalización del conflicto.

A efectos de este artículo, rememoraremos algunos de los acuerdos tomados e incluidos en las dos primeras declaraciones. En la referida a la seguridad general -como se dijo antes- se reconoció la necesidad de establecer un sistema internacional y una organización basada en principios de soberanía e igualdad de todos los Estados que se acogieran al sostenimiento de la paz y la seguridad internacional como bienes de le toda la humanidad.

Así mismo, los participantes manifestaron “completo acuerdo” en Italia, “el fascismo con toda su maléfica influencia y configuración debe ser completamente exterminado” para que el pueblo italiano tuviera la potestad de establecer instituciones democráticas tanto en el ámbito gubernamental o cualquier otro. Para hacer válido este acuerdo, la declaración establecía claramente que serían suprimidas “todas las instituciones y organizaciones creadas por el régimen fascista”. Así mismo, todo elemento fascista o profascista no podría ejercer funciones en el ámbito de la administración pública. Por otra parte, todos los prisioneros políticos que lo eran por haber combatido al fascismo deberían ser puestos en libertad de inmediato y ser amnistiados de forma total.

La declaración también instituía que los dirigentes fascistas y los altos oficiales del ejército de quienes se “sepa o sospeche” que eran criminales de guerra, serían puestos bajo arresto.

Después que Gran Bretaña, Estados Unidos y la Unión Soviética evidenciaron que las tropas hitlerianas cometieron crímenes, ejecuciones colectivas y otros delitos atroces, y se constatara el uso de métodos brutales y opresivos para dominar y subyugar a los pueblos de los países ocupados, advirtieron y declararon solemnemente que cuando finalizara la guerra, los funcionarios de todo nivel, así como los afiliados al partido nazi que fueran responsables de estos delitos atroces o que hayan aceptado los mismos, serían entregados “a los países en donde cometieron sus abominables actos, para ser juzgados y castigados de acuerdo con las leyes de dichos países liberados y de los gobiernos libres que sean en ellos establecidos”.

Esta Declaración fue firmada por Anthony Eden, ministro de Relaciones Exteriores del Reino Unido, Cordel Hull, secretario de Estado de Estados Unidos y Viacheslav Molotov, ministro de Asuntos Exteriores de la Unión Soviética.

                                                 Conferencia de Potsdam - 1945

Un año y medio después, los líderes de estas mismas potencias Iósif Stalin, presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo de la Unión Soviética, Winston Churchill primer ministro del Reino Unido (desde el 26 de julio, Clement Attlee, que sucedió a Churchill tras ganar las elecciones), y el presidente de Estados Unidos Harry S. Truman se reunieron en Potsdam (cerca de Berlín), Alemania entre el 17 de julio y el 2 de agosto de 1945 ya finalizada la guerra. En esta conferencia realizada en territorio alemán, además de acordar cómo habría de administrarse este país que había sido derrotado en el conflicto, las potencias triunfantes debatieron acerca del orden internacional que se establecería a partir de ese momento y discutieron acerca de la paz y los efectos de la guerra.

Aunque los acuerdos adoptados sirvieron de poco, toda vez que tan solo 4 días después de finalizado el cónclave, el presidente Truman ordenó el lanzamiento de las bombas atómicas en las rendidas e inermes ciudades de Hiroshima y Nagasaki estableciendo de esa manera un orden mundial basado en el poder nuclear, los firmantes de la Conferencia de Potsdam estipularon que Alemania debía ser desmilitarizada, desnazificada y democratizada. Tal vez no sea casual que sean esos los mismos objetivos propuestos por Rusia para su operación militar especial en Ucrania.

En el Punto 3 (I) del acuerdo, se dispone que se suprimirá toda industria alemana que pudiera usarse para la producción militar de manera tal que se impida de forma permanente restaurar o reorganizar el militarismo y el nazismo dentro de las fuerzas armadas de Alemania e incluso en “todas las demás organizaciones militares o cuasi militares, conjuntamente con todos los clubs y asociaciones que sirvan para mantener viva la tradición militar en Alemania”.

En el acápite III del mismo punto, se decreta la necesidad de “destruir [sic] el Partido Nacional Socialista y sus organizaciones afiliadas y subordinadas, disolver todas las instituciones nazistas, garantizar que no resurjan en forma alguna, y evitar toda actividad o propaganda nazista o militarista”. En puntos posteriores, se establece con precisión la abolición de las leyes nazis que constituían la base del régimen hitleriano a partir de la instauración de diferencias entre los ciudadanos por razones raciales, religiosas o de opinión política “ya sean legales, administrativos, o de otra naturaleza”.

De manera estricta y escrupulosa el documento deja sentado que se arrestarán y someterán a juicio todos los criminales de guerra que participaron en la creación o proyección de empresas nazis que hayan cometido atrocidades o crímenes de guerra o estén complicados en su perpetración. Igual medida se aplicaría a los jefes nazis y a los promotores y sostenedores prominentes del nazismo y a los altos oficiales de las organizaciones e instituciones nazis.

Todo este entramado jurídico y político que se fue construyendo cuando la guerra estaba todavía en pleno desarrollo fueron el soporte que dio origen a la “Carta de Naciones Unidas”. El Artículo 23 de dicho documento expone las responsabilidades de los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales.

En el Artículo 106 se hace expresa mención a la Declaración de las Cuatro Potencias firmada en Moscú el 30 de octubre de 1943, para que conforme a las disposiciones del párrafo 5 de esa Declaración, se celebren “consultas entre sí, y cuando a ello hubiere lugar, con otros miembros de la Organización, a fin de acordar en nombre de ésta la acción conjunta que fuere necesaria para mantener la paz y la seguridad internacionales”.

Sin embargo, dicho Consejo, no hizo absolutamente nada para garantizar la paz y evitar el genocidio que comenzó a tener efecto en Ucrania tras el golpe de Estado de 2014. Por el contrario, en su afán de extender el área de control de su influencia hacia el este, utilizando a la OTAN, Estados Unidos y Gran Bretaña no solo promovieron y organizaron el golpe de Estado de febrero de 2014, sino que apoyaron, armaron y financiaron al gobierno ucraniano que emergió del golpe de Estado y que, violando todos los acuerdos previos que ellos mismos rubricaron para extirpar el fascismo y el nazismo, estimularon la presencia de formaciones nazis al interior del gobierno, en particular de las fuerzas armadas favoreciendo de esa manera el “libre desempeño” de organizaciones de extrema derecha que se crearon para perseguir, asesinar y exterminar a las minorías étnicas y religiosas del país, lo cual debió ser considerado una amenaza a la paz de acuerdo al artículo 39 de la carta de la ONU. Tales acciones incluso, son violatorias del propio preámbulo del magno documento.

Uno podría preguntarse a qué nivel de degradación moral han llegado Estados Unidos y Gran Bretaña en su afán de dominio global para que, después de haber sido promotores y protagonistas de la lucha antifascista y anti hitleriana en la segunda guerra mundial, ahora hayan mutado en organizadores y financistas del fascismo y el nazismo, estimulando al gobierno ucraniano para llevar adelante acciones que no difieren mucho de las que realizaron sus pares alemanes durante la segunda guerra.

miércoles, 26 de octubre de 2022

China: “el muerto que ustedes mataron goza de buena salud”



Muchos temas trascendentes se debatieron en el recientemente finalizado XX Congreso del partido comunista de China (PCCh). Analistas chinos y de otros países han escrito profusamente sobre el tema. Como casi siempre cuando se opina sobre China, los análisis versan en su mayoría sobre los temas de Estado que –en este caso- se discutieron en el evento.

Pero si a mí me preguntaran que fue lo más resaltante de este acontecimiento, no tendría duda en afirmar que la magna cita del partido comunista de China tuvo una afanada orientación hacia el fortalecimiento interno de la organización para que pueda jugar su rol de conductora de la sociedad china en su camino al socialismo.

En ese marco, me parece necesario destacar el fuerte contenido ideológico de los debates de este Congreso en el que, dando continuidad a discusiones sostenidas en el pasado y en anteriores eventos similares, se ha hecho una sólida reivindicación del marxismo-leninismo como parte del soporte fundamental que ha permitido al partido Comunista de China…”dominar integralmente la gran lucha, la gran obra, la gran causa y el gran sueño …” que “…ha dado cima a la tarea histórica de la culminación de la construcción integral de una sociedad modestamente acomodada y el consiguiente cumplimiento del objetivo de lucha establecido para el primer centenario [año 2021], y ha emprendido la nueva expedición de la construcción integral de un país socialista moderno rumbo al objetivo de lucha fijado para el segundo” [2049].

miércoles, 19 de octubre de 2022

Algo huele mal en Israel

 

La situación internacional tan compleja y convulsa que vive el planeta en los últimos años, sobre todo desde el inicio de la pandemia en 2020 y la guerra de la OTAN contra Rusia que comenzó en octubre de 2014 pero que este año ha tenido una importante escalada, ha influido poderosamente en casi todos los acontecimientos políticos del planeta.

Muy a su pesar, el Estado sionista no ha podido apartarse de tal dinámica que empieza a influir directamente en el acontecer interno y en la capacidad de decisión del gobierno. Así, la guerra en Ucrania y las sanciones de Estados Unidos y sus apéndices contra Rusia ha significado un golpe a un mercado gasífero mundial sometido a fuertes vaivenes que hacen imposible mantener la estabilidad para los consumidores.

Por esta razón, ante el litigio fronterizo con el Líbano, el ente de ocupación que usurpa el territorio palestino se ha visto obligado a consentir las condiciones que Hezbollah ha establecido para llegar a un acuerdo. Europa ha exigido a Estados Unidos e Israel “bajar la guardia” para aceptar la mayor parte de los puntos de vista de la organización de la resistencia libanesa que aprovechando la coyuntura y las necesidades de gas del Viejo Continente, forzó un trato que no sólo resuelve el asunto vinculado a la explotación y producción del combustible sino que también reconoce derechos soberanos de el Líbano sobre territorios que le pertenecen y que estaban en cuestión.

viernes, 14 de octubre de 2022

Hacia el XX Congreso del Partido Comunista de China

 


El próximo domingo 16 de octubre dará inicio en Beijing el XX Congreso del Partido Comunista de China (PCCh), evento cumbre que trazará el rumbo para los próximos 5 años de vida del gran país asiático.

Los 2296 delegados se abocarán a discutir acerca de la puesta en práctica de la política de prosperidad común que significa que una vez superada la meta de eliminación de la extrema pobreza, el PCCh debe ahora considerar la reducción de la brecha de riqueza como su mayor reto en materia económica. En el ámbito internacional, el principal objetivo del Congreso será discutir acerca de la creación de la comunidad de destino compartido propuesta por el secretario general Xi Jinping.

En el plano interno, el Congreso elegirá un nuevo Comité Central de 203 miembros, el Buró Político de 25 y su Comité Permanente que ahora es de 7 pero que se especula que podría ampliarse a 9 o, incluso reducirse a 5 integrantes como señala el analista internacional y gran conocedor de la realidad china, Xulio Ríos.

En los asuntos relacionados a la política internacional, el máximo evento de los comunistas chinos debatirá acerca de la tensa relación con Washington que está en su punto más bajo por la utilización que hace de la particular situación de Taiwán a fin de generar conflictos y mantener una permanente tirantez que justifique la presencia creciente de las fueras militares de Estados Unidos en los mares adyacentes a China como instrumento de provocación para justificar el incremento de la venta de armas, su principal industria y sostén fundamental de su economía.

jueves, 6 de octubre de 2022

El conflicto en Ucrania como expresión del cambio de época



Durante mi reciente visita a Argentina y Uruguay, las instituciones auspiciantes de mi viaje organizaron una gira en la que hubo 14 presentaciones del libro “La OTAN contra el mundo” que escribimos junto a Jorge Elbaum. Así mismo, se realizaron 7 charlas y conferencias sobre el tema. En no pocas de ellas, los asistentes reiteraron la consulta acerca de por qué el libro tiene el subtítulo que ahora uso en este artículo: “El conflicto en Ucrania como expresión del cambio de época”, y pedían que se abundara sobre el asunto.

Precisamente, para Jorge y para mí, fue prioritario dar a conocer en el libro algunos apuntes que explicaban porque habíamos llegado a la conclusión de que más allá de los resultados que se obtuvieran del desarrollo bélico del conflicto, en realidad lo más trascendente era que la principal consecuencia de éste era la verificación del inicio de aquel cambio de época del que hablara el expresidente ecuatoriano Rafael Correa hace unos años atrás.

De la misma manera, asumimos que esta consecuencia era la que le daba carácter global a la confrontación, toda vez que sus secuelas iban a impactar en todo el planeta. Así, el trance era mucho más que un enfrentamiento de Ucrania contra Rusia e incluso de Estados Unidos y la OTAN contra Rusia.

jueves, 8 de septiembre de 2022

Ucrania: ¿una guerra en minifaldas?


Aunque sea insuficientemente conocido, tal vez haya pocos científicos sociales que hayan teorizado tanto y tan bien sobre la guerra como Vladimir I. Lenin. Al estudiar la primera guerra mundial dijo que: “el proletariado lucha y luchará siempre indefectiblemente contra la guerra, pero sin olvidar ni por un momento que solo podrá acabarse con las guerras cuando se acabe totalmente con la división de la sociedad en clases…”. El líder soviético también enseñaba que: “En la guerra vence quien dispone de más reservas, de más fuentes de fuerza, de mayor apoyo en el seno del pueblo”.

De la misma manera, uno de los más brillantes estrategas militares contemporáneos, el general vietnamita Vo Nguyen Giap exteriorizaba que las victorias en los combates estaban estrechamente vinculadas con “la producción, la comunicación, el transporte, las actividades culturales, sanitarias y otras”. Así, el general Giap consideraba que la victoria multilateral […] es el resultado de la lucha heroica de todos los compatriotas en todas las ramas, servicios y regiones que dedicaron sus prodigiosos esfuerzos, desafiaron bombas y balas y superaron innumerables dificultades”.

Es necesario comprender entonces, que el fenómeno de la guerra es muy complejo, sobre todo porque el factor subjetivo interviene de manera decisiva para forjar victorias cuando hay carencias o insuficiencias de los elementos materiales que configuran su aspecto objetivo.