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lunes, 9 de noviembre de 2020

Un evento trascendental de dimensiones planetarias.

 


En el último tiempo se suele dar categoría de “histórico” a cualquier hecho que ocurre en todo lugar y momento. Es tal la manipulación del término que en ocasiones los sucesos que verdaderamente tienen tal categoría, pueden pasar inadvertidos. 

Pues bien, me parece necesario que pongamos nuestra atención en un acontecimiento ocurrido en días pasados que desde mi modesta opinión, tiene repercusiones trascendentes para toda la humanidad. 

Entre los días lunes 26 y jueves 29 de octubre se realizó el 5to. Pleno del XIX Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh). Durante el evento se aprobó un comunicado y se adoptaron las propuestas del Comité Central del PCCh para la formulación del XIV Plan Quinquenal (2021-2025) y lo más novedoso por lo inédito fue la aprobación de un documento denominado “Objetivos 2035” que establece compromisos estratégicos para avanzar hacia la construcción de una sociedad socialista moderna en el país. 

El pleno realizó una evaluación del quinquenio que concluye (2015-2020) destacando entre las principales metas logradas que el próximo año -tal como se lo propusieron- el pueblo chino podrá considerar que ha conseguido construir una “sociedad modestamente acomodada”. En el período 55.75 millones de ciudadanos salieron de la pobreza, eliminando ese flagelo del país. Este año, el PIB del país alcanzó aproximadamente 16 billones de dólares. Así mismo, fueron creados 60 millones de nuevos puestos de trabajo y la producción anual de cereales va a cerrar en 650 millones de toneladas en este 2020. De la misma manera es de resaltar que hoy, 1.3 mil millones de ciudadanos tienen acceso al seguro médico básico y mil millones al seguro básico de pensiones. 

Los objetivos fundamentales trazados para el XIV Plan Quinquenal que comienza en 2021 son: 

1. Lograr un mayor desarrollo socio-económico sustentable basado en la elevación de la calidad y la eficiencia. 

2. Conseguir nuevos progresos en la política de reforma y apertura. 

3. Elevar notablemente el nivel de la civilización social. 

4. Obtener nuevos éxitos en la construcción de la civilización ecológica. 

5. Lograr un nivel superior en el bienestar del pueblo. 

6. Continuar aumentando la eficiencia y la capacidad de gobernanza nacional. 

Este plan quinquenal comenzará en una situación crítica para la economía china. Aunque el país ha logrado frenar exitosamente la pandemia de covid-19 y ha iniciado rápidamente un camino de recuperación económica constante con un crecimiento de 4,9% en el tercer trimestre del año, el virus sigue azotando al mundo, que además está inmerso en tensiones comerciales y geopolíticas. 

El otro documento aprobado es considerado una hoja de ruta para la modernización socialista del país, objetivo que pretende ser logrado en 2049 cuando se conmemore el centenario de la fundación de la República Popular China. En esa medida, se propone importantes líneas de trabajo en materia de innovación, mejoramiento de la economía real, fortalecimiento del mercado interno, vigorización de las zonas rurales y desarrollo verde. 

En el camino de convertirse en menos de tres décadas en la primera potencia económica del planeta, el partido comunista se ha trazado como objetivos específicos para logar la modernización socialista: 

1. Incrementar considerablemente la fuerza económica y tecnológica y la fuerza nacional integral de China. 

2. Producir una nueva industrialización, aplicando la tecnología informática y fomentando la urbanización y la modernización agrícola. 

3. Modernizar el sistema político y la capacidad de gobernanza. 

4. Convertir el país en una fuerza cultural, educativa, deportiva, con amplio desarrollo del talento humano y elevada salud. 

5. Desplegar los métodos de vida y trabajo ecológicos. 

6. Ampliar la política de reforma y apertura. 

7. Implementar la iniciativa de una China de paz, al mismo tiempo que se moderniza la defensa y el Ejército Popular de Liberación. 

8. Garantizar una vida mejor para el pueblo. Elevar el PIB hasta los niveles de los países medianamente desarrollados, asegurando el acceso de todo el pueblo a los servicios públicos y reduciendo notablemente las desigualdades. 

Todos estos planes se realizarán bajo un nuevo paradigma de desarrollo caracterizado por lo que se ha dado en llamar la “circulación dual” en la que un mercado interno fuerte será el pilar de la economía del país al mismo tiempo que el comercio interior y el internacional se complementarán y se reforzarán mutuamente. Vale decir que la palabra más utilizada en el informe fue “innovación”. 

En la V sesión plenaria, los comunistas chinos constataron que el principal problema que tienen por delante es superar la contradicción que produce el incremento de la demanda social y la posibilidad de que se produzca un desarrollo desequilibrado. Evitar que ello conduzca a una situación conflictiva será misión fundamental del partido comunista. 

Otro acuerdo importante es que a la celebración ya anunciada de los dos centenarios: 2021, el de la fundación del Partido Comunista de China y 2049, el de la creación de la República Popular China, ahora se agrega un tercero: 2027, el de la fundación del Ejército Popular de Liberación, haciendo patente de esta manera su voluntad de fortalecer la defensa de la soberanía, la unidad nacional y la integridad territorial además de luchar contra el terrorismo, el extremismo y el separatismo. 

El evento abogó por la necesidad de una dirección integral del Partido Comunista de China y un liderazgo unido y centralizado de su Comité Central a fin de cumplir con los objetivos planteados, para lo cual se proponen hacer un esfuerzo superior para “movilizar todos los factores positivos y todas las fuerzas que pueden ser reunidas con el fin de conformar una fuerte sinergia para impulsar el desarrollo del país” y promover la construcción de una sociedad socialista, mejorando la planificación y la ejecución de las tareas. 

En cuanto a su política internacional, el V Pleno ratificó que China hará su mayores esfuerzos para sostener la paz en el planeta, al mismo tiempo que promoverá el desarrollo, la cooperación y el beneficio mutuo, para lo cual orientará su diplomacia en dirección de crear un ambiente internacional favorable a partir de la construcción de un nuevo tipo de relaciones internacionales y una comunidad con un futuro compartido para la humanidad. 

viernes, 6 de noviembre de 2020

España y Chile: “No es lo mismo, pero es igual”


Créditos da foto: Franco e Pinochet (Reprodução)

Las derechas chilenas neoliberales (la gubernamental y la de oposición) han vociferado durante años que el sistema político chileno se construyó a imagen y semejanza del español. Los Pactos de la Moncloa significaron un acuerdo de clases para desmontar formalmente el sistema franquista, dándole continuidad ahora en condiciones de democracia. Por supuesto que hay particularidades en cada caso, pero en lo sustancial, las élites políticas chilenas modelaron el sistema con la vista puesta en el que se pactó en Madrid (veleidades de la historia) un 25 de octubre pero de 1977. 

Efectivamente, una serie de características dan cuenta de la similitud entre ambos procesos: ambos emergieron de pactos multi partidistas y multi clasistas en los que participaron liderazgos domesticados incluso de izquierda que se plegaron a la corriente hegemónica que sin estar en la oposición al régimen saliente, manejaron el proceso en dirección de sus intereses prioritarios. La izquierda y las corrientes sindicales que llevaron la parte más difícil de la lucha contra la dictadura fueron excluidas de cualquier participación en la toma de decisiones, aceptando ser “furgón de cola” del tren de la “nueva sociedad” que nacía. 

En los dos casos, los dictadores (Franco y Pinochet) dejaron claramente trazada la ruta que habría de venir. En España, a través del restablecimiento de la monarquía borbónica y en Chile, fijando “candados” que parecían hacer inamovible la Constitución impuesta a sangre y fuego por el tirano. Ambos modelos se sustentaban en el establecimiento de férreos sistemas represivos estructurados para favorecer al capital y marginar a las clases populares, atraídas por la necesidad de poner fin a las dictaduras. 

miércoles, 28 de octubre de 2020

Chile, la madre de todas las batallas


Han pasado solo tres días del plebiscito mediante el cual el pueblo chileno le arrancó una convención constitucional a las élites del país. Es verdad que lo deseable hubiera sido una asamblea constituyente originaria que desde las mismas bases de la sociedad redactara una nueva Constitución que sembrara la democracia en el país después de 47 años de dictadura, directa durante los primeros 17 y de administración indirecta de la misma en los 30 posteriores. 

Ríos de tinta han corrido en estas 72 horas. Superada la alegría inicial comprensible en un país cuyo pueblo desde hace muchos años está falto de victorias y donde lo tradicional es celebrar las derrotas, se vuelve a poner los pies en la tierra para entender que (disculpen el lugar común) “se ha ganado una batalla, no la guerra”. 

¿Cómo intentar hablar del tema tratando de ser original y no caer en lo repetitivo? Confieso que dudé en hacerlo, pero me ganó la emoción, porque a pesar de la lejanía, percibo la efusividad de un todo que hizo posible este día. Pero la emoción también se manifiesta como indignación al ver cómo los causantes del desastre que ha vivido Chile en estos 47 años, ahora buscan apoderarse de la victoria intentando desplazar a sus verdaderos protagonistas. 

sábado, 24 de octubre de 2020

“Una lucha simultánea en la misma extensión de este hemisferio”


 
Durante los meses finales del año pasado escribí dos artículos en meses sucesivos bajo los títulos “¡Arde América Latina!” y “Algunas reflexiones sobre los recientes acontecimientos en la región” en los que observaba que comenzaban a soplar tenues vientos de cambio. Al respecto, varios lectores me escribieron con opiniones que iban desde “gracias por transmitir optimismo” hasta “¿es posible ser optimistas?”. 

Uno de esos artículos finalizaba diciendo que la participación popular que los gobiernos progresistas habían generado en la región en los primeros quince años de este siglo permitirían que emergiera un “nuevo liderazgo que llevará la lucha a estadios superiores hasta lograr la independencia y la libertad definitiva”. 

Hoy, un año después, vengo a ratificar que tal mirada fue correcta a la luz de los acontecimientos ocurridos en el continente en días recientes. No se trata de ser optimistas solo por razón de vida, también de la observación de hechos reales sometidos a la lupa de un análisis dialéctico que estudia acontecimientos que van negando los anteriores y que van produciendo cambios cuantitativos que transforman la calidad de la lucha. 

lunes, 19 de octubre de 2020

Democracia. ¿Cuál democracia?



A veces, da la impresión de que en ciertos sectores se asume la defensa de la democracia representativa como si esta fuera un inmaculado sistema de protección de los derechos de las mayorías. Se llega incluso a la sacralización de sus postulados en el mismo momento que la burguesía que la creó, la torpedea para hacerla inviable cuando sus afanes de lucro y poder se ven afectados por la crisis del capitalismo que la pandemia de Covid-19 ha puesto en evidencia. 

En ocasiones olvidamos que los sectores conservadores la han destruido recurriendo a las dictaduras y a formas de imposición autoritaria cuando su poder está en juego o se ha debilitado. Nadie cuestiona que el presidente Roosevelt haya sido reelegido tres veces cuando Estados Unidos pasaba por la crisis económica iniciada en el año 1929, seguida por el estallido de la segunda guerra mundial. Ahí se les olvidó el “discursito” de la alternancia.

Ni que hablar de la separación de poderes, cuando es ostensible que los poderes judiciales o legislativos actúan a instancias del ejecutivo. Si no, vean lo que pasa en Chile, Colombia o Brasil.

Tampoco vale eso de que “la democracia es el gobierno de la mayoría”, puede ser de la minoría como en Estados Unidos donde el actual presidente obtuvo 3 millones menos de votos que su contendiente en las últimas elecciones.

Por si eso fuera poco, la utilización de la supuesta democracia para avasallar las Constituciones de los países, amparados en la fuerza y el poder se va haciendo normal siguiendo el “ejemplo que Washington dio”. En la Cumbre virtual de la Internacional Progresista, realizada en septiembre pasado Noam Chomsky afirmó que el mundo está bajo amenaza de una guerra nuclear, una catástrofe medioambiental y el deterioro de la democracia, asegurando que esta última es la única que podría dar una esperanza para escapar de las dos amenazas de extinción, pero se necesita que sea una “democracia vibrante en la que ciudadanos preocupados e informados participen plenamente en la deliberación, la formación de políticas y la acción directa”.

Es decir la democracia además de representativa, debe ser participativa, consultiva y garantizar el protagonismo popular, lo cual en Venezuela tiene valor constitucional. De no ser así no cumple su objetivo y no debemos defenderla, sino cuestionarla, transformarla y fortalecerla hasta que responda realmente a la definición intrínseca que conlleva: gobierno del pueblo.

Durante siglos nos vendieron que la democracia era sinónimo de elecciones. Cuando aprendimos a ganar, entonces dijeron que eran fraudulentas, recurrieron a llevar a prisión a los candidatos o a impedirle participar, hasta llegar al absurdo de sabotearlas como en el caso de Venezuela. La OEA, cuya sigla podrían entenderse como (Organizando Elecciones Amañadas) fue la artífice del golpe de Estado en Bolivia, de la imposición del narcotraficante Juan Orlando Hernández en Honduras, del intento de desconocer los resultados de Guyana y de la confirmación del alevoso fraude que permitió mantener al uribismo controlando los destinos de Colombia.

Pero ahora, cuando se comete todo tipo de aberraciones “democráticas” en Estados Unidos, los defensores a ultranza de este sistema guardan cómplice silencio. En reciente artículo, el periodista italiano Roberto Savio ha dicho que: ”El sistema electoral americano es poco conocido, pero desastroso. También es el más antidemocrático que podamos imaginar”. ¿Dónde están Almagro, Bachelet y el grupo de Lima para investigar la veracidad de esta afirmación de tan prestigiado comunicador social?

jueves, 15 de octubre de 2020

En las antípodas del planeta, dos llamados a la salvación de la humanidad

 


La semana pasada por vías diferentes hablaron los dos mayores líderes mundiales. Por una parte Xi Jinping, máximo dirigente de 1.396 millones de ciudadanos de su país y Francisco I, guía espiritual de 1.313 millones de católicos en todo el mundo. Ubicados en las antípodas del planeta, en los opuestos ideológicos y en antagónicas posiciones filosóficas, el primero, chino, comunista y marxista, el otro, argentino, cristiano e idealista, coincidieron en la necesidad de que el mundo retome un camino que lo dirija a la paz y a una concordia que permita superar los graves problemas que aquejan a la humanidad. 

Al participar en la 75ta. Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, Xi fue claro al rechazar que un país pretenda sacar provecho del sufrimiento de los otros y quedarse “de brazos cruzados” ante las desgracias ajenas”. Apeló a la aceptación de que vivimos en un mundo interdependiente, en el que no caben los juegos suma cero haciendo un llamado a “superar la trampa del choque de civilizaciones y respetar mutuamente el camino y la modalidad de desarrollo escogidos soberanamente por cada país”. 

El presidente chino apeló a comprender que la diversidad del planeta es una poderosa fuerza que puede conducir a los ciudadanos al progreso siempre que se preserve la condición humana de todas las civilizaciones. En cuanto al papel de China de cara al futuro, Xi fue enfático: “… nunca pretendemos la hegemonía ni la expansión, y nunca procuramos las supuestas esferas de influencia. No tenemos la menor intención de entrar ni en la guerra fría ni en la guerra caliente con ningún país. Al contrario, siempre persistimos en solventar las diferencias mediante diálogos y solucionar las disputas a través de negociaciones. La supremacía no es nuestro objeto, y tú pierdes y yo gano no es nuestra lógica”. 

De la misma manera, en su nueva Encíclica “Fratelli tutti” (Hermanos todos), Francisco convoca al mundo a “rehabilitar la política” para hacer frente a la pandemia y “hacer posible el desarrollo de una comunidad mundial” afirmando que “el mercado solo no resuelve todo”, al contrario cree que la especulación financiera genera “estragos” en el mundo. 

El Papa se pregunta “Qué significan hoy algunas expresiones como democracia, libertad, justicia, unidad?. Han sido manoseadas y desfiguradas para utilizarlas como instrumento de dominación, como títulos vacíos de contenido que pueden servir para justificar cualquier acción”. 

Concluye con una fuerte crítica al mercado, que se ofrece como solución mágica de todos los problemas, “aunque otra vez nos quieran hacer creer este dogma de fe neoliberal”, y afirma que esta propuesta no es más que “un pensamiento pobre, repetitivo, que propone siempre las mismas recetas frente a cualquier desafío que se presente”.

miércoles, 7 de octubre de 2020

Nada ni nadie podrá romper la eterna amistad entre Argentina y Venezuela

 


“Poco sabemos de las opiniones que prevalecen en Buenos Aires, Chile, y el Perú. Juzgando por lo que se trasluce, y por las apariencias en Buenos Aires habrá un Gobierno Central en que los militares se lleven la primacía por consecuencia de sus divisiones intestinas y guerras externas. Esta Constitución degenera necesariamente en una oligarquía o una monocracia con más o menos restricciones, y cuya denominación nadie puede adivinar. Seria doloroso que tal cosa sucediese, porque aquellos habitantes son acreedores a las más espléndidas glorias” 

Simón Bolívar. Carta de Jamaica. 6 de septiembre de 1815. 

“Reciba pues V.E sus votos eficaces por la gloria y el acierto, sírvase admitir igualmente mi reconocimiento a ínterin llega la ocasión favorable de reiterar a V.E mis respetos y espero que la unidad de la causa que anima a ambos ángulos de la América contribuirá a franquear la hospitalidad y acogida que reclamen en el territorio de V.E los ciudadanos pertenecientes a las Provincias Unidas de Sud América, cuya suprema dirección me está encargada, como me honraré en dispensarla deliberadamente a los súbditos de V.E”. 

Juan Martín de Pueyrredón. Carta a Bolívar. 19 de noviembre de 1816 

“Llegará el día en que coronado de laureles, vayan a unirse nuestras armas triunfantes llevando los extremos del continente austral al centro oscuro donde mora en sus últimas trincheras el despotismo agonizante, la paz, la fraternidad y la libertad: objetos adorados de tantos anhelos y de tantos trabajos” 

Proclama de Pueyrredón a “los generosos habitantes de tierra firme en Sud América” 19 de noviembre de 1816.