Vistas de página en total

sábado, 27 de abril de 2019

El amor vuela de noche y anida en otro abril cualquiera





Sergio Rodríguez Gelfenstein 

La muerte no es verdad, 
cuando se ha cumplido bien 
La obra de la vida 
José Martí 

A mi hermano y amigo Rolando Corao 

A finales de este mismo mes de abril, pero del año 2006, escribí una nota que envié al Comandante Chávez en el que argumentaba acerca de las razones por las cuales me atrevía a darle carácter de contradicción estructural de nuestra política exterior a la pertenencia de Venezuela a la Organización de Estados Americanos (OEA), considerando que tal hecho negaba nuestra condición de república bolivariana, generando una incompatibilidad identitaria que en los hechos significaba una afrenta al Libertador Simón Bolívar. Además de esto, alegaba las conocidas razones de orden político que establecían el contrasentido que emanaba de la historia de esta institución en relación con las normas fijadas en el propio preámbulo de nuestra Constitución que, entre otras asuntos, se propone impulsar y consolidar la integración latinoamericana de acuerdo con el principio de no intervención y autodeterminación de los pueblos. Todos estos puntos de vista concluían fundamentando la necesidad de la inmediata salida de Venezuela de tan desprestigiada organización 

Un año después, en mayo de 2007 escribí un artículo titulado “Salirnos de la OEA es lo único congruente con el ideal bolivariano” en que ya de manera pública exponía objeciones y expresaba mi repudio a la membrecía de Venezuela en la OEA. Para no repetir argumentos, voy a copiar algunos párrafos de dicho escrito. Después de presentar el contexto de su surgimiento y los objetivos iniciales de su propuesta originaria, explicaba que el fin de la segunda guerra mundial modificó las circunstancias que habían permitido desarrollar la política del Buen Vecino por parte de Estados Unidos en su relación con América Latina, a partir de lo cual se había desatado una feroz persecución anti comunista, que agrupaba a todo tipo de actividad democrática y de defensa de la soberanía, lo que tenía su epicentro en las acciones que el senador Joseph McCarty desarrollaba dentro del propio Estados Unidos, rotulando y dando a partir de ello el trazado que habría de seguir la OEA: “Se reservaron para Washington la sede e iniciaron una “diplomacia regional” a través de la amenaza, el chantaje, la coerción y la extorsión de gobiernos que además no mostraban gran interés en oponerse a ello. Vale decir que el año anterior, en Río de Janeiro, se había creado el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) como instrumento militar hegemónico controlado por Estados Unidos para asegurarse la lealtad de las Fuerzas Armadas de los países latinoamericanos en su confrontación estratégica con la Unión Soviética” 

A continuación, hacía una revisión histórica de la imposición de las ideas panamericanas sustentadas en la Doctrina Monroe en contraposición a las ideas bolivarianas de integración latinoamericana y caribeña que habían sido magistralmente completadas por José Martí en su ensayo “Nuestra América” de 1891 y la conferencia “Madre América” en 1899 que dieron continuidad y sustento al ideal bolivariano cuando ya fenecía el siglo XIX. 

domingo, 21 de abril de 2019

¡Humanidad o Muerte. Venceremos!


Tal vez la humanidad no haya vivido un momento tan complicado como el actual desde la irrupción de Adolf Hitler y el nazi fascismo al poder en 1933, lo que llevó a la peor conflagración bélica de la historia desde 1939 hasta 1945. Las evidencias apuntan en la dirección de entender y aceptar que el mundo se encuentra en manos de una camarilla de fanáticos extremistas y fundamentalistas, que al igual que en la segunda década del siglo pasado miran con desesperación que el capitalismo ha entrado en fase de crisis y que deben salvarlo por cualquier medio. La diferencia fundamental entre un momento y otro es que en aquella ocasión la bomba atómica se usó para darle “formal” fin a la guerra y ahora podría utilizarse para darle “formal” inicio.

Esto es lo que se puede inferir al observar la solicitud de presupuesto que hizo el presidente Trump para el año 2020: indudablemente se elaboró sobre la base de una hipótesis de guerra. Aumentó el dinero para la secretaría de defensa y para la seguridad nacional, mientras que lo redujo para salud, trabajo, educación, medio ambiente y cooperación internacional estableciendo como prioridad la construcción del muro en la frontera con México a un irracional costo de 8.6 mil millones de dólares de los cuales 5 mil millones salen del presupuesto de seguridad nacional y 3.6 de defensa.

domingo, 14 de abril de 2019

Seminario del PT de México: Para la izquierda no hay ni rendición ni derrota.


El mundo está tan convulsionado y la dinámica global se mueve tan vertiginosamente que resulta complicado decidir cuál debe ser el tema al que dedicar estas reflexiones semanales. Es imposible abstraerse de la agresión cotidiana de la derecha internacional y Estados Unidos contra Venezuela, pero de manera simultánea se están produciendo hechos que apuntan a hacer evidente que el mundo se mueve hacia transformaciones estructurales que -todo indica- no se harán sin antes pasar por tan profundas turbulencias y conflictos que incluso amenazan la existencia de la vida en el planeta. 

Sin embargo, me resisto al derrotismo, no se trata de ser optimista a ultranza, sino de vivir la realidad en su esencia más profunda y de forma dialéctica entender que todo lo que ocurre es porque la vida avanza indefectiblemente y que las fuerzas que pretenden retrotraer el sentido de la historia serán derrotadas, aunque en el camino dejen un reguero de esa destrucción y muerte que ha sido propia de las sociedades de clases desde su origen. Sigo pensando que el espíritu de derrota que permea en la actualidad a algunos sectores de luchadores progresistas y democráticos en América Latina y el Caribe es generado por los medios transnacionales de noticias con el fin de crear el caldo de cultivo para la penetración de su idea de “fin de la historia” teniendo como objetivo más estratégico, crear las condiciones de aceptación de que la lucha anti imperialista no tiene sentido y que el momento que se vive ha sentado las bases para la consolidación de Estados Unidos como amo continental. No obstante, lo que veo es que la región avanza en otra dirección, aunque los instrumentos de la democracia representativa mediática lo quiera ocultar. 

sábado, 30 de marzo de 2019

El inevitable declive estratégico de Estados Unidos II


En la introducción de su libro “Auge y caída de las grandes potencias”, el historiador británico Paul Kennedy expone que su investigación refiere a la interacción entre economía y estrategia en la medida que las potencias luchan por aumentar su riqueza y poder para “llegar a ser (o por seguir siendo) ricos y fuertes”. Kennedy explica que en los últimos cinco siglos, la victoria y el éxito de cualquier poder planetario o el desplome de otro, ha sido consecuencia de largas luchas en el terreno militar, pero de la misma manera, en el desarrollo de estos fenómenos contradictorios ha ejercido gran influencia el uso más o menos eficaz de los recursos económicos y productivos del Estado en el momento de la contienda bélica de una parte, y de otra, la forma en que la economía de ese Estado había optimizado o declinado en relación con la de otras potencias que también han ejercido liderazgo en el período precedente. 

En el marco de las relaciones internacionales, los especialistas no se han puesto de acuerdo en cuanto a la periodización posterior al fin de la guerra fría y el mundo bipolar. Como he dicho en otras ocasiones, después de la desaparición de la Unión Soviética, el mundo vivió durante los últimos años del siglo pasado una década de caos en que pugnaron la intención de Estados Unidos de imponer un mundo unipolar y el interés de la mayoría de la humanidad de avanzar hacia un sistema multipolar de cooperación y paz. Esta contradicción solo pudo resolverse a favor de la potencia norteamericana tras las acciones terroristas del 11 de septiembre de 2001, que permitieron a Estados Unidos forzar la unipolaridad. Todo comenzó a marchar acorde los compases de la orquesta que se dirigía desde Washington hasta que la crisis económica y financiera que estalló en 2008 paralizó esa historia que según Fukuyama había llegado a su fin. 

domingo, 24 de marzo de 2019

El inevitable declive estratégico de Estados Unidos


Hace unos días me preguntaba si la extrema agresividad de Estados Unidos que mantiene en vilo la estabilidad del sistema internacional era expresión de fortaleza o de debilidad de la potencia imperial. Al respecto afirmaba que la respuesta a tal pregunta arrojaría luces respecto de los escenarios de futuro que es posible esperar. 

La historia enseña que el proceso de decadencia y caída de los grandes imperios que han existido a través de la historia guardan ciertas similitudes independientemente de la época que han ocurrido, la fase del desarrollo de la humanidad en que se produjeron y los grados de avance tecnológico existentes en el momento histórico de su transcurso hacia el declive definitivo después de vivir largos períodos de auge que hacían suponer su eternidad hegemónica. 

En la modernidad, tal desenvolvimiento se ve magnificado por la acción de los poderosos medios de transmisión de noticias que son capaces de fabricar circunstancias, contextos y situaciones que entrañan realidades emanadas de la ficción, a tal punto que la Academia Española de la Lengua ha aceptado como válida una nueva palabra para describirlo: “posverdad” definida como una distorsión preconcebida de la realidad, con el objetivo de implantar y modelar la opinión pública a fin de ejercer influencia en las decisiones que la ciudadanía tome en materia política y social, en condiciones tales que los hechos objetivos pierden predominio, toda vez que las emociones y creencias personales pueden ser configuradas mediáticamente. 


sábado, 16 de marzo de 2019

Algunas reflexiones emanadas de la situación de Venezuela


1. Quiero insistir en el tema que más me preocupa hoy: el verdadero peligro que está corriendo la humanidad es el que implica el avasallamiento del derecho internacional por parte de Estados Unidos y el correlato que comienza a manifestarse en todo el mundo ante la impunidad que promueven las decisiones de Trump contra un orden internacional que en lo sustantivo es aceptado y respetado por todos los actores. 

2. La auto designación de Juan Guaidó como presidente encargado (figura que no existe en la ley venezolana), no solo violenta todo tipo de institucionalidad vigente en Venezuela, sino que hace un mentís profundo a algunos de los fundamentos centenariamente esgrimidos por la derecha conservadora como pilares de la democracia representativa: 1. Las elecciones como expresión de la soberanía popular, a su vez admitida universalmente como soporte principal del poder político supremo de un Estado independiente. 2. La división de poderes como principio político que genera autonomía en la realización de las funciones del Estado y 3. El respeto a la Constitución Nacional como documento rector y ley fundamental de la república. 


3. Vale entonces recordar que el Artículo 228 de la Constitución Nacional (CN) de Venezuela establece que la elección del presidente o presidenta se hará por votación universal, directa, y secreta. En ninguna parte dice que el presidente se puede auto designar, mucho menos que puede ser elegido por otro país, aunque sea una potencia. Tampoco la CN acepta que una misma persona pueda ostentar simultáneamente las máximas representaciones del poder ejecutivo y legislativo, fue lo que hizo Pinochet tras el derrocamiento del presidente Allende por la fuerza y con el apoyo de Estados Unidos. Es lo que han intentado hacer sin éxito en Venezuela. Vale recordar que desde ese momento y hasta ahora Chile “funciona” sin una constitución democrática. Pero, volviendo a Venezuela, lo cierto es que al auto nombrado se le olvidó el conocido “discursito” de la división de poderes.