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martes, 23 de marzo de 2021

Biden se sacó la máscara en tiempo récord


Sin que aún se hayan cumplido dos meses de la toma de posesión de Joe Biden como presidente de Estados Unidos se ha llegado al consenso de que el connotado burócrata de Washington que ocupa hoy la Casa Blanca es más de lo mismo. A pesar que todavía quedan crédulos o inocentes (como se les quiera llamar) que piensan que el nuevo gobierno “se está ajustando antes de tomar decisiones”, lo cierto es que ya Biden mostró su talante imperialista, agresivo y asesino… uno más entre una larga “pléyade” de presidentes demócratas y republicanos, ninguno de los cuales ha podido exhibir condición alguna que los caracterice como personas civilizadas preocupadas por los destinos de la humanidad.

Como el propio Biden y sus funcionarios se han encargado de afirmar en estos primeros 50 días, lo único que le importa es hacer que el mundo funcione bajo la égida de los valores estadounidenses que significan imposición, dolor y muerte. Su propio pueblo lo ha podido comprobar a través del manejo de la pandemia que ha hecho el gobierno y que ha significado más de medio millón de muertos, evidencia de que la salud de los ciudadanos tiene muy poca importancia y su sacrificio se entiende como una consecuencia de las acciones de China y de la OMS.

Ya se sabe que Biden ordenó bombardear Siria el pasado 25 de febrero para supuestamente atacar a las milicias populares que enfrentan la presencia ilegal de Estados Unidos en el país, equiparándose de esta manera -muy rápidamente- con su antecesor de quien dijo diferenciarse.

miércoles, 17 de marzo de 2021

En contra del despotismo y en defensa de la Carta de la ONU

 


En fechas recientes, varios países de la región han sido estremecidos por violentas manifestaciones de descontento social que han conllevado a la movilización de centenares de miles de ciudadanos que protestan por la ausencia o carencia de libertades democráticas, el incremento de las condiciones de exclusión de importantes sectores populares y medios de la sociedad y también, por el mal manejo de la pandemia por los gobiernos nacionales.

En muchas de estas acciones de calle que congregan el sentimiento y la razón de los ciudadanos, se va generalizando - en casos como los de Chile, Colombia, Ecuador, Haití, Brasil, Paraguay y Honduras, por solo mencionar algunos- la proclama de poner fin a las dictaduras que agobian a esos pueblos. Sin embargo, resulta curioso, por decir lo menos, que esa consigna se emita en países en los que –en todos los casos mencionados- los presidentes han emergido de lo que tradicionalmente es conocido como “elecciones democráticas” elemento sustancial que le da contenido a los sistemas de democracia representativa.

Evidentemente ha surgido una contradicción entre los sustentos conceptuales que caracterizan ese sistema y las percepciones de la población que debería ser sujeto del mismo. Me parece que se va haciendo necesario encontrar una explicación a tal disyuntiva, toda vez que en la apreciación de los pueblos, los caminos de la democracia se están cerrando y en dos casos, (Colombia y Paraguay) ya han reaparecido organizaciones que apelan a la lucha armada como respuesta al progresivo cierre de la vía democrática cuando se suponía que ella estaba consolidada en la región. Pareciera que los gobiernos neoliberales de ultra derecha quisieran empujar a los pueblos por esa ruta para justificar todo tipo de desmanes, violaciones a los derechos humanos y, en última instancia, abrirle espacio a una creciente injerencia e intervención de Estados Unidos en la región.

jueves, 11 de marzo de 2021

Capitalismo, geopolítica y pandemia.

 


Con bombos y platillos se anunció hace unos meses que el fin de la pandemia significaría un “nuevo comienzo”, algo bastante indefinido que evidentemente para América Latina ya no se producirá en este 2021 toda vez que la mutación del virus ha producido novedosas variantes que tienen a Brasil como su epicentro más reconocido ante la alarma de la OMS que ha declarado la emergencia sanitaria para toda la región.

Por otra parte, hasta el momento la vacunación en América Latina y el Caribe alcanza al 2,8% de su población, mientras que en el mundo llega a 3,5%. Esa cifra es muy baja si nos atenemos a que la población de la región es 8,1% del total del planeta. Esto da cuenta de cómo el proceso de inoculación se ha concentrado en muy pocos países.

Tal vez ningún hecho de la historia de los últimos 250 años como el manejo de la pandemia y en particular la producción y distribución de las vacunas para contrarrestar el virus, haya evidenciado con tanta transparencia el verdadero talante de la sociedad capitalista.

sábado, 6 de marzo de 2021

Si del interés nacional de Estados Unidos se trata…


Nunca estuvo en mi intención dar continuidad inmediata al artículo de la semana anterior, sin embargo la inusitada cantidad de mensajes recibidos de parte de los lectores por una parte, y la constatación a través de un hecho relevante de la certeza del análisis por otra, me han obligado a hacerlo.

No se trata de fanfarronería ni auto elogio, más bien pienso que, sin saberlo me adelanté una semana al mejor contexto para documentar, la idea si nos atenemos a las declaraciones de la vocera de la Casa Blanca Jen Psaki quien ha confirmado la hipótesis planteada a través de una declaración oficial del gobierno de Estados Unidos respecto del asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi en Estambul, crimen que según un informe hecho público por los servicios de inteligencia de Estados Unidos fue perpetrado por el heredero de la corona saudí y gobernante de facto de ese país Mohamed Bin Salman.

En una revelación insólita, durante una entrevista con CNN la vocera Psaki afirmó que: "Históricamente, […] no hubo sanciones impuestas contra los líderes de los gobiernos extranjeros donde tenemos relaciones diplomáticas e incluso donde no tenemos relaciones diplomáticas".

viernes, 26 de febrero de 2021

Interés nacional vs. ideología. ¿Qué mueve al mundo?

 A lo largo de la historia de las relaciones internacionales, el interés nacional ha sido el principal mecanismo sobre el cual se construyen los fundamentos de la política exterior. Aquellos que han logrado darle razón de Estado a esos componentes –elevándose por encima de los vaivenes que suponen los cambios de la contingencia política generada por intereses de partidos o grupos- han podido perseverar en el logro de sus objetivos estratégicos.

Sin embargo, durante un pequeño período de la historia esto no ocurrió así. Fue durante la etapa que inició la revolución de octubre en 1917 en Rusia y que duró hasta la penúltima década del siglo pasado cuando el elemento ideológico se convirtió en el eje sobre el cual giraban las relaciones internacionales en el planeta. 


Sobre todo, después de la segunda guerra mundial, el mundo se organizó a partir de la dicotomía socialismo-capitalismo. Una vez fenecida la URSS tras su colapso y desaparición, el interés nacional volvió a tener el papel relevante que siempre tuvo hasta que los bolcheviques llegaron al poder. Hablo de interés nacional, por supuesto entendiendo que la nación es la posesión más preciada de las oligarquías, por lo cual en torno a ella se han agrupado los objetivos superlativos a lograr para el control de la sociedad, siendo más fuerte que cualquier beneficio, incluyendo el familiar, religioso, étnico u otro cualquiera. En el fondo, al referir el interés nacional, se está hablando del interés de la clase que ostenta la nación. Esa etapa es la que estamos atravesando ahora.

sábado, 20 de febrero de 2021

El Premio Nobel de la Pus


Lejos estaba Alfred Nobel de pensar -cuando instituyó el premio que lleva su nombre- que el mismo derivaría en una afrenta a la humanidad desde el momento que comenzó a entregarse con criterio político e ideológico y como instrumento de exaltación de los valores y las prácticas capitalistas.

Nobel estableció los premios en cinco áreas: física, química, medicina, literatura y de la paz. Este último con el objetivo de reconocer a la “persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos alzados y la celebración y promoción de acuerdos de paz”. Por decisión de Nobel quien inventó la dinamita, razones desconocidas sujetas a especulaciones lo llevaron a estatuir que el premio de la paz fuera entregado por un comité noruego designado por el parlamento de ese país, a diferencia de los otros que son concedidos por Suecia.

Es posible que Nobel pensara que Suecia y Noruega, países que estaban unidos mientras él vivió, serían correctos garantes en la aplicación de los deseos expuestos en su testamento. Sin embargo, resulta paradójico e hipócrita que este país al mismo tiempo que entrega premios Nobel de la Paz y presume de ser sede y promotor de diálogos y negociaciones a favor de la misma, sea desde 1949, miembro fundador de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Incluso, en este momento, su secretario general es Jens Stoltemeberg, un político noruego. La vocación atlantista de este país está expresada en su membrecía a la OTAN y su ausencia de la Unión Europea.

domingo, 14 de febrero de 2021

No podrán torcer el destino de Venezuela

 


La Unión Europea ha dejado de reconocer a Guaidó, lo mismo han hecho República Dominicana y Panamá. Ya sólo alrededor de 25 países sostienen la farsa. Están esperando que Estados Unidos dé la señal para que la luz se apague definitivamente en la madriguera de quienes violando la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y el derecho internacional, inventaran un subterfugio para apropiarse de recursos y bienes que pertenecen a todos los venezolanos.

Esta trama urdida en Washington por mentes criminales de las que ya nadie se acuerda, tuvo efímera existencia real en Venezuela, mientras que en el exterior se mantuvo hasta hoy, gracias a las amenazas de Trump a países conducidos por gobiernos débiles y cobardes que se dejaron chantajear por el ex presidente de Estados Unidos y sus adláteres.

Estos países, creyendo que la potencia militar de Estados Unidos y la capacidad de los medios trasnacionales de comunicación para fabricar noticias falsas bastaba para derrocar al gobierno de Venezuela, se embarcaron en una política que de la forma más impúdica y desvergonzada el ex canciller de España y actual Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad Josep Borrel denominó “innovación del derecho internacional”, cuando en realidad se trababa de la violación de las más elementales normas jurídicas que regulan las relaciones entre los Estados.

Partían del supuesto de que el pueblo de Venezuela iba a ser incapaz de resistir el robo de sus recursos financieros y sus activos, las medidas económicas unilaterales de presión, los actos terroristas, las invasiones terrestres y marítimas desde Colombia, el sabotaje contra los servicios públicos, el bloqueo al comercio petrolero, la imposibilidad de realizar operaciones financieras en el exterior, el secuestro y asesinato de nacionales y muchas otras operaciones de desestabilización, algunas abiertas y otras reservadas que aún no se pueden dar a conocer para proteger las fuentes. Se equivocaron rotundamente.