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miércoles, 15 de julio de 2026

Un fantasma recorre Estados Unidos: el fantasma del comunismo (I)

 


Aunque comprensible, no deja de resultar sorpresivo el afán de Trump y sus adláteres de resucitar algo que él mismo decretó como fallecido: el comunismo. En días recientes y en más de una ocasión, el presidente de Estados Unidos y en general diferentes voceros del sistema político estadounidense han hecho mención del tema. En escritos pasados he referido que en cada una de sus intervenciones en la Asamblea General de Naciones Unidas durante la primera administración, Trump hizo alusión al asunto exponiendo una tendencia marcada por la preocupación de este “fantasma que recorre Estados Unidos”. Veamos.

El 19 de septiembre de 2017 durante su discurso en la ONU dijo que: “El problema en Venezuela no radica en que el socialismo se haya implementado mal, sino en que se ha implementado fielmente. Desde la Unión Soviética hasta Cuba y Venezuela, dondequiera que se ha adoptado el verdadero socialismo o comunismo, ha traído consigo angustia, devastación y fracaso. Quienes predican los principios de estas ideologías desacreditadas solo contribuyen al sufrimiento continuo de quienes viven bajo estos sistemas crueles”.

Un año después, el 25 de septiembre de 2018 en una alocución que pareciera haber sido escrita en épocas de guerra fría y que ignora de manera irrisoria sus propias palabras en referencia a la libertad y la autonomía de cada país, afirmó que en todos lados el socialismo o el comunismo han producido “sufrimiento, corrupción y decadencia”.

El 24 de septiembre de 2019, centró su “análisis” en China afirmando que la potencia asiática se había “negado a adoptar las reformas prometidas, sino que ha adoptado un modelo económico que depende de enormes barreras de mercado, cuantiosos subsidios estatales, manipulación monetaria, dumping de productos, transferencias forzadas de tecnología y el robo a gran escala de propiedad intelectual y secretos comerciales” y agregaba que: “Uno de los desafíos más serios que enfrentan nuestros países es el espectro del socialismo. Es el destructor de naciones y de sociedades”. Para “probarlo” expresó que “…en el siglo pasado, el socialismo y el comunismo causaron la muerte de 100 millones de personas”. Finalizó reiterando que “Estados Unidos nunca será un país socialista”.

A pesar de su natural ignorancia es difícil saber por qué tanta preocupación. Tal vez sea porque mientras él obtuvo 76.9 millones de votos en las últimas elecciones presidenciales, el partido comunista de China arribó a casi 102 millones de militantes.

miércoles, 8 de julio de 2026

El Líbano resiste. Trump desesperado busca una victoria que no consigue

 




Más allá de la grandilocuencia de Donald Trump, de su usual retórica sustentada en mentiras y de su hábito imperial de hacer política a partir de amenazas, chantajes y guerra, lo cierto es que no puede exhibir triunfos visibles en Asia Occidental. Al contrario, Irán le acaba de proporcionar una contundente derrota que le cuesta comprender y a la que solo atina a responder con más amenaza y más guerra.

Su política en la región se sostiene en el respaldo de Israel como instrumento de conflicto latente que genera un mercado de armas permanente para el Complejo Militar Industrial, principal puntal de su economía. De otra parte, sus aliados árabes, en su mayoría putrefactas monarquías medievales bastante alejadas incluso de los cánones tradicionales de la democracia occidental, mantienen un firme vínculo con Washington a fin de escapar del escrutinio mundial que esconde la cara para no observar sus satrapías y la violación permanente de los derechos humanos. Esos dos pilares son los que sostienen el edificio de la política exterior de Estados Unidos en la región. Su ambición mayor es acercarlos y para ello han diseñado los Acuerdos de Abraham. Pero han chocado con la férrea firmeza de Irán y del Frente de la Resistencia que paulatinamente ha ido desmoronando los planes imperiales en el Asia Occidental y el norte de África.

Ahora pretenden exhibir un acuerdo entre Israel y el Líbano como éxito de su diplomacia. Pero una cosa son los planes, los objetivos y la narrativa que la mantiene y otra, la realidad. El relato de Washington y de Occidente es que el conflicto en el Líbano tiene su origen en la existencia de los “proxys” que Irán “maneja” en la región. Así, desde el 7 de octubre de 2023, Estados Unidos e Israel han atacado dos veces a Irán responsabilizando a Hamás en Palestina, a Hezbollah en Líbano, a Ansar Allah en Yemen y a las Fuerzas de Movilización Popular en Irak de los problemas de esa zona del planeta.

De esta manera ha sembrado la idea de que Irán es un peligro para la región y para la política occidental. Por ello se ha planteado como objetivo impedir el proyecto nuclear pacífico iraní, desmembrar el Frente de la Resistencia y producir un cambio de régimen en Teherán.

miércoles, 1 de julio de 2026

Estados Unidos y la carroña mediática se ceban en Venezuela

 


No aporto nada nuevo si digo que el 3 de enero de 2026 marcó un punto de inflexión en la historia de Venezuela. El problema surge de las diferentes interpretaciones que de ese acontecimiento se han estado haciendo. Y ahora, casi seis meses después, otro hecho estremecedor impacta la vida de los venezolanos. En uno y otro, la muerte ha visitado el hogar de decenas de ciudadanos.

Una de las diferencias más notables es que antes del 3 de enero, la responsabilidad de la gestión del país era ejercida por el gobierno constitucional de Venezuela, mientras que Estados Unidos ponía todo su potencial económico, militar, financiero, científico, político y diplomático en función de destruir al Estado venezolano para apropiarse de sus riquezas.

Pero, ahora, una vez consumado el 3 de enero e instalado un protectorado de carácter irregular en el país, según la definición de Charles Rousseau en su libro “Derecho Internacional Público” que establece que este status “implica una distribución de competencias entre los dos Estados interesados”, esa situación ha cambiado. En esa medida, tras el terremoto del 24 de junio, el gobierno venezolano se abocó de inmediato a actuar -acorde sus capacidades- para hacer frente al terrible designio de la naturaleza.

Pero la otra parte no ha cumplido su función. En primera instancia, no fue capaz de evitar que todo el mundo se volcara caótica y desordenadamente a La Guaira a partir de un sentimiento noble, propio del pueblo venezolano. Al contario, sus instrumentos comunicacionales y sus redes -en Venezuela y el extranjero- fomentaron ese caos. El gobierno actuando con celeridad y orden tomó medidas inmediatas: estableció un centro de registro y control unificado en el Poliedro de Caracas para organizar a los voluntarios y vehículos de asistencia humanitaria, militarizó el estado La Guaira para facilitar las operaciones de rescate y despejó las vías para facilitar la llegada de la ayuda.