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sábado, 8 de agosto de 2026

Venezuela 2026, Argentina 1955. Chavismo y peronismo. Hacia una organización movimientista para enfrentar el protectorado

Imagen (Firmas Prensa Latina)


Los acontecimientos sucedidos en Venezuela a partir del 3 de enero han significado una remezón profunda en la práctica política del país. Más allá de ponerse a buscar culpables y traidores, la mayor parte de las veces sin fundamentos y más bien motivados en respuestas emocionales al dolor y la impotencia que produjo el asesinato de un centenar de cubanos y venezolanos y el secuestro del presidente Maduro y su esposa, lo cierto es que el gobierno no fue capaz de evitar lo ocurrido y el partido de gobierno se paralizó hasta hoy, sin capacidad de encontrar respuestas que  se superen la necesidad de sobrevivir ni  plantear una propuesta política de cara al futuro.

Pero el pueblo venezolano, formado a través de la pedagogía política del Comandante Chávez en muy poco tiempo (menos de siete meses) ha ido encontrando fórmulas novedosas de organización y movilización que distan de las tradicionales en los últimos 25 años. La avalancha de reuniones, manifestaciones y declaraciones que se han producido en diferentes estamentos de la sociedad y que tuvieron un punto de inflexión el pasado 24 de julio en el aniversario del natalicio del Libertador Simón Bolívar, dan clara cuenta de ello.

Una organización y una movilización distintas a las acostumbradas y habituales están marcando el rumbo y señalando la pauta del futuro político del país. Se trata de avanzar hacia la resistencia al estado actual del país en el que el gobierno de Estados Unidos es el que toma las decisiones estratégicas en la economía, las finanzas y la política exterior.

Las tendencias que evidencian los hechos establecen que en el país se está desarrollando una propensión hacia un tipo de organización movimientista dado el fracaso del partidismo como elemento aglutinador, ordenador y movilizador de la sociedad. En términos teóricos, el movimientismo es una tendencia política y social en el que la identidad y organización se basan en un gran movimiento amplio con participación de sectores sociales diversos que se apoyan en un liderazgo carismático en lugar de un partido tradicional centralizado. En esa medida, es más flexible y masivo al integrar posiciones ideológicas variadas. Creo que esto es lo que se necesita en este momento para agrupar a una -aun dispersa- voluntad nacional patriótica, independentista y de defensa de la soberanía nacional que conduzca a la formación de un gran frente patriótico antimperialista y anticolonialista si es posible llegar hasta ello.

sábado, 1 de agosto de 2026

Un fantasma recorre Estados Unidos: el fantasma del comunismo (III y final)


 

En las semanas anteriores, dimos a conocer la preocupación de Trump por lo que considera una "amenaza grave" para todo el sistema gubernamental estadounidense. Al referirse a los enemigos del sistema sin temor a dudas, los definió como marxistas y dijo que lo que estaban haciendo era “comunismo, socialismo, desviaciones marxistas que partían de una premisa opuesta a la de Estados Unidos” por lo que hizo un llamado a oponerse a esa tendencia y a combatirlos no sólo en términos electorales. En este marco, apeló a los estadounidenses para “evitar la locura y desatar el sentido común contra el comunismo”, llamando a los ciudadanos a despertar “ahora que los bárbaros están a las puertas".

Es evidente que una fuerte agitación estremece el escenario político estadounidense comenzando a mostrar una cara interna que expone estos movimientos y que son la explicación de la furibunda reacción de Trump y sus adláteres. La semana pasada hablamos de eso. Ahora expondremos algunas manifestaciones externas del fenómeno.

En primera instancia y en el orden táctico, Trump encara una preocupación por las cifras que señalan las encuestas y que apuntan a la derrota electoral de los republicanos y de él mismo en las elecciones de noviembre. Tiene una disyuntiva que no ha podido resolver: su ego no le permite aceptar que fue derrotado por Irán en el Asia Occidental y todavía sueña con propinarle una derrota a Teherán que los obligue a capitular.

Mientras que, el otro lado del dilema muestra que la continuación de la guerra conduce al aumento del precio de la gasolina y una mayor inflación que afecta al elector estadounidense y que podría señalar el curso de los comicios. Es sabido que a la opinión pública de Estados Unidos le importa poco que su gobierno asesine ciudadanos en cualquier parte del mundo, las grandes movilizaciones contra la guerra de Vietnam no se produjeron por los centenares de miles de vietnamitas victimizados, sometidos a bombardeos con armas químicas y mutilados sino por la gran cantidad de estadounidenses muertos. Por eso, la nueva modalidad implementada se ha orientado a ocultar o minimizar sus muertos en acciones bélicas ilegales.