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miércoles, 20 de enero de 2021

Abrams, despide a tu presidente porque no pudiste despedir al mío.



En una comparecencia en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos el pasado 4 de agosto, el representante de la Casa Blanca para asuntos sobre Venezuela, Elliott Abrams, dijo que su país estaba "trabajando duro" para que Nicolás Maduro abandone la presidencia del país sudamericano antes de que culmine el año. 

Abrams, cuya trayectoria permite caracterizarlo como lo que en Estados Unidos se llama “looser”, es decir un perdedor, una vez más fracasó en Venezuela. Hoy 20 de enero, Nicolás Maduro continúa en Miraflores mientras que, quien se va, es Donald Trump, jefe de Abrams. 

En la audiencia antes mencionada denominada: “Venezuela en las garras de Maduro: evaluando el deterioro de la seguridad y la crisis humanitaria”, Abrams afirmó que esperaba que Maduro “no sobreviva a [este] año” agregado que “estaban trabajando duro para que eso suceda". Pues parece que o no trabajó muy duro y se conformó con creer las fantasías que le dibujaba la trasnochada oposición venezolana o, a pesar de trabajar muy duro, el pueblo venezolano, su gobierno y sus fuerzas armadas le ganaron la partida. 

jueves, 14 de enero de 2021

Biden: ilusiones de cambio y nada más


En febrero de 2009, cuando recién se inauguraba el gobierno de Barack Obama, alarmado por las campanas que se echaban a volar ante la llegada a la Casa Blanca de un demócrata negro como adalid de la democracia, escribí un artículo que se tituló “No existe un imperio bueno”. El arribo del nuevo presidente fue saludado con tambores de victoria hasta por sectores progresistas, de izquierda y democráticos de América Latina y el Caribe que suponían que la refinada estirpe del académico de Harvard iba a marcar un profundo cambio respecto de la brutalidad y la barbarie de George W. Bush. Los resultados están a la vista. No hay mucho que decir. 

Entre otras cosas, en aquel artículo señalaba que era “…evidente que la transición de un gobierno a otro en Estados Unidos ha significado un importante cambio de forma en su manejo internacional, pero es sumamente peligroso suponer que es posible que exista `un imperialismo bueno´”. Más adelante opinaba que “: La lucha por la paz y la democracia no nos puede llevar al desarme político e ideológico frente a un imperio que pareciera estar a la defensiva como fiera herida en su crisis, pero que no ha alterado un ápice su voluntad guerrerista y agresiva”. 

En mi opinión estamos asistiendo a un nuevo canto de sirenas. Sobre todo en algunos medios de comunicación, ya no en aquellos bajo servicio imperial, sino en los que dan a conocer y divulgan opiniones y reflexiones que ayudan a comprender el devenir político desde una perspectiva popular y democrática, se vuelve a exaltar a Joe Biden y a su gobierno como algo bueno y esperanzador. 

martes, 12 de enero de 2021

Comunicado del Grupo de Lima.


El Grupo de Lima se ha reunido en su sede de la Casa Blanca en Washington D.C para emitir su opinión respecto de las recientes elecciones parlamentarias en Venezuela. 

1. La verdad es que no tenemos una opinión clara al respecto porque consultamos en la oficina de al lado y todavía está Trump. Hemos preguntado al presidente Biden lo que debemos decir pero él se abstuvo de hacer consideración alguna sobre el tema, lo cual nos tiene bastante confundidos. 

2. Nuestra confusión aumenta cuando hemos constatado con estupor que la Unión Europea dice que no reconoce a Guaidó pero tampoco a Maduro por lo cual concluimos que la Vieja Europa está tan vieja que no entiende nada. Además, comprendemos solidariamente que esa confusión responde al paciente trabajo que ha hecho el ex presidente Rodríguez Zapatero reclutado por Maduro para sembrar el cáncer de la discordia al interior de la Vieja. 

3. En todo caso aceptamos el mensaje de la Unión Europea de que no reconoce pero si reconoce aunque puede reconocer o no reconocer, reconociendo que finalmente lo único que importa es lo que decida Biden por lo que entendemos que haya divulgado ese comunicado lo suficientemente ambiguo como para que dé tiempo a que Biden llegue al poder y nos envíe la línea tanto a ellos como a nosotros. 

4. Vale decir que no reconocemos al gobierno de Maduro ni a la Asamblea Nacional que emergió de las fraudulentas elecciones del 6 de diciembre. La razón fundamental es que no lo hicieron como se lo dijimos. Al contrario, enarbolaron la idea populista de que “los problemas de Venezuela, lo deben resolver las venezolanas y los venezolanos”. 

5. Tomamos nota de la declaración de la Canciller de España que sacó la voz para que, sin decir nada importante como es habitual en ella, tuvo la inigualable valentía de denunciar a Trump y sus llamados anti democráticos a la insurrección. Lamentamos que nuestra amiga Arancha González no haya hablado antes toda vez que durante su gestión de un año ha permanecido en silencio sin decir nada acerca de las tropelías cometidas por la administración Trump que ahora estamos descubriendo. Eso nos hubiera servido para orientarnos mucho mejor a fin incluso de determinar si este Grupo sirve para algo o sencillamente existimos porque era un deseo maniático más del presidente de Estados Unidos como afirman los ultraizquierdas Samper, Rodríguez Zapatero, Bernie Sanders, Jeremy Corbyn y otros. 

6. Instamos al gobierno usurpador de Maduro a copiar las buena prácticas democráticas. En ese sentido ponemos como ejemplo al gobierno de Colombia país en el que solo en 2020 se produjeron 90 masacres y fueron asesinados 310 líderes sociales y 64 ex combatientes de las FARC (251 desde la firma de los acuerdos de paz en 2016). 

7. Así mismo, la sólida democracia chilena es un referente invaluable que Venezuela debería considerar, sobre todo la práctica policial de dejar ciegos parcial o totalmente a los ciudadanos que protestan pacíficamente. Casi 500 chilenos y chilenas han sufrido el rigor democrático de los carabineros. 

8. De la misma manera, queremos hacer patente que deploramos que el gobierno de Maduro no acepte a la DEA como contraparte en la lucha contra el narcotráfico. Esa instancia del gobierno de Estados Unidos ha puesto en el poder al presidente de Honduras Juan Orlando Hernández y ha colaborado con los carteles de la droga para que Álvaro Uribe e Iván Duque sean consideraos adalides de la democracia y los mejores amigos de Estados Unidos. No comprendemos porque Maduro y su gobierno se han negado permanentemente a cooperar con el narcotráfico que tanta prosperidad le ha traído a Colombia y a México. 

9. En materia de democracia y pureza gubernamental, las lecciones de Perú sirven como invaluable ejemplo. Maduro debería aprender de este país donde los últimos seis presidentes están presos o perseguidos por la justicia por corruptos, incluso uno de ellos se suicidó cuando iba a ser capturado. La justicia de Perú es un ejemplo de búsqueda de la estabilidad institucional necesaria para garantizar que haya habido cuatro presidentes en menos de 5 años. 

10. Aunque no pertenecen a nuestra región, el gobierno de Venezuela ha debido imitar la extraordinaria expresión de democracia de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait donde nunca hay fraude electoral porque nunca hay elecciones. También es loable la elección del rey de España que se produjo en comicios libres, directos y muy secretos donde lamentablemente solo pudo votar el general Francisco Franco en los estertores de su vida. 

11. Otro ejemplo a imitar es el de Ecuador y su presidente Lenin Moreno quien tras un pundonoroso esfuerzo, reparó correctamente el desastre que hizo el gobierno anterior. Para ello, engañó al presidente Correa y a todo el pueblo ecuatoriano llevando adelante el programa neoliberal que juró combatir. En un acto de extremo talante democrático, Moreno se vio obligado a violar la soberanía de su país para que Gran Bretaña capturara al peligroso terrorista Julian Assange refugiado en su embajada en Londres. 

12. Finalmente, queremos hacer un llamado al gobierno usurpador de Venezuela para que respete a nuestro líder Luis Almagro, ejemplo de prácticas equitativas e igualitarias en su observación de los hechos en Honduras, Bolivia y Venezuela, países en los que siempre ha abogado por el respeto a la democracia y la paz, viéndose obligado por las circunstancias a organizar y avalar golpes de Estado necesarios para restaurar y consolidar la democracia. Precisamente, su incapacidad para logar los objetivos propuestos, son los que le han permitido al gobierno usurpador de Maduro sostenerse en el poder con el dudoso apoyo de las fuerzas armadas y el pueblo y por supuesto por el soporte que le ofrecen los misiles intercontinentales colocados por Rusia apuntando a la luna, los millones de agentes de seguridad cubanos disfrazados de médicos y las toneladas de lumpias enviadas desde Beijing, algunas de las cuales han llegado a manos de la oposición que se las ha fumado en cada momento de desesperanza.

sábado, 9 de enero de 2021

Gran Bretaña, además de pérfida, colonialista, ladrona y cobarde.


Después de breves días de descanso retorno a mis actividades y al abrir la prensa, observo un inusitado protagonismo negativo de Gran Bretaña en los medios que lejos de sorprenderme, confirma mis apreciaciones sobre las despreciables instituciones de ese país en descomposición. 

Leo que la gracias negrito, lo justificó afirmando que tomó tal decisión por temor a que el periodista pudiera suicidarse, argumentando que la extradición sería "opresiva" debido a la salud mental de Assange. Por supuesto que todas las personas de buena voluntad de este planeta hemos saludado el fallo, pero entendiendo que es absolutamente inaceptable la justificación que la propia jueza ha utilizado, la cual esconde el verdadero trasfondo del problema: no entregan a Assange a Estados Unidos porque la justicia de ese país ya tiene un veredicto preconcebido de carácter político que conducirá a Assange a una muerte segura. 

lunes, 4 de enero de 2021

El talante fascista de Europa.

 


El pasado 16 de diciembre la Asamblea General de la ONU aprobó la resolución “Lucha contra la glorificación del nazismo, el neo nazismo y otras prácticas que contribuyen a alimentar formas contemporáneas de racismo, discriminación racial, xenofobia y formas conexas de intolerancia”. La votación que debió haberse aprobado por unanimidad contó con el voto favorable de 130 países mientras que solo Estados Unidos y Ucrania lo hicieron en contra a la vez que 51 países, de ellos 40 de Europa, se abstuvieron. 

La pregunta que emerge es porque Europa, la región donde surgió y tuvo su epicentro el conflicto desatado por el nazismo que produjo entre 50 y 60 millones de muertos (la gran mayoría europeos) y una cantidad similar de desplazados, mantiene una actitud dubitativa y complaciente respecto de un asunto que sigue rememorando los peores horrores de la historia de la humanidad. 

Se podría pensar que los gobiernos europeos siempre temerosos de la furia de Estados Unidos, no lo acompañaron en el rechazo a la resolución, pero por un mero cálculo político, tampoco se quieren ver al lado de Rusia, ni siquiera en un tema que es aborrecido por la aplastante mayoría de los pueblos del planeta. 

sábado, 19 de diciembre de 2020

¿Vientos de cambio en la OEA?


Aunque se ha vendido como una gran victoria, la resolución aprobada por la Organización de Estados Americanos (OEA) el miércoles 8 a través de la cual no reconoce el resultado de las elecciones parlamentarias de Venezuela, en realidad es expresión de la profunda crisis por la que atraviesa la institución. Que la resolución haya sido presentada por Estados Unidos, Brasil y Colombia transforma el panfleto en una condecoración que honra a la nación bolivariana. 

Conformada por 33 países después del formal retiro de Venezuela en 2019 y la expulsión de Cuba en 1962, más de un tercio de sus miembros no apoyaron la resolución lo cual muestra una organización dividida y carente de liderazgo que en realidad en su ejecutoria práctica se muestra como una alianza de gobiernos de derecha dirigidos por Estados Unidos para mantener y profundizar su dominio sobre la región. 

Incluso su tradicional caracterización como ministerio de colonias de Estados Unidos se ha reducido casi exclusivamente a la organización de fraudes electorales y golpes de Estado. En este sentido, tuvo éxito al imponer a Juan Orlando Hernández en Honduras en 2017 y a Jeanine Añez en Bolivia en 2019, pero ha fracasado estrepitosamente en Nicaragua (2018) cuando aupó la insurrección golpista contra el gobierno del comandante Daniel Ortega, en San Vicente y las Granadinas así como en Guyana durante este 2020 donde infructuosamente intentó “ensuciar” las elecciones para que se declarara fraude y poder imponer a sus candidatos. 

Ni hablar de Venezuela donde desde su elección como secretario general, Luis Almagro, de manera continua ha intentado derrocar al gobierno del presidente Maduro utilizando para ello todo tipo de velados y abiertos subterfugios así como los variados instrumentos que Washington ha puesto a su alcance para lograr tal fin. En la búsqueda de este objetivo se asemeja al Cártel de Lima, su hijo putativo, parido contra natura, que también ha fracasado. 

Si nos atenemos al desprecio que ha manifestado el presidente Donald Trump contra el multilateralismo y sus instituciones, al punto que ni siquiera quiso “ensuciar su reputación” formando parte del Cartel de Lima, deberíamos concluir que Almagro ha actuado por iniciativa propia en su interés personal de servir a Estados Unidos como forma de prolongar su estadía en la secretaría general, llegando al paroxismo cuando en septiembre de 2018, anunció que no se podía descartar una intervención armada contra Venezuela, pasando por encima incluso de la Carta de la ONU. 

Sin embargo, pareciera que el golpe de Estado contra Evo Morales en 2019 que Almagro ha reivindicado como de autoría propia en un reciente libro publicado el pasado noviembre bajo el título "Luis Almagro no pide perdón", ha rebasado toda tolerancia, incluso de aquellos que lo promovieron y auparon. 

Por supuesto, todo se produce cuando Trump ya va de salida. En los últimos 4 años, ciertas fuerzas y personajes guardaron silencio cómplice antes los desmanes y tropelías del ex ministro de relaciones exteriores del gobierno de José Mujica. Uno de ellos es el ex presidente colombiano Juan Manuel Santos quien afirmó recientemente que:”La OEA no está funcionado”. Según el periódico bogotano “El Espectador”, Santos hizo esta aseveración el pasado jueves 10 de diciembre durante un foro virtual organizado por el think tank Dialogo Interamericano con sede en Washington, en el que también participaron los ex mandatarios Ricardo Lagos de Chile, Ernesto Zedillo de México y Laura Chinchilla de Costa Rica. 

Ahondando en el asunto, Santos aseveró que los países de la región han sido incapaces de acordar una visión básica o un objetivo para la institución en el mundo actual y remató ratificando que no creía que hubiera liderazgo alguno dentro de la OEA. El ex presidente colombiano se lamentó de la situación de la organización panamericana construida bajo el alero de Washington certificando que: “Es muy triste decirlo, pero es la realidad, ahora mismo la OEA no está abordando los problemas que debería abordar”. 

Santos cree que es necesario crear un nuevo tipo de liderazgo para “revitalizar” estas organizaciones para que puedan cumplir con sus objetivos básicos. Remató su intervención diciendo que: “Si no lo hacemos, estas organizaciones van a seguir siendo algo irrelevantes”, porque “las instituciones internacionales son lo que los países miembros quieren que sean”. 

Por su parte, Ricardo Lagos, quien fue el primer mandatario en todo el mundo en manifestar su apoyo al golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez en 2002, llamó a “repensar” el sistema. Lagos opinó que le parecía que había llegado el momento de una “revisión” del sistema interamericano, ya que su “arquitectura es un poco anticuada”. 

En una propuesta propia de Lagos y de los últimos presidentes chilenos que actúan “tirando la piedra y escondiendo la mano”, el expresidente que protegió a Pinochet durante su prisión en Londres, propuso un sistema que sea como la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), “pero sin carácter militar”, algo difícil de entender y mucho más de ejecutar pero que pudiera ser entendido como la fusión de la OEA con el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR). Según Lagos: “…eso sería mucho más importante en lugar de tener un sistema interamericano extremadamente anticuado”. 

Para el expresidente chileno llegó el momento de “repensar” qué tipo de institución es necesaria para tener un entendimiento entre los países de América Latina y el Caribe y Estados Unidos, y destacó que en esto, el rol de Canadá es “extremadamente importante”. 

En el caso de Santos, es claro que ambiciona ponerse en la mira de Biden por si éste, en interés de hacer efectiva su doctrina multilateralista de agresiones e intervenciones coordinadas, comienza a pensar en la sustitución de Almagro, quien es cada vez más impresentable y contrario a la necesidad de estabilidad que Estados Unidos -verdadero elector y mentor de la OEA- necesita para mantener su “patio trasero”. Hay que recordar que el gobierno de Obama en el cual Biden fue vicepresidente, tuvo una excelente relación con Santos en el tiempo en que éste fue la máxima autoridad política de su país. Obama incluso apoyó en todo momento a Santos durante las negociaciones de paz con la guerrilla de las FARC que concluyeron en La Habana en 2016 y fue pieza fundamental para el Premio Nobel que le compraron en Oslo. 

De la misma manera, una eventual destitución de Almagro serviría de alguna forma de equilibrio en las instituciones regionales tras el nombramiento por parte de Trump de Mauricio Claver-Carone como presidente del Banco interamericano de Desarrollo (BID). Este americano de origen cubano, fue “sembrado” por Trump en esa responsabilidad burlando la tradición que señalaba ese puesto para un latinoamericano Así mismo, con tal designación Trump honró su compromiso con el republicano Marco Rubio y el exilio cubano de Miami. Florida y Miami votaron por Trump y tal vez Biden quiera desquitarse sacando del juego a Almagro quien se ha transformado en una pieza sólida del terrorismo cubano y venezolano asentados en el sur de la Florida. Así, Biden también intentaría poner en la OEA un peón más “digerible” en su afán de construir la “diplomacia coercitiva” que ha propugnado el futuro secretario de Estado, Anthony Blinken.

martes, 15 de diciembre de 2020

Allamand, un cachorro de la dictadura pinochetista


Mientras su policía arreciaba la represión contra los manifestantes que exigen una transformación del país a partir de la elaboración de una nueva constitución, el canciller chileno se paseaba por Europa hablando de democracia y atacando a Venezuela con el objetivo de ganar apoyos internacionales para la trampa electoral que entre “gallos y medianoche” urdieron las élites del país el 15 de noviembre de 2019 a fin de –una vez más- engañar al pueblo de la misma manera que lo hicieron en los estertores de la dictadura. 

El talante represivo, fascista y antidemocrático de Andrés Allamand le viene en el ADN. Ya en 1972 con 16 años fue aspirante a presidente de la Federación de Estudiantes Secundarios de Santiago (FESES) y como no ganó, optó por dividir la institución, quebrando un unitario instrumento de lucha de los estudiantes. Estas actividades como dirigente estudiantil las simultaneaba con su militancia en la organización terrorista “Comando Rolando Matus”, donde destacaba por su fervor anti comunista y un discurso de odio propio del fascismo. 

Aunque se le ha querido presentar como un profesional brillante, lo cierto es que se demoró 10 años en graduarse de abogado. Tras el golpe de Estado de Pinochet era tal su afán de protagonismo a fin de ponerse bajo el manto protector del dictador que creó un movimiento fascista denominado Movimiento de Unión Nacional (MAN) que tuvo efímera existencia, por lo que recaló en Renovación Nacional (RN) de la mano de Sergio Onofre Jarpa, uno de los principales líderes del golpe de Estado cívico-militar que derrocó a Allende. Ese partido fue el principal soporte ideológico de la dictadura. Jarpa, el mentor político de Allamand fue ministro del interior de la dictadura en el período de mayor represión y terror. 


Según el informe elaborado por la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura, conocida como Comisión Valech, un organismo creado para investigar y recoger testimonios de todos los casos de abusos, torturas y asesinatos cometidos durante la dictadura, que publicó sus conclusiones en 2004 y las amplió en 2011, las víctimas de violación de derechos humanos entre 1973 y 1990 fueron 31.686 personas, de las cuales 28.459 casos fueron víctimas de tortura y 3.227 casos fueron víctimas ejecutadas o desaparecidas (2.125 muertos y 1.102 desaparecidos). Allamand fue cómplice de estos delitos contra la humanidad desde el silencio de su militancia en MAN y RN. 

El 5 de octubre de 1988 se convocó en Chile un referéndum para decidir sobre la continuidad de Pinochet como presidente de la República. Allamand se ubicó entre la minoría que pretendía que Pinochet continuara en el poder por 8 años más, sin embargo, disfrazado de demócrata, se las ha arreglado por 26 años para usufructuar desde los poderes ejecutivo y legislativo del régimen de pos dictadura que existe hasta hoy y contra el cual el pueblo chileno se ha rebelado. 

Curiosamente en 2016 escribió un libro titulado “La salida. Como derrotar a la Nueva Mayoría” copiando de esa manera el nombre del movimiento terrorista liderado por Leopoldo López en 2014 que precisamente pretendía derrotar al gobierno del presidente Nicolás Maduro. 

Poco puede decir Allamand de democracia y de derechos humanos. Finalmente, lo que sale de su boca es lo mismo que expulsa por su tracto digestivo.