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jueves, 1 de octubre de 2020

Estados Unidos y Colombia. Con estas democracias, no se necesita de dictaduras

 

Para nadie es un secreto que Estados Unidos y Colombia configuran el dúo dinámico fundamental a través del cual gira la ejecución de la política intervencionista contra Venezuela. Más allá que ambos países son administrados por gobiernos de la ultra derecha extremista que con características propias, en lo interno, desarrollan políticas de apoyo de los sectores minoritarios que se encuentran en el pináculo de la sociedad, y en lo externo son rey y peón en la agresión a otros países. Algunos analistas se preguntan si lo que acontece, no es más bien, expresión de las propias crisis internas que atraviesan a su sociedad y su Estado. 

En este sentido, el fin de semana pasado con pasmosa coincidencia fueron publicados dos artículos que muestran sin cortapisas las complicadas situaciones que se desprenden de la crisis institucional y el déficit democrático de dos naciones que se venden como ejemplos a seguir en esas materias. 

El primero, un artículo titulado “Estados Unidos. Receta para el caos: las elecciones de 2020 amenazan con romper a un país ya llevado al límite”, escrito el pasado sábado 26 de septiembre por David Smith corresponsal del periódico británico The Guardian en Washington, hace un largo análisis respecto de la ostensible carencia de garantías electorales de cara a las próximas elecciones en el país norteamericano. El periodista alerta que estas elecciones “podrían quebrar a Estados Unidos”, un dilema que supera la definición de quien ocupará la Casa Banca por los próximos cuatro años. 

Smith opina que: “Existe una sensación generalizada de que el destino de la democracia constitucional más antigua del mundo está en juego”. Cree, que a los efectos de la pandemia de coronavirus, el colapso económico y el remezón producido por el rechazo al racismo, se le suma ahora la posibilidad de una elección que no ofrece garantías democráticas, todo lo cual reúne “una receta para el caos”. 

En todo esto, el elemento más perturbador es la actitud del presidente Trump que ha estado creando condiciones para justificar lo que él llama “la elección más manipulada de la historia”, ante la cual se ha negado a confirmar si en caso de perder, permitirá una transferencia pacifica del poder. En esta situación, el país podría ser conducido a una crisis constitucional de inéditas consecuencias, que podría significar incluso el enfrentamiento armado si las huestes de Trump salen a la calle a manifestarse a favor de su “engañado” líder. 
Los instrumentos de Trump para generar desconfianza respecto del voto por correo que se supone será mayoritario a favor de los demócratas, ha pasado por el nombramiento de Louis DeJoy, un donante republicano como nuevo director general de correos. DeJoy se apresuró a tomar medidas para hacer que el voto por correo sea más difícil, incluyendo “la eliminación de los buzones de correo de las calles y la codificación de las máquinas clasificadoras”. 

En este sentido, Smith cita a Neil Sroka, portavoz del grupo progresista Democracy for America, quien afirmó que: “Donald Trump tiene los dedos en las palancas del poder y claramente las está maniobrando de todas las formas posibles, legales y posiblemente ilegales, para tratar de asegurar una victoria estrecha en noviembre”, agregando que: “La amenaza de supresión de votantes es muy real. Ya estamos viendo llamadas automáticas en lugares como Pensilvania que disuaden a las personas de votar anticipadamente, votar en ausencia o divulgar información errónea”. 

Estas acciones están encaminadas a mostrar en primera instancia a un Trump triunfante en las urnas cuyos resultados son obtenidos el mismo día de las elecciones, de manera que cuando se comiencen a registrar la mayoría de votos demócratas provenientes del correo, ya el presidente haya declarado su victoria generando en la opinión pública la idea de que tal modificación de las cifras son producto de un fraude. 

El periodista británico avizora que este escenario podría también ejercer una tremenda presión sobre los medios de comunicación, que evitarán manifestarse como hicieran la noche de las elecciones de 2000 entre George W. Bush y Al Gore. 

En otro ámbito de este conflictivo escenario se inscribe el reemplazo de la fallecida jueza liberal de la Corte Suprema Ruth Bader Ginsburg, porque si como todo indica va a ser sustituida por la ultra conservadora Amy Coney Barrett romperá el equilibrio en la correlación de fuerzas dentro de la máxima instancia judicial del país que sería el ente encargado de definir una eventual controversia en relación al resultado electoral. 

Smith recuerda que en el año 2000, fue la Corte Suprema la que decidió a favor de Bush y en contra de Gore en una votación 5-4 “siguiendo líneas ideológicas”. Si las elecciones de 2020 se disputan de manera similar, el tribunal podría volver a ser el árbitro final, en una contienda mucho menos reñida si se confirma el nombramiento de Coney Barret que configurará una correlación 6-3 a favor de los republicanos. De ahí la prisa de Trump por nominar a la nueva jueza, lo cual según Smith “ha alimentado un sentido más profundo de déficit democrático, un abismo creciente entre el gobierno de la minoría blanca de derecha y los valores de la mayoría diversa. Trump perdió el voto popular ante Hillary Clinton por casi 3 millones de boletas, y su último nombramiento en la Corte Suprema significará que la mayoría de los jueces fueron nominados por un presidente que inicialmente no ganó el voto popular”. 

Además, la matemática electoral en el sistema político estadounidense expone una falsa mayoría en el Congreso si se parte de la base de que todos los estados eligen dos senadores independientemente de su población. Por ejemplo, Montana con un millón de votos tiene la misma representación que California con cuarenta millones, eso hace que los 53 senadores republicanos representen 15 millones menos de votos que los 47 demócratas. 

Finalmente, el artículo exterioriza el peligro que significa que Trump se niegue a abandonar el cargo ante una probable derrota. El presidente ha dicho que: “La única forma en que vamos a perder esta elección es si está amañada”, lo cual es entendido como que hará uso de todos los instrumentos legales o ilegales para no abandonar el poder. Al respecto, el autor del escrito cita a Rashad Robinson, presidente de Color of Change, una organización de justicia racial quien al referirse a Trump dice que: “Lo que sí tiene de su lado es que controla la infraestructura federal y entonces la pregunta será, ¿usa esa infraestructura federal para hacer trampa? Y lo que sabemos sobre Donald Trump es que no ha hecho nada en su vida sin hacer trampa”. 

Esta situación obliga a los demócratas a una amplia victoria si quieren volver a la Casa Blanca. Es la única manera de anular los instrumentos ilegales que el presidente utilizará para sostenerse en el poder. La incerteza de que se produzca esa dilatada diferencia es lo que está generando incertidumbres, dudas y angustias respecto del futuro inmediato en la que se ha autodenominado la más perfecta democracia del planeta. 

En tono similar pero no referido de manera directa a una dinámica electoral inmediata, el domingo 27 de septiembre el senador colombiano Gustavo Petro escribió un artículo en el portal Cuarto de Hora al que tituló “Un Congreso de la República de pacotilla” en el que advierte respecto al peligroso rumbo que ha tomado su país, sustentando su punto de vista en: “La debilidad manifiesta de Duque, tanto para gobernar como para ganarse el apoyo popular; la debacle política de Uribe y del uribismo que ya no tienen propuestas serias para solventar la crisis que vive la sociedad colombiana, como no sea entregar más y más recursos a las grandes corporaciones privadas del país sin importar la ruina de la economía o del pueblo hambriento”. 

Tan atrevida aseveración se fundamenta en que el país está siendo conducido hacia la extrema derecha que se propone “construir una dictadura violenta” a partir de la “destrucción física de sus oponentes”. 

El senador de la Colombia Humana señala en su artículo que el ministro de defensa Carlos Holmes Trujillo se ha dedicado a proyectar su candidatura presidencial ante el fracaso de Duque y el desprestigio crecente de Uribe. Sin embargo, opina que lo está haciendo “simplemente dejando matar gente por la fuerza pública, que sin estrategia alguna, termina en manos de la corrupción, la violencia y el asesinato” y asevera en forma determinante que: “La campaña política de Holmes Trujillo le ha costado muchos muertos al país”. 

Pero lo que resulta más peligroso es que según Petro la crisis del gobierno y del uribismo se pretende resolver en primer lugar, concentrando todo el poder público y en segundo, a través de un quiebre constitucional que se manifiesta en “la masacre de Bogotá, la muerte de Juliana [Giraldo, por un miembro del ejército], y el desacato repetido del ministro de defensa a la Corte Suprema de Justicia”, señalando que todo esto es producto de la desmoralización de la fuerzas de seguridad a partir de la formación que reciben, enmarcada en una doctrina sustentada en el ensañamiento contra el pueblo a partir de su definición como enemigo, heredada de la guerra fría que aún se mantiene en Colombia. 

Señala que la exaltación de esta doctrina por parte de los políticos conduce a que se militarice la lucha contra el delito y se comience a considerar a los luchadores sociales como criminales. De la misma manera, se necesita revivir enemigos externos para ser usados como “chivos expiatorios” que le permitan sostener su política, entre ellos reseña “al comunismo soviético, a Castro, a Chávez…” 

Considera que la mayor causa de debilidad de la democracia es la desigualdad social que en el caso de Colombia “es la tercera más alta del mundo”, concluyendo que: “La articulación de doctrinas de extrema derecha, enemigo interno, violencia, militarización del narcotráfico, régimen de privilegios, genera el ambiente propicio para la dictadura” que se comienza a expresar como un quiebre constitucional, el cual a su vez se manifiesta como desacato a la justicia, masacres y burla de los asesinados por los gobernantes. 

En otra arista del problema apunta que la prensa renunció a jugar su papel de freno a los desmanes del poder, transformándose en propagandista del mismo, “defensora a ultranza de Uribe, destructora de la independencia judicial y macartizadora de la juventud que se rebela”. 

Finalmente, en lo que parecer ser el aspecto más importante de su desesperado análisis, el Senador le atribuye al Congreso el papel más triste en este contexto al renunciar a ser contrapeso del gobierno. En este aspecto denuncia que el parlamento se sometió a un auto silencio que ha permitido el desacato del ministro de defensa ante la paralización que ha impuesto el máximo ente legislativo para lo cual inventan “cuanta excusa sea posible para evitar que los parlamentarios se reúnan en su sede”. Considera que este silencio “es el símbolo de la dictadura”. 

Denuncia que la alianza entre Duque y el presidente del congreso Arturo Char, ha logrado paralizar ese ente, haciéndolo inexistente e imposibilitándolo de hacer cambios en la situación porque sus mayorías están acostumbradas a “ordeñar” al Estado “a partir de cupos de contratación [y] de la entrega de sectores estatales a sus bolsillos…” 

Petro concluye afirmando que la crisis de Colombia se ve reflejada en la crisis del Congreso que caracteriza como “de pacotilla” y de “hazmerreir permanente” al mantener un silencio cómplice ante lo que ocurre en el país. 

El Senador opositor cree que el presidente del Congreso es cómplice de la muerte de esa instancia parlamentaria y en general de la democracia, instando a su defensa y a la derrota de la dictadura para permitir que Colombia se transforme en “un país pacífico, productivo y libre”. 

Venezuela, un país que como todos, tiene muchos problemas por resolver, debería meditar ante la posibilidad que estos dos países que se han asumido como nuestros principales enemigos, nos quieran imponer a través de la violencia y la fuerza estos modelos de “democracia” que a todas luces adolecen de algunos de los más elementales sustentos que la pueden hacer acreedora de tal condición.

domingo, 27 de septiembre de 2020

“Dios los cría y el diablo los junta”



Hace ocho años, en marzo de 2012, escribí un artículo titulado “El conflicto árabe-israelí. Una falacia imperial”. En dicho texto exponía algunos puntos de vista que causaron mucha polémica e incluso rechazo por parte de algunos lectores. En esa ocasión explicaba que: 

“Es común escuchar hablar de un supuesto “conflicto árabe-israelí” No existe tal conflicto, por lo menos en lo que a la mayoría de los gobiernos se refiere. Lo que ocurre en realidad es la confrontación entre los aliados de Estados Unidos y Europa y los pueblos árabes doblemente oprimidos por la intervención imperial en sus territorios en connivencia con sus gobiernos y el carácter represivo, autoritario y antidemocrático de la mayoría de los gobiernos de la región. Es así, que Israel tiene excelentes relaciones con varios gobiernos árabes con los que supuestamente está en conflicto 

Israel, las monarquías autocráticas y los gobiernos árabes han establecido una virtual alianza bajo la égida de Gran Bretaña primero y Estados Unidos después, en las que la voluntad de Palestina por construir su nación, la lucha por la soberanía del Sahara Occidental y el espíritu liberador y democrático de los pueblos árabes más recientemente, han sido, a través de la historia, moneda de cambio para perpetuar el dominio de unos y otros en una lógica imperial que la da a esta región importancia geopolítica trascendental por ser la mayor compradora de armas y la más importante productora de energía del planeta. 

lunes, 21 de septiembre de 2020

Juan Guaidó y “La venganza de Analía”




Llenar los largos días de cuarentena, ha devenido en tarea necesaria para la salud y la vida. Así yo, que considero la televisión un instrumento deplorable que casi no utilizo, me he visto obligado a recurrir a ella para estirar las horas de esparcimiento tras las extensas jornadas de trabajo. 

En esta situación, he comenzado a ver una serie llamada “La venganza de Analía”. No viene al caso hacer ahora un relato de la misma. Sólo decir que existe el personaje de una mujer cuyo esposo le ha pedido un divorcio que no desea, lo cual la ha llevado a un estado de paroxismo, histeria y alejamiento de la realidad que la condujo -instigada por una mente criminal- a recurrir a una abogada de dudosa reputación para que la asesora en su proceso de destruir públicamente al hombre que fue su esposo, amenazándolo con quitarle la hija de ambos. 

En su desesperación, la mujer delira, fabrica fantasías, refuta los argumentos jurídicos de su propio abogado y no escatima ni siquiera en hacer daño a su hija de 12 años para lograr su objetivo cuya causa es el despecho y el rechazo de un hombre a quien se le acabó el amor, sin querer hacer juicios morales que quedan en el escrutinio de cada quien. 

Esta historia me ha venido a la cabeza después de leer dos tweets del diputado Juan Guaidó, que en el mejor de los casos reflejan un estado de locura y/o alucinación que solo puede ser producido por las drogas o por la desesperación en que se encuentra cuando vislumbra que la “gallina de los huevos de oro” que está en Washington podría cambiar el objeto de su devoción. 

En otro contexto, se podría suponer que los desesperados sean Pompeo, Abrams y Story cuya impotencia por mostrar resultados cuando se acercan las elecciones aquí y allá -que en ambos casos no vislumbran cifras positivas para el interés imperial- los ha llevado a hacer uso del milagroso polvo blanco que les envía Duque a raudales con el visto bueno de Story y el Comando Sur. 

En el primer tweet, esta Carolina venezolana (así se llama el personaje de la serie) dice que emitió un decreto en el que declara el estado de alarma en el estado Aragua por los estragos que han causado las lluvias. Así mismo, ordena a la Fuerza Armada que se movilice para brindar la protección necesaria a las comunidades afectadas. 

¿Sabrá el autonombrado y alucinado diputado que el mismo 9 de septiembre (hace más de una semana) el gobierno nacional por instrucciones del presidente Maduro desplegó a las Fuerzas Armadas en el estado Aragua y todo el centro del país para atender a la población ante el desbordamiento del río El Limón? Además de eso, el presidente constitucional de Venezuela llamó a la movilización del gobernador, alcaldes y ministros y a la Gran Misión Barrio Tricolor para que tomaran todas las medidas necesarias para el restablecimiento de la situación y la protección de los afectados. Fue la respuesta inmediata de un gobierno sensible al que le importa la vida de los ciudadanos en primera instancia. ¿Sabrá Guaidó que las fuerzas armadas llegaron al lugar de los hechos hace más de una semana cumpliendo con la orden del único Comandante en Jefe que reconocen? 

Guaidó tuvo que esperar instrucciones de Washington para decir algo, no importa cuán alejado esté la realidad, pero necesita seguir cumpliendo con la actuación de títere teledirigido a cambio de los sustanciales ingresos que “este trabajo” le genera a él y a sus amigos. 

En el segundo tweet, no sé si más o menos insólito que el anterior, el autoproclamado afirma que la periodista Patricia Poleo con quien se encuentra enfrentado por las diferencias producidas por una inequitativa distribución de los recursos robados a Venezuela por Estados Unidos y Colombia y que por ello lo ha denunciado públicamente por corrupción y otras bellezas, habría recibido dinero del canciller Jorge Arreaza “para crear publicidad negativa a la oposición venezolana”. 

Además de ser falso, además de no tener ninguna prueba y además de que nunca la va a encontrar, lo primero que debería saber esta Carolina emergida de las cloacas de Voluntad Popular es que no es necesario pagarle a nadie para que haga “publicidad negativa” a la oposición venezolana. Eso lo hace ella solita con sus actos, con sus llamados a una invasión militar extranjera, con sus arengas por mayores sanciones, por la felicidad que públicamente manifiestan por el bloqueo y los actos terroristas. En definitiva, el único que paga por la publicidad negativa de la oposición es el gobierno de Estados Unidos que le concede generosas dádivas a Guaidó por hablar. No hace falta casi nada más. Guaidó, su propia existencia es la mejor propaganda negativa para la oposición venezolana. 

En el momento en que el abogado discute con Carolina, cuando el jurista renuncia a seguirla defendiendo ante la conminación a que viole la ley, le dice le va a dar un consejo final por el que no le va a cobrar, y le recomienda que acuda a recibir ayuda sicológica.

jueves, 17 de septiembre de 2020

El Vía Crucis de Europa II.



Falsamente aprisionada entre la necesidad de su autonomía o su subordinación a Estados Unidos, en realidad Europa se debate entre la eclosión que ha producido el abandono del Estado de bienestar y el gran esfuerzo por sostener una importante inversión social durante la mayor parte del siglo XX como necesidad de confrontar a la Unión Soviética durante la guerra fría.

La desaparición del campo socialista permitió darle a su economía la verdadera orientación deseada por las élites, así, se impusieron modelos neoliberales que excluyeron a las grandes mayorías. Por supuesto, en estas condiciones, “arrimarse” a Estados Unidos y vivir bajo su cobijo era la opción natural en el nuevo escenario global. 

Cónsono con esta situación, se impuso también el supremacismo racista que persigue a las minorías y declara indeseables a los millones de migrantes que abandonaron sus países por las guerras coloniales e imperiales que la propia Europa desató y/o promovió. Ven con horror que en algunos años más serán un continente con mayoría de negros, árabes y ciudadanos del sur de Asia y que su religión predominante será la musulmana. 

jueves, 10 de septiembre de 2020

El Vía Crucis de Europa I

En un editorial del 3 de mayo del periódico francés Le Monde se hace un análisis acerca de cómo la crisis producida por el coronavirus ha transformado el entorno geopolítico global. En la publicación se señala que Estados Unidos ha perdido el liderazgo mundial y que el orden internacional creado al final de la segunda guerra mundial "ya no se adapta a la realidad del equilibrio de poder del siglo XXI". 

El vespertino parisino aprecia que este sistema ya era frágil antes de la pandemia, aunque reconoce la opinión de aquellos que estiman que lo era incluso antes, es decir desde el momento en que se produjo el fin de la guerra fría. También valora que estos hechos, a los que suma la emergencia de China “desequilibraron gradualmente” el orden bipolar, dando paso a uno de carácter multipolar. 

En este contexto, el editorial establece que la unidad de Europa no resistió el golpe propinado por la pandemia, toda vez que no fue capaz de dar una respuesta solidaria con los miembros más afectados. Así mismo, el artículo deplora el “egoísmo” de algunos países que han optado -en la práctica- por restituir sus fronteras poniendo en riesgo “dos pilares de la Unión Europea”: el espacio Schengen y el mercado único. Finaliza diciendo que a pesar que Europa cree en el multilateralismo está siendo “abandonada por Estados Unidos, codiciada por China, fría con Rusia", por lo cual si desea tener una participación protagónica en el mundo de la post pandemia, debería comenzar por restablecer su organización interna. 

Tres días después de la publicación de este editorial, se realizó de forma virtual la reunión cumbre de la Unión Europea (UE) conducida desde Zagreb, Croacia, país que ocupa la presidencia rotatoria de esa alianza. A pesar que el tema principal fue la lucha conjunta contra el coronavirus y las medidas a tomar para la recuperación económica del conglomerado, no se tomó ninguna resolución que indicara la voluntad de los 27 por ampliar su membrecía, a la que aspiran 6 países de los Balcanes. 

Los esfuerzos desesperados de Serbia para aceptar ser incluida en la organización regional europea ha llevado al presidente de ese país Aleksander Vučić a contradictorias opiniones que han ido desde la aceptación en marzo de este año de que “la solidaridad europea no existe” y que “solo China nos puede ayudar” hasta la decisión ahora en septiembre, bajo influjo de Estados Unidos, de hacer un acuerdo comercial con Kosovo, país al que no reconoce, al mismo tiempo que ambos (Serbia y Kosovo) decidieran instalar sus embajadas en Jerusalén, violando una resolución de Naciones Unidas. 

Tal vez este hecho sea sintomático, más que ningún otro, de la pérdida de brújula y de los desvaríos de Europa en materia internacional lo cual ha repercutido en la merma de su prestigio y la pérdida de posicionamiento y protagonismo en el escenario global. Su indefinición identitaria que la ha llevado a ir abandonando su vocación europeísta para ir asumiendo una de carácter atlantista que la subordina a Estados Unidos (a pesar de las evidentes contrariedades y conflictos que le genera), auguran un futuro complicado para la alianza que agrupa a una buena parte de los países del Viejo Continente. 

En primera instancia, la preocupación inmediata de la UE es intentar reparar los daños de la crisis” y preparar un futuro mejor para la próxima generación” según señaló la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen al presentar en el Parlamento Europeo las líneas principales de su propuesta de fondo de recuperación en la UE frente a la crisis del coronavirus. Sin embargo, para el Dr. Juan Torres López Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla, “los propios términos utilizados y la naturaleza de las medidas adoptadas indican que lo que se puede conseguir con ese plan es algo muy distinto [de] lo que se dice”. 

Más allá de las complicaciones internas y de la ineficiencia mostrada en el manejo de la crisis de la pandemia, la UE confronta otros problemas que, como se dijo antes, dicen referencia a definiciones de carácter identitario. Una de ellas, es su decisión aún no establecida de definir si es aliada o subordinada a Estados Unidos. En este ámbito, Alemania, la principal potencia regional, que ha sido caracterizada como la “locomotora económica” de la Unión enfrenta un variado menú de presiones por parte de Estados Unidos. 

Por una parte, Trump amenazó con la retirada de 9.500 de sus 34.500 soldados estacionados en el país centroeuropeo en una decisión unilateral de su gobierno que no fue consultada con su contraparte. En una tibia y vergonzosa respuesta el ministro de Exteriores de Alemania, Heiko Maas, comentó que "la decisión” no fue consensuada al 100% dentro del Gobierno de Estados Unidos por lo que "no sorprende" que no haya acordado la iniciativa con Berlín. Al consultársele al alto funcionario alemán sobre la relación bilateral con su “aliado” norteamericano, Maas se limitó a decir que la relación entre los dos países era "complicada". 

Por su parte, en la víspera de que Alemania asumiera la presidencia rotatoria del Consejo de la Unión Europea el 1° de julio, la canciller de ese país, Angela Merkel, sorpresivamente aseguró que la hora de la soberanía estratégica europea aún no ha llegado, pues todavía existen "sobradas razones", como China o India, (Ojo, no mencionó a Rusia) para "continuar apostando por una alianza transatlántica de defensa y por un escudo protector nuclear común". Una primera mirada a esta declaración refleja las dudas de la principal líder europea respecto de su capacidad de defenderse a sí misma y la justificación –por tanto- de la necesaria subordinación a Estados Unidos. Merkel lo dejó claro cuando afirmó que el actual entorno mundial requiere que la UE "aporte más" a la causa común de la OTAN, que en épocas de la Guerra Fría cuando Estados Unidos y la Unión Soviética luchaban por alcanzar el rol de ser la mayor potencia mundial. Resulta más que curioso que el hecho de no haber un aporte mayor de Alemania a la OTAN sea la causa esgrimida por Trump para retirar los soldados estadounidenses de las bases militares en ese país. 

No obstante esto y agregando una nueva arista al juego geopolítico mundial, Merkel se ha visto obligada a reconocer -a despecho de Trump- que China tiene un papel relevante en las decisiones políticas y económicas en el mundo. Por ello, la canciller alemana ha dejado claro que Berlín va a continuar colaborando con Beijing. 

Incluso en la presidencia rotativa alemana de la Unión Europea, el gobierno de Merkel y ella misma están trabajando para llevar a cabo la primera cumbre entre la UE y China en formato 27+1 por primera vez en 45 años, a pesar de los aplazamientos debidos al coronavirus y de las tensiones surgidas entre Occidente y China tras los sucesos de Hong Kong. Alemania no puede olvidar –también a despecho de Trump- que China es su principal inversor externo. 

Es por ello que Alemania no ha asumido las mismas medidas que Estados Unidos, Gran Bretaña y Australia en relación a Hong Kong, no adoptando sanciones contra China y tratando de mantener una neutralidad que no genere reticencias en Beijing donde también están viendo la presidencia alemana como una posibilidad de incrementar los vínculos. 

Aquí se manifiesta una de las expresiones del “Vía crucis” al que me refiero. Aunque Europa sabe que las negociaciones con China no serán fáciles si se considera que debe tomar una decisión que se presenta antagónica entre la necesidad de contar con el mercado chino, el comercio creciente entre las dos partes y sobre todo la inversión que está fluyendo a raudales desde la potencia asiática por una parte, y por otra, la necesidad de contar con Estados Unidos para que la proteja de un enemigo que ellos mismos han fabricado a expensas de la voluntad de Estados Unidos, toda vez que no hay amenaza creíble a Europa ni desde Rusia ni desde Irán. 

Se trata de definir hasta donde llega la autonomía real de la UE respecto de Estados Unidos, eso que parecía evidente en tiempos de De Gaulle, hoy ya no lo es tanto. Europa busca desesperadamente encontrar un enfoque equilibrado y pragmático como lo señala el vicedirector del Instituto de Europa de la Academia de Ciencias de Rusia, Vladislav Belov. 

Europa pareciera estar resolviendo el asunto de su relación con China, lo hace por razones económicas ineludibles y por pragmatismo forzoso, pero la agenda internacional está nutrida de muchos elementos en los que no se manifiesta la misma condición en tanto no hay exigencias económicas obligatorias. Ese mismo pragmatismo la lleva a no mostrar rubor en el momento de postrarse ante el amo imperial que la acosa y la humilla. 

Continuará la próxima semana

lunes, 7 de septiembre de 2020

La tarea más honrosa y revolucionaria del momento



La humanidad vive el momento más difícil de su historia. Nunca antes como ahora se había producido una concurrencia de eventos que son expresión de la crisis más profunda de la que se tiene conocimiento. 

Agobiados por el enfrentamiento de una cotidianidad que se ha tornado muy agresiva para todos, pero sobre todo para aquellos pueblos a los que Estados Unidos les ha declarado la guerra, a veces no logramos percibir que esta inédita situación se manifiesta porque también es primera vez que damos la cara a elementos que se relacionan con la crisis estructural de la sociedad de clases que hoy es capitalista pero que antes fue esclavista y feudal. 

En todas ellas, las clases privilegiadas tuvieron capacidad para superar las crisis e incluso adoptar perspectivas revolucionarias y transformadoras dando paso a nuevas formaciones económico sociales que apuntaban al perfeccionamiento de la explotación. 

En esa medida, el capitalismo no tiene futuro, su fase superior imperialista está siendo partera de su propia destrucción en tanto en su expresión neoliberal, destruye las propias bases del capitalismo, tales como la libre competencia y el libre mercado, de la misma manera que el individualismo, el consumismo y el derroche como testimonios y afirmación de valores que pueden proporcionar felicidad y éxito momentáneo, no solucionan los grandes problemas de la humanidad. He ahí su fracaso. 

La pandemia de coronavirus ha sido el símbolo de un estrepitoso fiasco. Los sistemas de salud han colapsado incluso en aquellos países ricos y desarrollados. Pero no es solo eso. En simultánea asistimos a la destrucción del sistema multilateral que a pesar de sus deficiencias ha provisto al mundo de un instrumento para la solución de los conflictos y una estructura jurídica que evite la anarquía y el caos en el planeta. 

Igualmente, nos vemos confrontados a la posibilidad de la guerra, a la impunidad de los poderosos, a la destrucción del planeta como resultado del cambio climático, a una crisis económica de dimensiones desconocidas y novedosas en la historia de la humanidad y como consecuencia de todo ello, a la exacerbación del racismo, la misoginia, la homofobia y la persecución de las minorías como práctica política que cercena las bases de la falsa democracia representativa que es solo un sofisticado instrumento de dominación de clases, adaptado a la modernidad que inició la revolución francesa. 

Ni siquiera los preceptos que la sostuvieron y que dieron relevancia a esa revolución burguesa pueden ser hoy sostenidos por las élites de poder. La solidaridad, la igualdad y la fraternidad, vendidas al mundo como panacea de la nueva transformación que se anunció en Francia en 1789 tras el aplastamiento del sistema monárquico feudal, hoy son entelequias que la furia de los poderosos (no necesariamente de los pueblos como hubiera sido deseable) se está encargando de destruir. 

Ante esto, un grito de alerta que emerge del pensamiento y la voz de Noam Chomsky, un respetado intelectual estadounidense deja ver todo el sentido del instante: “Nunca ha habido un momento (…) en el que haya surgido una confluencia de crisis [como esta] y las decisiones sobre ellas tienen que tomarse muy pronto, no se pueden retrasar”. 

De ahí que cuando se resiste y se lucha en cualquier lugar del mundo, se está haciendo en primera instancia por la salvaguarda de la vida en el planeta. Hoy, no existe tarea más revolucionaria y más honrosa que esta. 

miércoles, 2 de septiembre de 2020

Rebelión en la Granja


En su afán de destrucción del sistema multilateral Donald Trump no se para ni siquiera en el avasallaje de aquellas instituciones creadas por Estados Unidos para sostener su dominio imperial. Esto es particularmente ostensible en América Latina y el Caribe donde no contento con todos los desmanes que realizan tales instituciones con el aval de la potencia hegemónica, las arma y desarma a su antojo.

El caso más palpable fue cuando ante la impotencia y el fracaso de la OEA en su intento por derrocar al gobierno de Venezuela, agrupó a sus súbditos quienes en la capital peruana tomaron el bastón para aspirar a conseguir lo que la OEA no pudo. Al final, todo terminó en una bufonada más a cargo del director de la CIA que funge como secretario de Estado. 

Se ha hecho más evidente que nunca que la política exterior de Estados Unidos no puede obtener logros a través de las vías diplomáticas proclives a la negociación y el diálogo y solo se puede imponer a través del sometimiento, la fuerza, la amenaza y el chantaje. Por supuesto, en América Latina y el Caribe tiene éxito porque las élites de derecha no tienen empacho en someterse, ser sujetos de amenaza y chantaje y aceptar la fuerza sin importar los intereses nacionales ni la soberanía, si de defender sus mezquinos intereses se trata.