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sábado, 16 de mayo de 2020

Crónica desesperada de un final anunciado


El diputado fascista venezolano Juan Guaidó ha enviado una señal fuerte y clara. Dirigiéndose al presidente Nicolás Maduro ha dicho que éste busca excusas para "perseguirlo y detenerlo”. El mensaje parece muy lúcido, pero hay que leerlo de otra manera, da la impresión que lo que en realidad quiso decir es: “Presidente Maduro, necesito que me lleve a prisión”. Su gesticulación nerviosa, su retórica confusa e intrascendente y su pálida expresión facial son muestra fehaciente del miedo que está sintiendo, pero no por probables acciones del gobierno, sino que su propia gente ha comenzado a cansarse de las mentiras, del incumplimiento de las promesas de corto plazo que ha hecho y de la auto adjudicación de ingentes recursos financieros robados al pueblo venezolano. Ha hecho todo lo posible para que al igual que Leopoldo López, el gobierno le extienda una mano salvadora de la furia de sus ex correligionarios que ya lo quieren fuera del negocio. 

Desde su sepulcro, Guaidó ha hecho cuentas: sabe que es un cadáver político, necesita martirizarse para recuperar protagonismo y seguir cobrando su cheque en Washington, cuando también desde el norte comienzan a acusar cansancio ante la continuada incapacidad y torpeza del pupilo de Pompeo y Marcos Rubio. 

Los cálculos son sencillos: “…voy a prisión; me martirizo; Estados Unidos pone en funcionamiento su maquinaria pro derechos humanos; Bachelet, Vivanco, Borrell y otros adláteres que han sido puestos en sus cargos por Washington comienzan a ladrar; los países con gobiernos de ultra derecha y social demócratas de Europa y América Latina se pliegan sumisos a la campaña; ante la presión, el gobierno venezolano cede y en pocas semanas salgo exitoso ´al exilio` a disfrutar de las abultadas cuentas bancarias que Estados Unidos se ha encargado de crearme por cumplir la misión que me han dado”. Cree Guaidó que bien valen la pena unas pocas semanas de cárcel, si piensa en el futuro luminoso que va a tener en Miami disfrutando su riqueza. 

jueves, 7 de mayo de 2020

Alerta, más que nunca, alerta: Estados Unidos puede estar preparando algo mayor.




Tras la desaparición de la Unión Soviética y el fin del mundo bipolar, Estados Unidos se quedó sin enemigo, necesitaba crear uno nuevo ahora que el “fin de la historia” había hecho posible que el capitalismo imperara en el mundo hasta la eternidad. 

Pero tal situación provocó un desajuste en la estructuración de los planes hegemónicos imperiales por lo que se dio a la tarea de crear ese nuevo enemigo que le permitiera establecer un nuevo orden mundial a partir de sus intereses. En este contexto, el narcotráfico y los migrantes indocumentados vinieron a ocupar ese sitial como ejes de la reorganización de su poder militar. En América Latina, estos planes tuvieron que ser ajustados cuando el día final del siglo pasado, el último soldado del ejército de ocupación yanqui en Panamá debió abandonar el territorio de ese país en cumplimiento de los acuerdos Torrijos- Carter. 

Aunque desde la misma firma de estos tratados, el Pentágono había comenzado a tomar medidas para reorganizar su contingente bélico en el hemisferio occidental, el proceso provocó no pocas contrariedades para el alto mando castrense estadounidense. El Plan Colombia vino a ser el procedimiento diseñado para reestructurar su presencia militar en la región, a partir ahora de la lógica de una supuesta lucha contra el narcotráfico. 

viernes, 1 de mayo de 2020

Beijing no se quedará de brazos cruzados


Casi al finalizar el año pasado escribí un artículo que titulé: “2019: primer año de la confrontación estratégica entre Estados Unidos y China”. Algunos lo catalogaron de alarmista y me escribieron (incluso un colega chino), para decirme que era exagerado. Eso fue el 19 de diciembre, solo unos días después, el último del año, China notificó a la OMS y al mundo el surgimiento del brote de un virus desconocido hasta ese momento. 

El alba del año 2020 no presagiaba el alcance que habría de tener este hecho para la humanidad, su posterior irradiación a todo el planeta llevó a que el 11 de marzo, la OMS decretara al ya conocido como coronavirus COVID-19 como pandemia. Las implicaciones subsecuentes aún están en curso. Variadas conjeturas –desde las más apocalípticas hasta las más optimistas- están emergiendo como visiones de futuro del mundo que habrá de sobrevenir. 

Por mi parte, por muchos esfuerzos que hago, todavía no alcanzo a visualizar el curso de los acontecimientos en toda su dimensión. Cuando arribo a ciertas conclusiones, nuevas variables se cruzan en el razonamiento, haciendo interminable el análisis de la perspectiva y las consecuencias que se podrían avizorar. 

viernes, 24 de abril de 2020

¿Está el mundo en manos de un sicópata?

En el 150 aniversario del natalicio de V.I. Lenin. 

A Luis Sepúlveda, hermano, amigo y compañero, 
quien nos dejó antes de tiempo 
para seguirnos acompañando 
con la grandeza de su corazón gigante, 
con su generosidad sin límites 
y con su consecuencia irreductible.





Desde hace un tiempo vengo diciendo que ya a nadie le debe sorprender que haya presidentes con antecedentes delictivos, asesinos, genocidas, violadores de derechos humanos, narcotraficantes, paramilitares, homofóbicos, racistas, o xenófobos. No creo que cualquiera de esas condiciones -algunas o todas- sea fundamento de asombro. Al revés, ello es consustancial con el sistema capitalista que arrastra todas esas lacras, por lo que poner a uno de los suyos en el más alto lugar de la administración es lo natural.

La democracia representativa como expresión política del sistema capitalista no es democrática ni es representativa. En los hechos, es una dictadura de los poderosos. Aquella idea de que la democracia es el gobierno de las mayorías dejó de ser una realidad, si es que en algún momento lo fue. Hoy, la mayor parte de los gobiernos del mundo son de minoría, habida cuenta que el sistema ha alejado a los votantes de las urnas con las consiguientes altas abstenciones que en muchos casos llega a 50% y más. En esa medida, los “líderes” son favorecidos con el apoyo de entre 20 y 30% de los electores, con lo cual se legaliza una democracia ilegitima, que se expresa cotidianamente en cualquier encuesta de opinión.

Pero a esta desgracia se ha venido a sumar una mucho peor y más peligrosa. Desde hace casi un siglo el mundo no se veía inmerso en el peligro de un liderazgo irracional, fuera de control que responde a situaciones de orden subjetivo que la política no puede manejar. Nos enfrentamos a la actuación sicopática de algunos dirigentes, en especial de Donald Trump. Así, tengo la impresión que los instrumentos de la política, la economía y el derecho no son suficientes para dar respuestas a variables que entran en el terreno de lo absurdo, lo insensato y lo disparatado. Se hace necesario recurrir a la siquiatría y la sicología para ajustar los comportamientos políticos frente a liderazgos como los de Trump y en menor medida Bolsonaro, Piñera y Uribe que violentan las normas elementales de conducta política transformando el arte de la conducción del Estado en una suma de voluntades fanáticas que se sustentan en el desprecio y el odio a la humanidad. Duque no, Duque es teledirigido por el otro, por eso en Colombia le dicen subpresidente.

jueves, 16 de abril de 2020

Diez curiosidades en tiempos de coronavirus



El enfrentamiento a la pandemia de coronavirus ha generando actuaciones curiosas de ciertos personajes. Vale la pena rescatar algunas de ellas porque permite entender mejor la posición de cada actor en la lucha contra el virus: 

1. China ha enviado ayuda humanitaria a América Latina. Algunos de los países adonde ha llegado la cooperación china ha sido Venezuela que recibió una comisión de ocho especialistas chinos para sumar esfuerzos ante la crisis del coronavirus. El equipo estaba compuesto por médicos y científicos con experiencia en el tratamiento del virus durante su pico más alto en el país asiático. Junto a ellos, llegaron 22 toneladas de equipos médicos, entre ellas 500.000 pruebas rápidas, ventiladores, trajes de protección, lentes, mascarillas y guantes. Antes de esta última ayuda, ya habían llegado 55 toneladas de material médico y se esperan más. 

Bolivia, recibió una donación de insumos médicos de la compañía china Alibaba consistente en 100.000 tapabocas, 20.000 kits de reactivos para pruebas virales y cinco respiradores. 

jueves, 9 de abril de 2020

Colombia y Estados Unidos, las dos puntas del laberinto: Drogas, corrupción y política.


Tal vez no haya una “actividad comercial” donde la ley madre del capitalismo, la de la oferta y la demanda se manifieste con tanta precisión como en el narcotráfico. La demanda y la oferta de drogas se han relacionado de manera óptima para dar la eficiencia infinita que a través del tiempo ha mostrado esta actividad, creciendo permanentemente desde los años 80 del siglo pasado, haciéndose tan lucrativa que no ha habido manera de interrumpirla. 

Como apunta Alain Labrousse en su interesante libro “Geopolítica de las drogas” el final de la guerra fría trajo la “democratización” de los estupefacientes que comenzaron a ser utilizadas como instrumento en la mayoría de los conflictos. 

Pero, en la relación droga-conflicto el papel fundamental lo juega el factor de los beneficios, en particular en lo referido a la cocaína y el opio. Estados Unidos ha estacionado su ejército en los dos países para asegurar un tráfico ordenado y controlado. Así, desde su invasión a Afganistán en 2001 y del inicio del Plan Colombia a fines del siglo pasado, la producción, transporte y distribución del opio producto de la amapola y la cocaína proveniente de la coca, ha crecido exponencialmente desde estos dos países, mayores productores mundiales de esas sustancias respectivamente. 

jueves, 2 de abril de 2020

El “Marco (Rubio) de Transición Democrática”


Si el anterior secretario de Estado de Estados Unidos Rex Tillerson revivió la doctrina Monroe como instrumento de la política exterior de su país, ahora su sustituto Mike Pompeo pretende reivindicar el corolario Roosevelt de esa doctrina que expone que “La delincuencia crónica (de algunos países latinoamericanos) puede […] hacer necesaria la intervención de alguna nación civilizada, y en el hemisferio occidental la Doctrina Monroe, puede obligar a Estados Unidos […] a ejercer un poder de policía internacional” Fue enunciado en 1904 por Teodoro Roosevelt. 

Este presidente es considerado el padre de la política imperialista más agresiva de la historia de Estados Unidos. Su política exterior llamada del “gran garrote” se sustentaba en la idea de que “cuando se vaya a visitar al adversario, hay que hablar en voz baja, pero llevar un garrote en la mano”. 

Al parecer, Donald Trump quiere imitar a Roosevelt pero sin hablar en voz baja. Con estentórea grandilocuencia pasea su estupidez por el mundo, sin ni siquiera ser capaz de enfrentar con éxito la lucha contra el coronavirus a pesar de dirigir la nación más poderosa del planeta. Ya tiene un portaviones paralizado en Guam porque 150 de los 4.000 marinos están infectados de coronavirus. Así mismo, 1.500 de los alrededor de 40 mil oficiales de policía de New York están contagiados. Trump no es capaz de proteger ni siquiera a sus fuerzas armadas y de seguridad.