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domingo, 24 de junio de 2012

Paraguay, enseñanzas de futuro


Aunque lo ocurrido en Paraguay no es técnicamente un golpe de estado, eso poco importa en términos políticos, porque el hecho cierto es que se produjo un “quiebre institucional democrático” y la destitución ilegítima del presidente Fernando Lugo. Sin embargo, esta definición tiene implicaciones trascendentales para la estabilidad de nuestros sistemas democráticos permanentemente torpedeados desde el imperio.

La destitución de Lugo se hizo en el marco de una ley, según dijo él mismo al aceptar el veredicto, pero fue una decisión ilegítima. Por ello, las preguntas valederas deberían estar encaminadas a saber de qué legalidad hablamos y cuál es la calidad de nuestras democracias.

Está visto que la democracia representativa es un instrumento del sistema capitalista para mantener el poder de las clases que lo engendraron. Cuando no les sirve, utilizan sus propios instrumentos para torcer la voluntad popular. Con Allende no pudieron y recurrieron a una brutal dictadura. En Paraguay, si les funcionó. La democracia será tal si es participativa, el pueblo ejerce el protagonismo y se hace efectivo el sometimiento  de los órganos del Estado a la soberanía popular. En el caso de Venezuela, ello está consagrado en el Artículo 5 de la Constitución Nacional, cerrando el paso a cualquier intentona antidemocrática.

Las clases dominantes utilizan todos los instrumentos a su alcance: la desestabilización, la paralización económica y el secuestro del presidente en Venezuela, la captura y exilio forzado del mandatario en Haití, la secesión en Bolivia, la intervención militar bajo tutoría directa de Estados Unidos y la expulsión violenta de su país del presidente en Honduras, la insubordinación de policías alebrestados por los medios de comunicación en Ecuador y ahora la actuación ilegítima de un parlamento desprestigiado y corrupto en Paraguay.

Otra enseñanza importante de lo ocurrido en Paraguay nos lleva  a recordar la frase de uno de los muy escasos políticos honestos de la democracia cristiana chilena, Radomiro Tomic, quien sentenció “Cuando se gana con la derecha, es la derecha la que gana”. Así mismo, en este caso, ha quedado clara la farsa del “libre juego de la democracia”. Un juego que está organizado  para sostener el sistema y perpetuar el poder de la oligarquía.

Aquellos que lanzaban loas a Obama por ser del partido demócrata,  hoy pueden ver como no solo no ha variado un ápice la política intervencionista de su país, sino que la ha profundizado. Así, cuando el sistema entra en crisis y se pone en juego el poder, se puede ver a pinochetistas y Concertación (socialistas incluidos) sostener y profundizar el modelo, igual cosa ocurre en Grecia con conservadores y socialistas, en España con el PP y el PSOE. Ahora, en Paraguay, colorados y liberales, opositores durante la dictadura de Stroessner, son aliados hoy para dar un zarpazo a la democracia.

Queda para el futuro, que se ha confirmado que no basta con llegar al gobierno, si se quieren producir transformaciones profundas a la sociedad para hacerla más justa y equitativa.

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