Vistas de página en total

miércoles, 30 de enero de 2013

“El País”, expresión patente de un sistema putrefacto.


El diario “El País” fue fundado en 1976 pocos meses después del fin de la dictadura de Francisco Franco. Jugó un papel importante en la transición española hasta transformarse de hecho en el vocero de los sectores de la socialdemocracia que enfrentaban al fascismo remanente de la dictadura enquistado en el Partido Popular (PP). Visto en el tiempo, El País ha estado más vinculado al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) que al PP, sin embargo, los antecedentes de algunos de sus fundadores están claramente imbricados en el franquismo, en particular su fundador y primer director José Luis Cebrián. Así mismo, ha sido un medio de comunicación  de orientación monárquica, lo cual es clara expresión de su ideología retrógrada y atrasada.

Su talante democrático y su relación con la socialdemocracia de la época en que fue fundado tuvo, (visto su accionar de los últimos años) un marcado interés oportunista, vinculado a la necesidad de insertarse en un mercado editorial que se abría a la democracia después de décadas de oscurantismo, represión y predominio de las ideas conservadoras. 

Su apego a la monarquía lo llevó a asumir una osada posición durante el golpe de estado del 23 de febrero de 1981. Cebrián se aleja del franquismo cuando ve que su aureola había fenecido y que los tiempos apuntaban en otra dirección. Eso  llevó a El País al pináculo de la popularidad y la fama, sus ventas se dispararon transformándose en actor protagónico de la joven democracia española. Su alianza con el gobierno socialdemócrata de Felipe González estableció un vínculo que fue símbolo de la mancomunidad de poderes que sostuvieron durante muchos años el modelo español de democracia representativa, en este caso bajo la sombra de la monarquía que tutelaba la tramoya de la “España del primer mundo”.

La derecha se transformaba en “demócrata” y con ella el Grupo PRISA cuyo emblema mayor era El País, aunque hoy, ya es también  propietario de las radios SER en España, Caracol Radio en Colombia, Radio Continental en Argentina, entre otros medios de comunicación. También es dueño de la operadora de televisión paga Sogecable y el grupo editorial Santillana que posee las editoriales Santillana, Alfaguara, Taurus y Aguilar.

En esos años, América Latina estaba plagada de dictaduras, y era a la vez un mercado potencial de 300 millones de lectores. La visión ética comercial del franquista Cebrián lo llevó a buscar un espacio donde pudiera vender. Así, atrajo  a sus páginas a  algunas de las más prestigiosas plumas del continente, que además tenían una prístina posición de rechazo a las dictaduras de seguridad nacional paridas y amamantadas por Estados Unidos y sostenidas ideológicamente por la derecha internacional. Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Julio Cortázar y Mario Benedetti entre otros, se contaron entre sus columnistas. En medio de la larga noche dictatorial, ellos vinieron a  iluminar al naciente periódico que, de esa manera, inició su período de travestismo  seudo izquierdista.

El reconocido académico chileno, profesor de la Universidad Complutense de Madrid Marcos Roitman en su columna del periódico La Jornada de México, señala, respecto a la incorporación de estos brillantes intelectuales latinoamericanos a las filas de El País que “El Grupo Prisa contó con ellos para proyectar una imagen hacia el continente de compromiso con las luchas democráticas en América Latina. Pronto se diluyó esta visión idílica, a poco se produjo la criba. A principios de los ochenta había apartado a los colaboradores y periodistas comprometidos, demócratas radicales y de izquierdas. El periódico miró a la derecha latinoamericana. Los intereses de Telefónica, Repsol, Iberdrola, Endesa, Santander, BBVA, se convirtieron en sus aliados. España buscaba la segunda colonización. El grupo Prisa toma la delantera”

Ante la profundidad de la crisis en que estaba sumido, en marzo de 2010 el grupo estadounidense Liberty Acquisition Holdings se convirtió en el accionista principal del Grupo PRISA,  al comprar el 57% de las acciones por 660 millones de euros. En ese momento PRISA tenía una deuda de 4.850 millones de euros. PRISA y El País habían dejado de ser una empresa española. Sus nuevos propietarios mayoritarios ahora eran el francés  Nicolás Berggruen y el estadounidense Martin E. Franklin.

El 27 de noviembre de 2010, la Junta de Accionistas de Prisa aprobó a los nuevos miembros del Consejo de Administración de la empresa. La entrada de los estadounidenses se refleja en la formación de este órgano como lo señaló en su momento el periodista Pascual Serrano.  Además de los multimillonarios Berggruen y Franklin, formaron parte del consejo, personajes vinculados a las altas finanzas, la política, la banca y la publicidad, los que se unieron a los anteriores consejeros pertenecientes a la cúpula del periódico desde hace muchos años.

El portal español en internet “La Voz Libre“ informaba que “…la vinculación de Berggruen y Franklin al Partido Demócrata [de Estados Unidos] es más que evidente. Su ojito derecho, Paul B. Guenther, está afiliado a esa formación y participó en las campañas electorales de Hillary Clinton y de Joe Biden”. Pero no sólo eso, en el grupo accionario de El País también figuran importantes bancos como el Deustche Bank y el Bank of América.

De manera tal que en El País confluyen una serie de intereses vinculados a la socialdemocracia, la derecha fascista española, la banca y la política estadounidense. A partir de ello, no se puede esperar que actúe de otra forma que la que lo ha venido haciendo desde hace años contra los gobiernos progresistas de América Latina y en particular contra Venezuela.  En abril de 2002 El País calificó la frustrada intentona subversiva  como "golpe a un caudillo", acusando al Presidente Chávez de autoritarismo y de eliminar la separación de poderes. Posteriormente y con motivo del referéndum constitucional de 2007 lo acusó  de querer celebrar el referéndum sin las más "mínimas garantías", de controlar el Consejo Nacional Electoral y corromper el censo electoral.  


Esta política  resultó fortalecida con la llegada de los nuevos accionistas de cara a las “necesarias” transformaciones del periódico. Uno de ellos, Franklin había señalado que entre los elementos que les hacía ser optimistas  estaba “el crecimiento en el mercado latinoamericano, donde PRISA está muy consolidada”. Sin embargo, la crisis no parece haber sido controlada,  como lo atestigua que, sólo a finales del año pasado, 129 trabajadores, entre ellos algunos periodistas con varias décadas en el medio fueron despedidos sin previo aviso  tras romperse  “las negociaciones para formalizar el expediente de regulación de empleo sin alcanzar ningún acuerdo”.

La profundidad de la crisis interna ha llevado a El País a acciones desesperadas. Sólo de esa manera se puede entender la violación de su propio código de ética y el desapego a las más elementales normas de verificación de las fuentes con el afán de copar el mercado incluso a costa de publicar noticias tan infames como la que acompañaba una foto en la que supuestamente se veía al Presidente Chávez postrado en su lecho de enfermo. Sólo la crisis, y un visceral odio que obnubila las mentes enrevesadas de quienes dirigen uno de los estandartes de un sistema que sucumbe en su propia putrefacción es capaz de tomar la decisión – con conocimiento de causa o no-  de publicar tal “información” trátese de quien se trate, sólo por la necesidad  de mercado y de sobrevivir a las propias leyes que lo encumbraron en su oportunismo y lo están dejando caer con su patetismo delirante.

El País, nacido del falangismo franquista de ultra derecha, y que sin escrúpulos se pasó a la socialdemocracia en su pleno apogeo, hoy no encuentra cabida ni en una ni en otra porque los espacios se van cerrando para los de su calaña porque como dice el dicho “no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista”

martes, 22 de enero de 2013

Una amenaza que no viene de las armas



Quienes han seguido con detenimiento algunas declaraciones de personeros de  organismos multinacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, no dejarán de mostrarse sorprendidos. En diciembre de 2001, Nicholas Stern, economista en jefe del Banco Mundial afirmó que “La globalización a menudo ha sido una fuerza muy poderosa para la reducción de la pobreza, pero demasiados países y personas han quedado fuera”. El documento “Globalización, crecimiento y pobreza”  que durante ese año elaboró el Banco Mundial afirmaba que 2 mil millones de personas, habitantes en su mayoría del África Subsahariana, Cercano Oriente y la antigua Unión Soviética, estaban en peligro de quedar al margen de la economía mundial, toda vez que paralelamente a la caída de los ingresos de estos países, la pobreza aumentaba y tenían una participación menor en el comercio que 20 años atrás.

Por su parte Michel Camdessus, contradiciendo las nuevas tendencias de la política internacional impuesta por Estados Unidos desde el 11 de septiembre,  afirmó que la pobreza era el mayor peligro para el mundo y un riesgo para el sistema social incluso superior al terrorismo y la contaminación ambiental. Camdessus que desde su puesto de máxima autoridad del FMI fue un ardoroso defensor de la globalización sostuvo que las instituciones multilaterales creadas después de la Segunda Guerra Mundial llamadas de Bretton Woods –como el FMI y el Banco Mundial- ya no estaban adaptadas a los desafíos actuales.

En este ámbito Claude Smajda, Director General del Foro Económico Mundial con sede en Davos, Suiza  afirmó que la globalización de la economía vigente durante los últimos años provocó “en la mayoría de los casos” que se ampliara la brecha del desarrollo y bienestar entre países industrializados y los subdesarrollados, así como al interior de cada sociedad nacional. Señaló que “los efectos secundarios e inesperadas consecuencias de la globalización se han hecho evidentes y ahora existe un consenso cada vez mayor  en que deben resolverse”. Dijo que se pensaba que la globalización tendría un impacto positivo casi automático en la vida de todo el mundo, algo que ha demostrado ser falso con la creciente pobreza, “...hoy nos damos cuenta que ese impacto automático no existe”. Se refirió también al creciente poder que han adquirido las corporaciones multinacionales en detrimento de la capacidad de decisión de los gobiernos nacionales para reafirmar que “si los gobiernos no participan en la regulación, si no son fuertes, estaremos en un camino de regreso a la ley de la selva”. Ante todas estas manifestaciones habría entonces que preguntarse el porqué de este discurso.

Los hechos de los últimos años han tocado una campanada de alerta en torno a las perspectivas de la realidad internacional. Desde la “irracionalidad “ del 11 de septiembre a la “racionalidad” -si así pudiera llamarse- de lo que ocurrió en Argentina en 2001, en Egipto y Túnez, en Grecia y España más recientemente o, lo que aún está pasando en Haití para vergüenza de la humanidad, muestra un mundo que “se sale de control” y preocupa a los poderes del planeta. El contagio de las quiebras económicas no es el único posible y quizá ni siquiera el más temible, han dicho economistas estadounidenses como Paul Krugman y Jorge Domínguez – entre otros-  al analizar la situación de Argentina a comienzos del siglo,  deben tener presente que desde 1974 se ha duplicado la pobreza en el planeta y que 3000 millones de personas, la mitad de la población mundial, sobreviven con menos de 3 dólares diarios, mientras uno de cada dos de estos pobres no gana ni un dólar diario.
 
La  Conferencia de Naciones Unidas para el financiamiento del desarrollo que se realizó en Monterrey, México en junio de 2005 se propuso hacer válidos los propósitos de la Cumbre del Milenio cual es reducir la pobreza a la mitad  para el año 2015. Para ello debería cumplirse el compromiso de destinar el 0,7% del PIB para ayuda al desarrollo. No se trata de ser pesimistas pero salvo Noruega,  Holanda, Suecia, Luxemburgo y Dinamarca que alcanzaron o superaron esta meta, el resto de las naciones industrializadas están muy por debajo de ella. Las que menos recursos destinan en Europa a  los países más pobres son Alemania (0,27%), Portugal (0,26%), España (0,24%), Austria (0,22%) Grecia (0,19%) e Italia (0,13%).

Estados Unidos  la nación más rica del mundo aporta apenas el 0,1% de su PIB, habiendo rechazado hace años la meta de la comunidad internacional, mientras tanto aumenta su presupuesto militar en casi 30 mil millones de dólares llegando a 633 mil millones, lo cual triplica el de todos los países europeos y es siete veces mayor al de China y Rusia. Con esto se intenta justificar la lucha contra el terrorismo, cuando en realidad lo que se ha pretendido es legitimar un mundo unipolar en el cual no haya contrapesos al poderío militar estadounidense.

Josette Sheeran, directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos, relacionó la revolución egipcia de 2010 con el aumento de los precios de los alimentos. “En muchas protestas, los manifestantes han blandido barras de pan o han mostrado pancartas expresando su indignación por el aumento del coste de alimentos básicos como las lentejas. Cuando se trata de alimentos, los márgenes entre estabilidad y caos son peligrosamente finos. La volatilidad en los mercados se puede convertir rápidamente en volatilidad en las calles y todos deberíamos mantenernos vigilantes”

En  la misma dirección, Naciones Unidas señala que “No estamos produciendo la cantidad que consumimos. Por eso las existencias han bajado tanto. Los suministros son ahora muy limitados en todo el mundo y las reservas están a un nivel muy bajo, lo que no deja espacio para eventos inesperados el próximo año”, según dijo  Abdolreza Abbassian, economista sénior de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Los precios de los principales cultivos de alimentos como trigo y maíz se acercan ahora a los que provocaron disturbios en 25 países en 2008. Cifras de la FAO sugieren que 870 millones de personas están desnutridas y que la crisis alimentaria aumenta en Medio Oriente y África, mientras Lester Brown presidente del centro de investigación Earth en Washington, y  uno de los más destacados ecologistas del mundo advirtió que el suministro global de alimentos podría colapsar en cualquier momento, causando hambre a otros cientos de millones de personas, provocando disturbios generalizados y derrocando gobiernos. “La escasez de alimentos debilitó a anteriores civilizaciones. Vamos por el mismo camino. Cada país se las arregla solo actualmente. El mundo vive de un año para el otro”, señaló Brown  y agrego que  es de tal magnitud la crisis  que la tierra se ha transformado en la mercancía más buscada, concluyendo que “La geopolítica del alimento está eclipsando rápidamente la geopolítica del petróleo”. Según su particular punto de vista “La agresión armada ya no es la principal amenaza para nuestro futuro. Las amenazas decisivas en este siglo son el cambio climático, el crecimiento de la población, mayor escasez de agua y el aumento de los precios de los alimentos”.

Una amenaza comienza a recorrer el mundo, la pobreza campea a sus anchas ante la mirada impertérrita de los poderosos que no parecieran preocuparse. Las palabras no bastan, se necesitan acciones, porque las consecuencias pueden ser catastróficas para toda la humanidad. 

viernes, 18 de enero de 2013

2013. Crisis y conflictos en el panorama internacional


En la situación actual cuesta mucho abstraerse de lo que está ocurriendo y  comenzar el año escribiendo de otra cosa que no sea expresando nuestro sentimiento de solidaridad con el Comandante Chávez y su familia y el deseo de que lo más pronto posible se produzca su restablecimiento.

El pueblo venezolano y los de las más disimiles regiones del planeta han  desarrollado su mayor creatividad para encontrar distintas maneras de expresar su respaldo y transmitir un apoyo que ha rebasado todas las fronteras para generar una corriente de energía que ha unido opiniones, tendencias y religiones.

Intentaremos mantener y elevar el debate sobre las variables que mueven las relaciones internacionales, tratar de comprender mejor las dinámicas que están en el centro de la problemática planetaria en su lucha por salvaguardar la vida, mantener la paz, resolver los acuciantes dificultades que enfrenta la humanidad y avanzar hacia la construcción de una sociedad más justa, equitativa y solidaria.  Así, apoyaremos de manera permanente al Comandante Chávez que ha sido un infatigable combatiente internacional y que hoy lucha por su vida con el mismo ahínco y la misma pasión que derramó por las más diversas latitudes de la esfera mundial.


Es imposible pensar el mundo del 2013 y el mundo del mañana al margen de la crisis que vive el sistema capitalista. Es muy temprano para aventurarse a decir que es una crisis terminal, pero, a diferencia del pasado, su carácter transversal que involucra a diferentes estamentos nos permite avizorar que el capitalismo comienza a mostrar más que fisuras, verdaderas grietas que afectan las bases del edificio sobre el que se sostiene.

Hay que detenerse para entender la crisis como un factor internacional.  Tiene una serie de elementos que permiten afirmar que no es como otras tantas crisis cíclicas que ha habido durante el desarrollo del capitalismo, la más importante de las cuales fue la de 1929 a 1933. Ahora, se puede conjeturar que en esta crisis, concurren una serie de elementos que están encaminados a tratar de salvaguardar el sistema y, a mantener el modelo de consumo y de desarrollo capitalista.  Además de ser financiera y  económica, se adentra en otros aspectos de la vida, del Estado y de la sociedad, por cierto, de la sociedad internacional.  Es energética, porque tiene que ver con un modelo de consumo que se agota.

Es una crisis también alimentaria, porque a pesar que la Tierra tiene la superficie suficiente y los recursos para la producción de alimentos para los 7 mil millones de habitantes del planeta, lejos de avanzar en el cumplimiento de los objetivos del milenio para el año 2015, ha crecido la pobreza y –al contrario-  nos alejamos de la posibilidad de solucionar el problema del hambre.

Es una crisis política, porque el modelo occidental que se sustenta en la democracia representativa, ya no da solución a las demandas más elementales de los ciudadanos, de los pueblos y hoy se descubre con sorpresa las ambigüedades y falencias del modelo de democracia que han venido desde el norte. Las demandas democráticas en distintos países de la geografía de la Tierra,  ha llevado a que los pueblos se movilicen parar reclamar un sistema político que sea capaz de solucionar los problemas básicos de los seres humanos, -que además son derechos consagrados en la Declaración Universal de Derechos Humanos de Naciones Unidas-,  lo que ha conllevado  a la búsqueda de nuevas formas de participación, de quehacer político y a través de la movilización social, cuestionar los modelos políticos en distintos países.

La crisis tiene un carácter ambiental y ecológico. El analista Iñaki Gil de San Vicente  explica que “Para sobrevivir, el capital ha de crecer, lo que le obliga a devorar primero a la especie humana y al planeta, y luego devorarse a sí mismo. Por ejemplo, cada vez hay más lugares en los que el agua potable es más cara que la coca-cola, u otro ejemplo, para producir un filete de ternera se necesitan 7000 litros de agua…” y agrega “…Para conocer 2013 hay que estudiar las contradicciones del capital en su momento auténtico, en sus crisis. Por ejemplo, el nivel de los mares seguirá aumentando, ya lo ha hecho en 11 milímetros desde 1992, superando las peores expectativas de la ONU y desencadenando una sinergia destructora aún desconocida“.

También la crisis es moral y es ética, porque los basamentos ideológicos con los cuales se sustentaba el modelo ya no son capaces de explicarlo. Hoy, la televisión, los medios de comunicación masivo han venido a sustituir el papel que juegan los partidos políticos y otros estamentos de la sociedad como vehículo catalizador de la preocupación y de la actividad política de los pueblos y, en esa medida hay un factor distorsionador porque finalmente los medios de comunicación responden a una minoría que se agrupa en grandes monopolios, responden a las potencias y a ese mismo modelo que está en crisis, el cual, sin embargo, se sigue mostrando como una panacea para los pueblos.

En esta medida, podemos llegar a la conclusión, de que el fin de la crisis que se vive no se avizora pronto. Hoy sí podemos decir que este trance está vinculado a una crisis del sistema y del modelo capitalista, que además  lleva varios años, empezó en 2008, en 2009 se inyectaron gigantescos recursos para tratar de paliarlo,  cuando en realidad lo que se hizo fue “correr la arruga”, porque  resurgió con más fuerza en 2010,  se ha profundizado en estos dos últimos años y va a hacer de 2013 un año muy difícil, tal vez el más difícil en mucho tiempo, porque estos “pañitos tibios” que se pusieron en el 2009, tratando de salvar a los bancos, no a los pueblos, alcanzó apenas hasta  2012 por lo que en este año que comienza  se prevé una probable cesación de pagos en algunos países como los que ya vimos en Grecia, que se manifestó de alguna manera en Irlanda, se está comenzando a ver en España, Italia e incluso en Gran Bretaña. En la medida que no hay capacidad de respuesta -porque esto no tiene que ver con el color político de los gobiernos-, han sido afectados por igual gobiernos socialdemócratas y de derecha, mientras los pueblos ven cada vez más constreñidos sus beneficios sociales.

En ese marco, la contradicción fundamental de las relaciones internacionales se seguirá desplazando en dirección a Asia y se instalará definitivamente en esa región.  Estados Unidos continuará implementando su política de explotar la mayor debilidad de China: su necesidad de energía, concentrando su potencial militar en las inmediaciones del gigante asiático a fin de controlar las rutas comerciales por las que transita el indispensable oro negro que le debe permitir trazar planes de futuro en materia de desarrollo económico y tecnológico. Así mismo, Estados Unidos reincidirá en su política de incentivar conflictos en el mar de la China meridional a fin de que los diferendos limítrofes de China con sus vecinos no se negocien a través de la diplomacia y los métodos pacíficos de resolución de controversias, así se mantendrá un estado de tensión permanente que “justifique” la presencia e incremento de la fuerza militar estadounidense en la región.

Por su parte, en Europa se prolongará la profundización de la crisis, incorporando a nuevos países en la línea roja de la recesión y el default. Hoy, incluso se habla de que Alemania podría entrar en recesión a  final de año después que la Eurozona lo hiciera en el tercer trimestre de 2012 al registrar su Producto Interno Bruto (PIB) una contracción de 0,1 % y acumular cuatro trimestres consecutivos sin crecimiento. De la misma manera, los 27 países de la Unión Europea (UE) en su conjunto, evitaron la recesión técnica debido a un ínfimo crecimiento de 0,1 % en el tercer trimestre, en relación con los tres meses anteriores. En esta medida, el papel de la UE como actor relevante se mantendrá sólo por el peso político y militar conseguido después de la segunda guerra mundial lo que le concedió dos puestos permanentes en el Consejo de Seguridad de la ONU. El papel imperial de las potencias europeas tiene un carácter estructural. Queda demostrado en la actitud intervencionista del gobierno del “socialista” Hollande  que no ha variado la política de Sarkozy su antecesor, sobre todo en relación a África y el Medio Oriente.

América Latina tratará de seguir profundizando su crecimiento económico y las dinámicas integracionistas. Sería deseable que el nuevo gobierno del PRI en México retorne a su tradicional política de acercamiento a América Latina. Hoy, tal vez, México lo necesite más que el resto del continente si quiere salir airoso de su lucha contra el narcotráfico que se ha desarrollado con la connivencia de Estados Unidos en su afán de utilizar este flagelo como   instrumento de penetración e intervención en la región.

Habrá elecciones en Ecuador, Paraguay, Honduras y Chile. El presidente Rafael Correa será reelegido pudiendo dar continuidad a la revolución ciudadana y a su política internacional independiente y de defensa de la soberanía. Honduras y Paraguay,  a pesar de los golpes de Estado que derrocaron a sus presidentes  no se han podido liberar del permanente tutelaje de las oligarquías terratenientes que son las que verdaderamente ejercen el poder, tratarán de retomar un camino que los ubique –nuevamente- en la ruta de sus pares del continente.  En Chile, las permanentes y continuadas movilizaciones de mapuche, estudiantes y trabajadores no parecen haber confluido hacia la construcción de una alternativa electoral de cambio. La disyuntiva entre dos sectores de la derecha: la alianza pinochetista y la concertación bacheletista parecen copar el escenario de cara a las elecciones de fin de año. Sin embargo, la movilización y la lucha de su pueblo conducirán irremediablemente “más temprano que tarde” a construir la conjunción de fuerzas que desplace del poder al duopolio de la derecha.

Las conversaciones en La Habana entre el gobierno colombiano y las FARC son una esperanza para ese país y para toda la región que ve con esperanza la posibilidad de terminar con la guerra más antigua del continente. Un resultado favorable generaría un clima de paz que redundaría positivamente más allá de sus fronteras nacionales.

El Medio Oriente y el mundo musulmán seguirá moviéndose en torno al conflicto palestino-israelí, la intervención extranjera en Siria y los preparativos para un futuro ataque occidental a Irán. Sin embargo, nuevos peligros se adicionan a la inestabilidad de la región, el ataque permanente de Estados Unidos -a través de drones- contra Pakistán causan cientos de muertos entre la población civil  y amenaza con la inestabilidad a  un país que posee armas nucleares y que se encuentra en una encrucijada estratégica en el Asia Central.  Así mismo, la lucha del pueblo kurdo por conquistar un territorio para su nación genera inseguridad en toda la región, toda vez que el área que reivindican como propio se encuentra en Irán, Irak, Siria y Turquía, países involucrados directamente en el conflicto sirio que tiende a escalar.    El papel relevante que comienza a jugar el gobierno egipcio de Mohamed Mursi cambia la correlación de fuerzas en la región y visualiza de otra manera el manejo de los conflictos en la misma, sobre todo en relación a la ocupación de Palestina por Israel. Así mismo, habrá que dar seguimiento al problema generado en las provincias  chiitas del este de Arabia Saudita fronterizas con Bahréin, país a su vez de mayoría chiita con un gobierno sunita, donde  se encuentra estacionada la V Flota de las fuerzas navales de Estados Unidos. Finalmente, el despliegue de misiles Patriot  en la frontera turca-siria con un criterio supuestamente defensivo  por parte de Turquía y la OTAN  fueron una excusa que en realidad tiene que ver con Irán y su potencial nuclear.  Ahí, se ha instalado uno de los puntos de mayor tensión de la región y el planeta, dado el alto nivel de belicosidad de las partes en contienda.

En África, además de las persistentes epidemias de enfermedades y la hambruna que afecta a cientos de miles de habitantes, los países donde parecieran concentrarse las mayores tensiones son Congo, Sudán y Mali.

Congo es el tercer productor mundial de tantalio, metal usado en la alta tecnología electrónica. Incluso un corte temporal de su suministro le supondría una sacudida seria a la industria electrónica con consecuencias de largo alcance. Además, el país posee extensas reservas no explotadas de petróleo, oro, diamantes, cobre, uranio, cobalto y otros minerales. La posibilidad de una guerra civil alentada por las empresas transnacionales sería un drama de gigantescas proporciones para un país que prácticamente no ha tenido paz desde su independencia.

Por su parte, en Sudán sigue habiendo una guerra a pesar que las potencias coloniales que habían creado el país, ahora lo dividieron.  En el territorio del estado recién surgido, Sudán del Sur  existen importantes yacimientos de petróleo pero, para ser exportado debe pasar necesariamente por Sudán, lo cual ha derivado en el conflicto actual, toda vez que no ha habido un acuerdo en ese sentido.

La situación en Mali es cada vez más dramática. El régimen que se ha consolidado en el norte del país  ha prosperado en el control territorial y ha avanzado hacia el sur. El problema surge  de la activa presencia de Al Qaeda entre sus fuerzas principales, creando una situación de caos y desestabilización que amenaza a toda la región, incluyendo Argelia, Níger y Mauritania. En esta zona se encuentra  el aeropuerto más grande de toda África Occidental capaz de recibir a los aviones más pesados a través del cual  se trafican drogas desde América Latina para su distribución a través de Guinea-Bissau y otros estados costeros africanos. La intervención militar de la OTAN a través de Francia pudiera contener el esfuerzo bélico de los insurgentes estableciendo la ocupación militar imperial en la región.

Sin tener la posibilidad de esbozar en tan pocas líneas toda la dinámica internacional que se prevé para este año, pareciera que lo expuesto en las líneas anteriores podría constituir algunos de los ejes sobre los que girará el mundo y los conflictos más relevantes del año 2013.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Un triunfo de la paz y la justicia.




Después de la invasión española y posterior colonización de nuestra Abya Yala  por la entonces potencia ibérica, el territorio conocido como la Mosquitía, es decir la costa caribeña de Centroamérica perteneció  a Nicaragua cuando era una provincia de la Audiencia de Guatemala, creada por el Emperador  Carlos V en 1542. Las Recopilaciones de las leyes de Indias de las Reales Cédulas  para las Colonias de América dejaron claramente establecido que las islas de la costa de las provincias integrantes de dicha audiencia pertenecían a ella.

Dos siglos después, en 1739,  cuando se refundó el Virreinato de Santa Fe, que se había creado originalmente en 1717 y extinguido en 1723, con sede principal en la actual capital de Colombia, las islas del Mar Caribe que quedaban al noroeste de Panamá seguían perteneciendo a Guatemala.

A raíz del abandono de la costa Caribe centroamericana por parte de las autoridades españolas y las constantes incursiones inglesas en la región, el Ministerio de la Guerra encargó a las autoridades del Virreinato de Santa Fe que se hiciera cargo de la vigilancia y defensa de la Costa de la Mosquitía el 20 de noviembre de 1803 a través de una Real Orden. Sin embargo, en ningún momento segregaron dichos territorios insulares de la Audiencia de Guatemala. Debe constar además  que en la legislación colonial española una Real Orden tiene un valor jurídico subordinado a la Cédula Real.  Las primeras eran disposiciones emitidas por un ministro en uso de sus atribuciones, mientras que las segundas eran expresión directa de la voluntad del monarca. En esa medida eran firmadas por él.

De esta manera se consumó el inicio de un conflicto que como casi todos los que ha habido a través de la historia de la región tiene su origen en una decisión de la metrópoli que fue heredada por las naciones americanas al concretarse la Independencia. Las oligarquías que usurparon el poder al construirse los estados nacionales en el continente transformaron estas disputas en  banderas para el control de la economía y el dominio de los pueblos, mientras se subordinaban a la hegemonía imperial británica en el siglo XIX y estadounidense en el XX. Surgieron así, atribuidos desde la élite, contradicciones y odios que en algunos casos persisten y alejan a nuestros pueblos de su voluntad integracionista desviándolos del espíritu bolivariano que permite construir la nación de naciones que proyectara el Libertador. Esta visión estuvo presente el 15 de marzo de 1825 cuando se firmó el Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua entre la Federación de Centroamérica y la República de Colombia, -conocido como tratado Molina-Gual- en el que ambas partes se comprometen a “…respetar sus límites como están al presente reservándose el hacer amistosamente, por medio de una convención especial la demarcación de la línea divisoria de uno y otro Estado…”

Así, la contienda que motiva estas líneas estableció un motivo permanente de conflicto entre Colombia y Nicaragua que se ha mantenido hasta el momento actual y sobre el cual la Corte internacional de Justicia de La Haya (CIJ) acaba de fallar el pasado lunes 19 de noviembre.

El diferendo limítrofe entre las dos naciones se mantuvo a través del siglo XIX y las primeras décadas del XX. En ese período, Nicaragua se separó de la Federación de Provincias Unidas de Centroamérica y en 1838 se transformó en república independiente. Por su parte, Colombia salió en 1830 del ente del mismo nombre creado en 1819 durante el Congreso de Angostura, constituyéndose en la República de Nueva Granada la que en 1866 tomó su nombre actual. En 1903 sufrió el desmembramiento de la provincia de Panamá que se estableció como Estado independiente. En todo ese período los documentos constitutivos de ambas naciones con sus nuevos nombres y delimitaciones territoriales fueron arrastrando el  problema adquirido desde la colonia.


Esta situación se mantuvo hasta que el 24 de marzo de 1928 se firmó el Tratado Bárcenas-Esguerra por el cual Colombia reconoció la soberanía de Nicaragua entre el cabo Gracias a Dios y el Río San Juan, incluyendo las islas del Maíz y Nicaragua la de Colombia en las Islas de San Andrés, Providencia, Santa Catalina y demás islas e islotes de ese archipiélago. Este tratado dejó dos temas sin resolver, el de la soberanía sobre siete cayos que se encuentran a un poco más de 300 millas de la costa de Colombia y 90 de la de Nicaragua. Por otro lado quedó sin disipar la definición de los límites, toda vez que Nicaragua agregó la reserva de que ninguna parte del archipiélago mencionado se encontraba al oeste del meridiano 82°, lo que fue aceptado por Colombia. La revista Semana de Bogotá en su edición 1594 de  19 a 26 de noviembre de 2012 lo explica de la siguiente manera al referirse al tema de límites en el Tratado de 1928 “…desde entonces, y durante casi 80 años, Colombia estuvo convencida de que la frontera entre los dos países era el meridiano 82. Todo porque en el canje de notas con el que se probó el tratado de 1928 se decía que el archipiélago de San Andrés no iba más allá de ese meridiano” Sobre este tema, la Corte Internacional de Justicia, falló en 2007 diciendo que no era un límite sino una línea de ubicación.

Sin embargo, es válido decir que en el momento en que Nicaragua firmó el mencionado Tratado Bárcenas-Esguerra, se encontraba ocupada por las tropas estadounidenses. En su mensaje al Congreso del 10 de enero de 1927, el presidente de Estados Unidos Calvin Coolidge, lo justificaba de la siguiente forma “Estados Unidos se halla en una peculiar situación de responsabilidad de construir un canal a través de Nicaragua,  a nuestros intereses en el canal de Panamá y a nuestras inversiones financieras en la región. Si bien Estados Unidos no desea intervenir en los asuntos internos  de los países centroamericanos, jamás podremos permanecer indiferentes ante los acontecimientos que se desarrollan allí en posible perjuicio a nuestros intereses. Cualquier amenaza a la estabilidad de Nicaragua será vista con preocupación y podría resultar en la adopción de medidas necesarias destinadas a proteger las vidas y las propiedades de los ciudadanos estadounidenses”. Aunque no deseaba intervenir, lo hizo. La respuesta fue la creación de lo que Gabriela Mistral llamó el “Pequeño Ejército Loco” que con el general de Hombres Libres Augusto C. Sandino a la cabeza luchó hasta expulsar a los soldados norteamericanos de su territorio.

Ese fue el fundamento para que el primer gobierno digno que tuviera Nicaragua en su historia, surgido de una revolución popular, a tan sólo un año de haber tomado el poder en 1979, impugnara la validez de un acuerdo internacional firmado bajo la égida imperial de Estados Unidos. Esta reclamación  es la que motivó el fallo de la CIJ el pasado 19 de noviembre de forma unánime y con carácter inapelable.

La Corte fijó el límite alrededor de 531 km. más al este de donde se “encontraba” en el meridiano 82° hasta cerca del meridiano 79º, reconociéndole a Nicaragua la soberanía de dichas aguas comenzando de las 200 millas náuticas desde sus costas. Como contrapartida, reconoció la soberanía de Colombia sobre parte de las aguas y todas las islas y cayos en disputa.

Las repercusiones en ambos países no se hicieron esperar. El presidente Santos dijo que su gobierno no descartará “...ningún recurso o mecanismo del derecho internacional para defender los derechos de los colombianos.” Expresó que “...Colombia rechaza enfáticamente ese aspecto del fallo que la Corte ha proferido en el día de hoy. El Gobierno respeta el derecho pero considera que la Corte ha incurrido en este tema en serias equivocaciones. La Corte, al trazar la línea de delimitación marítima, cometió errores graves que debo resaltar, y que nos afectan negativamente”.

Evidentemente presionado por los sectores de derecha ultra nacionalistas representados por el ex presidente Uribe que llamó a  rechazar el fallo y a salirse de la CIJ, el presidente Santos tendrá que pagar su osadía por haber asegurado días antes del veredicto que” No cabe miedo. La Corte confirmará la soberanía de Colombia sobre los cayos”. Pero, la cancillería colombiana, experta en estas lides durante doscientos años sabía que esto podía pasar. Con timidez bajo la presión de las posiciones nacionalistas extremas, la Canciller Holguín había dicho  “Nadie está preparado para que digan ´este pedacito ya no es de Ustedes`, tenemos que tener la mente en que cualquier cosa puede pasar en esas posiciones salomónicas que ha tenido la Corte”. Sin embargo, ha sido el almirante retirado []Gabriel Arango Bacci, quién manifestó el verdadero tema de fondo al advertir  “…que el fallo afectará a Colombia en lo que atañe a la seguridad, pues en esa zona marítima suelen operar actividades ilícitas relacionadas al tráfico de personas, de dólares, de drogas, y de armas, las cuales el país las enfrentaba con dureza. “¿Qué va a pasar ahora?, es algo incierto”.

Esta decisión le quita a las fuerzas armadas colombianas la hipótesis de conflicto limítrofe con Nicaragua y la posibilidad de seguir patrullando aguas que ya no están bajo su soberanía. Las consecuencias son de diferente índole y deberán ser estudiadas a futuro.
Mientras tanto el presidente  de Nicaragua al celebrar el fallo, expresó la preocupación de su gobierno por las palabras de su colega colombiano, pero aseguró a “sus hermanos sanandresanos” que podrían desplazarse sin problemas por las aguas nicaragüenses, sepultando de esa manera otras conjeturas acerca de un problema potencial.

Ha triunfado la paz y la justicia. Los latinoamericanos y caribeños nos debemos congratular por ello.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Crisis en el Medio Oriente y el norte de África


La situación actual en el norte de África y el Medio Oriente nos obliga a desentrañar los elementos fundamentales de lo que ha estado ocurriendo y que a muchos ha sorprendido.

En los análisis sobre la situación internacional, es imprescindible salirse de la visión estrictamente coyuntural, de la constatación única de los elementos tácticos y del examen aislado de los factores de corto plazo. Para nosotros que vivimos en América Latina un proceso de lucha por la independencia y la soberanía, en un país y en un continente, que pasa por momentos de transformaciones en los que se intenta —acorde a las condiciones propias de cada cual— generar cambios estructurales, se tiene que analizar el impacto en estos procesos y en nuestras propias vidas de lo que ocurre en otras latitudes.

Por ese motivo es importante profundizar en el estudio de lo regional y no quedarse únicamente en el análisis de lo coyuntural y de lo local. En este caso, un territorio lejano en un continente lejano implica considerar la influencia que tiene en el contexto de las estructuras de las relaciones internacionales y sus repercusiones en el proyecto político y de vida que cada quien asume.

El mundo de hoy está a tal punto interrelacionado, que los acontecimientos que se desarrollan en territorios distantes tienen una influencia directa en nuestra realidad. Si bien es importante conocer la significación que han tenido los  hechos ocurridos en Túnez o en Egipto, en Libia o Siria para sus propios pueblos y para sus procesos políticos, nos corresponde hoy detectar también los elementos que proporcionan mecanismos de análisis que ayuden a entender las consecuencias y la influencia que estos hechos tienen en la realidad regional del Medio Oriente y el norte de África.


El espacio geográfico complejo donde se desarrollan los acontecimientos merece recordar que cuando se habla de este tema, el término “Medio Oriente” no es suficiente, ya que al mencionar a Túnez, Egipto o Libia, en términos estrictamente geográficos, estamos hablando del norte de África. En este escenario están involucrados dos continentes: África y Asia. Al referirse sólo al Medio Oriente, se excluyen los sucesos en el Magreb, que es el norte africano árabe.

Más adelante se puede ampliar acerca de las repercusiones que tienen estos acontecimientos en un ámbito más amplio que el regional, más allá del Medio Oriente y del norte de África, para los países árabes, para los países musulmanes. Es importante estudiar cuánto influyen en la reestructuración del poder mundial y en lo que he llamado el “reordenamiento del sistema internacional”.

Estamos transitando por un reordenamiento del orden internacional desde perspectivas distintas a las que se vivieron en la década del 90 del siglo pasado, cuando cayó el Muro de Berlín y desapareció la Unión Soviética; distintas también de las que se vivieron después del ataque a las Torres Gemelas, cuando Estados Unidos impuso un sistema internacional unipolar. Hoy, diez años después, asistimos a una situación similar, pero  bajo una lógica distinta, frente a la cual avanzó una hipótesis muy particular que no concuerda con aquellas que circulan actualmente. Me referiré a ella al final.

Desde el punto de vista local, lo que ocurrió en Túnez y en Egipto y está sucediendo en otros países del Medio Oriente y el norte de África es la respuesta de los pueblos a la aplicación de modelos neoliberales a ultranza, con excesos de autoritarismo y ausencia de prácticas democráticas en el funcionamiento político de esos países.

El descontento que se ha acumulado durante años llegó a un punto de inflexión, provocado por el aumento de los precios de los alimentos, cuyo efecto inmediato en la canasta básica afectó a miles de familias. Paralelamente a ese fenómeno, en la mayoría de esos países la juventud tiene cada vez menos perspectivas para realizarse en términos personales y de tener una participación activa en la sociedad, pese a los conocimientos adquiridos en sus estudios.

En Egipto y Túnez, los niveles de desempleo juvenil son muy altos, todo lo cual ha llevado a la toma de conciencia de estos jóvenes, básicamente de procedencia urbana y de sectores medios de la población, que en tiempos de Internet y de incremento al acceso a los medios de comunicación masivos, han adquirido un alto nivel de conocimiento de la dinámica que  viven otros países y han decidido asumir la vanguardia en estos procesos de transformación.

Los presupuestos sociales de educación, de salud y de seguridad social en general han disminuido. En el caso de Egipto, se suma otro elemento que no se puede obviar: ese país se transformó, después de los acuerdos de Camp David de 1978, en el principal aliado de Israel entre los países árabes y musulmanes. Se llegó a la situación aberrante de que le vende a Israel gas a un precio subsidiado, más bajo que el que vende a su propia población. El desprecio por estos gobiernos que pactaron con Israel, traicionando los ideales árabes, alcanzó su nivel tope en esa parte de la población.

Respecto a los factores de análisis que inciden sobre las repercusiones que podrían tener los hechos ocurridos en la lógica regional, diría que hay cuatro elementos fundamentales:
1.     La región como una de las mayores compradoras de armas del mundo.
2.    La región como principal productora y exportadora de energéticos.
3.    La región como ruta marítima más importante para el transporte de energía. No necesariamente los países que producen los energéticos son aquellos por lo que se realiza el transporte de los mismos. Lo que ocurre, por tanto, en esos países no  productores también influye de manera poderosa  a nivel global.
4.    El conflicto palestino-israelí, que a pesar de haber surgido –en su versión moderna– en la Guerra Fría, la superó y hoy es la confrontación más importante a escala planetaria que sobrevive a ese período de las relaciones internacionales.

El Medio Oriente es el mercado regional más grande para la venta de armas. Ahí están cinco de los principales compradores del mundo: Arabia Saudita, Israel, Egipto, Argelia y los Emiratos Árabes Unidos. Israel además es un importante proveedor de armas. Un cambio en la situación política de la región podría alterar este mercado y romper el infernal “equilibrio” que Estados Unidos ha logrado, vendiendo a ambos adversarios del conflicto regional. La ética del mercado no se contradice con la venta de armas en gran escala a Egipto, Arabia Saudita e Israel. Le venden armas por igual a quienes teóricamente son enemigos.

En el trasfondo del mantenimiento del conflicto árabe-israelí, subyace la necesidad de sobrevivencia de la industria de armamento, que es la principal industria de Estados Unidos, y el verdadero poder “detrás del trono”. Un presidente de ese país no puede alcanzar la más alta investidura sin la aprobación de los vendedores de armas, conocido como Complejo Militar Industrial, o lo que el analista Alejandro Perdomo Aguilera denomina Complejo de Seguridad Industrial pues “considera que en la actualidad es mucho más amplio y toma elementos que sobrepasan lo militar”.

El Complejo de Seguridad Industrial es el primer sostén de la economía de Estados Unidos. Un desequilibrio en la región pudiera significar una baja sensible en la venta de armas y esto –a su vez-  incidiría directamente en su economía, que vive un momento de crisis.
  
El segundo elemento de análisis se refiere a la región como productora de energía. Si bien es cierto que se divulgó que ya Venezuela posee las mayores reservas de petróleo del mundo, eso es, considerándolo como país, cuando se compara como región y se suman las reservas de Arabia Saudita, Irán, Iraq, los Emiratos Árabes Unidos, Argelia y Libia, se llega a la conclusión de que esta región posee, en conjunto, las mayores reservas energéticas del planeta, entendiendo energía como petróleo y gas.

Irán, Irak, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Libia, Kuwait y Argelia son miembros activos de la OPEP y tienen un papel imprescindible en la producción mundial. Ocho de los doce integrantes de la OPEP están en esta región del planeta. En ellos se produce el 60% de la energía del mundo. Un país como Japón depende en 100% de su consumo de energía de esta región. Ha estado tratando de incrementar sus compras en otros países, como Malasia o Vietnam, donde se han descubierto importantes yacimientos petrolíferos, pero ellos aún están en la etapa de exploración y prospección. Ecuador, como miembro de la OPEP debería concentrar gran interés en esta región y lo que en ella ocurra por las implicaciones directas en su economía

Por todo ello para Occidente (entendido como concepto político, no geográfico), para Europa y Estados Unidos, el funcionamiento de su modelo y su estabilidad, dependen de esta región.

El sistema del que se habla, se sustenta en un modelo que se caracteriza por un incremento constante del consumo de energía. Ese modelo que se pretende imponer a todo el mundo, necesita del recurso energético, lo que en la práctica se traduce en una expoliación del planeta y en un proceso de pauperización de sus recursos energéticos, imposible de detener porque tiene que ver con la subsistencia del propio modelo, que no solamente se ha instalado en Estados Unidos, sino que se intenta imponer a través de la televisión y el cine en el resto del mundo y que a veces –aunque criticándolo- muchos de nuestros ciudadanos asumen.

La posibilidad de que se produzca un desbalance, un desajuste en estos países productores de energía, y que son –queriendo o no– el sustento del modelo depredador del planeta, conduce, según los estudios de los propios científicos estadounidenses, a la desaparición de la vida humana en el planeta antes que finalice el siglo XXI.

No se está entonces hablando de un conflicto en un “oscuro rincón del mundo”, como dijera el ex presidente Bush, sino que se refiere a la región donde se produce el 60% de la energía mundial, lo cual significa un importante sustento para los países del norte, que supone que la realización plena del ser humano se da únicamente a partir de lo material, soslayando los valores espirituales, culturales y de convivencia entre los seres humanos.

Por ende, este conflicto en el Medio Oriente y el norte de África podría profundizar la crisis actual del sistema. Incluso se podría hablar de un conflicto civilizatorio, que pone en cuestionamiento el modelo hegemónico de la civilización occidental que ha imperado en los últimos 2500 años. Oriente tiene un modelo de desarrollo distinto, -como también los países árabes y musulmanes-, que se sustenta religiones y valores distintos a los nuestros, donde el papel del individuo, la comunidad y la sociedad son diferentes.

Por esa razón, se dice que lo que está ocurriendo podría conducir a un conflicto civilizatorio, pero no en los términos racistas que planteaba Huntington, sino en uno que cuestionaría al propio sistema internacional, aquel que se ha erigido sobre un mundo cuyo centro está en Occidente, un modelo judeo-cristiano, de democracia representativa y de mercado que vacila sin el petróleo y la energía que estos países hoy en conflicto producen en abundancia. Esto conlleva necesariamente a que Occidente intervenga para dar curso a esos conflictos a fin de salvaguardar su naturaleza depredadora y la estabilidad de sus mercados y sociedades.

El tercer elemento es la eventual transformación de las rutas marítimas para el transporte de los energéticos en esa región. El petróleo sale del Golfo Pérsico, cruza el estrecho de Ormuz, el Golfo de Omán, el Océano Índico, el Golfo de Adén, el estrecho de Bab-el-Mandeb, el Mar Rojo, el Canal de Suez, entra al Mediterráneo, de donde sale por el estrecho de Gibraltar hacia el Atlántico.

Esta ruta tiene cuatro puntos estratégicos: los tres estrechos y el Canal de Suez, que separan el Océano Atlántico del Mar Mediterráneo, el Mar Rojo y el Océano Índico. Si se produjeran grandes transformaciones en Yemen influirían en el control del estrecho de Bab-el-Mandeb; el estrecho de Ormuz es una región de influencia iraní; una posible situación de conflicto en el este de Arabia Saudita, Bahréin o los Emiratos Árabes Unidos cambiaría la situación geopolítica del Golfo Pérsico; las transformaciones en Egipto producirán un cambio en el manejo del Canal de Suez, como lo atestigua el paso de naves de guerra iraníes por el Canal por primera vez en más de 30 años; el conflicto que pudiera producirse en Marruecos, bajo control de una monarquía corrupta y autoritaria que controla la parte sur del estrecho de Gibraltar podría producir una transformación estructural en esa vía marítima. Se generarían cambios que obligarían a Estados Unidos y a las potencias occidentales a pensar en una lógica militar completamente diferente para el dominio de la región y del mundo. No hay que olvidar que para el control de esta ruta y de sus intereses en la región, Estados Unidos destina la Sexta Flota de su Armada en el Mar Mediterráneo y la Quinta Flota para el Golfo Pérsico, el Mar Rojo, el Mar Arábigo y la costa de África del este hasta Kenia.

Una transformación profunda en la situación regional ocasionaría un cambio en la correlación de fuerzas militares en la zona, en particular del poder naval que asegura el transporte marítimo de productos energéticos. En esa ruta, además de navíos de guerra de la OTAN, ya hay presencia de Irán, Rusia y China.

Por último, el cuarto elemento, tal vez el más importante a corto plazo, tiene que ver con las transformaciones que esta situación puede producir en el conflicto palestino-israelí.

Aunque como esta enunciado, este conflicto tiene su epicentro en la confrontación entre Israel y el pueblo palestino, no es el único. La situación estratégica de la región ha cambiado ostensiblemente en los últimos treinta años.

Un primer elemento a considerar es la revolución que derrocó al Sha de Irán el 12 de febrero de 1979 y estableció una República Islámica que se ha ido transformando con el tiempo en el principal factor de oposición a la presencia de Estados Unidos en la región. La revolución islámica ha desarrollado una política que ha ganado espacio y que hoy ha consolidado influencia más allá de sus fronteras.

El estudio de la región no puede partir de un análisis simple y abreviado de las contradicciones que existen entre los actores. Hay elementos que se deben considerar: el primero es que Irán es un país musulmán, pero no árabe. Irán tiene un origen y una composición étnica diferente, es un país persa. En la década de los 80 del siglo pasado, Irak, bajo el liderazgo de Saddam Hussein, desató una guerra contra Irán que duró ocho años. Saddam  utilizó  el argumento de que Irak era el escudo para detener la expansión persa a Occidente y así unificar a todas las fuerzas árabes contra Irán y recibir la ayuda de Estados Unidos y Europa, que lo apoyaron con tecnología y armamento.

Para estudiar la historia del mundo árabe y del musulmán un factor siempre presente es conocer y entender los avatares en la búsqueda del liderazgo regional. ¿Quién conduce a esta cantidad de países, que son propietarios del 60% de la energía mundial? ¿Qué utilización política se le da a esa energía? ¿Y en función de qué intereses? Esas interrogantes conforman parte importante del entramado que permite comprender a esta región del mundo. La confrontación para lograr el liderazgo y con ella la hegemonía de esos países que tienen una identidad cultural y religiosa común, está presente en la historia y ha ido cambiando con ella. En los años 50 y 60 del siglo XX, Gamal Abdel Nasser, quien dirigió una revolución que derrocó la monarquía egipcia, fue el gran líder del mundo árabe. Llegó incluso a crear la República Árabe Unida, configurada por Egipto y Siria.

El liderazgo de las luchas panárabes se instaló por lo tanto en Egipto, pero éste lo perdió con el fallecimiento repentino de Gamal Abdel Nasser. Arabia Saudita comenzó a asumirlo sustentado en su gran poder económico (por ser uno de los mayores productores de petróleo del mundo), pero después de la revolución islámica de 1979, Irán cuestionó esa hegemonía. Saddam Hussein, con la guerra iniciada en 1980 contra Irán, trató de deponer la guía de este país y de Arabia Saudita. Unos años después de finalizada la guerra, Saddam Hussein invadió Kuwait (una provincia desmembrada de Irak y creada como nación por los ingleses tras la primera guerra mundial y la desaparición del imperio otomano) con el objetivo de, una vez disponibles los recursos militares que Occidente le había concedido para su conflicto contra Irán, llevar adelante su expansión en el mundo árabe, aprovechando el conocimiento acumulado en una guerra de ocho años que le proporcionó gran experiencia a sus ejércitos y a sus estados mayores.

Saddam, anhelaba poseer los gigantescos recursos monetarios acumulados en los bancos kuwaitíes necesarios para financiar un proyecto de esa magnitud. Su argumento, históricamente válido, pero jurídicamente inaceptable, fue  recuperar una provincia que le había sido arrebatada por los colonialistas británicos. Hussein no midió que la alianza que había construido con Occidente, contra Irán, no se iba a mantener ante esa invasión a Kuwait, que amenazaba con el control del extremo septentrional del Golfo Pérsico, el estuario de Shatt al-Arab donde confluyen los ríos Tigris y Éufrates y el importante puerto petrolífero de Kuwait.

Esta nueva situación de liderazgo que se mantuvo a partir de los años 80, y la lucha permanente por la hegemonía dentro del mundo musulmán y el mundo árabe, comenzó a tener una transformación en la medida que Irán se consolidó, ya no sólo desde el punto de vista político, sino que también desde el económico. Hoy, Irán es una potencia mundial productora de naves de transporte aéreo y marítimo, de equipamiento agrícola e industrial, entre otros, y con una serie de instrumentos tecnológicos y científicos que incluso le han llevado a la posibilidad de producir energía nuclear para la electrificación del país.

En la disputa entre Irán y Arabia Saudita, hay un elemento que se debe considerar, y es que esa confrontación  enfrenta -aunque algunos estudiosos afirman que no hay tal contradicción- a las dos grandes corrientes del islam. En Irán hay un gobierno de orientación chiita y en Arabia Saudita una monarquía sunita. Estas dos vertientes no concuerdan necesariamente en su visión de mundo.

En la actualidad, además del gobierno chiita de Irán, hay una coalición en Irak, cuya dirección es de esa orientación, la que Estados Unidos, -a pesar de haber sido la potencia ocupante-, tuvo que aceptar ante su debilidad para controlar ese país y Afganistán, todo lo cual lo llevó incluso, a retirar tropas del primero para llevarlas al segundo.

Durante un período de ocho meses no hubo gobierno en Irak y la posibilidad de crearlo estuvo bloqueada, toda vez que Estados Unidos se oponía a que se instalara uno de mayoría chiita. En la actualidad, en el gobierno participan las minorías sunita y kurda y la mayoría chiita.

En Siria hay un gobierno alauita que comparte prácticas y creencias con los chiitas. En esa medida, el gobierno sirio, siendo árabe, estableció una relación estratégica con Irán, desde hace muchos años. Durante la guerra de los 80 entre ese país e Irak, Siria apoyó a los persas. Ahí debe haber primado esa cercanía religiosa. No se debe olvidar que Siria tiene en  las alturas del Golán una parte de su territorio ocupado por Israel.

Por su parte, Líbano es un pequeño país, solo comparable en superficie a Puerto Rico en América Latina, aunque estratégico en términos políticos, dado que en él “rebotan” todos los conflictos que se producen en el mundo árabe y en el musulmán. Todas las contradicciones de orden político e ideológico en el mundo árabe y musulmán se reflejan en la vida del Líbano. Recientemente, se estableció un nuevo gobierno a partir de una alianza patriótica  anti sionista, con mayoría chiita, pero con participación de los sunitas y los cristianos, quienes tienen una importante presencia en el Líbano, así como de los drusos, un pueblo que se considera árabe, musulmán en su mayoría y con una importante presencia en ese país mediterráneo.

Desde este punto de vista, los países situados al norte y este de Israel, configuran una coalición de fuerzas anti sionistas, constituida por organizaciones políticas y sociales de distintas y contradictorias concepciones ideológicas y políticas.

Así mismo, Palestina, dividida en dos territorios separados geográficamente, está bajo control de distintas fuerzas políticas. En Cisjordania (al este, región fronteriza con Jordania), donde se encuentra Ramallah, sede de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), ejerce el liderazgo Al Fatah, organización que es expresión del sector nacionalista palestino,  ha negociado con Israel y Estados Unidos e incluso ha manifestado profundas contradicciones con sectores palestinos radicales, algunos de cuyos líderes han sido capturados por la ANP y entregados a Israel.
 
Por ello, no podemos hablar de Palestina como un todo, sin contradicciones entre sus fuerzas políticas, que tienen ideologías diferentes y concepciones distintas de la lucha y de su relación con Israel.

El otro territorio, Gaza, es una pequeña franja de 360 km2, con 11 kilómetros de frontera con Egipto. Desde 2006 su gobierno es de mayoría sunita, liderado por el movimiento Hamás, adversario de Fatah. Hamás es aliado de Irán, de Hezbollah en el Líbano y de Siria. Al observar el mapa, constatamos que a Israel, solo le quedan como aliados en sus fronteras directas a Jordania y Egipto. Un cambio de gobierno profundo en Egipto o en Jordania significaría que el cerco político a Israel quedaría prácticamente consumado. Existe un sector en la frontera entre Egipto y Gaza, a través del cual el gobierno de Mubarak regulaba el flujo de ayuda humanitaria, alimentaria, médica e incluso militar, vital para su sobrevivencia y para la  defensa ante los ataques israelíes. Esto ha comenzado a cambiar con el nuevo gobierno de la Hermandad Musulmana.

La instalación de un gobierno panárabe e islámico en Egipto podría modificar sustancialmente la dimensión y las características de la ayuda que se podría producir desde ese país, a través de su territorio asiático de la península del Sinaí, hacía Palestina, concretamente hacia la Franja de Gaza. Esta misma se podría incrementar, incluso desde el punto de vista militar. Israel perdería el aliado que ha conservado en su frontera sur desde 1978, manteniendo sólo a Jordania en esa calidad, siendo este último un país débil que ha manifestado sus propios problemas internos y donde alrededor del 30% de su población es de origen palestino.

Podemos fácilmente imaginar la significación que tendría un cambio de orientación del gobierno egipcio en cuanto al conflicto palestino-israelí y la relevancia que tienen en ese sentido las transformaciones en los países que circundan a Israel. Esta nueva situación podría significar la revisión de los acuerdos de Camp David de 1978, sobre los cuales se basa el dominio de Estados Unidos en la región.

Además del derrocamiento y posterior  asesinato de Muamar Gadafi y del actual conflicto en Siria, en los últimos meses se han desatado violentos enfrentamientos  en Yemen y Bahréin, y de menos intensidad pero de igual importancia en Argelia, Jordania, Marruecos, Omán y Arabia Saudita. Y como consecuencia de la caída de Gadafi una situación potencialmente explosiva para todo el norte de áfrica en Mali lo que unido a lo ocurrido en Túnez y Egipto da cuenta de una conflictividad generalizada y en ascenso en la región.

Ante la pregunta de cuál es el alcance de lo que está ocurriendo en estos países, sería un error suponer que en los mismos va a haber transformaciones profundas y/o revolucionarias, por lo menos en el corto plazo en que Estados Unidos y Europa siguen teniendo capacidad de maniobra. Además, las fuerzas que han capitalizado estos movimientos no son de izquierda y los sectores más excluidos sólo han tenido un cierto protagonismo en Egipto. Sin embargo, avanzar hacia la democracia en la región daría un gran impulso a las luchas populares.

De manera que si se estudian los hechos concretos que sucedieron en Egipto, Túnez y Libia y lo que está ocurriendo en Siria desde una perspectiva más amplia, se puede llegar a la conclusión de que efectivamente podrían suceder trasformaciones importantes en la región y que es posible que tengan consecuencias relevantes en las estructuras de poder mundial y en el sistema de relaciones internacionales.

Por ese motivo, se debe tener en cuenta alguna de las consideraciones que en apretada síntesis se han hecho y entender que no es posible circunscribirse solamente al examen del conflicto local de Egipto, Túnez, Libia, Siria o de cualquier otro país de manera aislada. Después del estudio de lo local y lo regional, habría un último nivel de análisis, que conduce a indagar acerca de las probables repercusiones que pudiera tener lo que está ocurriendo en el Medio Oriente y el norte de África en el sistema internacional.

Esta región tiene evidencias de asuntos bastante curiosos. Uno de ellos es el de sus límites y fronteras, al observarlas en el mapa se constata que en su mayoría son líneas rectas que dividen los países de África y el Medio Oriente. Cabe preguntarse el origen de este fenómeno, y saber en qué condiciones se establecieron las líneas limítrofes de la región. Es difícil que las fronteras sean líneas rectas, a menos de que se hagan sobre un papel, lejos de la realidad geográfica y mucho más lejos de los límites naturales que los pueblos han establecido a través de la historia. Sin embargo, en este caso, que es una herencia colonial generalizada en el mundo, incluyendo a  América Latina, los espacios geográficos de los territorios coloniales que devinieron después de las independencias en estados nacionales se crearon en mapas extendidos sobre las mesas de las oficinas de los gobiernos de las metrópolis.

Pero no tienen el mismo origen en África que en el Medio Oriente. En 1884 y 1885, las potencias europeas se reunieron en el Congreso de Berlín y se distribuyeron África. Determinaron qué le correspondía a Francia, a Inglaterra, Bélgica, Portugal, algo para Alemania, España, Bélgica, Holanda y hasta a Italia le correspondió una parte.

De esa manera, crearon el germen de conflictos que todavía no se solucionan. Lo que sucedió recientemente en Sudán es una prueba de ello: lo transformaron en un solo país, sin que tuviera una identidad única. Tenía un norte árabe, musulmán, y un sur negro católico. Los unieron por la fuerza cuando les convino y ahora que les interesó dividirlo, fomentaron y alimentaron una guerra fratricida que les permitió “legitimar” la partición, todo para nutrir sus ingentes intereses económicos, básicamente en el área energética, una vez más.

Esto condujo a que en algunos territorios habitados por pueblos desde tiempos inmemoriales, vieron de pronto sus espacios geográficos divididos por líneas fronterizas sobre las cuáles no les consultaron. Por ejemplo, los herero viven en Angola, Botswana y Namibia; los afar en Djibuti y Etiopía; los acholi en Uganda y Sudán. En todos estos países conviven diferentes pueblos originarios, tribus, con características propias, culturas, lenguas, tradiciones y religiones diferentes. Algunas de ellas quedaron divididas entre dos y a veces entre tres potencias coloniales y después en diferentes estados nacionales.

Estos pueblos que han vivido desde hace cientos de años en esos territorios, se dieron cuenta que les habían puesto fronteras sin ser consultados y que para  pasar de un lugar a otro dentro de lo que culturalmente siempre ha sido su espacio propio, ahora debían pedir visa e incluso -en algunos casos- se les impedía transitar.

Peor aún, las potencias coloniales incentivaron diferencias para que los pueblos chocaran entre ellos, al igual que ha  sucedido en América Latina, donde nos hemos enfrentado por espacios surgidos de fronteras coloniales que nos impusieron. Ha habido conflictos entre Chile y Argentina, Colombia y Venezuela, guerras entre Chile, Perú y Bolivia, Perú y Ecuador y, El Salvador y Honduras y aún hoy pasamos por trances similares en varias latitudes del continente. Hemos vivido doscientos años en guerra por las fronteras que diseñaron los países colonialistas de Europa. Eso mismo ha sucedido en África y en el Medio Oriente.

En 1918, cuando finalizó la I Guerra Mundial, la potencia dominante en esta región, Gran Bretaña, impulsó la creación de países a partir de sus propios intereses. Para ello concibió monarquías, dictaminó qué territorio le iba a corresponder a estos nuevos Estados y quién iba a ser el soberano en cada uno de ellos. Entre los pueblos nómadas que habitaban la península, eligieron a la familia Saud que eran los jerifes de La Meca. Así, surgió la monarquía saudita y Arabia Saudita. Crearon un país donde sabían que había grandes reservas de petróleo e impusieron una monarquía absolutamente leal a Gran Bretaña para ese momento y a Estados Unidos después. A uno de los hijos del Rey saudita le crearon un país, Jordania, y al otro lo designaron Rey de Irak. Inventaron el Reino Hachemita de Jordania para que este príncipe hachemí tuviera su país.

Asimismo, a Irak, la antigua Mesopotamia, un país extraordinario con una gran riqueza y una importante tradición histórica, con indicios de cultura de miles de años de antigüedad, que podría tener un desarrollo autónomo y que, como dijimos antes, tiene costas en el Golfo Pérsico, le usurparon una parte de su territorio para fabricar un nuevo país, Kuwait, en el lugar que históricamente fue una provincia iraquí.

No hay que olvidar que los ríos Tigris y Éufrates son la mayor reserva de agua de la región. La civilización mesopotámica se construyó alrededor de estos ríos y su grandeza en gran medida estuvo determinada por la importancia que tenían y tienen estas fuentes de agua para la producción y el desarrollo. He ahí otro valor estratégico de la región, mucho antes de que se descubriera el petróleo, que cobrará mayor cuantía cuando el agua comience a escasear por la explotación indiscriminada de la Tierra, el cambio climático y el efecto invernadero.

En toda la región y en particular en el Golfo Pérsico, Inglaterra y las potencias coloniales terminaron creando monarquías de diferentes calidades, la mayoría emiratos y un sultanato, en Omán. Así culminó la partición de lo que fue el imperio otomano.

No corresponde en este momento analizar en profundidad lo que sucedió en India, un tanto alejada del Medio Oriente, pero vale mencionar que cuando logró su independencia en 1950, Inglaterra produjo la partición del territorio, dejando en su espacio una provincia musulmana (Cachemira) que debía pertenecer a Pakistán. Así sembraron la semilla de una discordia, que hasta el día de hoy mantiene un conflicto muy grave si se considera que ambos países poseen el arma nuclear al margen de las decisiones de Naciones Unidas al respecto.

De esa manera, generaron un historial de problemas que se mantienen latentes en la actualidad y permiten a los imperios, a partir de la división y la guerra, mantener su hegemonía en el mundo. A través de los años han exacerbado contradicciones entre nuestros pueblos, bajo un concepto nacional que no existe, mientras se apropian de los recursos naturales.

En el Medio Oriente y en el norte de África, las potencias coloniales han creado una serie de conflictos, incluyendo el más importante y antiguo que es entre árabes y judíos. Según la Biblia, árabes y judíos son pueblos semitas. Sem, quien da origen a esa identificación, fue el hijo mayor de Noé. De ellos desciende Abraham, reconocido por ambos pueblos, es decir, tienen un origen común y han vivido en este territorio en armonía y en paz por siglos. Pero se les han incentivado las diferencias a partir de intereses imperiales. En 1947 se llegó a un acuerdo en Naciones Unidas para crear el Estado de Israel y también un Estado palestino. Pero hubo un arreglo secreto, que hoy se conoce: los británicos optaron por cumplir sólo una parte y darle un territorio a los judíos, que se llamó Israel, sin concedérselo a los palestinos, con la connivencia de algunos jerarcas árabes.

En el análisis de la región, de sus conflictos y de las perspectivas de lo que pueda ocurrir, no podemos limitarnos al “blanco y negro”, tenemos que considerar que hay persas y árabes, que existen chiítas y sunitas y que, finalmente, hay representantes de la alta jerarquía y de la aristocracia árabe, de las monarquías, como también de los pueblos que están luchando, que derrocaron a los gobiernos dictatoriales de Túnez y de Egipto y crearon las bases para la intervención militar de la OTAN en Libia, destruyendo este país a pesar que era el de más alto PIB y mejores indicadores sociales de África.

Esta lógica que se plantea sirve para estudiar Asia, América Latina y África, es decir, cualquier lugar donde existió el régimen colonial de las potencias occidentales. ¿Cuál es la diferencia del examen que aquí se hace, con cualquier otro lugar del planeta? La diferencia fundamental es que se está hablado de la región donde se produce una parte considerable de la energía del planeta sobre la que se sustenta el sistema actual.

¿Qué conclusiones se pueden sacar? La primera es que detrás de todos estos conflictos están los intereses de las potencias coloniales. Gran parte de la conflictividad actual del planeta tienen en común su origen colonial.

En segundo lugar, existe una historia de indignidad, interesadamente poco divulgada, en el manejo de los intereses coloniales e imperiales en América Latina y el Caribe y en el mundo. Hay conflictos que se potencian con base en los intereses de los grandes actores del poder mundial y para Ecuador que es un país productor de petróleo y de energía, debe considerar de manera primordial el examen de estas variables, que tienen que ver con los intereses de las potencias y con la problemática energética. El tema energético domina el análisis geoestratégico e influye directamente en Ecuador.

Un tercer elemento a considerar es que en la génesis de lo que está ocurriendo en el Medio Oriente y el norte de África, y en particular de lo que dio origen a las transformaciones en Túnez y en Egipto, está el tema alimentario. Se prevé que miles y millones de personas sigan muriendo de hambre, cuando hay territorio, sol, agua y la capacidad de producir alimento para el doble de la población del planeta. Pero el modelo prefiere “alimentar” a los vehículos, recurrir a la agricultura para producir biocombustibles, en vez de alimentar a los seres humanos. Los recursos que deberían ir a la tecnología y los insumos para producir alimentos para la vida se invierten en tecnología para la guerra y la muerte.


En resumen, es imprescindible considerar las repercusiones que tienen estos hechos en la crisis que vive el mundo de hoy. Cuando se habla de ella, a diferencia de la de 1929 a 1933 que  se manifestó sólo en los ámbitos económicos y financieros, ahora se habla de una crisis integrada, ya que conlleva componentes de carácter energético, alimentario, ecológico, económico, financiero y uno del que se habla muy poco, que es el de la debacle moral y ética de los fundamentos en los que se sustenta el modelo depredador y el sistema de democracia político que impera en el mundo y que se nos han impuesto como verdad universal para todos nuestros países.