Es bastante difícil expresar algo novedoso y diferente de lo que he dicho y escrito en los últimos tres días. Me parece que lo más importante ha sido que Venezuela ha logrado que tras el secuestro del presidente Maduro, hubiera continuidad constitucional en la gestión del Estado y el gobierno. Esto, muy a pesar de los planes de Estados Unidos, se ha verificado.
El encadenamiento de acciones de los últimos días dan cuenta de un sólido estado de derecho, de la existencia de instituciones compactas que garantizan la fortaleza de un país que funciona estrictamente apegado a su Constitución Nacional. La Constitución aprobado en referéndum popular el 15 de diciembre de 1999 expone un contrato político, jurídico y social que está por encima de personas y líderes que ya no están físicamente. Perdimos al Comandante Chávez , pero antes, él, un 8 de diciembre de 2012 nos señaló el camino, nos secuestraron al presidente Maduro, pero él, previsor, nos dejó el Decreto de Conmoción Exterior para que, en caso de que se produjera su ausencia, el país no dejara de funcionar.
Desde ese 15 de diciembre de 1999, este país, Venezuela, transita la senda del derecho y la justicia en los términos que señala su Carta Magna. Para interrumpirla, no basta con asesinar al Comandante Chávez y secuestrar al presidente Maduro. Veamos lo ocurrido después del 3 de enero:
1. Ese mismo día. Aprobación en la sala Constitucional de la ausencia temporal del presidente Maduro. Debe quedar claro, no es una ausencia definitiva. En esa medida, él sigue siendo el presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela. Delcy Rodríguez es la vicepresidenta y ahora encargada de la presidencia. Así, se ha mantenido el hilo constitucional.

Esto es muy importante porque Europa y la oposición intentaron sostener la tesis de que debía haber nuevas elecciones y una “transición pacífica y ordenada”. Aquí no va a haber transición, porque no ha habido cambio de régimen ni de gobierno. Lo que ha sucedido, lo repito, es continuidad jurídica, legal y constitucional. Este no es un problema menor porque influirá en los próximos pasos y porque como ya lo ha señalado el propio presidente Maduro en su primera comparecencia ante el juez en Estados Unidos, él es – de acuerdo al derecho internacional e incluso al derecho interno de Estados Unidos- un presidente en funciones, secuestrado de forma ilegal.
2. El mismo 3 de enero. Entra en vigor el Decreto de Conmoción Exterior firmado con antelación por el presidente Maduro previendo que se produjera una situación como la sobrevenida durante la madrugada de ese día. El decreto restringe el libre tránsito y el derecho a la reunión, siempre que estas medidas sean proporcionales a la gravedad de la situación. Pero no limita el derecho a la vida, la prohibición de torturas y la incomunicación. El Estado sigue garantizando el derecho al debido proceso, a la defensa y el acceso la información oportuna.
3. 3 de enero. Reunión del Consejo de Defensa de la Nación (Poderes Públicos del Estado, Ministro de la Defensa, Jefe del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada, Vicepresidente de Seguridad Ciudadana, Consejos de Vicepresidentes, Canciller y algunos invitados especiales. Este órgano según el artículo 323 de la Constitución es la instancia superior de consulta en materia de defensa.
4. 5 de enero. Se juramentó la nueva Asamblea Nacional para el período 2026-2031 con los diputados elegidos en los últimos comicios legislativos del 25 de mayo de 2025.
5. 10 de enero. La vicepresidenta en su condición de presidenta encargada entregará a la Asamblea Nacional y al país, el mensaje anual en el que informará acerca de las actividades del Estado durante el año 2025. Según lo que había adelantado el presidente Maduro, los ejes fundamentales del mismo serán: Democracia y Participación; Fortalecimiento Comunal; Economía y Producción; Seguridad y Defensa; y Formación y Comunicación.
Por supuesto el regreso del presidente Maduro y la primera dama Cilia Flores se ponen en primer lugar. Con respecto a lo ocurrido he podido recabar alguna información. Los ataques produjeron alrededor de 80 muertos, entre ellos 32 colaboradores cubanos del presidente, eso solo en Fuerte Tiuna, hay otras bajas en distintos lugares del país pero no se han podido cuantificar. Aun se sigue investigando para detectar las fallas de seguridad. Las pérdidas de armamento fueron mínimas porque previamente se habían desconcentrado por todo el país.
El presidente Trump miente al decir que no tuvieron bajas, sí las tuvieron, pero se llevaron sus cadáveres y los han ocultado porque habiendo ejecutado una operación ilegal en el marco del derecho interno de Estados Unidos, no tiene como justificar que haya habido muertos entre los soldados de su país. A la élite de Estados Unidos no le importa asesinar ciudadanos de cualquier país del mundo, pero son altamente sensibles a las bajas de su propia gente, en este caso además en una guerra no autorizada. Sus heridos fueron trasladados con total sigilo primero a Puerto Rico y después en un vuelo secreto a un hospital militar en Houston, Texas.
En este momento, en Venezuela hay un control territorial del pueblo junto a la Fuerza Armada en todo el país y un despliegue militar en toda la extensión del territorio nacional. Hoy, el país está golpeado y dolido por el secuestro del presidente y su esposa, pero en términos estratégicos, la acción de Estados Unidos no puede considerarse una victoria, incluso, si la operación hubiera tenido un propósito táctico consistente en conseguir algunos objetivos, Estados Unidos tampoco los logró.
1. No consiguió cambiar el régimen ni al gobierno. No pudo instalar un gobierno afín en el territorio nacional.
2. No logró fracturar la Fuerza Armada que se mantiene cohesionada en torno a la presidenta encargada.
3. No se fracturó el gobierno ni el PSUV que es la columna vertebral del proceso político iniciado por el Comandante Chávez.
4. Tampoco logró apoderarse de los recursos naturales, energéticos y minerales de Venezuela.
Como dice Sun Tzu, “si un contendiente fuerte no logra vencer al débil, entonces pierde, sin importar el daño que le haya ocasionado”.
La institucionalidad del Estado se mantiene fuerte. Esto se manifestó ya en la tarde del mismo día 3 tras la sólida y contundente intervención de Delcy Rodríguez, quien ha asumido con entereza su nueva responsabilidad. El día lunes 5, en un hecho poco reseñado pero de la mayor importancia emocional, anímica y moral, la presidenta encargada tras prestar juramento ante la Asamblea Nacional se dirigió al Cuartel de la Montaña donde descansan los restos mortales del Comandante Chávez para comprometerse ante él a dar continuidad a su obra y su pensamiento.
A continuación, se dirigió al Cementerio General del Sur para realizar igual ceremonia ante la tumba de su padre Jorge Antonio Rodríguez. brillante líder revolucionario asesinado en julio de 1976 tras ser capturado y brutalmente torturado por las fuerzas represivas de la democracia representativa que imperó en Venezuela por 40 años.
Ha quedado claro que si Estados Unidos se atreve eventualmente a invadir el país, se pondrán en práctica los planes de defensa para rechazar al agresor. No solo es que la Revolución Bolivariana esté activada en la calle, sino que se dará continuidad a la resistencia, aunque dure muchos años y produzca muchas perdidas y se luchará con visión geopolítica estratégica. Por ello, los elementos fundamentales para garantizar la resistencia son:
1. Unidad política para derrotar los intentos del enemigo de dividir a la Revolución Bolivariana.
2. Un pueblo en armas, en fusión popular-policial-militar.
3. Paciencia estratégica tal como lo reafirmó la vicepresidenta Delcy Rodríguez en su intervención.
4. Nervios de acero, calma y cordura, para no caer en la provocaciones de Estados Unidos, sus mentiras y sus amenazas.
5. Máxima conciencia que emerge de la formación y la organización política.
Ahora, se ha iniciado una nueva batalla, de carácter jurídica en Estados Unidos, las primeras informaciones llegadas desde Nueva York señalan que el presidente Maduro se encuentra sólidamente preparado y políticamente fortalecido para librar este nuevo combate en el que la vida lo ha colocado. Posee muy buenos abogados, pero sobre todo la convicción de que -aun en condiciones de adversidad extrema- su causa es justa y es la de los pueblos.
En estos tres días han ocurrido hechos alentadores que podrían estar señalando un rumbo distinto al que dibujan las huestes imperiales. Ante la falta de consistencia de la acusación, el gobierno de Estados Unidos se ha visto obligado a retirar el delito achacado al presidente de dirigir una inexistente organización narcotraficante denominada “Cartel de los Soles”. Una cosa es construir una farsa que los medios de comunicación están ávidos de reproducir y otra es, presentar pruebas para demostrarlo.
Así mismo, las muestras de solidaridad con Venezuela y con el presidente Maduro y su esposa, las marchas multitudinarias, las declaraciones de organizaciones políticas y sociales, de gobiernos y de líderes venidas de todos los rincones del planeta, podrían estar señalando que sin que nos lo hayamos propuesto, la causa de Venezuela y la libertad del presidente Maduro -sobre todo por la entereza y dignidad exhibida en su primera comparecencia ante el juez- se podría estar transformando en instrumento de lucha y organización de millones de ciudadanos que en todo el planeta aman la justicia, la libertad y la independencia.
De igual manera, hay que estar atentos a la amenaza de Estados Unidos de apoderarse de Groenlandia. No es que yo desee que al noble pueblo inuit le ocurra lo mismo que a nosotros, pero siendo que la isla más grande del planeta es territorio de Dinamarca y por tanto de la Unión Europea y bajo control de la OTAN, estaría por verse que ocurriría en todas estas instancias si Trump consuma su amenaza, ¿la juzgará Europa de la misma manera que ahora juzga a Venezuela? Aun sin ejecutar su intimidación y chantaje, Trump está obligando a que Europa tome posición ante lo que sería otro evidente ultraje a eso que en el pasado se denominaba derecho internacional y aún hoy, cuando ya no existe, los Estados se aferran a él como cordón umbilical que le proporciona un hipócrita apego a la vida.
Si no es así, como puede entenderse que uno de los dos aliados más obsecuentes de Estados Unidos en el mundo, el primer ministro de Gran Bretaña Keir Starmer le exigiera a Trump que dé explicaciones sobre su operación en Venezuela. Dice el viejo dicho: “cuando veas las barbas del vecino arder, pon las tuyas en remojo”.
Son sucesos que comienzan a emerger en un mundo que fue estremecido el pasado 3 de enero. Desde el 19 de agosto, innumerables veces aseveré que una invasión de grandes unidades de las fuerzas armadas de Estados Unidos en Venezuela no parecía posible. Sin embargo, también dije en varias ocasiones como por ejemplo en septiembre durante el seminario del PT en México que: “No obstante lo anterior, no se puede descartar que Estados Unidos produzca alguna acción terrorista de otro tipo contra Venezuela. En el contexto, su gran problema es cómo salirse del conflicto en que se metió con una ´victoria` que le permita demostrar ante su opinión pública que la acción tomada hizo que Estados Unidos fuera más seguro. Eso no es tan difícil ante esa opinión pública idiotizada por el poder mediático”.
El 12 de octubre dije: “Lo que se está viendo es el desarrollo en paralelo de una guerra sicológica que está llegando a todas partes de Venezuela y el mundo. Esta guerra sicológica se propone generar división y pánico, intentar algún tipo de caos que provoque una confrontación interna y así poder aprovechar el desorden para secuestrar y/o asesinar dirigentes y líderes con operaciones especiales tácticas”.
Así mismo siempre he comentado que esta situación se resuelve en Venezuela y en Estados Unidos. No va a ser China ni Rusia ni nadie más quien va a solucionar esta confrontación. Estos y otros países han sido aliados y amigos sinceros de Venezuela. Lo agradecemos, pero más allá de declaraciones de repudio y rechazo y reuniones del Consejo de Seguridad cuyas resoluciones no sirven para nada porque Estados Unidos las veta, no van a hacer nada más. Tienen sus propios problemas y sus propios asuntos. Venezuela no parecer ser uno de ellos.
Lo resolveremos nosotros si somos capaces de resistir pero la verdadera definición se producirá en Estados Unidos donde ya casi el 70% de los ciudadanos rechazan la guerra declarada por Trump contra Venezuela, incluso reivindicando su decisión de pasar a llevar la autoridad del Congreso como él mismo lo ha dicho, cuando además se propuso como nueva misión, asesinar a la presidente encargada de Venezuela. Hace solo dos semanas, escribí un artículo en el que caracterizaba al gobierno de Estados Unidos como nazi. Algunos lo consideraron una exageración. Ahí daba los argumentos, entre ellos que “…la ideología nazi se caracteriza por el ultranacionalismo y el supremacismo que establecen la existencia de una raza superior que debe expandirse a partir del odio contra los denominados “seres inferiores”; el totalitarismo que impone el control absoluto del Estado como lo pretende Trump al minimizar y subestimar al Congreso, los tribunales de justicia y otras instancias del poder; el militarismo que supone la exacerbación de la fuerza militar y la agresión como instrumentos de expansión y guerra y finalmente, la ideología anticomunista y antiliberal en oposición al socialismo y la democracia…”
Hoy, no solo el pueblo estadounidense, buena parte de los medios de comunicación que conservan algún rasgo de decencia, y hasta la élite, repudia a Trump por los hechos del 3 de enero. No lo plantean por amor a Venezuela o al presidente Maduro. Lo hacen porque Trump está encaminado a destruir el sistema político de Estados Unidos y con ello, el sistema hegemónico de dominio mundial que han construido desde el fin de la segunda guerra mundial. Eso sí les preocupa y harán lo imposible por salvarlo. Los ciudadanos tendrán que esperar a noviembre para manifestar su opinión en las urnas. En caso de que Trump sea derrotado, su base de acción se debilitará y los republicanos tendrán que asumir una posición. Estos 11 meses serán de extremo peligro. No solo se juega el destino de Venezuela o América Latina, es el futuro de la humanidad.
Durante la segunda guerra mundial, la humanidad se unió contra el nazi-fascismo. Hoy una parte del planeta, entre los que se destacan algunas grandes potencias parecen sentirse cómodos conviviendo con el gobierno nazi de Estados Unidos. Parecen insertos en sus propios problemas mientras aceptan que América Latina y el caribe es el “patio trasero” de Estados Unidos. Muchas cosas van a pasar en los próximos años. Debemos estar preparados para ellas. Contrario a lo que se puede suponer, soy optimista porque aprendí del Comandante en Jefe Fidel Castro que un revolucionario, cuando cree en el pueblo, siempre lo es. Y me siento confiado porque como dice esa extraordinaria frase del pensamiento dialéctico popular cubano. “Lo bueno de esto, es lo malo que se está poniendo”
No sé por qué, pero en la madrugada del día 3, mientras despertaba a mi hijo para trasladarlo a una habitación más segura de la casa, ante la cercanía del lugar donde estaban impactando los misiles democráticos de Estados Unidos, recordé a Silvio: ” Yo soñé con aviones que nublaban el día, justo cuando la gente más cantaba y reía…” y de inmediato tuve a la vista el final de su poesía que se torna en canción de lucha de los pueblos de Nuestra América “…si capturo al culpable de tanto desastre, lo va a lamentar…”
sergioro07.blogspot.com
Te invito a seguir mis redes
YouTube: @SoySergioRodriguezGelfenstein
Facebook: Sergio Rodríguez Gelfenstein
X: @sergioro0701
No hay comentarios:
Publicar un comentario