Estoy en Coro, capital del estado Falcón al occidente de Venezuela donde fui invitado a participar en el Encuentro “Vigencia de la diplomacia bolivariana. A 200 años del Congreso Anfictiónico de Panamá”. Con esta actividad se da continuidad a los eventos en conmemoración del bicentenario de esa magna cita continental.
Organizado por el Centro de Estudios Simón Bolívar, la Red de Historia y Patrimonio del estado Falcón, el Centro de Estudios Latinoamericanos y Caribeños Rómulo Gallegos (Celarg) además de otras instituciones y auspiciado por la Alcaldía de Coro y la Gobernación de Falcón, la cita se realizó en la Sala Chema Saher de la alcaldía. Me correspondió hacer una de las dos ponencias centrales que titulé “El Congreso Anfictiónico de Panamá. Magna obra del Libertador Simón Bolívar. Contexto y repercusiones internacionales”.
Viajar al interior del país y escapar de la capital reconforta plenamente y en todos los sentidos. Aunque es en Caracas donde se toman todas las decisiones, su ambiente sofocante hace sentir que mucho de lo que se dice y se hace es artificial y pre calculado. En el interior del país se siente una energía distinta, hay una manifestación de plenitud que se percibe desde la llegada al aeropuerto y en todos los espacios recorridos. Si el espíritu de camaradería y fraternidad constituye una de las características de la venezolanidad, los falconianos se llevan las palmas por una calidez y hospitalidad que rebasa con creces la media nacional.
Mi ponencia versó sobre las urgencias del Libertador Simón Bolívar para que se concretara la realización del Congreso en Panamá a pesar de las dudas e incertidumbre que permeaban a las élites que gobernaban las nuevas repúblicas americanas antes españolas tras el fin de la guerra de independencia.








