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sábado, 1 de agosto de 2026

Un fantasma recorre Estados Unidos: el fantasma del comunismo (III y final)


 

En las semanas anteriores, dimos a conocer la preocupación de Trump por lo que considera una "amenaza grave" para todo el sistema gubernamental estadounidense. Al referirse a los enemigos del sistema sin temor a dudas, los definió como marxistas y dijo que lo que estaban haciendo era “comunismo, socialismo, desviaciones marxistas que partían de una premisa opuesta a la de Estados Unidos” por lo que hizo un llamado a oponerse a esa tendencia y a combatirlos no sólo en términos electorales. En este marco, apeló a los estadounidenses para “evitar la locura y desatar el sentido común contra el comunismo”, llamando a los ciudadanos a despertar “ahora que los bárbaros están a las puertas".

Es evidente que una fuerte agitación estremece el escenario político estadounidense comenzando a mostrar una cara interna que expone estos movimientos y que son la explicación de la furibunda reacción de Trump y sus adláteres. La semana pasada hablamos de eso. Ahora expondremos algunas manifestaciones externas del fenómeno.

En primera instancia y en el orden táctico, Trump encara una preocupación por las cifras que señalan las encuestas y que apuntan a la derrota electoral de los republicanos y de él mismo en las elecciones de noviembre. Tiene una disyuntiva que no ha podido resolver: su ego no le permite aceptar que fue derrotado por Irán en el Asia Occidental y todavía sueña con propinarle una derrota a Teherán que los obligue a capitular.

Mientras que, el otro lado del dilema muestra que la continuación de la guerra conduce al aumento del precio de la gasolina y una mayor inflación que afecta al elector estadounidense y que podría señalar el curso de los comicios. Es sabido que a la opinión pública de Estados Unidos le importa poco que su gobierno asesine ciudadanos en cualquier parte del mundo, las grandes movilizaciones contra la guerra de Vietnam no se produjeron por los centenares de miles de vietnamitas victimizados, sometidos a bombardeos con armas químicas y mutilados sino por la gran cantidad de estadounidenses muertos. Por eso, la nueva modalidad implementada se ha orientado a ocultar o minimizar sus muertos en acciones bélicas ilegales.