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miércoles, 11 de marzo de 2026

Trump: Tres firmes y consistentes derrotas el mismo día

 

El pasado 8 de marzo los pueblos del mundo le propinaron tres contundentes derrotas a Trump en un campo de batalla en el que él no cree: el de la democracia. En Irán, Colombia y Venezuela en el día internacional de la mujer, en situaciones distintas y de diferente manera, la antidemocracia y el fascismo recibieron duras derrotas que son expresión de la repulsa mundial a la práctica absolutista e imperial de Washington.

La elección del nuevo líder de Irán se enmarcó en los preceptos constitucionales de la democracia persa (por cierto, más antigua que la occidental) que establece que una Asamblea de Sabios constituida por 88 miembros conocidos como ayatolás que son expertos en el conocimiento del islam tienen la responsabilidad de elegir al Líder. A su vez, los miembros de la Asamblea de Sabios son elegidos para un período de 8 años por el voto directo del pueblo. Sus misiones son supervisar las labores del Líder Supremo, destituirlo si está incapacitado para cumplir sus funciones y designar uno nuevo en caso de fallecimiento.

En este caso, tras el martirio de Alí Hoseiní Khameneí​ el pasado 28 de febrero, en contra de la opinión y las amenazas del presidente de Estados Unidos que dijo que sería él quien elegiría al nuevo líder del país, la Constitución Nacional se puso en funcionamiento y la Asamblea de Sabios -incluso en medio de la devastadora guerra impuesta por la potencia imperial bajo dominación sionista- cumplió su responsabilidad y designó a Mojtaba Khameneí como nuevo líder del país dando continuidad a la revolución islámica establecida tras el derrocamiento de la represiva monarquía Pahlevi el 11 de febrero de 1979. De esta manera, el ejercicio del poder y el mando de las tropas en el marco de la guerra ha sido totalmente restablecido a partir de los preceptos constitucionales que imperan en el país.

Por su parte, en Colombia, a pesar de todas las irregularidades y presiones externas e internas, se realizaron el mismo día 8 de marzo las elecciones más pacíficas de la historia del país. En un clima de plena participación que se intentó violentar una y cien veces, el gobierno del presidente Gustavo Petro garantizó la ejecución de los comicios.


A pesar que a través de variados instrumentos, Estados Unidos y la oligarquía local se propuso interferir en el proceso electoral, el pueblo colombiano mantuvo la confianza en la posibilidad de llevar al país hacia adelante sin aceptar presiones ni tutelajes. La sombra que cubre la democracia latinoamericana a partir de la reivindicación del presidente estadounidense de que había sido él -como efectivamente fue- quien designó a los presidentes de Honduras, Ecuador y Chile estaba en el ambiente de estos comicios. El ya bautizado “modelo Honduras” caracterizado por la designación por Washington del candidato ganador, acompañado de la erogación de grandes cantidades de dinero para la compra de votos, el financiamiento de medios de comunicación para crear matrices de opinión favorables a ese candidato y amenazas que van desde la invasión militar a las sanciones económicas y el corte del envío de remesas en caso de que el candidato de la Casa Blanca no gane, moldean el nuevo patrón de la denominada “democracia” en aquellos países que lo permiten. En el caso de Honduras, Trump incluso se permitió hacer una alianza con el narcotráfico liberando al expresidente convicto y confeso Juan Orlando Hernández a cambio de que la fuerza delictiva organizada en partido político que lo llevó al poder, apoyara al candidato de Trump.

A contracorriente de esa tendencia que también se impuso en Ecuador, Costa Rica, Chile y Argentina a través de diferentes modalidades, el pueblo colombiano acudió a votar y lo hizo para transformar a la coalición popular y democrática “Pacto Histórico” en principal fuerza electoral del país. Aunque la lamentable existencia de grupos sectarios, excluyentes y dogmáticos en su interior y entre potenciales aliados conspiraron para impedir una victoria más contundente, hasta el momento la coalición ha obtenido 25 senadores y alrededor de 40 representantes, superando ampliamente las cifras anteriores de 20 y 30 respectivamente. Incluso, es posible que este número aumente en la medida que las autoridades electorales den respuesta a varias impugnaciones en curso y se terminen de contabilizar los votos en circunscripciones donde las diferencias entre uno y otro candidato son muy pequeñas.

En cualquier caso, el solo hecho de que los colombianos hayan acudido a votar sin estar amenazados por la violencia tradicional en la que la oligarquía (en todas sus manifestaciones: terrorismo, paramilitarismo, delincuencia organizada y narcotráfico) ha sumido al país, es ya una ganancia que se le debe adjudicar al gobierno del presidente Petro.

Es importante decir que el führer colombiano Álvaro Uribe Vélez fracasó en su intento de hacerse con una curul en el nuevo Congreso. Rumiando por su derrota, el también líder paramilitar y narcotraficante no podrá -por lo menos por los próximos 4 años- seguir fraguando sus fechorías y tropelías desde el Congreso.


Finalmente, en Venezuela, en la continuidad del desarrollo de su democracia participativa alrededor de 4.2 millones de ciudadanos intervinieron en la primera consulta popular nacional de 2026 para elegir entre más de 36 mil proyectos productivos para el desarrollo de sus comunidades y sectores. Esta cifra representa 10% más que la anterior consulta del 23 de noviembre. Vale decir que en algunos estados del país, la participación superó el 35 % del padrón electoral de la entidad, consolidando así el ejercicio de la democracia directa en el territorio nacional.

En un evento que fue preparado de antemano en asambleas en las que los ciudadanos determinaron sus necesidades más inmediatas para atenderlas de manera eficiente al margen de la burocracia gubernamental y estatal, estos comicios fueron expresión de una voluntad democrática del pueblo que en el caso de Venezuela está legalmente impresa en la Constitución gracias al impulso que le dieron los presidentes Chávez y Maduro.

Ante el evidente decrecimiento de la participación popular en el mundo a través de elecciones bajo el modelo de democracia representativa, el pueblo venezolano utilizando los instrumentos de democracia participativa y protagónica que le concede la Constitución ha logrado que el Ejecutivo Nacional haya incrementado en un 37% los recursos previstos para ser ejecutados directamente por el Poder Popular organizado durante el año 2026. Para ello se ha diseñado un mecanismo por el cual “un 53% estará destinado al Poder Popular, 29% a las gobernaciones, 15% a las alcaldías y 3% al fortalecimiento institucional” según lo informó la presidenta encargada Delcy Rodríguez.

Aprovechando estas posibilidades que concede la democracia representativa aun limitada y constreñida por la intervención extranjera, el pueblo, a través de la democracia participativa ha ido avanzando hasta contar con 170 bancos comunales y un total de 1.836 instituciones financieras comunales en la actualidad.

En este sentido, el gobierno informó que también se han elevado los niveles de eficiencia y rendición de cuentas alcanzados. Así, al liderar este proceso con un 96% de efectividad, el Poder Popular presionó a las instancias de la democracia representativa y a la burocracia para que hicieran lo propio, evidenciando que el pueblo organizado tiene las herramientas para administrar recursos públicos con transparencia en lo inmediato y para ser firme defensor de la Constitución Nacional y de la soberanía que ella encarna, en caso que se le convoque.

En este ámbito, Aura Buitrago, vocera de la Comuna Urquía, señaló en una entrevista que “el proceso representó un homenaje a la mujer luchadora y su rol clave en la gestión territorial, rechazando cualquier intento de intervención externa”. La vocera comunal agregó que “la consulta no se trata sólo de recibir recursos, sino de generar conciencia ciudadana para que las comunidades se involucren activamente en la solución de sus problemas”.

Más allá de los proyectos aprobados en beneficio del pueblo, este acontecimiento sirve para profundizar la democracia directa necesaria a fin de avanzar hacia una superior organización popular que se pondrá a prueba en el futuro cuando tengan que librarse combates decisivos en defensa de la soberanía del país hoy amenazada por Trump y el gobierno nazi-fascista que preside. Sólo un pueblo organizado y consciente será capaz de enfrentar este tipo de retos.

Al final del día, la “alianza Epstein” y el gobierno pedófilo y asesino de niños había sufrido tres firmes y consistentes derrotas.

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