El pasado 8 de marzo los pueblos del mundo le propinaron tres contundentes derrotas a Trump en un campo de batalla en el que él no cree: el de la democracia. En Irán, Colombia y Venezuela en el día internacional de la mujer, en situaciones distintas y de diferente manera, la antidemocracia y el fascismo recibieron duras derrotas que son expresión de la repulsa mundial a la práctica absolutista e imperial de Washington.
La elección del nuevo líder de Irán se enmarcó en los preceptos constitucionales de la democracia persa (por cierto, más antigua que la occidental) que establece que una Asamblea de Sabios constituida por 88 miembros conocidos como ayatolás que son expertos en el conocimiento del islam tienen la responsabilidad de elegir al Líder. A su vez, los miembros de la Asamblea de Sabios son elegidos para un período de 8 años por el voto directo del pueblo. Sus misiones son supervisar las labores del Líder Supremo, destituirlo si está incapacitado para cumplir sus funciones y designar uno nuevo en caso de fallecimiento.
En este caso, tras el martirio de Alí Hoseiní Khameneí el pasado 28 de febrero, en contra de la opinión y las amenazas del presidente de Estados Unidos que dijo que sería él quien elegiría al nuevo líder del país, la Constitución Nacional se puso en funcionamiento y la Asamblea de Sabios -incluso en medio de la devastadora guerra impuesta por la potencia imperial bajo dominación sionista- cumplió su responsabilidad y designó a Mojtaba Khameneí como nuevo líder del país dando continuidad a la revolución islámica establecida tras el derrocamiento de la represiva monarquía Pahlevi el 11 de febrero de 1979. De esta manera, el ejercicio del poder y el mando de las tropas en el marco de la guerra ha sido totalmente restablecido a partir de los preceptos constitucionales que imperan en el país.
Por su parte, en Colombia, a pesar de todas las irregularidades y presiones externas e internas, se realizaron el mismo día 8 de marzo las elecciones más pacíficas de la historia del país. En un clima de plena participación que se intentó violentar una y cien veces, el gobierno del presidente Gustavo Petro garantizó la ejecución de los comicios.








