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martes, 27 de mayo de 2014

Este Caribe nuestro…


Durante mi reciente visita a Argentina, una vez más se repitió un añejo debate con amigos de ese país hermano. El tema de la diatriba rondó su duda acerca de si no es mejor poner el énfasis de la integración regional en América del Sur a través de Unasur, dejando en segundo plano el esfuerzo por la búsqueda del encuentro latinoamericano y caribeño en Celac. Su argumento es que los “caribeños son distintos” y eso podría retardar tal proceso. Les dije que para Venezuela eso era imposible, que nuestra relación y vínculo con el Caribe era identitario, por lo cual para nosotros el Caribe no es “una relación con…” sino una “parte de…”.

Esto me llevó a recordar una conferencia que dicté en Tapachula, Chiapas en noviembre de 2002 y que fue publicado en la extraordinaria revista mexicana “Archipiélago”.

Ahí recordaba, que solo en las primeras poco más de 200 páginas del libro de memorias de Gabriel García Márquez titulado “Vivir para contarla” hay 14 referencias a la identidad caribe, a la condición caribe, escrito con minúscula como adjetivo que nos caracteriza y nos diferencia. Con su lenguaje florido y caluroso en el cual una sola palabra sirve para mostrarnos el todo, el Premio Nobel nos recuerda “nuestra cultura caribe”, el “octubre caribe”, la ”poesía de la costa caribe”, nuestros “paisanos caribe”, un “corazón caribe”, el “arte caribe” y para señalarnos la sólida raíz de un personaje lo define como “un caribe puro”. No sólo la valía intelectual de García Márquez pondera sus variadas menciones de nuestro Caribe ahora con mayúscula, debe recordarse que el escritor es colombiano, país que -al igual que la mayor parte de los centroamericanos- desde hace solo algunas décadas ha comenzado a descubrir su identidad caribeña, prueba es que Barranquilla, una de las ciudades colombianas más identificadas con esta región es la capital del Departamento del…Atlántico.

Al evocar sus ancestros familiares y refiriéndose en particular a su abuelo, Gabo dice que: “La lengua doméstica era la que sus abuelos habían traído de España a través de Venezuela en el siglo anterior, revitalizada con localismos caribes, africanismos de esclavos y retazos de la lengua guajira, que iban filtrándose gota a gota en la nuestra”. Nada más descriptivo de lo que somos, de lo que tenemos y de lo que debemos rescatar para que persevere en el tiempo.

Los avatares de la vida me han llevado a recorrer este Caribe nuestro en las islas, en Sudamérica, en Centroamérica y en México. Desde Puerto Cabello, Venezuela, donde me crié, hasta Santo Domingo en República Dominicana y Mayagüez en Puerto Rico, desde Santiago de Cuba, hasta Mérida en Yucatán, México, desde Bluefields y Puerto Cabezas (que hoy recuperó su nombre original Bilwi) en Nicaragua hasta Curazao, desde Cartagena de Indias a San Salvador desde Panamá hasta Tapachula en Chiapas, México.

Nada más reconfortante que sentirse un “caribe puro” como dice el Gabo, de haber crecido con los olores, los sabores y los colores infinitos de esta región, de haber conocido personajes tan maravillosos como ese anciano abakuá cubano que cuando le pregunté si para ellos la revolución había sido negativa o positiva, me contestó con su sabiduría milenaria “ Asere, todo lo que pasa es porque sucede” o a Laureano Mairena, el más valiente de todos los valientes que he conocido, pintor de Solentiname en el Lago de Nicaragua, que se hizo guerrillero por dignidad, jugaba con la muerte, se reía de ella, la eludía una y mil veces hasta encontrarla de la manera más absurda en los días luminosos de los primeros años de la Revolución Sandinista y que me decía “Sos jodido, pero sos mi hermano” o Don Luis y Doña Epifania Gil esa pareja de negros margariteños de Venezuela quienes con más de 60 años y yo sólo con 9 o 10 me introdujeron en el amor de lo que García Márquez llama el “béisbol caribe” en aquellos años en que alrededor de una radio nos imaginábamos cómo era y cómo se practicaba el deporte porque el estadio quedaba muy lejos y aún no existían las transmisiones de televisión, o a Rafael Cancel Miranda con quien conversé en Cabo Rojo, un pequeño pueblo del rincón sudoccidental de Puerto Rico que estuvo 27 años preso en Estados Unidos por no aceptar que su bella isla perteneciera como pertenece todavía a la potencia del norte o como Chuchú Martínez, ese Doctor en Matemáticas, piloto, soldado y ayudante del General Torrijos quien siempre me recomendaba que había que estar vivo para poder participar en la próxima batalla.

En fin, personajes y lugares de este Caribe nuestro donde se habla papiamento y creole, inglés y francés, tzotzil y tzeltal, español y holandés, miskito y maya, donde conviven los sistemas parlamentarios de los países angloparlantes, los presidenciales de los de habla hispana, y donde hay naciones en las que los partidos políticos se organizan a partir del origen racial, región en la que aún tenemos ciudadanos de tercera porque como en Puerto Rico no tienen derecho a elegir a su Presidente a sus representantes ante el Congreso del país que por obra de una ley les dio su ciudadanía, una región dueña de una cultura tan poderosa que ha parido cinco Premios Nobel de Literatura, además del ya mencionado Gabriel García Márquez, colombiano, Miguel Ángel Asturias, guatemalteco, Octavio Paz, mexicano, Derek Walcott de Santa Lucía y V.S. Naipul de Trinidad.

Una región donde el Paso de los Vientos separa la dignidad de Cuba de la triste miseria de Haití, marcando lo que para unos es una frontera ideológica, pero que tal vez sea una señal de los que nos puede deparar un futuro desunidos a pesar de lo cerca que estamos. O es que acaso olvidamos que este mismo Haití del que hablamos fue el primer territorio libre del Caribe y de nuestra América morena cuando un 1° de enero de 1804 los negros declararon su libertad de la poderosa Francia y proclamaron que tal como lo enunciaban los preceptos fundamentales enarbolados por la Revolución Francesa, sobre la base de la solidaridad, la igualdad y la fraternidad desterraban para siempre la esclavitud de la parte occidental de la isla de La Española.

Cómo podemos entender entonces sino por el poder de las fuerzas retrógradas de la historia que asistamos impávidos al menosprecio con que son tratados los haitianos y otros hermanos del Caribe cuando pretenden llegar al norte en búsqueda de un mejor horizonte para su existencia. Pero, por circunstancias de la vida, la historia al igual que ese año de 1804 volvió a resucitar un 1º de enero, en 1959, para decirnos que la dignidad no desaparece con el tiempo, que nuestra cultura y nuestras tradiciones se mantienen vivas a pesar de todos los avatares de la historia. Así mismo el día inicial del año, en 2003, Luiz Inácio Lula da Silva, un hijo humilde de Pernambuco en el nordeste brasileño –territorio caribe si nos atenemos a esa definición ”estrictamente intelectual” de la que habla Antonio Gaztambide- asumió las riendas del poder en el país más grande y más habitado de Nuestra América.


miércoles, 14 de mayo de 2014

Ucrania, el juego más reciente del ajedrez mundial


La crisis en Ucrania ha puesto a ese país en el centro del acontecer internacional. Tal como ha ocurrido en hechos similares durante los últimos años, la inmediatez de la información y la posibilidad de transmitir en tiempo real acontecimientos que están sucediendo a miles de kilómetros de donde nos encontramos es una característica que ha hecho que sus ciudades, ríos, valles y pequeños poblados comiencen a sonar familiarmente en la percepción e imagen de la ciudadanía.

Sin embargo, en este caso, la toponimia del conflicto resulta un tanto conocida por aquellos que leímos con apasionado interés los relatos de la Gran Guerra Patria que libraron los pueblos de la Unión Soviética en contra del ejército nazi invasor. Se puede recordar que Ucrania recibió los primeros embates de la maquinaria de guerra nazi en territorio soviético. Vienen entonces a la memoria los nombres hoy tan repetidos de Donetsk, Dniepropetrovsk, Lugansk, Zaporozhia , entre otros como emblemáticos escenarios de lucha y resistencia a la barbarie fascista.

Así mismo, es inevitable la remembranza de las obras del escritor ruso Mijaíl Shólojov, Premio Nobel de Literatura en 1965 quien fuera cronista principal del contexto histórico y el ambiente donde hoy se desarrolla el conflicto. Shólojov nació en una aldea rusa aledaña a la ciudad de Rostov del Don, muy cerca de la frontera entre su país y Ucrania. Sus obras más trascendentales “Cuentos del Don”, “Campos roturados”, “La estepa azul”, “el Don apacible”, “Ellos lucharon por la Patria” y “El destino de un hombre” entre otros, son relatos imperecederos de la vida en ese territorio marcado por el río Don (ruso) y su principal afluente, el Donets (ucraniano) y por una frontera que sin embargo, no puede suprimir la identidad de pueblos que aún viviendo a ambos lados de la traza limítrofe, tienen una misma cultura, un mismo idioma y un pasado histórico que rememora el orgullo de los cosacos y el apego a la estepa, la tierra indómita donde nacieron.

Estas son realidades que van más allá del Derecho Internacional que ante todo, debe primar como elemento ordenador de las relaciones internacionales a pesar que las potencias lo han prostituido y utilizado para justificar sus desmanes en unos casos y para “pasar por su lado” en otros, cuando, -como está ocurriendo cada vez más a menudo- las resoluciones dan la razón a los que estuvieron históricamente excluidos. En ese sentido, en el acontecer de los hechos recientes se intenta ocultar la realidad histórica, política y jurídica para construir una verdad acorde a los intereses de las potencias occidentales y de la OTAN.

Se olvida por ejemplo, que el presidente Víctor Yanukovich –más allá de simpatías o antipatías- fue elegido democráticamente y derrocado tras un golpe de Estado patrocinado por Estados Unidos y la Unión Europea. Ese es el verdadero origen del conflicto, no las posteriores acciones rusas en Crimea.

El golpe de Estado en Ucrania devino en una histeria anti rusa encaminada a ocultar la armazón montada por Occidente y validada por las grandes transnacionales mediáticas que construyeron tras sí una alianza formada por organizaciones fascistas y neoliberales agrupadas en torno a un discurso anti ruso que le achaca a este país todos los males de Ucrania.

Si regresamos en la historia, veríamos que en diciembre de 1989 (sólo un mes después del derrumbe del Muro de Berlín), en la Cumbre de Malta, el presidente ruso Mijaíl Gorbachov y el estadounidense George Bush acordaron que la OTAN no se extendería hacia el este. 25 años después, la OTAN ha absorbido a la mayoría de los países de Europa Oriental y a todos los que son fronterizos con Rusia. Así mismo, ha establecido un sistema anti misiles en Polonia y un radar en la República Checa. Con el mismo propósito, la OTAN intervino militarmente en Yugoslavia desintegrando ese país a través de guerras civiles estimuladas por Estados Unidos y Alemania. 

Todo esto en el marco de una situación de debilidad suprema y subordinación humillante a la que Rusia fue sometida por Occidente después de la desaparición de la Unión Soviética y durante el gobierno de Boris Yeltsin en la última década del siglo pasado.

La llegada al poder de Vladimir Putin comenzó a transformar esa realidad. La aspiración de los rusos se manifestó en un artículo periodístico de la época en el que se señalaba que “Putin debe restaurar lo que Yeltsin destruyó: el orgullo de sentirse parte de una gran potencia. Los rusos quieren respeto, no compasión” 

Al comenzar su mandato, el nuevo presidente consideró que las condiciones de debilidad de su país lo obligaban a hacer concesiones a Occidente. No tuvo reparos en ello, pero paulatinamente esa opción se fue modificando ante la invariabilidad de la respuesta de Estados Unidos que no alteró un ápice su política pretendiendo arrodillar al gigante euroasiático. La agresión occidental contra Irak en el año 2003, fue el punto de inflexión de la política exterior rusa que nuevamente comenzó a asumir posiciones de fuerza en su papel de miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU. Rusia había vuelto al escenario mundial después de casi 15 años dando lástima. 

La primera operación de impacto global fue el envío de tropas a Georgia en agosto de 2008, dando respuesta a una acción similar de Estados Unidos y Europa en Kosovo en febrero del mismo año. En Siria, la férrea decisión de Rusia, -esta vez en acuerdo con China- han impedido la intervención directa de la OTAN, lo que ha obligado a Occidente a acciones de carácter encubierto y el apoyo financiero, logístico y militar a las fuerzas mercenarias que intentan derribar al gobierno del país árabe.

Pero en Ucrania, Occidente ha intentado medir la capacidad de respuesta rusa, instigando un golpe de Estado que pone en riesgo lo que Rusia considera su seguridad y la capacidad de actuar como potencia global, sobre todo por la posesión de su estratégica base naval en el Mar Negro que opera en su flanco suroeste, incluyendo el mar Mediterráneo y el Medio Oriente. La respuesta rusa es equivalente a la de Estados Unidos, si Rusia instigara un golpe de Estado en México para instalar un gobierno subordinado.

Por eso, Rusia ha asumido una posición diferente con relación al referéndum independentista en Crimea en marzo de este año o, la declaración de independencia en Abjasia y Osetia del Sur en Georgia durante el año 2008, respecto de la disposición en el mismo sentido de las regiones orientales de Ucrania el pasado domingo 11 de mayo. Aunque en todos estos territorios existe una población mayoritariamente rusa, las primeras eran repúblicas autónomas que consideraban la independencia como una opción jurídica legal para definir su status político. No es el caso de Donetsk ni Lugansk, que son ciudades, centros administrativos sin poder constitucional para declarar su independencia.

La situación creada trasluce un problema mucho más profundo, el cual es expresión de un país virtualmente dividido en múltiples identidades, al parecer irreconciliables. Rusia ha intentado hacer entender esta realidad, exponiendo la necesidad de una reforma constitucional que acepte la diversidad del país salvaguardando y aceptando los intereses de los ciudadanos mayoritariamente católicos y proclives a un acercamiento con Europa, que habitan el occidente del país, con los de las regiones orientales y del sur, que de manera superior profesan la religión cristiana ortodoxa y son cercanos cultural y políticamente a Rusia. Estados Unidos y Europa han optado por el conflicto, la desestabilización y la provocación de Rusia.

Occidente ha querido jugar con fuego en Europa oriental y ha salido quemado. Estados Unidos que desde Reagan no había tenido un presidente tan mediocre como el actual, se ha topado con un jefe de Estado en Rusia que captando el sentimiento nacionalista tradicional del pueblo ruso, ha reivindicado su otrora condición de potencia planetaria apostando a jugar en la toma de decisiones del tablero mundial, sobre todo si el mismo se encuentra en la cercanía de sus fronteras y participan jugadores que hablan el mismo idioma.

martes, 6 de mayo de 2014

Panamá, ¿un nuevo comienzo?


Panamá es el país más joven de la América hispana. Apenas tiene 110 años. Se independizó de España como parte del Virreinato de Nueva Granada, pero siguió perteneciendo a ésta –y después a Colombia- hasta su formal constitución como estado independiente en noviembre de 1903. Muchos panameños pensaban desde los albores del siglo XIX que la región del istmo debía ser independiente dadas las particularidades que concurrieron en la formación de su nacionalidad y la imposibilidad de comunicarse vía terrestre con la parte continental del territorio colombiano. Esta situación se mantiene hasta hoy. La Selva del Darién, precisamente conocida como “Tapón del Darién” es el único lugar en el cual está cortada la carretera panamericana en su trayecto desde Alaska a la Tierra del Fuego. 


Ya desde mediados del siglo XIX las potencias empezaron a mostrar interés en la región centroamericana como vía de paso entre el Océano Pacífico y el Atlántico. En 1850 Estados Unidos e Inglaterra firmaron el Tratado Clayton-Bulwer por el cual acordaron establecer un control compartido de la región y el compromiso de no iniciar unilateralmente la construcción de un paso transoceánico. Sin embargo, la emergencia de Estados Unidos como primera potencia mundial renovó el interés del país del norte por unir sus costas pacífica y atlántica mediante la construcción de una vía acuática.

Con el apoyo de Estados Unidos, el “panameño” de origen francés Buneau-Varilla organizó la secesión de Panamá de Colombia. Con la presencia del barco de guerra norteamericano Nashville se desató la insurrección separatista. El Nashville surto en las aguas del Caribe panameño impidió la llegada de tropas colombianas y el 4 de noviembre se declaró la independencia, la cual fue reconocida por Estados Unidos el día 6 y ya el 18 de noviembre se firmó el Tratado Hay-Buneau-Varilla mediante el cual Panamá cedía a perpetuidad una franja del territorio a fin de construir el canal. En ese territorio, además del paso entre los dos mares, Estados Unidos estacionó el más importante contingente militar fuera de su territorio en el hemisferio occidental.

La zona del canal, la más importante vía interoceánica del mundo y la poderosa estructura militar que se estableció en la zona signaron la vida política y económica de Panamá durante el siglo XX. Los destinos del país fueron regidos por familias oligárquicas leales a Estados Unidos. Uno de sus líderes más destacados fue Arnulfo Arias quien ocupó la presidencia de la República en varias ocasiones hasta que fue derrocado en 1969 después de un alzamiento militar liderado por Omar Torrijos. Éste, además de hacer grandes transformaciones internas, en política exterior buscó acercarse a los países no alineados y transformó la lucha por la recuperación del canal en la bandera más importante de su accionar político. Pugnó por el fortalecimiento de América Latina en el escenario internacional, lo cual le valió el apoyo del continente en su lucha por recobrar el canal.

La llegada al poder en Estados Unidos del presidente Jimmy Carter, la debilidad del Partido Republicano después del escándalo Watergate y la fragilidad internacional de Estados Unidos posterior a los derrocamientos del Shá de Irán , del General Somoza en Nicaragua y de Idi Amín Dadá en Uganda, todos aliados de Estados Unidos y el establecimiento en la isla caribeña de Granada de un gobierno distante de la potencia del norte generaron condiciones que permitieron negociar en otras condiciones la entrega del canal. Así, en 1977 se firmaron los Acuerdos Torrijos-Carter mediante el cual Estados Unidos se comprometía a abandonar definitivamente Panamá el 31 de diciembre de 1999. Un periodista le comentó al General Torrijos que después de la firma de este tratado él había entrado en la historia y el General le contestó “no me interesa entrar en la historia, me interesa entrar en el canal”. 

Omar Torrijos falleció en un dudoso accidente aéreo en 1981 a partir de lo cual se sucedieron en el poder una serie de gobiernos tutelados por militares de dudosa reputación, que no tenían el carisma ni el apoyo popular del General Torrijos, lo cual fue utilizado por Estados Unidos para producir una sangrienta intervención militar que aún retumba en la memoria del pueblo panameño. Parecía que la época del “gran garrote” se cernía nuevamente sobre América Latina, pero la situación mundial, la crisis del campo socialista y el debilitamiento de la Unión Soviética ocupaban la mayor parte de sus preocupaciones. Las tropas norteamericanas abandonaron en un corto lapso el territorio panameño. En las elecciones de 1999 triunfó Mireya Moscoso cuyo único “mérito” era haber sido la última esposa del caudillo Arnulfo Arias, sin embargo le cupo la gloria de “despedir” a las tropas norteamericanas y hacerse cargo de la soberanía definitiva de Panamá sobre el territorio del canal. Finalizó su mandato desprestigiada, con grandes acusaciones de corrupción, protegiendo terroristas y con los más bajos índices de popularidad respecto de cualquier presidente panameño en el pasado.

El Partido Revolucionario Democrático (PRD) fundado por Torrijos regresó al gobierno, cuando su hijo Martín accedió a la presidencia en 2004, pero en las elecciones de 2009 se hizo del poder Ricardo Martinelli, un empresario millonario que ha manejado el país como si fuera una compañía más de su suculento emporio.

El último lustro ha significado una regresión sin igual en la historia del país istmeño. Martinelli ha gobernado al margen de la Constitución produciendo un deterioro institucional tal que este se transformó en elemento común de los variados partidos de oposición que se propusieron derrotar a quien consideraban se había salido de toda norma. El empresario presidente puso a empleados de sus empresas a dirigir las instituciones del Estado destituyendo ilegalmente a quienes sustentaban esas responsabilidades, violando normas constitucionales que establecen los mecanismos para dichos nombramientos. El avasallamiento, la soberbia y la utilización de recursos desmesurados en la campaña que superaba todo límite establecido en la ley electoral signaron unos comicios marcados por un ventajismo gubernamental rechazado tanto por la oposición de derecha como la de izquierda.

En el plano internacional, Panamá cayó en el mayor descrédito de su historia. Un país cuyo canal le permitió en democracia construir una política exterior de neutralidad y amistad con los países de América Latina y el Caribe como herencia del legado torrijista de soberanía y respeto al derecho internacional, fue colocada en una situación de abyección y subordinación plena a los dictados de Washington. En ese marco, Panamá fue el único país de América Latina y el Caribe que oficialmente apoyó en la OEA a la oposición violenta de Venezuela en sus intentos por derrocar al gobierno legítimo del país.

El nuevo presidente, Juan Carlos Varela, militante de un partido de la rancia oligarquía istmeña, que lo llevó a ocupar el cargo de vicepresidente y Canciller en el gobierno de Martinelli, se separó del mismo, a raíz de un distanciamiento profundo motivado por diferencias que se acrecentaron en el manejo de la política. En el discurso posterior a su victoria, el pasado domingo 4 en la noche, hizo una alocución conciliadora con las fuerzas políticas adversas que estaban en la oposición a Martinelli y no aceptó dirigirse a cumplir la formalidad de aceptación del cargo en el Tribunal Electoral mientras el presidente saliente estuviera presente en el mismo, donde acudió en clara injerencia en otro poder del Estado, creando zozobra e inquietud en la ciudadanía.

Varela informó a la opinión pública que a altas horas de la noche había conversado con el Presidente Maduro, -quien lo llamó para felicitarlo por su elección- a quien le manifestó su voluntad de restablecer las relaciones entre ambos países, rotas después de la grosera intrusión del actual gobierno en los asuntos internos de Venezuela.

Por su parte, Martinelli deberá hacer “magia” para entregar cuentas claras de su administración en la cual la deuda externa del país pasó de alrededor de 16 a un poco más de 27 mil millones de dólares, un inexplicable aumento de 70% en 5 años. Así mismo, la justicia italiana espera por él para que rinda cuentas por un sonado caso de corrupción en el cual está involucrado su gobierno y él mismo.

martes, 29 de abril de 2014

Portugal. A 40 años de la Revolución de los Claveles


En 1974, Portugal era uno de los países más atrasados de Europa. A diferencia de sus pares del continente, el país luso entró al siglo XX manteniendo una estructura tradicional agraria de corte feudal que paralizó el acelerado proceso de desarrollo industrial que se había producido en otras metrópolis. Esto lo llevó a un estancamiento económico que lo privaba del aprovechamiento de las grandes riquezas de sus colonias y a su vez, a una aguda crisis política que dio al traste con la monarquía en 1910. 

Sin embargo, una vez logrado este objetivo, en la alianza entre republicanos y liberales que asumió la conducción del país, primaron las desavenencias y no pudo desarrollar un programa de gobierno común. La primera guerra mundial profundizó la crisis económica y la inestabilidad política. Esta situación condujo a que en 1926 un grupo de militares de derecha dieran un golpe de Estado que instauró un régimen fascista a imitación del que Benito Mussolini estableció en Italia en 1922. Este sistema, basado en el autoritarismo, la represión y el corporativismo fue denominado como “Nuevo Estado” y controló el país por casi medio siglo. 

Su figura más prominente fue Antonio de Oliveira Salazar, primer ministro entre 1932 y 1968 y presidente interino en 1951. Gobernó dictatorialmente, ejerció férreo control de las organizaciones políticas y sociales e implantó un régimen de terror en el que la policía política (PIDE) tuvo manos libres para realizar cualquier tipo de acción represiva. Desde el punto de vista económico, no se produjeron grandes cambios en la situación del agro, lo que provocó que, sobre todo en el período posterior a la segunda guerra mundial se produjeran grandes emigraciones hacia Europa y América Latina. 

En paralelo, en la década de los 50 se iniciaron las guerras de liberación nacional en las colonias portuguesas en África: Angola, Mozambique, Guinea, Cabo Verde y Sao Tome y Príncipe. El riesgo que podría significar la pérdida del poderío colonial portugués obligó a la dictadura salazarista a destacar importantes contingentes militares en sus posesiones africanas a fin de impedir militarmente la independencia de esos territorios.

El costo financiero y humano de las guerras coloniales profundizaron el deterioro interno del gobierno. La respuesta fue el incremento de la represión a fin de detener el creciente descontento de la ciudadanía. Salazar murió en 1970 y fue sustituido por Marcelo Caetano que dio continuidad a la dictadura.

En 1973, fue creado ilegalmente al interior del ejército portugués, el Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA). Estaba formada en su mayoría por oficiales de baja graduación que habían estado luchando en las guerras coloniales de África, tenían ideas progresistas y algunos abiertamente revolucionarias y de izquierda. Estaban motivados por el deseo de libertad democrática y el rechazo a la política seguida por el gobierno en relación con la guerra colonial. Sus principales objetivos eran el fin de la guerra sucia, la retirada de las fuerzas armadas de las colonias de África, elecciones libres y la supresión de la policía política.

En la mañana del 25 de abril de 1974, hace cuarenta años, la historia de Portugal comenzó a cambiar. Al amanecer de ese día, el capitán Fernando José Salgueiro Maia destituyó a sus superiores del Regimiento de Caballería Mecanizada de la ciudad de Santarém y encabezando una larga columna de carros de combate, recorrió los 110 kilómetros que la separan de Lisboa. Cuando los blindados ocuparon la plaza Terreiro do Paço en Lisboa símbolo del poder ejercido con mano de hierro durante medio siglo en Portugal, “comenzaba el golpe de Estado más singular de la historia: militares levantados en armas para imponer la democracia por la fuerza” como lo señala el periodista chileno residente en Portugal Mario Dujisin.

Las acciones estaban coordinadas desde un puesto de mando bajo la dirección del mayor Otelo Saraiva de Carvalho en el cuartel de la Pontinha en Lisboa. Simultáneamente se llevaron acciones de control de las distintas guarniciones militares del país que decidieron seguir las órdenes del MFA en Oporto, Santarém, Faro, Braga entre otras ciudades importantes. Así mismo se ocuparon puertos, aeropuertos e instalaciones civiles del gobierno.

Los jóvenes oficiales, verdaderos protagonistas del alzamiento conminaron a sus superiores a incorporarse al movimiento. Aquellos que no lo aceptaron fueron arrestados. El gobierno se desmoronó. El dictador quien fungía como primer ministro, el ornamental presidente Rodrigues Thomaz y el gabinete de gobierno se rindieron, fueron capturados y protegidos por los propios militares insurrectos para resguardarlos de la ira popular que pretendía lincharlos. 

A media mañana, una mujer se acercó a un soldado y le obsequió un clavel rojo que éste puso en la boca de su fusil. Ese hecho se multiplicó de inmediato, le dio denominación al movimiento y se transformó en emblema que dio vuelta al mundo como símbolo de las luchas populares y democráticas y de la alianza del pueblo con los militares que le dieron la libertad. En América Latina, la “Revolución de los Claveles” fue verdadero oxígeno y fuerza inspiradora para los luchadores anti fascistas que en diversas latitudes de la región enfrentaban las dictaduras de seguridad nacional apoyadas por Estados Unidos.

El MFA y el proceso que se iniciaba contó con un gran apoyo del pueblo que exigía la profundización del mismo y la toma de medidas radicales a favor de los sectores más humildes que habían estado excluidos por casi medio siglo.

La Revolución de los Claveles inició un proceso de democracia que dio paso a avanzadas medidas de transformación de la economía y la sociedad. Se liberaron los presos políticos, se permitió el regreso de los dirigentes exiliados y comenzó el proceso de descolonización con el regreso de las fuerzas armadas desde África. El nuevo gobierno aprobó leyes agrarias tendientes a eliminar el latifundio y modernizar la producción agrícola. Se nacionalizaron grandes empresas y la banca. Así mismo, reconoció la Independencia de Angola, Mozambique y Guinea-Bissau y llevó adelante un gran despliegue fuera de sus fronteras para lograr la aceptación internacional que el régimen dictatorial había perdido, transformando a Portugal en un país paria dentro de Europa y el mundo 

Sin embargo, la amplitud política del movimiento no logró consolidarlo como opción de gobierno a largo plazo. Comenzaron desavenencias en torno al rumbo que debía tomar el proceso y la decisión de las fuerzas políticas y sociales que debían hegemonizar el mismo. El MFA se dividió y en tan solo dos años, la socialdemocracia encabezada por Mario Soares logró cooptar el proceso iniciado el 25 de abril de 1974 enrumbándolo en los marcos de la democracia representativa bajo tutela de las potencias occidentales y la gran burguesía, los que iniciaron un proceso de desmontaje de las medidas populares que se habían aprobado después de la revolución de abril de 1974. 

Con todo, Portugal inició un camino en otra dirección a partir de ese 25 de abril. Hoy, la fecha es conmemorada en todo el país como el “Día de la Libertad”, recordando a esos jóvenes oficiales que abrigando en carne propia el sentir del pueblo, usaron las armas para derrumbar en menos de 12 horas la dictadura más oprobiosa de la historia de Portugal y la más larga en los dos últimos siglos en el continente europeo.

martes, 22 de abril de 2014

China, una política exterior para el siglo XXI


El contexto mundial actual hace que algunas personas se pregunten con duda y otras con preocupación acerca de las consecuencias que pudiera tener, -para el funcionamiento del sistema internacional en general o para el transcurrir de su país y del propio individuo- la transformación de China en primera potencia del orbe. El desconocimiento de un país que se encuentra geográficamente muy distante y que está construyendo un Estado y una sociedad con particularidades propias en el planeta, coadyuvan en la creación de fábulas y mitos al respecto.

La aseveración más socorrida es aquella que dice relación a que no tiene sentido salir del dominio estadounidense para caer bajo el de China. La historia de nuestra región ayuda a alimentar dicha preocupación. Pasamos del control absoluto de los imperios español y portugués durante tres siglos para caer bajo la égida neocolonial británica al finalizar las luchas por la independencia y posteriormente a vivir bajo hegemonía estadounidense cuando este país se transformó en primera potencia mundial y entró en su etapa imperialista a finales del siglo XIX.

Vale entonces, exponer algunos elementos que ayudan a conocer mejor la política exterior de la República Popular China (RPCh). Los sustentos del comportamiento chino en el escenario internacional se basan en una opinión independiente respecto de los problemas internacionales. Su objetivo diplomático radica en defender la paz mundial y crear un ambiente pacífico que le permita su desarrollo. Se opone a la hegemonía de un país o alianza de países y a la aplicación de acciones de fuerza. Su política exterior se propone desarrollar relaciones con todos los países independientemente de cuál sea la orientación ideológica de su gobierno o el sistema social imperante. Prioriza las relaciones con los países en vías de desarrollo y con sus vecinos, lo cual constituye la piedra angular de su quehacer en el ámbito exterior. El fin primordial de sus relaciones internacionales es construir un nuevo orden económico-político internacional.

La política exterior de China está sustentada en los cinco principios de coexistencia pacífica que regulan sus relaciones con otros países. Son ellos: respeto mutuo a la soberanía y la integridad territorial, no agresión, no intervención en los asuntos internos, igualdad y beneficio recíproco y coexistencia pacífica.

Aquí se comienzan a marcar algunas diferencias respecto de la política exterior de Estados Unidos. Consecuente con los principios enunciados, la República Popular China ha desarrollado su potencial militar con carácter estrictamente defensivo. No posee bases militares en el extranjero, salvo pequeñas estaciones de control y protección de la ruta marítima que deben seguir sus buques petroleros desde el Golfo Pérsico hasta su territorio. Desde el año 1979 cuando China invadió Vietnam durante dos meses, soldados de este país no han salido de su territorio para hacer la guerra en otra nación. Desde 1949, además de esta ocasión, solo durante la guerra de Corea, el ejército chino ha realizado operaciones bélicas fuera de sus fronteras. En ambos casos, al finalizar las guerras, todo el contingente militar chino regresó a su territorio.

Así, el énfasis de la política exterior de la RPCh se ha puesto en la cooperación en materia económica, financiera y tecnológica y en la diversificación de sus relaciones. En ese sentido, China basa su crecimiento económico en dos motores: la exportación y la inversión. 

Particular importancia ha tenido el manejo de sus vínculos con otros centros de poder mundial. La apertura que inició Deng Xiaoping fue continuada por los presidentes Jiang Zemin, Hu Jintao hasta el actual mandatario Xi Jinping. Según éste "China es un león dormido. Hoy, el león se ha despertado. Pero es agradable, pacífico y civilizado" y añadió que "China no creará problemas, pero tampoco tiene miedo a los problemas".

En una reciente visita a Alemania a finales del mes de marzo pasado, el presidente chino fue extremadamente cuidadoso al referirse al tema de Crimea. Explicó que como es tradicional en la política exterior china, su país no tiene que elegir ningún bando respecto de este conflicto. Sin embargo, durante un discurso en el Colegio de Europa en Bruselas, al referirse al tema, Xi dijo que "Para cualquier país en el mundo, el pasado siempre es la clave para el presente y el presente siempre está enraizado en el pasado. Sólo cuando sabemos de dónde ha venido un país, podríamos posiblemente entender por qué ese país es lo que es hoy, y sólo entonces podríamos darnos cuenta en qué dirección se dirige".

Wang Yiwei, director del Instituto de Relaciones Internacionales y profesor de la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad Renmin de China, explicando las diferencias entre el comportamiento ruso y el de su país en materia internacional expone que China creció mirándose hacia adentro y valorando la riqueza de su cultura, a diferencia de Rusia que creció permanentemente más allá de sus fronteras originales.

Con respecto a Europa el reciente viaje del presidente chino a esa región marcó una nueva etapa en las relaciones con la Unión Europea. Dicho encuentro presentó tres oportunidades estratégicas para ambos. En primer lugar permitió dar continuidad y profundizar la reforma de China, Además, fue una posibilidad de desarrollo de los vínculos bilaterales y finalmente consintió fortalecer la cooperación internacional en materia de paz y seguridad. Al respecto Xi dijo que "Los sensatos buscan el terreno común, mientras que los insensatos se aferran a las diferencias". Sobre el mismo tema, el Doctor Wang opinó que “China y Europa deben respetarse mutuamente, tratarse como iguales, buscar terreno común poniendo de lado las diferencias y mantener la cooperación de beneficio mutuo. Al hacer todo esto, promoveremos nuestro diálogo y compromiso, maximizaremos los intereses comunes, compartiremos oportunidades y haremos frente a los retos de manera conjunta”.

Al participar en la III Cumbre de Seguridad Nuclear que se celebró en La Haya del 24 al 25 de marzo de 2014, el presidente chino quiso dar prueba del compromiso de su país para mejorar la seguridad universal. Fue también una manifestación de la importancia que el gobierno chino concede a la seguridad nuclear y a la seguridad internacional en su conjunto. El país asiático se ha propuesto elevar su perfil de seguridad nuclear entendiendo su creciente fuerza nacional e influencia internacional sobre los principales temas de la agenda, sabiendo que éste es uno de los más trascendentales.

En otro ámbito, el mandatario chino ha establecido ciertos parámetros que fundamentan el comportamiento internacional de la potencia asiática. En ese sentido, ha recalcado la diversidad de las civilizaciones que componen el espectro planetario y ha destacado la necesidad de “ los intercambios y el aprendizaje mutuo entre civilizaciones". Según Xi, estos no deben construirse sobre el elogio o el menosprecio exclusivos de una civilización en particular. Enfatizó que las civilizaciones son iguales y todas tienen fortalezas y defectos, pero ninguna debe ser considerada superior a otra.

En un discurso pronunciado en la sede de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en París, a finales de marzo el presidente chino desmontó la hipótesis occidental esbozada por el historiador británico Arnold J.Toynbee, y desarrollada por el politólogo estadounidense Samuel Huntington quien en 1993 imaginó una idea de futuro basada en el choque de civilizaciones como escenario de conflicto más probable para el siglo XXI. Xi expuso que el elemento central de las relaciones entre civilizaciones debe ser la inclusividad basada en el intercambio y el aprendizaje mutuo. Dijo que "Si todas las civilizaciones pueden defender la inclusividad, el llamado 'choque de civilizaciones' quedará descartado y la armonía de las civilizaciones se convertirá en realidad".

En su primer año de gobierno el presidente chino ha trazado el rumbo de lo que será su gestión encaminada a proyectar la “política exterior como la locomotora de su ´Sueño Chino` o rejuvenecimiento nacional, que pretende mejorar la calidad de vida de la gente, la prosperidad general, construir una sociedad mejor y fortalecer las fuerzas armadas” como lo señala Swaran Singh profesor de Diplomacia y Desarme en la Universidad Jawaharlal Nehru de Nueva Delhi.

En este marco, la visita de Wang Yi Canciller de la RPCH a América Latina se inscribe en el objetivo de fortalecer las relaciones de su país con la región. La misma se propone vigorizar los intercambios de alto nivel e impulsar la cooperación. Según estadísticas del Ministerio de Comercio de China sus inversiones en América Latina subieron de 200 millones de dólares en 1975 a más de 100 mil millones en 2010. Así mismo, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de la ONU (CEPALC) estima que en unos 5 años China desplazará a la Unión Europea como segundo socio comercial de América Latina. Del 7,6% del total de ventas a la región en 2009, pasará a 19,3% en 2020.

Tal vez a eso se refirió el presidente Xi cuando en París, -al pensar en la necesidad del intercambio y el aprendizaje mutuo entre civilizaciones- expuso que lo que su país busca es “el Sueño Chino” que según él, “puede lograrse a través del desarrollo equilibrado y el refuerzo mutuo del progreso material y cultural", por lo que "el pueblo chino alentará cambios creativos y un desarrollo innovador de la civilización china de conformidad con el progreso de la época".

miércoles, 16 de abril de 2014

Siria. A tres años de conflicto armado.


Durante los primeros meses de este año, la agenda política internacional ha estado copada en gran medida por los acontecimientos ocurridos en Ucrania y Crimea, dada su importancia en el trazado de una situación que significa un punto de inflexión en las relaciones internacionales que no habían pasado por un hecho tan determinante desde las acciones terroristas en Estados Unidos en septiembre de 2001. 

Sin embargo, en Siria el conflicto sigue desarrollándose en una dirección que las potencias occidentales no pudieron prever y al cumplirse, durante el mes de marzo pasado, tres años del inicio de los enfrentamientos, la oposición, con el apoyo de Estados Unidos y Europa no ha podido lograr el objetivo supremo que se trazó cual era el derrocamiento del gobierno de Bashar al Assad.

Al contrario, el ejército sirio con el apoyo de Hezbollah ha logrado recuperar importantes zonas que hasta hace pocas semanas o meses dominaban las fuerzas mercenarias y la oposición armada. En el marco de los cambios estratégicos en la zona de operaciones llevadas a cabo por las fuerzas militares gubernamentales, se ha producido la liberación de la ciudad de Yabrud, principal bastión de la oposición militar al norte de la capital muy cercana a las fronteras libanesas, la que hoy se encuentra en manos del ejército sirio como paso previo a la liberación definitiva de la franja fronteriza con Líbano. En ese marco, el pasado lunes 14, fuentes militares informaron que unidades de las fuerzas armadas restauraron la seguridad y estabilidad en el poblado de Maloula, la misma fuente agregó que además, tropas del ejército restablecieron el control sobre el poblado de Sarkha ubicado en la región de Qalamoun. De igual modo, asumieron el mandato en las montañas que rodean el poblado, e impusieron su presencia en la montaña de Tshalma y zonas circundantes a ella que se avecinan a la ciudad de Kasab. Todos estos poblados están ubicados en la zona rural de Damasco.

Estas acciones responden a la decisión del gobierno de recuperar en su totalidad las principales ciudades del país antes de las próximas elecciones presidenciales que se deben realizar a mediados de año. Una postergación del proceso comicial no es por ahora una opción en la que los dirigentes sirios hayan pensado, a pesar del conflicto.

Por otra parte, las fuerzas militares de oposición siria, así como el apoyo regional y el de las principales potencias occidentales se ha comenzado a debilitar, por lo que nuevamente recurren a patrañas que no han podido demostrar respecto del uso de armas químicas por parte del gobierno. En este ámbito, sigue extendiéndose en el bloque occidental la preocupación por el futuro de Israel ante el fortalecimiento de las fuerzas árabes y musulmanas que lideradas por Irán parecieran haber superado lo más difícil de la coyuntura tanto en el país persa como en la propia Siria.

A fin de debilitar la alianza anti sionista, Israel realizó incursiones armadas al este del Líbano e incrementa sus acciones terroristas contra Gaza, pero cada vez más reciben respuestas de las fuerzas militares de la resistencia.

Analistas especializados en el Medio oriente, opinan que el gobierno sirio, mantiene su autoridad sobre alrededor de un 55% del territorio del país en el que se encuentran las principales ciudades, mientras que el 45 % restante controlado por la oposición está conformado en su mayoría por zonas desérticas, de poca concentración poblacional y escasa infraestructura. Sin embargo, estas áreas tienen relevante importancia por encontrarse en ellas la principal zona de producción petrolera del país que se encuentra virtualmente paralizada por las acciones de guerra, en particular el fuego de la aviación y la artillería gubernamental.

Desde el punto de vista económico, el bloqueo comercial, financiero y energético de Occidente y las monarquías árabes, desde hace 3 años ha deteriorado notablemente el poder adquisitivo de la población. La inflación en 2013 llegó al 117%. Así mismo, la escasez de productos se ha hecho cotidiana, a la par de la especulación y el acaparamiento sobre todo en las zonas controladas por la oposición donde la hambruna y la desnutrición han alcanzado niveles alarmantes. La guerra ha tenido un costo de 34 mil millones de dólares para las reducidas arcas del país según la revista The Economist.

Este contexto permite entender las razones por las que el ejército sirio se ha propuesto continuar desarrollando ininterrumpidamente la ofensiva contra los bastiones que conserva la oposición. Sin embargo, el ritmo y la intensidad de la misma estará determinado por consideraciones de carácter más político que militar a partir de las posibilidades de control permanente de los territorios recuperados. A su vez, las últimas acciones exitosas han elevado la moral y auto estima de los soldados del ejército gubernamental lo cual ha devenido en el éxito en las operaciones sobre el terreno.

Por el contrario, la oposición está permeada por la confrontación interna que impide una coordinación operativa de sus acciones. Esto ha conllevado a una caída del apoyo popular a las fuerzas militares opositoras. Así mismo, la merma en el apoyo internacional recibido hasta ahora, debido a su incapacidad para lograr el derrocamiento del presidente sirio y la preocupación de Estados Unidos y sus aliados por el inevitable soporte que están dando a fuerzas terroristas como Al Qaeda y Al Nusra inciden negativamente en la posibilidad de consolidar un frente unido de la oposición.

En otro ámbito, el análisis no puede obviar el cambio de gobierno en Egipto y sus repercusiones en Siria, toda vez que tal hecho produjo una fragmentación de la coalición árabe anti siria. Mientras Catar y Turquía apuntalan a los Hermanos musulmanes deplorando el derrocamiento del ex presidente Mursi, Arabia Saudita, Bahréin y los Emiratos Árabes Unidos han aplaudido tal hecho. Esta situación ha llevado a un nivel tal de confrontación que sauditas y cataríes retiraron sus respectivos embajadores. Así mismo, esto ha significado un deterioro en los mecanismos habituales de ingresos de armas a través de Turquía para la Coalición Nacional Opositora Siria que se ha visto debilitada política y diplomáticamente.

En el plano internacional, vale resaltar que los hechos ocurridos en Ucrania y Crimea, conducirán a que Rusia redoble su decisión y voluntad de apoyar al gobierno sirio. Por una parte, el factor energético que involucra a Irán y a Siria, hace patente que el asedio internacional contra estos países busca que Occidente establezca mecanismos alternativos al abastecimiento ruso de gas a Europa y por otro, el apoyo de Turquía como miembro de la OTAN a las fuerzas opositoras sirias y su aceptación de la intervención estadounidense y europea en Ucrania han generado tensión en sus relaciones con Rusia. Todo esto augura un mayor involucramiento diplomático de Moscú a favor de Damasco y un mayor sustento logístico a sus fuerzas militares.

En el futuro inmediato se vaticina una profundización de las acciones de las fuerzas militares gubernamentales para seguir liberando territorios del control de la alianza de la oposición armada y los grupos terroristas. El objetivo es preparar las condiciones para la ofensiva final que recobre todo el espacio geográfico del país. 

Esto creará condiciones para la realización de las elecciones presidenciales a las cuales la oposición llegará muy disminuida después de los grandes golpes recibidos, lo cual presagia un nuevo triunfo electoral del presidente Al Assad, derrumbando el intento imperial de terminar con su gobierno a fin de asestar un golpe de grandes dimensiones a Irán, verdadero objetivo en la región.

miércoles, 9 de abril de 2014

Las razones del equilibrio del sistema internacional


El pasado martes 1° de abril se presentó en Santiago de Chile la edición chilena del libro de mi autoría “La balanza de poder. Las razones del equilibrio del sistema internacional” en una bella impresión preparada por Ceibo Ediciones de Chile.

Con la presentación del texto por Marcos Roitman Rosenmann, Doctor en Ciencias Políticas y Sociología y profesor titular en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid y prólogo a la edición chilena de Patricio Rivas Herrera, Ph. D. en Filosofía de la Historia de Academia de Ciencias de la Federación Rusa y Decano de la Escuela de Estudios Estratégicos del Instituto de Altos Estudios Nacionales (IAEN) del Ecuador, el libro fue presentado al público en el Teatrocinema del Barrio Bellavista de la capital chilena y comentado en esta ocasión por el periodista y analista internacional Pablo Jofré, el sociólogo y profesor de la Universidad de Viña del Mar, Doctor Tito Tricot y el también sociólogo y profesor de la Universidad de Santiago de Chile, Doctor Alberto Mayol. 

En la introducción del libro expongo que “Los acontecimientos que aquí se describen son muy recientes, algunos están en plena efervescencia. No existen muchas obras que se hayan propuesto sistematizar los hechos para sacar conclusiones. La mayor parte de ellas se circunscriben a la descripción de los mismos o a análisis parciales que dan cuenta de las primeras repercusiones que van teniendo dichas acciones en el sistema. Ello ha obligado a indagar para requerir información a través del uso de recursos electrónicos. Así mismo, he “desempolvado” algunas opiniones propias, de comienzos de siglo –a veces escritas en artículos aislados, a veces no– que ahora han servido como punto de partida para un análisis más abarcador como el que se intenta.

Por otro lado, las vicisitudes del acontecer político internacional transcurren a tal velocidad que es imposible un seguimiento acertado y puntual. Cuando esta investigación dio apertura, apenas se había iniciado el levantamiento popular en los países árabes, no habían caído los gobiernos de Túnez ni de Egipto y no se habían producido las agresiones imperiales contra Libia y Siria. Estos acontecimientos pospusieron una y otra vez el cierre de este libro, sin embargo se ha considerado oportuno parar en esta etapa y estudiar a futuro su continuidad en condiciones diferentes.

Estas páginas no aspiran a sentar bases teóricas. Parafraseando a Waltz, se trata de un abordaje más empírico y especulativo, antes que teórico. Lo que aquí se expone tiene su origen en una observación de los acontecimientos internacionales intentando determinar variables que den pistas para indicar hacia dónde vamos. Surgen al tratar de visualizar cómo podrá subsistir América Latina y el Caribe en el convulso y atrayente mundo del mañana. Algunos de los elementos aquí expuestos han sido recogidos en los últimos años en decenas de artículos, ponencias, conferencias y charlas que dan cuenta de una inquietud persistente por encontrar respuestas.

En lo posible, se ha tratado de utilizar un lenguaje llano que sirva para la comprensión de aquellos que no son especialistas en relaciones internacionales, pero que como ciudadanos del mundo es muy probable que planteen las mismas interrogantes. Si al final algún punto de vista ha servido para fomentar el debate y solidificar las ideas, se habrá logrado conseguir el objetivo. Se trata de pensar en colectivo porque colectiva y diversa debe ser la propuesta a construir”.

Así mismo, en las conclusiones afirmo que “Es posible suponer que el tema central de este libro se inserta en un limitado debate teórico que incumbe solamente a expertos, académicos y/o especialistas en relaciones internacionales. Nada más lejos de la realidad. La definición del sistema internacional que imperará en el mundo que vivimos influye directamente en las definiciones y decisiones políticas que se tomen en cualquier país, sea éste central o de la periferia. Las cancillerías y los hacedores de política internacional obligatoriamente deberán desarrollar el proceso decisor a partir de considerar el sistema internacional en el que se desenvuelven las acciones que realizan. Es más, en las condiciones actuales de interrelación casi inmediata entre los hechos que ocurren en el planeta y las repercusiones que estos tienen en los más recónditos lugares del mismo, los ciudadanos se ven condicionados por la estructura y definición del sistema.

En ese sentido, no es lo mismo actuar en condiciones de un mundo unipolar, de uno multipolar o de cualquier otro de los que en estas páginas se exponen. La posibilidad de establecer un sistema de balanza de poder, hipótesis que intenta sostener este libro –exponiendo para ello algunas manifestaciones que se comienzan a revelar– cambiaría por completo las reglas de juego en el escenario global. De más está decir que ello es particularmente relevante para los países del sur que quedarían fuera del proceso de toma de decisiones en el mundo del mañana. Ello obliga a cambiar las prioridades, la metodología y los énfasis que las cancillerías y otros órganos ejecutores de política exterior deban decidir para operar con éxito las tareas encaminadas a hacer valer el interés nacional y en primer lugar la construcción de mecanismos de integración y concertación política que permitan construir un espacio que dé viabilidad y posibilidad de existencia en el convulso mundo que se prevé en el futuro del siglo XXI”

Finalizo el libro diciendo que “La vida irá demostrando que ni siquiera las élites oligarcas de la región escaparán a la voracidad de las potencias en un sistema excluyente de toma de decisiones. Los que celebran hoy una amistad transitoria con los factores de poder mundial tendrán tiempo de arrepentirse cuando queden marginados del juego global. Sus intereses también serán afectados. Cobra validez la opinión de Marco Aurelio García, asesor especial para asuntos internacionales de los dos últimos gobiernos de Brasil, quien ante la inquietud acerca de la prioridad que Brasil debe establecer en su relación con los BRICS respecto de Mercosur, señaló que su país, el más grande, más poblado y el que tiene la mayor economía de la región `…solamente tendrá peso en el BRICS en la medida en que mantenga sólidas alianzas en América del Sur, eso lo tenemos muy claro. Hay una decisión del gobierno brasileño desde la gestión de Lula y reafirmada por Dilma de asociar el desarrollo de Brasil al de la región. Todos los países de los BRICS tienen un círculo de alianzas regionales muy fuerte´

Ese pareciera ser el signo de los tiempos, el equilibrio de los grandes obligará a la amplitud de los otros, la razón de la balanza llevará a construir el bloque que haga sobrevivir a la región en el mañana”.