Apenas en el siglo XIX se le comenzó a dar una connotación racial, cuando lo correcto sería referir a pueblos que hablaron algunos de los dialectos que emanaban de un origen común. No existe una “raza semita” homogénea toda vez que los pueblos semitas (en plural) solo tenían en común un dialecto utilizado por tribus nómadas pastorales y una estructura patriarcal.
En tiempos recientes, el sionismo le dio al concepto un carácter racial a fin de establecer una exclusividad que le permitiera justificar su política expansionista, violenta y servil a los intereses imperiales durante la guerra fría. De esta manera lograron sembrar la idea de que cualquier crítica a Israel, era un ataque a los judíos así como una manifestación de antisemitismo.
