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miércoles, 4 de noviembre de 2026

A 50 años de la partida del Comandante Carlos Fonseca, el amanecer dejó de ser una tentación

 


Hoy el amanecer dejó de ser una tentación
mañana algún día surgirá un nuevo sol
que habrá de iluminar toda la tierra
que nos legaron los mártires y héroes
con caudalosos ríos de leche y miel.

Himno del Frente Sandinista de Liberación Nacional.

El próximo domingo 8 de noviembre se conmemora el 50 aniversario de la caída en combate del Comandante Carlos Fonseca Amador, fundador del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de Nicaragua. El sueño del comandante Carlos Fonseca Amador era alcanzar una patria libre, soberana y sin analfabetismo, donde se reivindicara a las clases campesinas y obreras de su país.

Carlos Fonseca prometió que cuando el FSLN llegara al poder se enseñaría a leer y escribir a los campesinos, lo cual se materializó oficialmente con la Gran Cruzada Nacional de Alfabetización concluida exitosamente el 23 de agosto de 1980. Cuando se estaban incorporando nuevos combatientes de origen campesino a la lucha del FSLN, el Comandante Carlos ordenó: “También enséñenles a leer”. Con ello, transmitía la idea de que la revolución no era únicamente un levantamiento armado, sino también una transformación cultural y social para erradicar la ignorancia y la marginación del pueblo. Hay que recordar que la tasa de analfabetismo de Nicaragua heredada de la dictadura somocista superaba el 50% de la población.

Este año 2026, las aulas albergan a 1.8 millones de estudiantes matriculados en más de 10.000 centros de estudio públicos y privados y un cuerpo docente constituido por 62.557 maestros a nivel nacional. Para el año 2027, el presupuesto de Nicaragua dedicado a la educación es de aproximadamente 553 millones de dólares que representa el 12 % del gasto total del gobierno.


En materia de salud, en en los últimos 19 años, desde 2007 hasta este año 2026, el sistema público de salud se ha ampliado con la construcción de 43 nuevos hospitales (pasando de 33 hospitales públicos en 2006 a un total de 79 a 80 en la actualidad), superando en este período de tiempo todo lo construido a lo largo de la historia del país centroamericano en esta materia.

Así mismo, a la red de salud que incluye hospitales primarios, departamentales, regionales se agrega la construcción de 14 centros de salud, 492 puestos de salud y 158 casas maternas. También se crearon 101 casas de atención para personas con necesidades especiales (inexistentes en 2007) y se dispone de 70 clínicas móviles equipadas para la atención comunitaria, todo en favor del pueblo más humilde que se encontraba excluido de la atención sanitaria.

Esto lo digo por experiencia propia cuando me correspondió a comienzos de 1980 recorrer la costa Caribe y visitar comunidades donde nunca había llegado un médico, y donde la esperanza de vida al nacer era de 43 años cuando se consideraban ancianos a las personas de 35 años. Los médicos cubanos que arribaban a esa región contabilizaban con horror que la malaria, la tuberculosis y las enfermedades venéreas superaban al 70% de la población de esas comunidades.

En general, la esperanza de vida en el país era de 57,8 años, la revolución sandinista (a pesar de la cruenta guerra impuesta por Estados Unidos que produjo decenas de miles de muertos) la llevó hasta 63,9 años en 1990 para llegar ahora a 75.8 años con un crecimiento de 4,5 años desde 2007.

En otro plano, el Comandante Carlos Fonseca sostenía la idea de que el cambio social requería tanto de organización política como de formación ideológica, inspirándose en las ideas de Augusto C. Sandino y el socialismo científico. Así mismo, el fundador del FSLN soñaba con una patria libre. Su visión abarcaba la dignidad nacional, la soberanía frente a la dictadura somocista y la construcción de una sociedad justa para todos los nicaragüenses. Hoy, el gobierno de Nicaragua liderado por los copresidentes Comandante Daniel Ortega y Rosario Murillo, defiende su proyecto como un modelo de justicia social, restitución de derechos, erradicación de la pobreza y paz a través del cristianismo, el socialismo y la solidaridad. Las políticas desarrolladas desde el gobierno garantizan el bienestar mediante programas sociales, gratuidad en la salud y educación, proyectos de infraestructura, apoyo al campo y la defensa de la soberanía nacional frente a la injerencia extranjera.

Vale decir que más del 64.7% del gasto presupuestario de 2027 está dirigido a programas y proyectos para el combate a la pobreza, salud, educación e infraestructura pública. El crecimiento proyectado de Nicaragua para este año 2026 se estima entre un 3.5% y un 4.5% al cierre de 2026, tras registrar una expansión del 4.1% durante el primer semestre del año. La actividad económica ha sido impulsada principalmente por la construcción (con alzas superiores al 30% en el segundo trimestre gracias a la inversión pública y privada), la minería (extracciones de oro y plata), el comercio y el turismo.

Entre enero y junio de 2026, las exportaciones totales alcanzaron los 5.132 millones de dólares, lo que representa un crecimiento interanual del 15.6% en comparación con el mismo periodo de 2025. Los productos líderes son el oro, el café y la carne bovina que encabezan el dinamismo exportador del país.

En cuanto a la seguridad social, es notable destacar que el número de trabajadores afiliados al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) aumentó un 1.4% interanual hasta septiembre de 2026, lo que equivale a más de 11.500 empleos formales adicionales respecto al cierre de 2025.

Por otro lado, en octubre de 2026, el Banco Central de Nicaragua ajustó su proyección de inflación para el cierre del año, elevándola de un rango inicial de 2.5%–3.5% a un nuevo cálculo de 3.5% a 4.5%, debido al comportamiento de precios internacionales y factores externos. Al finalizar este año el país mostrará un superávit fiscal por séptimo año consecutivo.

En los últimos 50 años desde la caída en combate del Comandante Carlos Fonseca, el país ha transitado por la derrota de la dictadura somocista en 1979, diez años de gobierno sandinista asediados a sangre y fuego por Estados Unidos que condujeron a una regresión neoliberal durante 17 años hasta que el FSLN regresó al poder para iniciar una segunda etapa caracterizada por la consolidación del sandinismo en el siglo XXI.

En este marco y a pesar del intento de golpe de Estado de 2018, la economía nicaragüense muestra un crecimiento sostenido y resiliencia macroeconómica. Reconociendo esta realidad, el Banco Mundial reportó un crecimiento del 4,9 %, impulsado por sectores clave de su economía. Así mismo, la Secretaría Ejecutiva del Consejo Monetario Centroamericano ha señalado en diversos periodos que Nicaragua encabeza temporalmente las tasas de expansión del PIB en Centroamérica, superando el promedio regional.

El entorno macroeconómico del país es estable. La inflación se situó en un 2,1 % en 2025 y se estima que alcance un 2,9 % en 2026 debido al conflicto en Asia occidental. La deuda pública disminuyó al 48,1 % del PIB en 2025 y se proyecta que continúe descendiendo hasta el 46,7 % en 2027. Las reservas internacionales se estiman en 8.200 millones dólares en 2026, equivalentes a 7,5 meses de importaciones. Se espera que la pobreza disminuya hasta alcanzar un 12,8 % en 2026 y un 12,4 % en 2027 (con base en la línea de pobreza de 4,20 dólares al día, PPA de 2021).

En términos estratégicos, vale decir, que el país transformó su matriz de producción, transitando de una economía puramente agroexportadora (centrada tradicionalmente en café, carne y oro) hacia un modelo mixto. Cobró gran fuerza la denominada "economía popular y familiar" (pequeños comerciantes, artesanos y cooperativas campesinas), la cual ha llegado a generar una parte mayoritaria del empleo y el abastecimiento alimentario del país. Esto ha permitido atraer inversiones que se establecieron en zonas francas industriales. De igual manera se fortalecieron los acuerdos comerciales, impulsando las exportaciones no tradicionales generando una mayor estabilidad cambiaria y fiscal.

En materia de infraestructura la transformación del país ha sido radical, mostrando una nueva cara al mundo. En los años del gobierno sandinista se completaron proyectos de infraestructura vial sin precedentes, destacando la construcción de la carretera que unió por primera vez en la historia la región del Pacífico con la costa Caribe. Asimismo, se expandió significativamente el acceso a la energía eléctrica, apostando de manera pionera por proyectos eólicos y renovables.

La construcción de carreteras en Nicaragua ha tenido un crecimiento sostenido pasando de poco más de 600 km. en 2007 a superar los 5.500 km. en la actualidad permitiendo agilizar el transporte de productos agrícolas, potenciar el turismo en zonas costeras y reducir costos logísticos al conectar a 147 de los 153 municipios del país.

Entre los proyectos viales más importantes está la carretera costanera en el litoral del Pacífico. Este es uno de los programas insignia, concebido para recorrer cerca de 335 a 407 km. uniendo decenas de playas del Pacífico desde la frontera sur en Rivas hasta la frontera norte en Chinandega. Otras obras de gran magnitud son la circunvalación de Estelí, el paso a desnivel del Km 9.5 de la Carretera Sur (Managua), la rotonda Rubén Darío (Metrocentro) también en Managua y el establecimiento de la conectividad en la costa Caribe y zonas rurales.


Entre las obras de mayor envergadura emprendidas por el gobierno sandinista se encuentra el Aeropuerto Internacional Punta Huete, ubicado en San Francisco Libre, a unos 58 kilómetros al norte de Managua que tendrá clasificación 4F (la máxima de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) para aeronaves grandes como el Airbus A380 o el Boeing 747). Su pista medirá 3.600 metros de largo y 75 de ancho, convirtiéndose en la más grande de Centroamérica. Se estima que movilizará hasta 3.5 millones de pasajeros y más de 35.000 vuelos anuales, además de 60.000 toneladas de carga. En este momento, las obras registran un avance global cercano al 34% y la estructura metálica de la terminal de pasajeros supera el 97% proyectándose su entrega para octubre de 2028.

En su proceso de apertura al mundo, Nicaragua también se encuentra en pleno proceso de construcción del puerto de aguas profundas de Bluefields, un proyecto de infraestructura marítima en la Región Autónoma de la Costa Caribe Sur, cuya primera etapa se encuentra en construcción y se prevé que esté concluida en octubre de 2029.

La obra situada a unos 2 km al sur de la ciudad de Bluefields se propone convertir a Nicaragua en un país bioceánico al abrir una salida directa al mar Caribe y reducir la dependencia de puertos en Honduras y Costa Rica. La primera etapa tiene un costo estimado de 330 millones de dólares (con un presupuesto asignado de 106.3 millones de dólares en 2026), mientras que el costo total del proyecto se estima en torno a los 500 millones de dólares.

Este puerto se conectará con la región del Pacífico a través de una carretera de acceso de 11 km. desde Kukra Hill hasta Falso Bluff y un puente de 167 metros sobre el río Kukra (ya concluido). Para quienes no conocen y piensen que estas cifras son insignificantes, vale decir que en 2007, ya entrado el siglo XXI, las dos costas de Nicaragua estaban incomunicadas por vía terrestre, salvo por un pequeño camino de tierra transitable solo en verano. En 1979, los habitantes del Caribe nicaragüense (de origen indígena en su mayoría) todavía se referían a los habitantes del Pacífico como “españoles”.

Hoy, a 50 años de la caída en combate del Comandante Carlos Fonseca Amador, podemos decir con el comandante Tomás Borge y junto a todo el pueblo nicaragüense: “Carlos, el amanecer dejó de ser una tentación”. ¡Que mejor homenaje que este!

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