Los acontecimientos sucedidos en Venezuela a partir del 3 de enero han significado una remezón profunda en la práctica política del país. Más allá de ponerse a buscar culpables y traidores, la mayor parte de las veces sin fundamentos y más bien motivados en respuestas emocionales al dolor y la impotencia que produjo el asesinato de un centenar de cubanos y venezolanos y el secuestro del presidente Maduro y su esposa, lo cierto es que el gobierno no fue capaz de evitar lo ocurrido y el partido de gobierno se paralizó hasta hoy, sin capacidad de encontrar respuestas que se superen la necesidad de sobrevivir ni plantear una propuesta política de cara al futuro.
Pero el pueblo
venezolano, formado a través de la pedagogía política del Comandante Chávez en
muy poco tiempo (menos de siete meses) ha ido encontrando fórmulas novedosas de
organización y movilización que distan de las tradicionales en los últimos 25
años. La avalancha de reuniones, manifestaciones y declaraciones que se han
producido en diferentes estamentos de la sociedad y que tuvieron un punto de
inflexión el pasado 24 de julio en el aniversario del natalicio del Libertador
Simón Bolívar, dan clara cuenta de ello.
Una organización y
una movilización distintas a las acostumbradas y habituales están marcando el
rumbo y señalando la pauta del futuro político del país. Se trata de avanzar
hacia la resistencia al estado actual del país en el que el gobierno de Estados
Unidos es el que toma las decisiones estratégicas en la economía, las finanzas
y la política exterior.
Las tendencias que
evidencian los hechos establecen que en el país se está desarrollando una
propensión hacia un tipo de organización movimientista dado el fracaso del partidismo
como elemento aglutinador, ordenador y movilizador de la sociedad. En términos
teóricos, el movimientismo es una tendencia política y social en el que la
identidad y organización se basan en un gran movimiento amplio con
participación de sectores sociales diversos que se apoyan en un liderazgo
carismático en lugar de un partido tradicional centralizado. En esa medida, es
más flexible y masivo al integrar posiciones ideológicas variadas. Creo que esto
es lo que se necesita en este momento para agrupar a una -aun dispersa-
voluntad nacional patriótica, independentista y de defensa de la soberanía
nacional que conduzca a la formación de un gran frente patriótico
antimperialista y anticolonialista si es posible llegar hasta ello.

