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jueves, 10 de septiembre de 2026

El deterioro estratégico de las FF.AA de Estados Unidos (I)



En octubre del año pasado escribí un artículo en el que señalaba los problemas internos que aquejaban a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. En ese momento puse el énfasis en aquellos elementos de carácter doctrinario en los que se manifestaban discrepancias entre los líderes políticos y militares del Pentágono sobre todo, en relación a la nueva estrategia de defensa preparada por la Administración Trump.

En ese escrito, señalé que el punto de vista del secretario de Guerra Pete Hegseth -que ha establecido que el centro de la inquietud de Estados Unidos en materia militar debe orientarse a enfrentar y derrotar amenazas internas- es resistido por los altos mandos de las Fuerzas Armadas toda vez que una buena parte de generales y almirantes creían que el secretario minimizaba la competencia de Estados Unidos con China y reducía el papel del país en Europa y otras regiones del mundo.

Esta situación crítica parece haberse profundizado en los últimos dos meses. Al respecto voy a mencionar cuatro perspectivas fundamentales que sin ser las únicas, expresan aspectos de la capacidad combativa de una fuerza armada que sin duda influyen en la determinación de su verdadera disposición de combate. Son ellos:

1. Conducción estratégica

2. Moral de combate de las tropas

3. Infraestructura

4. Equipamiento

Veamos:

En cuanto a la conducción estratégica, es sabido el impacto que ha causado el manejo desacertado de la secretaría de guerra por parte de Pete Hegseth a tal punto que el pasado 6 de agosto, el propio presidente Trump tuvo que comparecer públicamente para refutar que tuviera tensiones con Hegseth motivadas en las “falsas informaciones” que este le habría entregado en cuanto las reservas de armas del país, presuntamente agotadas durante la guerra contra Irán.

jueves, 4 de diciembre de 2025

Hegseth is “the killer”…y no es una serie de Netflix



Cuando Donald Trump esbozaba la composición de su gabinete después de haber sido elegido y antes de asumir el cargo, tomó una decisión: los neoconservadores que tantos problemas le habían creado en su primera administración no tendrían cabida esta vez. Así, dejó fuera entre otros a Mike Pompeo, Mike Pence, Nikki Haley, John Bolton y Elliott Abrams que habían ocupado altos cargos durante su anterior gobierno.

Pero algo salió mal. Tras la última elección del senado, la cámara alta quedó constituida por 53 senadores republicanos, 45 demócratas y 2 independientes que suelen votar junto a los demócratas. Entre los 53 republicanos elegidos, cuatro de ellos Rick Scott y Ashley Moody pertenecientes a la mafia de Florida, Bernie Moreno, de origen colombiano, senador por Ohio y Ted Cruz de origen cubano, senador por Texas, a quienes se sumó posteriormente Lindsay Graham de Carolina del Sur, se identifican ideológicamente con la extrema derecha fascista agrupada en el sector neoconservador que integra la actual administración de Estados Unidos.

Aunque son una minoría, contaban con suficientes votos para definir los sufragios en el Senado. Se lo hicieron saber a Trump que los necesitaba para aprobar sus proyectos, por lo que tuvo que aceptar a regañadientes lo que le pidieran…y le pidieron el Departamento de Estado, donde ubicaron a uno de los suyos: Marco Rubio. A partir de ese momento, Trump vive chantajeado por este grupo. Muchas decisiones emanan de esa coacción a la que está sometido por el sector neoconservador de su gobierno. Y aparentemente, no puede hacer nada porque gracias a ellos no solo fue aprobado el gabinete, también el presupuesto y la “One Big Beautiful Bill Act” (OBBBA), la denominada “ ley más hermosa del mundo”, un desatino que los senadores aprobaron para complacer al presidente.

Así, Trump logró que se aprobaran sus propuestas para ocupar los puestos en el gabinete. No obstante, en la votación para elegir al titular de lo que en ese momento era la secretaría de defensa y ahora de guerra, los resultados arrojaron un empate que debió ser dirimido con el voto favorable de J.D. Vance, vicepresidente de Estados Unidos.

De esta manera, Peter Brian Hegseth alias Pete asumió la máxima responsabilidad militar del país con el rechazo de la mitad de los senadores, incluyendo a tres republicanos. Los argumentos en contra se centraban en su falta de experiencia pero también en las acusaciones de violación expuestas por una mujer ante la justicia en 2017 que aparentemente se “solucionaron” tras un pago de dinero a cambio de silencio.