No es viable establecer generalizaciones para todos los países. Cada cual tiene su propia historia, idiosincrasia, práctica organizativa y experiencia en las luchas populares que hacen inútil copiar modelos y métodos de acción. Los pueblos, a partir de su ejercicio propio, irán señalando el derrotero que debe seguir el camino de la liberación.
Las fuerzas democráticas, progresistas y revolucionarias (que no son las mismas) forjaron coaliciones a finales del siglo posado que llevaron al gobierno a líderes populares que en casi todos los casos no provenían de los partidos tradicionales. Las organizaciones y los militantes sobrevivientes de las luchas de la segunda mitad del siglo XX se incorporaron como furgón de cola de estos avasalladores procesos que irrumpieron en la región tras el triunfo electoral del Comandante Hugo Chávez en 1998.
