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miércoles, 16 de octubre de 2013

América Latina entre dos océanos


América Latina y el Caribe han ido cobrando interés como región de importancia estratégica global. Múltiples factores han venido a coadyuvar para la construcción de esta idea. Al respecto, Marco Aurelio García, asesor de política exterior de los presidentes Luiz Inácio Lula Da Silva y Dilma Rousseff, en entrevista concedida en noviembre de 2010 a Le Monde Diplomatique -refiriéndose a América del Sur- manifestó que “…Tenemos las mayores reservas de energía del planeta: petróleo, gas, carbón, potencial hidroeléctrico, nuclear, eólico y el mundo demandará cada vez más energía. También tenemos grandes recursos alimenticios, que no son el resultado del modelo de producción primaria y exportadora del pasado, porque hoy nuestra agricultura tiene una alta productividad, alcanzada gracias a investigaciones científicas y tecnológicas, así como criterios gerenciales modernos. También tenemos polos industriales de punta, aunque vamos a tener que potenciarlos mediante políticas nacionales y regionales”.

Sin embargo, planteado desde este punto de vista, se soslaya un aspecto determinante que potencia lo anteriormente dicho: su ubicación geográfica. Este ámbito no se ha valorado en su justa dimensión, aunque los poderes mundiales han puesto el ojo en la región al considerar que el mismo comienza a jugar un papel determinante para las decisiones que se deben tomar en el “juego” global del siglo XXI.

A través de la historia, el Océano Atlántico ha sido el mar por excelencia a través del cual se ha realizado la parte más importante del comercio, las transacciones y la actividad bélica del planeta. Sobre todo en los últimos siglos, ubicados en los dos litorales atlánticos, Europa y el norte de América han sido los polos de desarrollo más avanzado del orbe. Sin embargo, el siglo XXI inaugura una dinámica en la que esa realidad comienza a ser cambiada.

El desplazamiento del eje del comercio mundial en dirección a Asia, a partir del acelerado crecimiento de sus economías, en particular, en los últimos años las de India y China, así como la potencial transformación de esta última en primera economía mundial, han ido trasladando el centro de la política global hacia el Oriente. En noviembre de 2011, durante la Cumbre de los países de la Asociación de Estados del Sudeste de Asia (ASEAN) el presidente Barack Obama anunció que el siglo XXI sería la “centuria asiática de Estados Unidos”, lo cual impulsó aún más las ya relevantes acciones multifactoriales de ese país en la región.

Por su parte, el comercio de América Latina con China sigue creciendo aceleradamente. Según la Comisión Económica Para Latinoamérica y el Caribe (Cepalc), en 2015, China sustituirá a la Unión Europea como segundo principal inversor en América Latina, por detrás de Estados Unidos. 

En dicha lógica, el Océano Pacífico será a futuro el espacio marítimo más significativo en la dinámica global. Así, la ubicación geográfica del continente americano como único con litoral en los dos grandes océanos y, vía de paso entre uno y otro, adquiere indudable transcendencia estratégica. De manera específica, América Central cobra vigencia como ruta más corta de desplazamiento de un océano a otro.

En Panamá, las obras de ampliación del canal que comenzaron en septiembre de 2007, muestran un avance de 64%, y se realizan con una inversión de 5.200 millones de dólares, a fin de permitir el paso de buques de mayor tonelaje. Las nuevas esclusas añadirán un tercer carril de tránsito al Canal por lo cual podrán pasar buques con mayor cantidad de carga, lo cual duplicará la capacidad de la vía interoceánica para atender la demanda del comercio marítimo mundial.

Por su parte, en julio de este año, desde Beijing, el empresario chino Wang Jing anunció la ruta por la que se construirá el Gran Canal Interoceánico de Nicaragua. Wang dijo que la construcción comenzaría en diciembre de 2014 y que se terminará en cinco años en 2019, con una longitud de 286 Km., incluyendo aproximadamente 80 Km en el Lago de Nicaragua. Según Wang, esta ruta es la más conveniente porque requiere un menor costo de inversión y a un volumen menor de excavación de suelos. Además, las características geológicas de la zona, facilitan esta actividad. La topografía del terreno donde se localiza es relativamente plana, con una pendiente ascendente del 2% en los primeros 54 Km desde su inicio en el litoral del Atlántico.

Añadió que, si bien un informe de viabilidad aún está en curso, el marco del proyecto ya se ha decidido. Ante la crítica de organizaciones ambientalistas y ecologistas, agregó que la protección del medio ambiente y el lago de Nicaragua será el corazón del proyecto. Dijo que para él era muy claro que “el Lago de Nicaragua es el lago madre del país, un símbolo, como el río Amarillo es para China. Así que la protección de este lago es el centro de nuestro informe de viabilidad” y asumió toda la responsabilidad por cualquier daño ambiental que se produjera.

También en Guatemala se ha pensado en crear un corredor interoceánico. Lo que se ha dado en llamar “canal seco” es considerado el más ambicioso proyecto de infraestructura promovido por la iniciativa privada y el Gobierno, que lo ha declarado como “de interés nacional”. Según Guillermo Catalán, presidente de la junta directiva del Corredor Interoceánico, el proyecto tendrá un costo de entre 10.000 y 12.000 millones de dólares y está previsto que su construcción dure al menos cinco años. El mismo contempla dos modernos puertos, el San Luis y el San Jorge, uno en el Pacífico y el otro en el Caribe, con una extensión de 4.419 hectáreas cada uno.

Catalán afirmó que estos puertos serán los más grandes de Centroamérica y tendrán capacidad para recibir de forma simultánea a las mega embarcaciones que por su tamaño no pueden pasar por el Canal de Panamá “ni ahora ni después de su ampliación” 

El traslado de los contenedores de un océano al otro se realizará a través de un puente terrestre de 372 kilómetros de longitud y 140 metros de ancho, el cual podrá recorrerse en tren o por carretera en un promedio de cuatro horas y media, a una velocidad de 80 kilómetros por hora.

El empresario aseguró que “el Corredor Interoceánico generará efectos positivos en toda la región: el sureste de México, Belice, Guatemala, Honduras y El Salvador” y que el principal atractivo que el corredor guatemalteco ofrecerá frente al Canal de Panamá es una “nueva ruta corta” para el comercio de Asia a los principales mercados de la costa este de los Estados Unidos, y a los países con fachada atlántica de América Latina y Europa.

Así mismo, durante el gobierno de Manuel Zelaya en Honduras, el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y el gobierno de ese país iniciaron en julio de 2010 la construcción del tramo hondureño del Canal Seco o carretera interoceánica centroamericana. La carretera de 100 km., comunicará a Goascorán, fronterizo con El Salvador, y la Villa de San Antonio, en la zona central de Honduras en la que la primera etapa constará de 50 km.

La vía será parte del Canal Seco, una ruta interoceánica que permitirá enlazar el transporte entre los puertos de La Unión (El Salvador), Henecán (Honduras) y Corinto (Nicaragua), todos en el Pacífico, con Puerto Cortés (Honduras) y Puerto Barrios (Guatemala), en el Caribe, 

A estas iniciativas concretas, se suma las intenciones tanto de Colombia como de México de incorporarse a la idea de construir canales interoceánicos. En México, el propósito es revivir un ferrocarril existente en el Estado del Yucatán y que arranca en cercanías del istmo de Tehuantepec en Oaxaca, al sur del país. A finales del siglo pasado el gobierno de ese país estableció que el propósito era hacer algunas inversiones para mejorar los puertos existentes y adecuar la línea férrea de tal manera que pueda transportar altos volúmenes de carga en forma más eficiente. Aunque en este caso la obra está basada en la demanda interna, se reconoce que la misma ofrece una alternativa viable para el transporte entre los dos océanos 

En Sudamérica, aunque varios presidentes colombianos se propusieron avanzar en la creación de un canal, en 1996, durante el gobierno de Ernesto Samper se creó la Comisión Asesora Interinstitucional para el Estudio del Proyecto de Construcción del Canal Interoceánico. Aunque los resultados de los estudios de esta comisión se desconocen, se anunció la intención de erigir una ruta interoceánica en forma de canal seco. En este caso, y al igual que sus similares el objetivo planteado era buscar un medio de transporte de mercancías entre ambos océanos, por lo que a tal efecto sería necesario construir lo que se denominó un puente terrestre de 100 km., de longitud, en referencia al ferrocarril que se establecería en la región del Urabá. 

Esta propuesta fue retomada por el presidente Santos en febrero de 2011 cuando anunció que había inversionistas chinos dispuestos a involucrarse financieramente con la construcción de esta obra, aunque hasta ahora se desconocen los avances que pudiera haber tenido la iniciativa.

Vistas así las cosas, la construcción de una comunicación por vía terrestre o acuática está en la perspectiva de todos los países que tiene costas en los dos océanos. Con mirada de futuro se estima que una obra de estas características generará una transformación del país que la construya y producirá un impacto global de tal dimensión que indudablemente cambiará el mapa político y comercial del planeta.

martes, 8 de octubre de 2013

Vo Nguyên Giáp. General del pueblo.

El pasado 4 de octubre falleció en Hanói el general Vo Nguyên Giáp, el más destacado jefe militar vietnamita quien además de ser el fundador de las Fuerzas Armadas de su país, las condujo a la victoria al enfrentar durante el siglo XX la invasión de 4 potencias superiores en armamento y tecnología: Japón, Francia, Estados Unidos y China.
El general Vo Nguyên Giáp nació en la aldea de Una Xa, provincia de Quang Binh Vietnam, el 25 de agosto de 1911. Sus padres eran campesinos pobres de esa región central del país. Desde 1860 Francia se encontraba ocupando la península indochina cuyos pueblos habían desarrollado una resistencia espontánea, aunque mal armada y desorganizada que, sin embargo había logrado retrasar por treinta años la estabilización  del dominio europeo en la región.
En 1925 Ho Chi Minh junto a otros revolucionarios fundaron en el exilio en China, la Asociación de Jóvenes Revolucionarios. Giáp se incorporó en 1926 a la edad de 17 años  a la organización y a la lucha por la Independencia mientras estudiaba  en el instituto de enseñanza media. La actividad política de esos años era clandestina, Giáp fue detenido en 1930 y condenado a tres años de prisión, de los que solo cumplió algunos meses
En 1930 fue creado el Partido Comunista de Vietnam. Tres años después, Giáp entró a la universidad de Hanói, donde su actividad política le impidió permanecer mucho tiempo. Era una época de grandes luchas que fueron brutalmente reprimidas por la potencia. En la universidad, Giáp estableció contacto con Truong Chinh, el líder más importante del Partido Comunista de Vietnam después de Ho Chi Minh. Chinh lo convence de ingresar a la organización comunista en la que militaría por el resto de su vida.
En 1937, Giáp pudo terminar sus estudios de Derecho en la universidad y comenzó a dar clases de historia en un instituto de Hanói, pero ya estaba de lleno comprometido con la causa de la Independencia de Vietnam. En 1939 junto a Truong Chinh publicó el libro “La cuestión campesina” donde se analizaba el papel que debían jugar los trabajadores del campo como aliados de la clase obrera en la lucha revolucionaria en un país cuya estructura económica  es mayoritariamente rural como la vietnamita.
En mayo de 1940 debió salir del país pudiendo conocer a Ho Chi Minh quien aún utilizaba su nombre original Nguyên Ái Quoc. De ese encuentro, Giáp relató que “Aparentaba ser muy distinto de lo que parecía en las fotos tomadas en su juventud. Dejó crecer su barba. Su frente empezó  a estar despejada pero su barba y cabello aún estaban oscuros. En su apacible y algo recóndita fisonomía se veían sus ojos especialmente lúcidos e inteligentes. Me mostró una tarjeta  con un nuevo nombre: ´Ho Chi Minh, corresponsal del diario Tan Thanh`. Nunca imaginé que utilizaría ese nombre por el resto de su vida”.
En los días de trabajo conjunto con Ho Chi Minh en China, debatieron sobre muchos temas. Giáp pensaba que se debía crear  una organización que uniera la lucha de los pueblos oprimidos de Asia, pero el líder creía que aún no existían las condiciones para ello y que había que comenzar por crear una organización amplia en el país que fuera capaz de aglutinar a todos los que estaban dispuestos a luchar por la independencia. Así surgió, el Viet Minh (Liga Vietnamita por la Independencia) en mayo de 1941. En Europa, Francia estaba ocupada por los nazis quienes cedieron el control de la península indochina a sus aliados japoneses, de manera que la lucha por la independencia se trasformó en el combate por la expulsión de los ocupantes nipones. Giáp apuntó que “el Viet Minh  fue una creación  y expresión centralizada del talento  de Ho Chi Minh. Esta organización abrió el nuevo camino para que el contingente de vanguardia de la clase proletaria en una comunidad pudiera reunir a todo el pueblo y conducirlo, comenzando de la nada, al levantamiento por romper el yugo dominante del imperialismo que anteriormente no había saboreado derrota alguna”  
En cumplimiento de las misiones encomendadas por el congreso fundador del Viet Minh, Giáp como jefe militar de la organización se traslada al interior de Vietnam para iniciar la guerra de guerrillas. Allí comenzó a construir una fuerza militar que debía ser capaz de expulsar al ocupante japonés y sostener el programa del Viet Minh.  Se comenzaron a dictar cursos de formación de cuadros y a divulgar su política a través de artículos cortos publicados en el periódico Viet Lap. Paralelamente, Giáp inició la creación de pequeños grupos de autodefensa y guerrillas que por sí mismos se habían dotado de armamento y métodos de combate.  Sus primeras acciones estaban encaminadas a dar golpes a los puestos de mando del enemigo en el camino de convertirse de manera muy acelerada en el núcleo que dio origen a  unas fuerzas armadas que debían servir  de pilar del pueblo para las insurrecciones generales conducentes al derrumbe del dominio extranjero. A mediados de 1945,  ya había  unos diez mil hombres bajo su mando pudiendo pasar a la ofensiva contra los japoneses que ocupaban todo el sudeste de Asia. En agosto de ese año, el invasor estaba derrotado. Estados Unidos había lanzado las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki y en Europa la guerra había concluido en mayo. Al frente del Ejército Popular, Giáp dirigió sus tropas hacia Hanói y en un breve lapso de 2 semanas, el 28 de agosto el contingente militar del pueblo vietnamita ocupó la capital donde se declaró la Independencia el 2 de septiembre de 1945.
Sin embargo, los apetitos imperiales franceses no habían cesado. Tan pronto como se declaró la Independencia comenzaron los preparativos de la potencia colonial para desatar la guerra. El 19 de septiembre de 1946 el presidente Ho Chi Minh llamó a todo el país a levantarse en resistencia contra los colonialistas franceses.  A Giáp como Comandante en Jefe del Ejército Popular le correspondió dirigir las operaciones en contra de los franceses. Condujo exitosamente las batallas de Cao Bang en 1950 y Hoa Binh en 1952  demostrando la superioridad de la guerra popular sobre las fuerzas regulares del ejército francés  que se propuso plantear la batalla decisiva en  Dien Bien Phu  siendo derrotados definitivamente por el ejército al mando de Giáp tras 55 días de asedio en los que el brillante general vietnamita desarrolló una operación de desgaste a largo plazo apoyada con artillería. Finalmente se impuso su idea de "un ataque y un avance más lentos, pero más seguros... atacar para vencer, no atacar sino cuando se tiene la certeza de la victoria".

En una entrevista concedida al semanario “La Revolución africana” en mayo de 1963, Giáp afirmó que  “Dien Bien Phu no solamente es una gran victoria del pueblo vietnamita sino también una gran conquista de la humanidad progresista, de todos los pueblos pequeños y débiles que luchan contra el colonialismo bajo cualquier forma, por la independencia y la libertad, de las fuerzas socialistas, democráticas y pacíficas del mundo”

Después de la derrota y expulsión de los franceses de su territorio, Vietnam fue dividido, se impuso un gobierno títere en el sur que de inmediato recibió el apoyo de Estados Unidos. En el norte se inició la construcción socialista. Giáp fue nombrado ministro de defensa. La presencia militar de Estados Unidos fue creciendo con los años. Nuevamente, había que luchar para expulsar a los invasores y reunificar el país.  A Giáp le correspondió diseñar la estrategia militar que bajo la certera conducción del Partido Comunista condujera al pueblo vietnamita por otro sendero de victoria. Aunque la experiencia era amplia, las nuevas tecnologías de combate planteaban una lucha desigual entre un país económica y financieramente muy avanzado y otro devastado por décadas de colonialismo. En esas condiciones, Giáp instruyó a las fuerzas armadas en la convicción de que la victoria se iba a lograr sólo con la participación masiva del pueblo, la sabia conducción del Partido Comunista y el desarrollo de formas irregulares de combate encaminadas a ir mermando la capacidad combativa del enemigo a través de golpes militares permanentes y en todo el territorio y, novedosas formas de enfrentamiento con la utilización de armamento popular para crear una situación sicológica insostenible al invasor.

Al finalizar la guerra, más de medio millón de hijos e hijas del pueblo vietnamita habían entregado su vida por la Independencia, mientras casi 60 mil soldados estadounidenses encontraron la muerte en una guerra a la que acudieron sin saber los objetivos de su presencia en un país tan distante del suyo. En 1975, Estados Unidos fue derrotado por el ímpetu del ejército vietnamita que el 30 de abril entró victorioso a Saigón bajo el mando del General Giáp.

Después de la victoria y la reunificación del país, Giáp continuó siendo ministro de defensa, ahora de la República Socialista de Vietnam y, hasta 1982 fue miembro del Buró Político del Partido Comunista. En 1992 recibió la Estrella de Oro, el más alto reconocimiento que otorga el pueblo y gobierno de Vietnam.

jueves, 3 de octubre de 2013

Identidad nacional y deporte.


Uno de los temas en el que casi todos los analistas y fanáticos del futbol coinciden es el de catalogar al Barcelona Futbol Club como el mejor equipo de España en los últimos años, así mismo como uno de los mejores de Europa y del mundo. Existen grandes posibilidades que siga conservando las dos últimas categorías, pero está en grave riesgo que pueda continuar siendo el óptimo de España. Cualquier lector podría pensar que estas primeras líneas entrañan un error de análisis imperdonable, pero esa conclusión es la que se deduce al leer las declaraciones del presidente de la Generalitat  catalana, Artur Mas quien  opina que "Cataluña siente afecto por España pero ya no confía en el Estado", razón por la cual se ha propuesto hacer una consulta soberanista en 2014, utilizando para ello todos los recursos legales a su alcance.

Mas afirmó que “no hay marcha atrás” en el proceso soberanista y anunció que antes de finalizar el presente año  dará a conocer la pregunta y la fecha de la consulta para decidir el futuro político de Cataluña. El presidente catalán no habla desde la soledad de un sentimiento utópico, toda vez que el 70% de la ciudadanía participó en las últimas elecciones autonómicas y 107 de los 135 actuales diputados del parlamento apoyan el derecho a decidir y a hacer una consulta. Mas se ha propuesto llevar adelante una hoja de ruta hasta la consulta sin que ello signifique conflicto con el Estado español, pero también se está preparando para negociar a fin de enfrentar las resistencias que se generarán en España en particular de la monarquía y las fuerzas armadas. Estos saben que después de Cataluña podría venir el país Vasco y Galicia, conllevando al temor de un probable comienzo del fin de un Estado formado por  múltiples identidades y unido solo por la fuerza de las armas, un idioma y un rey impuesto por el último dictador.  Refiriéndose a Cataluña, Mas afirmó que: "El país está vivo, muy vivo. Y reacciona. Se moviliza. Está cansado de una relación con el Estado a la que no le ve futuro, en las condiciones actuales”.


La consulta ha generado múltiples apoyos al interior de Cataluña. Uno de ellos ha sido el del emblemático ex jugador y victorioso entrenador del Barcelona FC Pep Guardiola, hoy dirigiendo al Bayern Munich de la liga alemana. Guardiola quien defendió por años la camiseta de la selección de futbol de España,  fue enfático al señalar su posición “Aquí tenéis un voto más para la independencia”. La respuesta no se hizo esperar,  vino de  Alfonso Pérez Muñoz, ex jugador del Barcelona  y compañero de Pep en la Selección, quién en su cuenta de twitter recriminó la postura política de Guardiola “Con lo que él ha significado como jugador y entrenador del futbol español… ¿Se alegrará de los éxitos de la selección? Ya tengo mis dudas. Decepción total”. Esta es solo una expresión de cómo el tema de la independencia catalana se instaló en el deporte.

El absurdo reproche de Alfonso Pérez no da cuenta de factores que van más allá del deporte. La identidad nacional y por tanto el sentimiento nacional surge de un vínculo mucho más fuerte que el de la ciudadanía, el cual es expresión de una mera relación jurídica con el Estado. Lo dijo claramente  el deportista catalán de hockey sobre  hierba Alex Fábregas, quién en los Juegos Olímpicos de Londres afirmó que: “Juego con España porque es con quien me toca jugar, no tengo otra opción. Mi sentimiento es catalán, no siento lo mismo escuchando el himno español que 'Els segadors'” el himno oficial de Cataluña.

En pocas palabras, ciudadanía es la relación jurídica que se establece con el ente que concede el documento de identidad a fin de  permitir que el transcurso por la vida esté ajustado a la ley, esta misma da la posibilidad de cambiarla o tener simultáneamente 2, 3 o más ciudadanías. Así mismo, es un vínculo político que responde a la realidad de un momento histórico concreto.  Por su parte la nacionalidad es un vínculo cultural, religiosos, idiomático, que guarda relación con las tradiciones y las costumbres de la tierra en que se nació y nacieron los antepasados.

Así, Lev Yashin, la “araña negra” considerado por muchos el mejor portero de la historia era ruso, pero jugó siempre por la Unión Soviética. Emil Zatopek, “la locomotora checa”, 4 veces campeón olímpico, nació en Praga en lo que hoy es la República Checa, pero es considerado un atleta checoslovaco, gentilicio que hoy no existe. Igual es el caso de Vlade Divac, serbio y Drazen Petrovic, croata quienes brillaron juntos como miembros de la selección de baloncesto de Yugoslavia, una de las mejores del mundo en la década de los 80 del siglo pasado. Nunca abandonaron su nacionalidad y mantuvieron su ciudadanía yugoslava hasta que una guerra absurda sumió a su país desmembrándolo  y haciéndolo desaparecer.

Gran Bretaña enfrenta retos similares. El reciente ganador del torneo de tenis de Wimbledon y número 3 del mundo Andy Murray se identifica como escocés, no dejará nunca de serlo aunque posea un pasaporte británico. El próximo año tendrá que votar a favor o en contra de la Independencia. Ryan Giggs, nacido en Gales, miembro de la selección británica de futbol y estrella del equipo Manchester United aceptó participar en los juegos olímpicos de 2012, aunque manifestó que “era un orgullo estar en los Juegos, pero no representar a Gran Bretaña” Giggs decidió no cantar el himno británico en los arranques de cada partido aún luciendo el brazalete de capitán.

Así mismo, el golfista número 1 del mundo Rory McIlroy de Irlanda del Norte deberá decidir por qué país juega cuando su deporte se haga olímpico en Río de Janeiro 2016, toda vez que su nación –a pesar de ser parte de Gran Bretaña- tiene un status especial como miembro del Comité Olímpico Internacional. McIlroy no ha decidido bajo que bandera jugará, lo más probable es que esté sopesando las consecuencias comerciales de su decisión, un factor que también está presente en algunos en el momento de optar. 

El concepto de identidad ha tenido múltiples interpretaciones a través de la historia.  En general podría decirse que es una categoría que expresa la igualdad, la uniformidad de un objeto o  fenómeno consigo mismo o con otros. En un antiguo texto sobre filosofía de la identidad, se plantea  que ésta más bien significaba la desaparición de las diferencias. Por el contrario, Hegel al sustentar su concepción dialéctica, expresaba que todo está en constante movimiento y cambio lo cual nos permite afirmar que sólo se puede entender la identidad en un momento y espacio determinado, por tanto hablar de ella es referirse a algo relativo y temporal.

Por otro lado, la  identidad nacional ha entrado en un período en el cual tiene que comenzar a compartir su espacio con otros aspectos los cuales configuran características que al comenzar este siglo unen o diferencian a los seres humanos y que en ciertos casos pasan a ser más importantes que la propia identificación a partir de la  nación. Hoy es común que un miembro de una organización protectora de los animales se identifique mucho más con alguien de cualquier nacionalidad que comparte con él ese interés, mientras que con un connacional que ejecuta acciones contrarias a esa organización no siente la más mínima identidad. En ese caso, lo nacional ha quedado en un segundo plano de importancia. El pasaporte o la cédula de identidad que su país le ha concedido pierden validez, tomando mayor preponderancia aquel documento que lo identifica como activista de dicha organización.

El proceso de debilitamiento de las falsas identidades nacionales conduce, -al  mismo tiempo- al debilitamiento de los Estados Nacionales que las han engendrado. Paralelamente, se van fortaleciendo identidades regionales o locales que tienen elementos comunes mucho más sólidos que aquellos que, por lo menos en Europa, llevaron a la construcción nacional y que en la mayoría de los casos tuvo su origen en  pactos y acuerdos matrimoniales de las familias reales. España permanece unificada en torno a un sistema monárquico constitucional que le ha dado una cohesión al Estado, pero, eso no significa que necesariamente exista una férrea identidad entre un gallego y un catalán, como no la hay entre un escocés y un inglés o entre un flamenco y un valón en Bélgica.  


Los países poderosos que a través de la historia han jugado a la fragmentación y la secesión y, han construido “estados nacionales” de acuerdo a sus intereses, tendrán ahora que decidir lo que harán cuando el fenómeno ha comenzado a instalarse dentro de sus fronteras. En el escenario de los próximos años, además del mencionado referéndum de Cataluña, que podría extenderse a otras regiones españolas,  Gran Bretaña se enfrentará a la consulta independentista de Escocia en 2014, Canadá a la propuesta del Partido independentista de Quebec  liderado por Pauline Marois quien en el  discurso posterior a su victoria electoral de 2012  planteó la posibilidad de convocar a un nuevo referendo por la independencia y, hasta en Estados Unidos, los ciudadanos de Texas han planteado un debate en ese sentido que no por novedoso, ha cobrado un inusitado interés que ha llevado a que algunos interesados hayan comenzado a recolectar firmas de apoyo a una velocidad más rápida de lo que se podría suponer. Es un tema que tendremos que ir observado en el futuro dadas sus relevantes implicaciones políticas para la estructura internacional.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Ecuador : una política exterior soberana que resiste los embates del imperio



Históricamente, la política exterior del Ecuador se desarrolló en el tiempo a través de los principios universalmente aceptados. Sin embargo, la misma se definió a partir de su condición de país pequeño, convirtiéndolo en un Estado débil en el orden internacional, en el que las agendas se tornaron vulnerables a las influencias privadas de origen doméstico y especialmente sensible a la política exterior de otros países, en particular de Estados Unidos que de manera similar a lo que ocurría en otras naciones de la región intervenía directamente en los asuntos del país, todo ello favorecido por instituciones frágiles y decisiones gubernamentales inestables y contradictorias.

La nueva Constitución Nacional de 2008 -en contraste con la de 1998, que trazaba un articulado escaso y esencialmente normativo en temas relativos a la política exterior del país- estableció que las políticas públicas debían poseer un carácter indiscutiblemente democrático, reflejando los intereses y aspiraciones de los más amplios sectores de la población ecuatoriana, con la intención de construir una nueva forma de convivencia ciudadana, en diversidad y armonía con la naturaleza, para alcanzar el Buen Vivir, el sumak kawsay. Una sociedad que respete en todas sus dimensiones, la dignidad de las personas y las colectividades. Un país democrático, comprometido con la integración latinoamericana, tal como lo planteó la Asamblea Constituyente.

Es así como los principios ético-políticos que cruzan la concepción y la ejecución de la política exterior, trascienden al articulado dedicado a este tópico dentro del texto constitucional, fusionándose con los derechos emanados del Buen Vivir, los derechos de la naturaleza, la ruptura con patrones coloniales, la creación de políticas de corte pos neoliberal, la soberanía nacional, y la inserción estratégica del Ecuador en el escenario internacional, procurándose entonces la integración con los países de América Latina y del Caribe y su interdependencia con los intereses del pueblo ecuatoriano, por lo que resultaba necesario romper con el viejo modelo y bloquear acuerdos al estilo y contenido de los tratados de libre comercio, que limitarían la capacidad de impulsar un modelo de economía endógena para el Buen Vivir.

Acorde con las transformaciones políticas que vive la región en la actualidad, la Constitución del Ecuador innova y contiene así, el conjunto de demandas e intereses que emergieron desde la resistencia popular en contra del neoliberalismo y de otras agendas de modernización democrática y transformación social del Estado, persiguiendo la ruptura con el sistema político anterior y estableciendo un nuevo pacto de convivencia para el largo plazo, que se materializa en la Constitución de 2008. Su sustento queda claramente manifestado en la idea de que La Revolución Ciudadana inició este camino que ahora se expresa en diversos artículos de la nueva Constitución, en lineamientos claros para una política exterior transformadora, que va más allá de un gobierno, a fin de lograr la consolidación de una política exterior de Estado.

En este sentido, y entendiendo como principios generales de la política exterior aquellos cimientos ético-jurídicos que permiten sustentar y argumentar la gestión internacional del Estado, y que señalan la identidad del Ecuador en el escenario internacional a partir de los paradigmas fundacionales aprobados por el pueblo en un referéndum que fue diseñado como instrumento que consagra la democracia participativa, es necesario apuntar que la Carta Magna, en su artículo 416, hace referencia a principios generales que rigen las relaciones internacionales y por ende la Política Exterior del Ecuador, bajo la premisa de responder a los intereses del pueblo ecuatoriano.

De los paradigmas constitucionales emanó el Plan nacional para el Buen Vivir en el que las estrategias diseñadas buscan continuar los cambios generados en el Plan anterior, a fin de radicalizarlos y dar respuesta a los problemas estructurales del Estado ecuatoriano, persiguiendo la construcción de una identidad colectiva a través de un proyecto soberano e igualitario. En ese sentido, el Plan 2009-2013 pretende consolidar como lineamiento estratégico en materia de política exterior los objetivos de fortalecer un orden internacional multipolar, desarticular viejos colonialismos y robustecer alianzas prioritarias, insertar al Ecuador estratégica y soberanamente en el mundo y priorizar la integración latinoamericana, establecer como premisa de la integración el ejercicio de la soberanía de forma amplia y solidaria donde cada pueblo tenga la capacidad de auto determinarse,, privilegiar el impulso a la integración Sur-Sur, salvaguardar la intención del Estado ecuatoriano de reestructurar el sistema de acumulación, distribución y redistribución de las riquezas, promover una nueva arquitectura financiera internacional, establecer acuerdos comerciales colocando especial énfasis en la necesidad de sustituir selectivamente las importaciones y proclamar la movilidad humana para todos los rincones del planeta tal como establece la Carta Magna.  

Acorde a estos principios constitucionales y a los lineamientos estratégicos del Plan del Buen Vivir, el Ecuador se ha despojado de su faceta de “país pequeño” en el contexto internacional para asumir importantes batallas en favor de su propia soberanía y de la de toda la región.

En esa condición el Canciller ecuatoriano Ricardo Patiño asistirá esta semana al 68° Periodo de Sesiones de la Asamblea General de la Naciones Unidas (ONU), en la ciudad de Nueva York, donde aprovechará la ocasión para exponer sobre la contaminación ambiental que dejó en la Amazonía ecuatoriana la transnacional petrolera Chevron-Texaco. Esta acción se realiza después que el presidente Rafael Correa solicitara a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) que  tomara acciones contra la petrolera estadounidense a fin de detener la campaña de desprestigio que emprendió la transnacional contra Ecuador, cuyo fundamento es “desconocer un millonario fallo judicial por contaminación ambiental”. Con este propósito, según Correa, Chevron ya ha gastado más de 400 millones de dólares en una campaña contra Ecuador y ha contratado decenas de empresas de lobistas y a unos 900 abogados.

En 2012, Chevron fue condenada a pagar 19 mil millones de dólares, por la contaminación generada por su filial Texaco durante los casi 30 años que operó en la Amazonía ecuatoriana. No obstante, el fallo aún debe ser ratificado por el máximo tribunal ecuatoriano. Desde entonces, Chevron busca que Ecuador asuma la millonaria indemnización, con el argumento de que la petrolera estatal ecuatoriana fue la responsable de los daños por un mal trabajo de recuperación ambiental.

Según informa Telesur, el Jefe de estado ecuatoriano apuntó que el daño ambiental causado por Chevron es 85 veces peor que el derrame de British Petroleum (BP) en el Golfo de México en 2010 y 18 veces más que el desastre  ocurrido por el encallamiento del súper tanquero Exxon Valdéz en Alaska en 2010.

Texaco que en 2001  se fusionó con Chevron dejó abiertas desde 1964 a 1992 una mil piscinas tóxicas en las que vertió unos 18 mil millones de galones de agua contaminada con petróleo que siguen filtrándose en la tierra o se derraman durante la época de lluvias, además de otros 17 millones de galones que se vertieron en accidentes. Esto ha producido  la contaminación de alrededor de 480 mil hectáreas  de tierras y aguas en uso de la población local lo que ha ocasionado afectaciones a la vida silvestre y la producción agropecuaria, además de numerosos casos de cáncer con más de mil ciudadanos fallecidos y graves afectaciones en la piel de los residentes de esta región.

A pesar que para la época existían tecnologías de protección, Texaco evitó su utilización a fin de bajar costos en la producción del crudo. Según lo que reporta Sally Burch de la agencia Amai-amlatina, “En el momento en que Texaco operó, la norma ecuatoriana para el volumen de hidrocarburos totales de petróleo en el suelo y el agua,  era diez veces más blanda que la norma vigente en EE.UU., pero aun así, la contaminación hallada en los 54 sitios (inspeccionados por la Corte de Justicia de Lago Agrio en la amazonía ecuatoriana) fue en promedio 20 veces mayor que la norma ecuatoriana, llegando, en algunos sitios, a un nivel hasta 900 veces mayor”.

El Presidente Correa ha afirmado que este es" un caso emblemático que demuestra lo injusto e inmoral del orden internacional, donde existe la supremacía total del capital, de las transnacionales sobre los pueblos, sobre las sociedades, las naciones". Esta situación debería obligar a una reforma del sistema jurídico internacional  a fin de que los mismos operen bajo condiciones en la que las partes estén amparadas en la igualdad jurídica de deberes y derechos.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Los 5 de Cuba: combatiendo desde las entrañas del monstruo.

En 1767, antes de que Estados Unidos fuera independiente, ya pensaba en apoderarse de Cuba. Es así que ese año Benjamín Franklin planteara la necesidad de “colonizar el Mississippi para ser usado contra Cuba y México…”

En 1805, el tercer presidente de Estados Thomas Jefferson anticipándose casi 20 años a James Monroe y la doctrina que tomó su nombre le escribe en una carta  que “es imposible no mirar hacia tiempos distintos cuando nuestra rápida multiplicación nos expanda más allá  de los límites y cubra todo el norte sino el sur del  continente”. Jefferson sugería que Estados Unidos debía “tener las Floridas y Cuba”.

Faltaban 13 años para el nacimiento de Carlos Marx, 112 para que triunfara la Revolución socialista en Rusia, 121 para que Fidel Castro viniera al mundo y 154 para que entrara victorioso a La Habana al mando del Ejército Rebelde y Cuba iniciara su vida como nación verdaderamente independiente.  Los intentos de Estados Unidos de apoderarse de Cuba no tienen nada que ver con el carácter socialista de su revolución, ni con el liderazgo de Fidel, sino con una ancestral decisión de su élite de dominar el Caribe al que consideran su “frontera sur” para lo cual, controlar la “llave del golfo” era y es vital. El mismo Jefferson, años más tarde, en 1820, precisó que Cuba era "la adición más interesante que se podía hacer a nuestro sistema de Estados" y le dijo al Secretario de Guerra John C. Calhoun que debía "a la primera oportunidad, tomar Cuba".

De esa manera,  ya en el siglo XIX se comienzan a manifestar una serie de  acciones que eran expresión concreta de la voluntad intervencionista antes manifestada. A mediados de siglo se efectuaron varios intentos para apoderarse de la isla, patrocinados sobre todo por los sectores esclavistas del sur. A John Quincy Adams, sexto presidente de la unión norteamericana se debe la idea de que Cuba debía mantenerse bajo el débil dominio colonial español para que algún día pasara a control de Estados Unidos “como una fruta madura”. En 1848, el undécimo presidente James K. Polk ofreció a España comprarle Cuba por 100 millones de dólares y un año después se realizaron intentos “independentistas” con el objetivo de “asociar” Cuba a Estados Unidos. La oferta de compra aumentó a 130 millones en 1854, pero España se mantuvo firme en la posesión de su joya colonial más preciada.

La lucha de los cubanos por su independencia se mantuvo incesantemente desde 1868 y en 1898 el triunfo de los patriotas era inevitable. José Martí había entendido el valor estratégico de su país en el marco geopolítico ante el naciente imperialismo estadounidense que no escatimaba en mostrar su voluntad expansionista. En mayo de 1895, un día antes de morir, le escribió a su amigo Manuel Mercado una carta premonitoria donde le decía “…ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber —puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo— de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”. 

Sin embargo, la oligarquía estadounidense comenzó a conspirar para justificar una invasión a Cuba. El instrumento fue una dudosa explosión (nunca aclarada hasta hoy)  del acorazado estadounidense Maine surto en La Habana en febrero de 1898. Después de culpar a los españoles del incidente, declararon la guerra, interviniendo en la isla con tropas que impidieron la victoria definitiva de los cubanos en su lucha.  España se vio obligada  a conceder la Independencia a Cuba, pero ésta, fue parcial y mediatizada. Estados Unidos ocupó la isla hasta 1903 cuando retiró sus tropas a cambio de un tratado que le permitía la intervención militar en Cuba cuando lo entendiesen necesario para “garantizar el orden”.  Este tratado en forma de enmienda fue incorporada a la nueva constitución cubana. Así mismo,  se apoderaron de dos territorios, uno en Guantánamo en el oriente del país y otro en Bahía Honda al occidente donde instalaron sendas bases navales. En el primero aún permanecen ilegalmente, toda vez que dicho acuerdo fue una imposición sustentada por la fuerza de las armas y de la ocupación militar de un país que no tenía gobierno. En 1903, Fidel Castro aún no había nacido.

La subordinación de los gobiernos cubanos a Estados Unidos de lo que en el transcurso de lo que en la historia cubana se llama la “república mediatizada” se mantuvo a lo largo de sus 61 años de duración. A cambio de un respeto irrestricto a los inversionistas estadounidenses, lo que rayaban en la cuasi  pérdida de la soberanía, el último dictador, Fulgencio Batista, recibió un apoyo militar cuantioso, expresado en un constante abastecimiento de armas, equipos y financiamiento para sostener su gobierno despótico y autoritario mediante la represión y la crueldad. Aunque el epicentro de la lucha del pueblo cubano para derrocar la dictadura se desarrolló fundamentalmente en el oriente del país,  en toda la isla se fue construyendo un gran frente anti batistiano bajo el liderazgo de Fidel Castro hasta que el 1° de enero de 1959 el dictador huyó y las fuerzas revolucionarias tomaron el poder. El movimiento triunfante se propuso desarrollar un programa de gobierno que pregonaba principios democráticos, de justicia social, economía mixta y crítica a Estados Unidos por el apoyo que había dado a Batista. Sin embargo, habían transcurrido pocas semanas del triunfo revolucionario cuando comenzaron a desatarse una ola de sabotajes, quema de cañaverales y atentados con explosivos contra objetivos fundamentales de la economía. Así, ya en el mes de marzo de 1960 el trigésimo cuarto presidente de Estados Unidos Dwight David Eisenhower firmó una orden ejecutiva por la cual ordenaba a la CIA preparar un proyecto encaminado a  derrocar al Gobierno revolucionario, utilizando para ello, todos las fuerzas e instrumentos a su alcance  En una primera instancia, el énfasis se puso en operaciones de carácter psicológico, presiones económicas y políticas y el comienzo del entrenamiento masivo de cubanos que habían pertenecido a las fuerzas militares y represivas de la dictadura y que habían huido a Estados Unidos, pero paulatinamente fueron dado pasos hacia un plan de invasión para lo cual fueron creando condiciones a través de la inserción en territorio cubano de pequeños grupos de sabotaje.

La respuesta del gobierno cubano fue la creación el 28 de septiembre de 1960 de los Comité de Defensa de la Revolución (CDR) a fin de organizar al pueblo para garantizar su seguridad y defensa, así mismo el 6 de junio de 1961 es instituido el ministerio del interior, cuerpo especializado del Estado para enfrentar la acción agresiva y criminal de Estados Unidos  que ya en abril de ese año, bajo el gobierno del trigésimo quinto presidente John. F. Kennedy había organizado una fuerza invasora con apoyo logístico de las fuerzas armadas estadounidenses que desembarcaron en Cuba por Playa Girón, en el litoral central del sur de la isla donde fueron derrotados en menos de 72 horas.

Esta agresión había hecho patente la intención estadounidense de aniquilar la revolución cubana a cualquier costo. La respuesta debía ser de la misma dimensión y profundidad: la defensa y la seguridad de Cuba se debía garantizar a cualquier costo, sin embargo la insuperable distancia en cuanto a la capacidad financiera, militar y tecnológica de ambos países intuía una lucha no equitativa que sólo se podría librar a partir de la conciencia, la convicción, la voluntad, la decisión y el valor de un  pueblo dispuesto  a cualquier sacrificio para mantener su independencia y su soberanía.

De la carta ante mencionada que Martí dirigió a Manuel Mercado se extraen dos enseñanzas capitales  que son sustento de la doctrina cubana de seguridad. Martí dijo…” Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas, y mi honda es la de David”. Martí señalaba que haber vivido en Estados Unidos, le daba pautas  para trazar los planes que habrían de llevarse adelante a fin de impedir la potencial expansión estadounidense que visualizaba, de no lograrse la independencia de Cuba.  La referencia bíblica posterior enfatizaba en su convicción de que el enfrentamiento se iba a dar en condiciones desiguales.

Antes, -en la misma carta-, Martí afirmaba que “En silencio ha tenido que ser, y como indirectamente, porque hay cosas que para logradas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son, levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el fin.”  La confrontación planteada por la mayor potencia militar del mundo ha obligado a Cuba a desarrollar acciones que en “silencio han tenido que ser”  y que “han de andar ocultas” si se quiere lograr el éxito en tal desigual combate.

Solo un pueblo decidido a defender su libertad es capaz de parir hijos que asuman las enseñanzas del apóstol en carne propia, a riesgo de su propia vida y su propia felicidad. Eso son Antonio Guerrero Roríguez, fernando González Llort, Gerardo Hernández Nordelo,  Ramón Labañino Salazar y rené González Sehwerert, los 5 héroes cubanos que en silencio y de manera oculta vivieron en las entrañas del monstruo para  descubrir y prevenir los planes de grupos terroristas que conspiraban para causar la muerte y le desestabilización de Cuba y con ello, –parafraseando al Apóstol- impedir a tiempo se extiendan por las Antillas y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. 

jueves, 12 de septiembre de 2013

La visión internacional del presidente Allende


El 27 de junio de 2008 con motivo del centenario del nacimiento de Salvador Allende, fui invitado a presentar una ponencia en el evento organizado en el Centro Cultural Gabriela Mistral de Santiago de Chile como homenaje a uno de los grandes de la historia de América Latina. A continuación expongo una versión muy resumida del contenido de dicha exposición que da una idea de la visión internacional del Compañero Presidente Allende.

El año 1970 marcó en Chile el ascenso del movimiento popular y obrero al  gobierno, luego de caminar por un arduo y sacrificado sendero signado por la lucha contra las estructuras del Estado burgués. La victoria electoral de Salvador Allende, permitió que por primera vez un movimiento que pujaba por la consolidación de un proyecto socialista, consiguiera llegar a la Moneda en los marcos de la democracia representativa.

En este contexto, el Gobierno de la Unidad Popular dirigido por el Presidente Salvador Allende, ejerció una política internacional asentada en la necesidad histórica del pueblo chileno de conquistar nuevos y reales niveles de independencia ante las pretensiones monopólicas de grupos económicos hegemónicos y arremetidas imperiales que procuraban impedir la consagración del proyecto socialista en el continente americano.

Es así como el principal objetivo de la política internacional del Gobierno de Allende fue el “fortalecimiento de la plena autonomía política y económica… sobre la base del respeto a la autodeterminación y a los intereses del pueblo de Chile”. Así lo reveló en  su primer mensaje a la nación, en mayo de 1971: “La política internacional del Gobierno de la Unidad Popular no es sino la proyección en el plano externo de la forma cómo se ha concebido y definido nuestro quehacer histórico: iniciar en nuestra Patria la construcción del socialismo como único camino eficaz para que las grandes masas, encabezadas por el proletariado, alcancen el pleno ejercicio del poder y el justo uso de la riqueza común”.

En cada uno de los escenarios en que se desarrolló la política internacional del Gobierno (multilateral o bilateral), tuvo como basamentos fundamentales los preceptos de resguardo a los principios de convivencia inscritos en la Carta de Naciones Unidas, no intervención en los asuntos internos de cada Estado y libre determinación soberana de los pueblos.
 
El discurso ofrecido por el Presidente Allende el 4 de diciembre de 1972 ante la Asamblea General de la Organización de  Naciones Unidas muy bien podría definir la posición de Chile frente a las distintas dinámicas a las que tuvo que hacer frente su Gobierno en el escenario multilateral entre 1971 y 1973. A través de aquellas palabras, Allende no vaciló en denunciar las variadas agresiones y maniobras de las cuales fue víctima su país por los distintos agentes internacionales que no perdonaron la voluntad soberana del pueblo chileno de nacionalizar el cobre y otras importantes industrias extractivas. En aquella ocasión Allende manifestó: "Desde el momento en que triunfamos electoralmente el 4 de septiembre de 1970, estamos afectados por el desarrollo de presiones externas de gran envergadura, que pretendieron impedir la instalación de un gobierno libremente elegido por el pueblo y derrocarlo desde entonces. Que ha querido aislarnos del mundo, estrangular la economía, paralizar el comercio del principal producto de exportación que es el cobre y privarnos del acceso a las fuentes de financiamiento internacional” señalando más adelante que “… nos encontramos, frente a fuerzas que operan en la penumbra, sin bandera, con armas poderosas, apostadas en los más variados lugares de influencia".

De igual manera, expresó que los problemas y enemigos a que se enfrentaba Chile eran los mismos que combatían la mayoría de los países del tercer mundo, a saber “la actual estructura hegemónica político-económica de dominación”. Al respecto expresó "Hoy vengo aquí porque mi país está enfrentando problemas que en su trascendencia universal son objeto de la permanente atención de esta Asamblea de las Naciones Unidas: la lucha por la liberación social, el esfuerzo por el bienestar y el progreso intelectual, la defensa de la personalidad y dignidad nacionales” agregando que “…el chileno es un pueblo que ha alcanzado la madurez política para decidir, mayoritariamente, el reemplazo del sistema económico capitalista por el socialista.".

Allende señaló en diversas oportunidades durante sus alocuciones públicas la imposibilidad de cimentar una relación de trabajo eficiente, transparente y constructiva mientras se mantuvieran posiciones de subordinación de la OEA a Estados Unidos. Según él, era tan evidente la oposición de intereses que se planteaba en diversos aspectos de la vida económica y el acontecer político en la región, que resultaba insostenible la edificación de nada sólido y duradero.

Este lenguaje franco y directo encontraba acogida en numerosos gobiernos de la región, que brindaron permanente respaldo a Chile ante las agresiones de que era objeto por parte de Estados Unidos, sin que la OEA, supuesta garante de la democracia, la soberanía, el desarrollo social y  la asistencia reciproca en materia militar en el continente americano, sin que tuviera ni tan solo atisbos de mostrar entusiasmo por las propuestas de trasformación realizadas desde el Gobierno de la Unidad Popular.

En el marco de la superación de las desigualdades, la promoción de un espíritu de solidaridad por las luchas de liberación de otros pueblos en el mundo, la cooperación entre los gobiernos del sur y en ejercicio del principio de pluralidad ideológica, el Presidente Allende tomó la decisión de incorporar a Chile al Movimiento de Países No Alineados, muchos de cuyos postulados coincidían con los enunciados de su política internacional. Con la incorporación de Chile al MPNA, Allende buscaba fortalecer en un mismo bloque a todos los países subdesarrollados, sobreponiéndose a las diferencias que separaban a unos de otros, animado por la firme convicción de que sólo en la unidad y  conformación de un conglomerado amplio, se podría enfrentar eficazmente los desafíos y agresiones de los países más industrializados. Desde su tribuna, llamó al derrocamiento de las desfasadas bases del institucionalismo multilateral cuyo origen se encontraba en la conservación del status quo del término de la segunda guerra mundial. El Sistema de Naciones Unidas así como los organismos surgidos de Bretton Woods fueron el centro de sus críticas.

La defensa del patrimonio y el derecho soberano a controlar la explotación de los recursos naturales, en especial el cobre, fue uno de los ejes transversales por los cuales se evaluaba cada una de las acciones emprendidas por el gobierno de la Unidad Popular en el ámbito internacional. En conjunto, los miembros del Consejo Intergubernamental de Países Exportadores de Cobre (CIPEC) representaban en aquel momento el 41% de la producción total mundial y el 75% del cobre de exportación en el mercado internacional. Cabe recordar que en 1973, Chile era el cuarto país productor de cobre después de Estados Unidos, Unión Soviética y Zambia.

En el escenario latinoamericano, la política desarrollada por el Presidente Salvador Allende emprendió el reforzamiento de lo que se llamó “la personalidad latinoamericana”, aludiendo a la potencialidad existente entre los pueblos de la región para conformar un bloque político-económico, que consolidara la independencia, la soberanía y el incremento del bienestar social. De igual manera, el principio de “pluralidad ideológica” marcó cada una de las acciones y propuestas, que en el escenario latinoamericano, emprendió el Gobierno de la Unidad Popular.

El espíritu latinoamericanista de Allende era favorable al desarrollo de esquemas de integración en la región, pero dicho fenómeno debía estar purgado de intereses imperiales y dirigidos al incremento en los niveles de bienestar social. En su discurso al visitar la sede del Acuerdo de Cartagena manifestó: "Si fracasamos o nos detenemos estaremos abiertos y sin defensa frente a las formas modernas de colonialismo. Solos, divididos, incluso derrotados sicológicamente, nos enfrentaríamos ante las grandes potencias económicas mundiales, sin capacidad de negociación y, evidentemente éste es un objetivo que sectores nacionales y extranjeros están persiguiendo”

Compañero Presidente Allende, su gobierno y sus propuestas en materia internacional están presentes en cada acción de nuestros pueblos, son un grito que reclama igualdad y equidad en los pasillos de la ONU y en las organizaciones internacionales, Usted conduce los acuerdos en aquellas instancias donde se construye unidad en la diversidad, orienta e ilumina cuando se trabaja por la integración de Nuestra América, ¿quién puede dudar que Usted esté detrás de cada tratado de cooperación sustentado en los principios de solidaridad y complementariedad?.


Hoy, cuando se abren las grandes alamedas, cuando los trabajadores de esta patria latinoamericana  comienzan a transitar en libertad por Cochabamba y por Managua, por Caracas y por Quito, como caminan hace mucho más tiempo por La Habana, para construir esa sociedad mejor que usted soñó y por la que  entregó cada minuto de su maravillosa vida, le decimos gracias, gracias por ser padre, padre de esta América Nuestra “que ha dicho basta y ha echado a andar”.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Siria. En el umbral de una nueva aventura imperial


Han transcurrido 29 meses desde el inicio de la confrontación en Siria. Lo que se inició como supuestos movimientos populares pacíficos en reclamo de mayor libertad y democracia se transformó en pocas semanas en una intervención militar conducida por Estados Unidos, Europa, Israel y las monarquías petroleras árabes  que ha causado la destrucción y la muerte de decenas de miles de ciudadanos entre ellos, ancianos, mujeres y niños.

Los países de la coalición que ha organizado, armado y financiado la agresión contra Siria prometieron un rápido fin de las operaciones con la caída del gobierno de Bashar El Assad. La realidad ha sido otra.  El Consejo de Seguridad de  la ONU, ha intentado una y otra vez aprobar una resolución que  legalice la intervención armada en Siria tal como ocurrió en Libia, sin embargo, esta vez esa opción ha chocado con la férrea oposición de Rusia y China que han vetado dicha alternativa.

En este contexto, y tal como ha ocurrido a través de la historia, Estados Unidos busca argumentos que legalicen la agresión contra el país árabe, incluso pasando por encima de la institucionalidad y de las leyes internacionales que regulan ese tipo de operaciones. Ahora, ha fabricado una leyenda no demostrada acerca de la utilización de armas químicas por parte del gobierno sirio. 

En la situación creada subyacen dos aspectos que conducen a entender la actuación de Estados Unidos en esta trama. Por una parte, su desesperación por no lograr resultados favorables en las operaciones militares que han realizado sus aliados, lo que ha conducido a que varios analistas políticos y militares occidentales hayan afirmado que una victoria militar en estas condiciones es poco probable y, por otro lado, en caso de llegar a la mesa de negociaciones, no podrían explicar las razones de estar sentados junto a organizaciones que ellos mismos han caracterizado de terroristas como Al Qaeda o el Frente Al Nusra. Para los países europeos es muy complejo persuadir a su opinión pública de la necesidad de armar y financiar organizaciones terroristas que ante una eventual victoria en Siria se volverían contra ellos, usando el armamento y las fuerzas entrenadas por los ejércitos de los países de la OTAN. Incluso, la Unión Europea  ha anunciado medidas para contrarrestar lo que llaman “turismo yihadista”, en medio de crecientes evidencias de la presencia  de ciudadanos europeos participando como mercenarios en la agresión a Siria.

Esto ha conducido a ir admitiendo que es inevitable llegar a las negociaciones. Aunque Estados Unidos haya aceptado la propuesta rusa de llevar a las partes en conflicto a un diálogo que debería realizarse en Ginebra, en dos ocasiones, las mismas han sido pospuestas ante la inseguridad de que las fuerzas de oposición asistan cuando todavía no han sido capaces de ponerse de acuerdo en las propuestas y la estructura de su delegación. Ante esto, Occidente trata de ganar tiempo buscando que sus aliados no lleguen  a Ginebra en condiciones de debilidad y en las puertas de una probable derrota militar que se hace evidente ante los avances que ha hecho en el terreno el Ejército gubernamental. La supuesta aparición de armas químicas como instrumento para argumentar a favor de la intervención militar busca golpear a las fuerzas armadas sirias, favoreciendo una contraofensiva de la oposición a fin de llegar a la mesa de negociaciones en condiciones de mayor fortaleza frente al gobierno.

Estas variables han comenzado a incidir en el curso de las acciones. En el plano regional, los conflictos internos en Egipto y Turquía y el cambio en la conducción de Catar influyen en la articulación del frente regional anti-sirio. En esas condiciones, Estados Unidos solo tiene a Arabia Saudita -aunque transitando por los últimos días de vida del Rey Abdulah y en medio de profundas disputas hereditarias- como único aliado firme para sentar en la mesa de negociaciones junto a la desprestigiada oposición siria. En una muestra de la desesperada situación de la coalición árabe-occidental y en un acto de inaudita soberbia, la monarquía saudita ofreció a Rusia compras por 15 mil millones de dólares en armamento, a cambio de que  ésta alterara su posición en el Consejo de Seguridad y autorizara las acciones militares directas.  Rusia rechazó tajantemente dicha proposición e insistió en la necesidad de llevar a las partes al diálogo en Ginebra. Coincide con Irán, un actor presente y activo sin el cual hoy es imposible tomar decisiones en el Oriente Medio y en particular en Siria.

Estas modificaciones en el escenario de los combates así como en la realidad regional, la consideración cada vez más arraigada de que no es posible una victoria militar, el peso de la carga de alrededor de 2 millones de refugiados en los países vecinos que ya han generado una crisis humanitaria y, -vale decirlo- una fuerte presión de la opinión pública en Estados Unidos y Europa,  han hecho movilizar actores internos de esos países que manifiestan posiciones distintas a las de los gobiernos, prima en ellos la situación de crisis económica que los obliga a tomar cartas en el asunto, so pena de transformarse en cómplices y adláteres de una decisión en la que no tienen ninguna seguridad de salir airosos y ante la cual deberán rendir cuentas por las repercusiones que pudieran producir.

Aunque desde el punto de vista militar, es evidente que las tropas de Estados Unidos se vienen preparando desde hace varios meses para una acción militar contra Siria, la decisión de llevar a cabo el ataque es política. En esa medida y a diferencia de Afganistán, Irak y Libia, Estados Unidos no ha logrado consenso en el ámbito interno ni en el internacional.

A pesar que el  enviado especial de la ONU para Siria, Lakhdar Brahimi, ha declarado que Estados Unidos y Gran Bretaña aún no han presentado a la ONU pruebas del uso de armas químicas por parte del gobierno sirio, el presidente Obama reclamó por “la incapacidad del Consejo de Seguridad para avanzar ante una clara violación de las normas internacionales”. El tema es claro: cuando la ONU accede a sus peticiones está actuando en el marco del derecho internacional. Caso contrario no es así. En ese contexto, una justificación superficial y violatoria del derecho internacional vino del secretario de Estado John Kerry, quien dijo que la investigación que lleva adelante la comisión de armas químicas de la ONU no determinará quién fue el responsable de los ataques del pasado 21 de agosto en las afueras de Damasco y agregó “Creemos en las Naciones Unidas y la investigación sobre armas químicas pero el Secretario General lo ha dicho que la ONU no dirá quién usó las armas químicas, debemos afirmar que quien la usó fue el régimen de Al Assad y las Naciones Unidas no puede decirnos nada”. Es el lenguaje de los matones aplicado a las relaciones internacionales.

Por su parte,  el gobierno “socialista” de Francia ha declarado estar dispuesto a acatar la decisión estadounidense e involucrarse en el ataque. En el caso de Gran Bretaña a pesar de las presiones del Primer Ministro David Cameron, el parlamento rechazó la propuesta gubernamental tras una votación de 285 diputados en contra y 272 a favor. En este país las encuestas indican que  el 70 % de los ciudadanos han manifestado su oposición a las ambiciones bélicas de su primer ministro.

Así mismo, en Estados Unidos las encuestas indican que solo una minoría (20% de los ciudadanos) apoya un ataque a Siria. Los representantes Barbara Lee del partido Demócrata  y Scott Rigell del Republicano  han redactado sendas cartas llamando a un debate nacional sobre el tema y rechazando que el presidente Obama tome unilateralmente la decisión para un ataque militar contra Siria.

Según el diario The Washington Post, más de una docena de oficiales estadounidenses, mostraron su preocupación acerca de las probables consecuencias de un ataque con cohetes crucero contra objetivos en Siria como lo ha sugerido el presidente Obama. Incluso el presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor, general Martin Dempsey, expresó recientemente su oposición a un ataque contra Siria. En una carta dirigida al congresista demócrata Eliot Engel, Dempsey, el militar de más alto rango en Estados Unidos descartó la posible realización de ataques con cohetes crucero y otras opciones similares sin emplear tropas terrestres en suelo sirio, porque dichas acciones llevarían a Washington a una guerra sin perspectivas en Oriente Medio.

El general aseguró que no se conoce la orientación política de los que adversan al gobierno de Al Assad y que algunos de ellos “constituyen un  peligro para los intereses de Estados Unidos”. Agregó que en Siria hay muchos contendientes  y, “cuando Estados Unidos seleccione uno de ellos será porque el equilibrio está a su favor y eso no es posible en las condiciones actuales”.

A pesar de todo, Obama, en una clara manifestación de su obcecación por derrocar al gobierno sirio declaró estar preparado para lanzar una ofensiva en cualquier momento, aún sin tener las pruebas del presunto uso de armas químicas.  Ante las voces que le han dicho que debe recurrir a la aprobación del Congreso expresó que “Tengo autoridad para llevar a cabo esta decisión sin la autorización del Congreso”.

Se sabe que en Estados Unidos la democracia es muy particular, finalmente el presidente es el administrador de los intereses de las grandes empresas, en primer lugar las del Complejo Militar Industrial y son estas las que toman las decisiones,  aunque el 80% de los ciudadanos manifieste una opinión contraria a esta decisión, pasar por encima de sus propias leyes y de las que rigen el sistema internacional es sólo un detalle sin mucha importancia.