El pasado lunes 22 de junio se cumplieron 85 años del inicio de la invasión nazi a la Unión Soviética. Para los rusos fue el inicio de la Gran Guerra Patria. Aunque la ofensiva alemana no tomó por sorpresa al Alto Mando soviético, lo cierto es que las tropas no habían sido instruidas para los combates que se habrían de librar durante los primeros días de la guerra, sobre todo a escala estratégico-operativo como lo señaló el mariscal Gueorgui Zhukov en sus memorias. Ese error en la instrucción y educación de las tropas fue pagado con grandes sacrificios por los pueblos de la Unión Soviética.
A pesar que la agresión nazi contra otros países europeos había iniciado en 1939, el Alto Mando soviético no estudió a profundidad esas acciones ni sacó conclusiones que le permitieran enfrentar su propia guerra. Algunas características de las acciones del ejército alemán como la sorpresa estratégico-operativa basada en el uso de potentes golpes con las tropas blindadas para cortar la defensa y salir a la retaguardia del enemigo con el apoyo de la fuerza aérea, causaban un fuerte impacto en las tropas a la defensa.
El Alto mando soviético no previó el paso a la ofensiva nazi con todas sus fuerzas y en todas las direcciones estratégicas ni estimaron que los alemanes concentrarían la principal masa blindada y motorizada para lanzarla en grupos compactos contra las tropas que se defendían.
A pesar que Hitler intentaba dar seguridades de que no invadiría la Unión Soviética lo cual fue increíblemente aceptado por la dirigencia política incluyendo a Stalin, el Alto Mando militar encabezado por el comisario del pueblo para la defensa mariscal Semión Timoshenko y el vice comisario Zhukov cuestionaban la “inocencia” de Stalin en el manejo de las relaciones con los alemanes al tiempo que subestimaba el papel y el significado del Estado Mayor General.








