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jueves, 19 de marzo de 2026

Algunos elementos de análisis para configurar una opinión sobre la guerra en Irán



Vamos a exponer algunos tips que aporten elementos de análisis sobre la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán y ciertas consecuencias que se podría derivar de los mismos:

1. En primer lugar es importante poner en contexto la situación económica y energética de Estados Unidos. En el año 2023 según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA por sus siglas en inglés), en el país había 46,4 mil millones de barriles de petróleo de reservas probadas. Estados Unidos consume diariamente alrededor de 20.5 millones barriles y produce 14 millones, por tanto tiene un déficit de seis millones y medio de barriles cada día. Eso es lo que debe importar. De esa manera, las importaciones actuales se ubican aproximadamente entre el 30 y el 35% del consumo total. Canadá es el mayor proveedor, representando el 60% de todas las importaciones. México ocupa el segundo lugar con el 7% del total de las importaciones. Arabia Saudita 5%, Irak 4%, otros países de la OPEP 8% y otros países no OPEP 16%.

Si se mantiene este gasto (no hay ninguna información que indique lo contrario) le quedan reservas para seis años y dos meses. Esto explica la agresividad de Washington para ocupar -por cualquier vía- los países productores ante la eventual crisis que se avecina. Las mayores reservas mundiales se encuentran en Venezuela (300 mil millones de barriles); Arabia Saudita (más de 260 mil millones de barriles y después Irán, Canadá, Irak, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Rusia y Libia. Estados Unidos se encuentra apenas en el octavo lugar mundial en reservas. Si se observan estos países, se podrá entender el mapa de la agresividad de Trump.

Aunque éste ha dicho que el aumento de los precios del petróleo benefician a Estados Unidos, lo cierto es que si calculamos que debe comprar 6,5 millones de barriles diarios que están costando alrededor de 100 dólares cada uno, debe erogar diariamente unos 650 millones de dólares para sostener el modo de vida consumista de su población.

2. Veamos ahora la situación económica. La Oficina de Análisis Económico (BEA por sus siglas en inglés) una agencia del Departamento de Comercio de Estados Unidos que provee estadísticas económicas incluyendo el producto interno bruto del país. anunció que en realidad el crecimiento del último trimestre de 2025 fue de 0.7% contrario al 1,4% que se había anunciado. En términos técnicos eso se denomina ajuste a la baja. El gasto en consumo personal se revisó del 2,5% anualizado a solo un 2%. Esta inmensa corrección llega precisamente por una revisión a la baja del gasto del consumidor, verdadero motor de la economía estadounidense que hace que el 4,4% del trimestre anterior (de la que Trump se ufanó ampliamente) pueda considerarse una total anomalía. En cualquier caso la situación señala un claro deterioro del mercado laboral que justificaría nuevos recortes de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal cuando el conflicto de Irán lo ha complicado todo. amenazando con devolver a la palestra las presiones inflacionarias.

Los datos señalan una baja de las exportaciones, del gasto de los consumidores, del gasto público y de la inversión, aunque las importaciones se redujeron menos de lo previsto. Así, el 2,4% anualizado que se había informado en el consumo personal se reduce al 2%, lo cual es muy importante porque representa cerca de un 70% de la economía estadounidense. También se expone una concluyente corrección del -5,1% al -5,8% en la categoría de gasto público, dato que ya se había mostrado en baja por el cierre de Gobierno que afectó a los funcionarios durante más de 40 días el pasado otoño. Ahora se estima que ese déficit fue algo más grande.

Alguien podría decir que estos números son solo reflejo de una coyuntura, pero los especialistas apuntan a una falla estructural de la economía estadounidense sustentada en un alto consumo y una política guerrerista mundial que parece no poder seguir siendo sostenida.

3. Ahora entremos en consideraciones de coyuntura. La guerra en Irán ha fracturado al principal sostén político de Trump. El grupo MAGA, base de su victoria electoral ha venido haciendo eclosión tras la declaratoria de guerra y su desastroso manejo. El último acontecimiento en este ámbito está signado por la renuncia del director del Centro Nacional Antiterrorista y segundo al mando de la Dirección de Inteligencia Nacional, Joe Kent que podría considerarse la manifestación pública más determinante de la crisis interna de la instancia que se configuró como columna vertebral del movimiento político que llevó a Trump a la presidencia. La denuncia de Kent más que su renuncia ha tenido un enorme eco en la opinión pública aun cuando todavía es temprano para medir sus consecuencias. Kent aseguró que no existía ninguna amenaza inminente para el país de parte de Irán agregando que la Casa Blanca se ha visto arrastrada por las presiones y mentiras de Netanyahu y sus grupos de influencia, que habrían "engañado" al presidente, apartándolo del que fue su principio rector en política: América primero.

Esta denuncia se viene a sumar a las de la ex congresista por Georgia, Marjorie Taylor Greene; el ex hombre fuerte de la primera administración Trump, Steve Bannon, que teme "una sangría al apoyo" a los republicanos en las legislativas de noviembre; la ex presentadora y ahora podcaster Megyn Kelly; la influencer Candace Owens; el supremacista blanco Nick Fuentes; Curt Mills, director de The American Conservative, una revista fundada por críticos republicanos de la Guerra de Irak que cree que esto destrozará las bases del trumpismo. Y sobre todo, el periodista Tucker Carlson, antes gran apologista de Trump y ahora caído en desgracia por sus críticas a la gestión internacional del presidente.

4. La guerra de Irán es la más impopular de las últimas siete décadas en Estados Unidos Tiene menos respaldo ciudadano que cualquier otra librada por Washington en ese período. Es rechazada incluso por algunos que en el Congreso representan las posiciones más agresivas e intervencionistas en la historia reciente de Estados Unidos. También por los más recalcitrantes halcones de Washington como John Bolton y figuras neoconservadoras como Robert Kagan o Bill Kristol que parecen haberse tomado al gobierno como rehén y que sin embargo, rechazan la decisión bélica de Trump. En este marco, dos encuestas, una de ellas de la Universidad Quinnipiac arroja que 53 % de los votantes registrados están en contra de la guerra y 40 % a favor y otra de Reuters-Ipsos dice que 43 % de los estadounidenses desaprueban y 29 % aprueban el conflicto. Así mismo, el 51 % de los votantes señalan que hoy Estados Unidos es menos seguro frente a solo el 29% que opina todo lo contrario. Un dato clave de cara a las elecciones de noviembre.


5. En medio de la agresión de Estados Unidos e Israel contra Irán, varios países árabes aliados de Washington, que albergan bases militares estadounidenses, se han visto afectados por ataques de misiles y drones en el marco de la respuesta de Teherán. El enorme poder militar de Estados Unidos ha sido incapaz de proteger a estos países que le entregaron la potestad de su protección. En este contexto, han sido puestos en una disyuntiva difícil de resolver entre el apoyo a una guerra indeseada y el apoyo a una potencia que inició la guerra sin avisarles y que no se sabe cómo y cuándo concluirá. Todo ello los conduce a la necesaria conclusión de que se producirán importantes transformaciones geopolíticas en la región, frente a las cuales ni siquiera pueden opinar.

6. Los efectos indirectos del conflicto apenas se están comenzando a ver. Algunos países como Pakistán y Filipinas dispusieron una semana laboral de cuatro días, mientras que Tailandia ordenó el teletrabajo para los empleados públicos y Myanmar impuso una norma que limita la circulación de vehículos a días alternos, medidas que según los especialistas causará un descenso en la producción, aumento en los precios del combustible, una demanda reducida (como una menor circulación de vehículos o el racionamiento) y, finalmente, pronostican que estos efectos se reflejarán en indicadores macroeconómicos como la inflación.

Hasta la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, se vio obligada a emitir una opinión. Manifestó que: "Si el nuevo conflicto se prolonga [no parece que pudiera detenerse, por lo menos en el corto plazo] tiene un claro y evidente potencial para afectar la confianza del mercado, el crecimiento y la inflación, lo cual plantea nuevas exigencias a los responsables políticos". Además afirmó que: "Estas repercusiones podrían afectar a empresas de sectores que van desde los fertilizantes, cuyos ingredientes clave transitan por el estrecho de Ormuz, y la agroindustria que los utiliza, hasta los semiconductores, que se fabrican con ácido sulfúrico, helio y bromo".

7. Mientras esto ocurre, Trump ha fracasado en la intención de construir una gran alianza naval que impida el cierre del estrecho de Ormuz. Aunque el presidente estadounidense ha dicho que "numerosos países" se dirigen al estrecho de Ormuz, se sabe que solo Gran Bretaña y los Emiratos Árabes Unidos han dado su apoyo a la iniciativa. La mayoría entre los que destacan Japón, Australia, China, Alemania, Francia, Corea del Sur, España entre otros, han expresado abiertamente su negativa a participar, lo cual manifiesta un rechazo a acompañar a Trump en esta aventura, generando además una fractura al interior de la OTAN, de impensables consecuencias aun.

8. Otra industria gravemente perjudicada ha sido la del turismo toda vez que ya se han producido retardo o modificación de los planes de vacaciones de miles de personas impedidas o limitadas por los espacios aéreos cerrados o sujetos a importantes restricciones. En este contexto, las mayores aerolíneas del Golfo Pérsico siguen luchando por recuperar los volúmenes de vuelos anteriores a la guerra. Sumado a esto, el costo de los billetes de avión también se han elevado en algunas rutas, lo cual podría prolongarse incluso al resto del año.

9. Así mismo, las afectaciones económicas se manifiestan en primer lugar en las compras de petróleo que han sido suspendidas ante la continua incertidumbre en torno al comercio marítimo. Los buques anclados hoy frente al estrecho de Ormuz representan bienes y energía que no llegarán a sus destinos en varias semanas lo que genera un impacto grave que se reflejará en el corto plazo. En ese marco, los agricultores han tenido que vender sus cosechas en los mercados locales a precios más bajos. En Tailandia por ejemplo, las exportaciones de arroz a Asia Occidental se han paralizado prácticamente por completo. De igual manera, la tecnología también podría resultar afectada. Las principales industrias de semiconductores de Taiwán, Corea del Sur y Japón están en alerta, dado que para fabricarlos necesitan helio, un producto clave proveniente del Asia Occidental.

10. Sin muchos aspavientos, Moscú ha entregado a Teherán grandes recursos en inteligencia de combate extraídos de su operación militar especial en Ucrania. Eso es lo único que permite entender la destrucción por parte de Irán de los radares THAAD y Patriot y todas las demás instalaciones de radares fijos ultra pesados de Estados Unidos. Así mismo, Rusia ha proporcionado a Irán sistemas interceptores S-400 y Krasukha. Junto a China, Rusia ha entregado a Irán imágenes orbitales de alta resolución y asistencia en la localización de objetivos. Beijing también ha suministrado misiles antibuque y vigilancia satelital en tiempo real. Todo ello en el marco de acuerdos de carácter estratégico que no han significado la constitución de una alianza militar.

11. Paradójicamente, este conflicto ha sido “provechoso” para Rusia por la paralización de Catar como competencia en las ventas de gas. Moscú ha aprovechado la situación y anteponiéndose a la decisión de la Unión Europea que irá reduciendo sus compras de gas ruso, ha decidido colocar su producto en otros países, principalmente asiáticos, obteniendo mejores precios y pagos al contado. De esta manera, el cierre del estrecho de Ormuz y la necesidad imperiosa de gas que ello ha significado para algunos países, le ha permitido a Rusia ampliar sus clientes, incluso a un precio más elevado.

12. En otro plano, este conflicto ha incrementado las desavenencias internas dentro de BRICS que no ha podido asumir una posición común al respecto. Si en el pasado fue Brasil el país útil para producir discrepancias, ahora ese papel lo ha pasado a jugar India, que ha mantenido una posición pusilánime y dual. Mientras ha intentado mantenerse neutral y no alejarse de Irán, ha incrementado sus relaciones con Israel aumentando incluso la compra de armas a la entidad sionista.

13. A pesar que Trump ha anunciado nueve veces la derrota de Irán y ha dicho que el 100% de su capacidad militar, naval y aérea ha sido destruida, lo cierto es que el estrecho de Ormuz sigue cerrado sin que Washington pueda evitarlo. Así mismo, sus bases militares y una cantidad creciente de objetivos en la entidad sionista son golpeados cada día con mayor intensidad y eficiencia, sin que tampoco Estados Unidos pueda evitarlo. Uno podría preguntarse que si esto ocurre con un país derrotado y sin capacidad aérea ni naval, ¿qué podría pasar si las tuvieran?

14. Finalmente, tras el fracaso del cambio de régimen en pocos días y ante la constatación de que los golpes aéreos aunque devastadores, por si solos no bastan para obtener dicho objetivo, Estados Unidos intentó primero activar a la milicia kurda que ya fue manejada a favor de los intereses estadounidenses en Siria, pero esta vez, la maniobra devino en frustración y decepción ante los duros golpes que le propinó Irán y la resistencia iraquí. Ahora están llevando una fuerza invasora de 4500 hombres desde Okinawa para intentar una operación terrestre que no cambiará nada y que podría ser el último clavo de la tumba de Trump en su aventura en Asia Occidental.

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