En marzo de 2018, la ex primera ministra de Gran Bretaña Theresa May, afirmó en el parlamento británico que era “altamente probable” que Rusia estuviera tras los ataques que sufriera un ex doble agente de origen ruso que residía en el Reino Unido tras un intercambio de espías entre los dos países.
May no aportó ninguna prueba pero su discurso sirvió para desatar una histeria anti rusa por parte de Estados Unidos y los países satélites de la OTAN además de otros que hacen méritos “para dormir en la cama” de la potencia norteamericana.
La doctrina de la “alta probabilidad” es una amenaza para el sistema internacional toda vez que no obliga a aportar pruebas para afirmar un criterio o acusación que puede devenir en cualquier crimen. De esta doctrina esgrimida por Tony Blair (laborista) y Theresa May (conservadora), ahora Gran Bretaña ha pasado directamente a la doctrina de la “mentira, la quimera y el disfraz” para justificar sus pillajes y robos.






