El gobierno de China ha evitado confirmar oficialmente la realización de una cumbre trilateral entre Xi Jinping, Donald Trump y Vladímir Putin -al margen de la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC)- durante el próximo mes de noviembre en la ciudad china de Shenzhen, limitándose a declarar, a través de Mao Ning, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, que “no cuenta con información que ofrecer” sobre tal evento, manteniendo cautela ante los anuncios que se han hecho al respecto desde Washington y Moscú .
Beijing ha preferido conservar su tradicional postura ambigua y prudente en público en la búsqueda de sostener la armonía y el equilibrio que caracterizan su política exterior para no comprometer su relación estratégica con Rusia -calificada como una asociación “sin límites”- ni cerrar canales de diálogo o negociación con la administración de Estados Unidos tras los recientes contactos bilaterales con el presidente Donald Trump.
En el mismo momento que se comenzaba a hablar de la posible Cumbre a tres bandas y cuando el propio Trump había mencionado la posibilidad de una reunión para debatir sobre desarme nuclear, Mao se negó a confirmar la presencia de su país en esas conversaciones. Según la edición en inglés del portal griego, Geopolítica, el argumento de Beijing se sustenta en que Estados Unidos “con un enorme arsenal nuclear", debería cumplir con su "responsabilidad especial y primordial en materia de desarme nuclear". La diplomática china consideró que la capacidad nuclear de China “no está ni mucho menos al mismo nivel que la de Estados Unidos y Rusia”, y que “no era justo, razonable ni realista” pedirle a China que se una a lo que ella denominó “las llamadas negociaciones trilaterales de desarme nuclear en esta etapa”.
No obstante a ello, hay varias señales en el sentido de que sí habría preparativos, y lo que es más importante, interés en organizar el cónclave. Las relaciones bilaterales entre estas potencias se encuentran en un ambiente distendido desde la visita del presidente Xi Jinping a Estados Unidos a finales de septiembre de este año y el más reciente viaje de Steve Witkoff, enviado especial de Trump que se reunió recientemente en Moscú con el presidente Vladímir Putin para abordar propuestas de paz sobre Ucrania y hablar de las relaciones bilaterales. Fue precisamente tras este encuentro, que Putin sugirió celebrar una cumbre conjunta con Trump y el presidente de China Xi Jinping, durante la próxima cumbre del foro APEC en territorio del país asiático.
Las relaciones bilaterales entre China y Rusia se encuentran en un nivel estratégico sin precedentes, a menudo descritas por sus líderes como una "asociación estratégica integral de coordinación para una nueva era" o una "amistad sin límites".



