Vistas de página en total

jueves, 29 de octubre de 2026

Crónica de la construcción de una Balanza de Poder

 


El gobierno de China ha evitado confirmar oficialmente la realización de una cumbre trilateral entre Xi Jinping, Donald Trump y Vladímir Putin -al margen de la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC)- durante el próximo mes de noviembre en la ciudad china de Shenzhen, limitándose a declarar, a través de Mao Ning, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, que “no cuenta con información que ofrecer” sobre tal evento, manteniendo cautela ante los anuncios que se han hecho al respecto desde Washington y Moscú .

Beijing ha preferido conservar su tradicional postura ambigua y prudente en público en la búsqueda de sostener la armonía y el equilibrio que caracterizan su política exterior para no comprometer su relación estratégica con Rusia -calificada como una asociación “sin límites”- ni cerrar canales de diálogo o negociación con la administración de Estados Unidos tras los recientes contactos bilaterales con el presidente Donald Trump.

En el mismo momento que se comenzaba a hablar de la posible Cumbre a tres bandas y cuando el propio Trump había mencionado la posibilidad de una reunión para debatir sobre desarme nuclear, Mao se negó a confirmar la presencia de su país en esas conversaciones. Según la edición en inglés del portal griego, Geopolítica, el argumento de Beijing se sustenta en que Estados Unidos “con un enorme arsenal nuclear", debería cumplir con su "responsabilidad especial y primordial en materia de desarme nuclear". La diplomática china consideró que la capacidad nuclear de China “no está ni mucho menos al mismo nivel que la de Estados Unidos y Rusia”, y que “no era justo, razonable ni realista” pedirle a China que se una a lo que ella denominó “las llamadas negociaciones trilaterales de desarme nuclear en esta etapa”.

No obstante a ello, hay varias señales en el sentido de que sí habría preparativos, y lo que es más importante, interés en organizar el cónclave. Las relaciones bilaterales entre estas potencias se encuentran en un ambiente distendido desde la visita del presidente Xi Jinping a Estados Unidos a finales de septiembre de este año y el más reciente viaje de Steve Witkoff, enviado especial de Trump que se reunió recientemente en Moscú con el presidente Vladímir Putin para abordar propuestas de paz sobre Ucrania y hablar de las relaciones bilaterales. Fue precisamente tras este encuentro, que Putin sugirió celebrar una cumbre conjunta con Trump y el presidente de China Xi Jinping, durante la próxima cumbre del foro APEC en territorio del país asiático.

Las relaciones bilaterales entre China y Rusia se encuentran en un nivel estratégico sin precedentes, a menudo descritas por sus líderes como una "asociación estratégica integral de coordinación para una nueva era" o una "amistad sin límites".

jueves, 22 de octubre de 2026

La contagiosa alegría de la lucha. Raúl Llarul

 

Llevo casi 16 años escribiendo mi artículo semanalmente. Han sido más de 700 en este lapso. Voy a hacer algo inédito. Como es habitual, recopilé y guardé información en preparación de la nota de este miércoles que iba a versar sobre las multitudinarias manifestaciones que se han estado realizando en varios países y sus repercusiones políticas locales y globales cuando me topé con este extraordinario artículo de mi gran amigo y compañero argentino-salvadoreño Raúl Llarul. No hay nada que agregar, lo suscribo plenamente. Hablé con Raúl y solicité su autorización para publicarlo, lo cual aceptó fraternalmente como es natural en él. Le agradezco su deferencia. Pongo en sus manos estimados lectores este brillante análisis sobre el asunto. Sergio Rodríguez Gelfenstein.

 

“No hay nada más improbable, más imposible, más fantasioso

 que una revolución una hora antes de que estalle;

no hay nada más simple, más natural y más evidente

que una revolución cuando ha librado su primera batalla

y sacado su primera victoria.”

Rosa Luxemburgo, 7 de abril de 1917. Revista Der Kampf.

 

Buenos Aires, Córdoba, Santiago de Chile, Lima, Quito, Latacunga, Cuenca, Bogotá, Medellín, Rio de Janeiro, Ciudad de México, Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, A Coruña, Lisboa, Paris, Lyon, Marsella, Nantes, Rennes, Burdeos, Toulouse, Montpellier, Milán, Tirana, New York, Los Ángeles, Chicago, Washington, D.C., Atlanta, Boston, Houston, Miami, San Francisco, Portland, Dallas, son algunas de las ciudades que en los últimos días han protagonizado manifestaciones y protestas populares, muchas de ellas multitudinarias.

Solo en Francia se han registrado más de 1750 manifestaciones en diferentes ciudades, mientras que las movilizaciones del movimiento “No Kings” se registraron este sábado en unas 3,000 ciudades y comunidades a lo largo de los 50 estados de Estados Unidos, enfocándose en promover el voto anticipado de cara a las elecciones legislativas del próximo 3 de noviembre.

Los motivos de la protesta en cada país son diversos, los sectores que las protagonizan pertenecen a muy distintos grupos sociales, clases o partidos, según el lugar de cada marcha. La juventud, en especial estudiantil, prevalece en muchas de ellas, particularmente en los casos francés y argentino.

Es importante apuntar las causas que provocan estas amplísimas manifestaciones de protesta, como también lo es señalar a los grupos sociales que las protagonizan o encabezan porque, en realidad, en más de uno de estos casos, a los grupos iniciales se han ido sumando diversos sectores con sus propias reivindicaciones.

Del inicial caso francés de estudiantes de secundaria reclamando mejores condiciones de estudio e infraestructura, se pasó a una lucha generalizada, con padres de alumnos, sindicatos, los ya famosos chalecos amarillos, habitantes de los suburbios olvidados y excluidos (banlieues), partidos de izquierda, hasta parlamentarios que se sumaron, intentando en algunos casos bloquear o impedir la represión.

Proliferan escenas verdaderamente heroicas de resistencia ante las brutales embestidas policiales. En varios de esos lugares la represión retrocedió ante la respuesta popular.

¿Arde Paris o arde el modelo mundial guerrerista, extremista y neoliberal?

jueves, 15 de octubre de 2026

No existen aliados eternos ni enemigos perpetuos

 


En recuerdo de Juan Pablo Cárdenas,
compañero y amigo
quien seguramente hubiera leído este artículo
y me haría llegar sus siempre acertadas opiniones y reflexiones.
Su vida y su lucha, su alto nivel profesional
y sobre todo su superior condición humana a toda prueba,
me acompañarán siempre
como imagen del ejemplo que se debe seguir para ser bueno en la vida.


Este artículo es un abreboca para debates que habrán de venir, a la vez es un alerta para todos aquellos que creen que avanzamos hacia un sistema internacional multipolar. No lo creo, lo vengo diciendo desde hace muchos años. Incluso escribí un libro: “La balanza de poder. Las razones del equilibrio del sistema internacional”, para argumentar en favor de este punto de vista.

El asunto no es algo menor, es más que un simple debate teórico circunscrito a los estrechos límites de la academia. Tiene que ver con el comportamiento de las potencias en el futuro inmediato y su proyección en el mediano y largo plazo. En esa medida involucra a todos los actores del sistema internacional. Vale agregar que el proceso está ocurriendo cuando la vida en el planeta transcurre por situaciones inéditas y por trascendentes mutaciones que apuntan a un mundo nuevo en gestación.

La multipolaridad como concepto establece un sistema internacional signado por la difusión del poder político, económico y militar entre varios centros o "polos" de influencia, lo cual pareciera estar ocurriendo en tanto la capacidad de disuasión de Estados Unidos y Occidente ha ido mermando en tiempos recientes. No obstante -y este es el eje de mi libro- me da la impresión que ante la incapacidad de la principal potencia global de erigirse en líder hegemónico mundial, en realidad se está avanzando hacia la configuración de un sistema de balanza de poder que -teniendo muchas similitudes con la multipolaridad- difiere de esta en cuanto a que el poder se reparte de forma equitativa para evitar que un solo actor domine a los demás.

No sólo eso, en el sistema multipolar cualquier actor puede intentar ocupar un papel preponderante en el mismo. Por el contrario, la balanza es un sistema cerrado en que cada uno de los actores nacionales esenciales busca el equilibrio con sus pares, básicamente por dos razones: una, porque ha llegado a la conclusión de que no los puede derrotar y dos, porque los necesita para su propia sobrevivencia. Es más, en la multipolaridad se mantiene la idea de derrotar al adversario. La balanza de poder apunta al sostenimiento de los otros miembros a fin de conservar el equilibrio que garantiza la sobrevivencia.

miércoles, 7 de octubre de 2026

La estabilidad del mundo en juego. ¿Es posible una nueva guerra a gran escala en Irán?

 


Algunas transnacionales de la desinformación vienen hablando con insistencia de los preparativos de Estados Unidos para un escalamiento del conflicto en Asia Occidental y una nueva guerra con Irán. Dando por cierto el hecho, las agencias difieren en cuanto a si el mismo se producirá durante la última semana de octubre (previo a las elecciones de Israel) o a finales de mes y comienzos de noviembre (antes de los comicios de Estados Unidos). En ambos casos, el análisis surge de la idea de que agotados todos los recursos para derrotar a Irán en el marco de la “racionalidad” de la guerra, Washington y Tel Aviv solo pueden recurrir a una respuesta que incluso podría incorporar el uso táctico del arma nuclear para impedir una debacle electoral que saque de circulación al sionista y deje altamente debilitado al estadounidense.

En este marco, vale preguntarse si es posible una nueva guerra a gran escala en Irán, cuando lo que está en juego es la estabilidad política, económica y social de Estados Unidos en primera instancia, pero también de todo el planeta, si se tiene una mirada más abarcadora del problema sobre todo cuando la potencia hegemónica manifiesta vulnerabilidades y condiciones precarias de existencia que son posibles de ocultar solo por el aplastante control que posee sobre el aparato comunicacional, cultural y mediático.

Varias condicionantes vienen a ponerse en el tapete para hacer un análisis correcto del asunto, la primera y más importante emerge del examen de la situación energética que está íntimamente relacionada con el segundo factor, el económico-financiero en el momento en que se ha producido un alza vertiginosa de los precios de los combustibles perjudicando a los productores de Estados Unidos y Europa, particularmente en el área agropecuaria. La escalada del conflicto en Asia Occidental y la continua prohibición de exportaciones rusas de energía han provocado un aumento del 10% en los precios del diésel en menos de una semana. Todo ello amenaza con una nueva ola de inflación antes de las elecciones del 3 de noviembre en Estados Unidos.

Las presiones sobre los precios de los alimentos están acumulándose, provocando nuevas alzas que golpean a los ciudadanos (electores) en Estados Unidos. El incremento del costo de los cereales, fertilizantes y combustibles coincide con condiciones meteorológicas adversas y conflictos que afectan las cadenas mundiales de suministro. Todo ello ha afectado o afectará los precios de los insumos esenciales para producir y transportar una amplia variedad de alimentos, lo que aumenta el riesgo de que las subidas se extiendan.